Lo colosal es el sello de la civilización Olmeca: Ann Marie Cyphers

  • Concluyó el 1er. Ciclo Internacional de Conferencias: Primeras Sociedades Complejas, organizado por la UV

 

“Su modelo de vida fue innovador, porque combinaba lo sagrado, lo económico y lo social”, dijo

 

Karina de la Paz Reyes Díaz 

07/10/2021, Xalapa, Ver.- Ann Cyphers Tomic, considerada una de las mejores olmequistas de México, clausuró el 1er. Ciclo Internacional de Conferencias: Primeras Sociedades Complejas, organizado por la Universidad Veracruzana (UV), a través del Museo de Antropología de Xalapa (MAX) y el Instituto de Antropología (IA). Ahí, se abocó a explicar por qué “lo colosal es el sello del pueblo olmeca”. 

Ann Cyphers Tomic es profesora-investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y desde 1990 emprendió una investigación en el sitio San Lorenzo, Veracruz, primera capital de la cultura Olmeca, convirtiéndose en pionera, como mujer, en dirigir una investigación en el lugar. Su lista de libros, capítulos de libros, reconocimientos y distinciones a su trayectoria es vasta. 

La conferencia magistral con la que participó se tituló “Colosal” y partió de 1869, cuando José María Melgar y Serrano publicó Notable escultura antigua en el Boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística de la República Mexicana. 

Se trata de la primera referencia del hallazgo de una gran cabeza de piedra en la hacienda de Hueyapan, Veracruz, misma que Melgar llamó “gran cabeza colosal”. 

Melgar, dijo Cyphers, promovió interpretaciones polémicas que han sido rechazadas por la ciencia arqueológica, la más famosa es sobre los orígenes del pueblo que creó la gran cabeza. No obstante, debe reconocérsele que planteó algo atinado, cuando usó la palabra “colosal”. Incluso, “ahora, cuando se habla de lo colosal en Mesoamérica, casi siempre se piensa en el pueblo olmeca.” 

Él, intuitivamente, planteó que una cabeza tan grande tenía que ver con fuertes movilizaciones de mano de obra. Más de 150 años después se reconoce que “la magnitud de las obras olmecas requirió de la participación de una gran cantidad de personas, también una notable capacidad de organización y extraordinarios conocimientos”. 

La investigadora de la UNAM habló de varias cuestiones “colosales”, todas enfocadas al desarrollo de la complejidad entre los olmecas de San Lorenzo, durante el preclásico inferior. El objetivo fue acercarse al origen y alcances del primer milenio de su existencia; así, se remontó a hace cuatro mil años, cuando era poca la población del sur del Golfo. 

En ese contexto, habló de porqué los olmecas se asentaron en la cuenca baja del río Coatzacoalcos, en la llamada isla de San Lorenzo, dando paso al comienzo de la complejidad, cuando “el entorno natural se volvió un paisaje cultural”. 

Cyphers planteó una serie de frases contundentes, por ejemplo: “El surgimiento de la civilización olmeca en San Lorenzo no se basó en la agricultura del maíz”, toda vez que en los primeros siglos de desarrollo las familias fundadoras tenían una economía de subsistencia que giró en torno del cultivo de tubérculos y el manejo de recursos naturales de las llanuras. 

Una más: “Los olmecas hacían todo con la mira al cosmos”. Aunque no se puede saber con exactitud todos los conceptos religiosos de las familias fundadoras, hay un acercamiento a partir de los vestigios materiales posteriores. La isla en sí y cada uno de los islotes recuerdan el modelo del cosmos que se conoce como “el cerro sagrado” o “montaña sagrada”, rodeada de agua y que emerge del inframundo. 

Además de la minuciosa explicación sobre los factores económicos que participaron en el surgimiento de San Lorenzo, los alimentos almacenables, recursos minerales y el sistema de transporte, habló del arte olmeca y lo hizo “con otros lentes”. 

Dio un recorrido para explicar la distribución regional de esculturas aisladas, que para ella señalaban el valor de los lugares, eran nodos en la red fluvial, en el sistema de transporte y comunicación. En sus palabras, “el patrón espacial de monumentos refleja la forma de administración regional que dominaba puntos estratégicos del sistema de comunicación y transporte. La distribución de monumentos refleja la división del territorio geopolítico”. 

Un punto más que detalló fue la escultura en piedra, como un producto, porque la producción de alimentos fue la actividad económica más importante, pero no la única, toda vez que el trabajo escultórico en basalto fue una gran especialización y fuerza motora en su economía. 

“Su modelo de vida fue innovador, porque combinaba lo sagrado, lo económico y lo social”, dijo. Además, “promovieron su ideología de orden social desde los primeros siglos, aprovecharon recursos especiales para crear productos de primera necesidad que garantizaron la sobrevivencia, al mismo tiempo que se alentó el intercambio y la creación de alianzas”. 

Para ella, desde los tiempos más remotos inventaron nuevas maneras de organizar la vida y la producción. Precisamente, la producción especializada y la diversificación, así como las tecnologías exclusivas y las transportistas, les dio la ventaja en la competencia con otras comunidades. 

Fue así como pudieron asumir el control de la movilización de los productos a nivel regional y mantuvieron un acceso privilegiado a los recursos más importantes. Para ella, la administración se formalizó en los puntos estratégicos mediante una jerarquía política que no se puede disociar de los conceptos religiosos. 

“La historia de San Lorenzo comenzó hace cuatro milenios y culminó mil años después. Los olmecas lograron conformar una gran urbe de casi 800 hectáreas con más de 11 mil habitantes que tenía una complejidad interna jamás vista anteriormente en Mesoamérica. 

”El gran crecimiento, la alta densidad y la notable concentración de población del temprano pueblo olmeca fueron mucho mayores que en cualquier otra parte de la costa sur del Golfo y en otras regiones contemporáneas de Mesoamérica. En mi opinión, los olmecas ameritan el calificativo de Melgar, por sus logros colosales”, destacó la académica de la UNAM. 

En el panel también estuvieron presentes representantes de las entidades organizadoras: el director del MAX, Henri Noel Bernard Medina, y la profesora-investigadora del IA, Virginia Arieta Baizabal; la directora del IA, Yamile Lira López, así como la coordinadora del cuerpo académico Arqueología del Paisaje y Cosmovisión, Lourdes Budar Jiménez. 

También estuvieron en el panel las especialistas que antecedieron a Cyphers: Ruth Shady Solís, directora de la Zona Arqueológica Caral en Perú, quien impartió la conferencia magistral “Los valores de la civilización Caral, para generar reflexiones en la sociedad actual”, y Anabel Ford, de la Universidad de California, Estados Unidos, quien hizo lo propio con “Paisajes tropicales y la compleja civilización maya”. 

El ejercicio académico se desarrolló el 6 de octubre y las tres sesiones convocaron a público en general interesado en el tema y estudiantado de varios países de América, Europa, incluso de Asia, y sus organizadores adelantaron que en breve se anunciarán las fechas y conferencistas del segundo ciclo.