Doctorado en Filosofía

a filosofía siempre estuvo amenazada. Los días 7 y 10 de mayo de 1935, Edmund Husserl pronunció una conferencia en el Círculo Cultural de Viena con el título “La filosofía en la crisis de la humanidad europea”. Frente a la amenaza cumplida de disolución de la filosofía en aras de un Estado étnico, el viejo Husserl, cansado y enfermo, aún tiene el valor de hacer una defensa de la filosofía en plena crisis de la humanidad europea. De todos es conocido que esa crisis no ha terminado, sino que se ha ido transformando como la propia sociedad en la que vivimos. Y nos parece, a los integrantes de este grupo de investigadores que forman el NAB del Programa de Doctorado en Filosofía de la Universidad Veracruzana, que recordar ahora aquél momento de la crisis de la filosofía era pertinente para presentarnos ante nuestras dignas autoridades. Estamos convencidos de que, a la postre, la filosofía de Husserl se impuso a pesar de la barbarie política y del escepticismo e irracionalismo filosóficos que hicieron dudar de la pertinencia de la propia filosofía. Ganó la filosofía porque a pesar del rabioso ataque identitario nacionalista y naturalista que sufría Europa, se impuso la tesis filosófica que aquél alemán reivindicaba en Viena: lo más importante no es que la filosofía haya nacido en Grecia; lo verdaderamente significativo es que esta idea es transnacional y apunta a un sujeto trascendental de vector infinito. Hoy en día, en plena globalización o intercomunicación de útiles y de pensamientos de todo tipo y origen, hemos caído en la cuenta de que ese sujeto trascendental no es otro que el que vamos construyendo, a trancas y barrancas, la comunidad filosófica y científica que, por encima de nuestras diferencias de religión, sexo, lengua, enfoques filosóficos y científicos, en fin, culturales, se va creando una forma de vida basada en la crítica reflexiva, en la competencia, la argumentación y justificación de teorías y de conductas, intercambio de opiniones y de materiales de trabajo, traducción de lo que pensamos, acuerdos entre redes temáticas interculturales, etcétera, que dan al mundo de las ideas una suerte de calidad de vida no totalmente amenazada, como puede ocurrir en nuestros específicos mundos, por todo tipo de violencia que sigue impidiendo tomarse la vida con filosofía: “Sapere aude!” -“¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento!”, divisa que diera Kant a la Ilustración.

La pertinencia esencial para seguir proponiendo la continuidad de este Programa de Doctorado no podría ser, obviamente, más que filosófica: ¿qué tipo de ciudadanos queremos para México? Aquellos que no se arredren ante el silencio que impone la inseguridad y la violencia de todo tipo, tal y como se están dando en el presente en nuestra “circunstancia”; ciudadanos convencidos de la fuerza de la razón, de la necesidad de pensar, reflexionar con otros, participar del pensamiento de los demás, llevar a cabo acciones humanas en el sentido de esa maravilla de libertad consistente en responsabilizarnos de lo que pensamos y hacemos. Y esta responsabilidad no se puede dar sin autonomía, sin ese valor para repensar por sí mismo lo que se nos entrega o impone como tradición. La filosofía, desde este punto de vista, decíamos al comienzo, que siempre había estado amenazada porque, no lo puede evitar, está en su propia estructura dialogante (no meramente repetidora) ser una crítica del presente.

Nuestro Doctorado no olvida, ni mucho menos, que la filosofía no es una ciencia estricta aunque exigimos para entrar que sepan algo de matemáticas; muy especialmente queremos que nuestros egresados piensen con lógica. Pero no sólo para la obtención del título, sino para dar sentido a sus propias vidas en sociedad y distribuir este conocimiento a lo largo y ancho de todos los trabajos que tengan que hacer el día de mañana. Ni que decir tiene que, aunque haya muerto la modernidad (es un decir), el trabajo que se dedica a la formación de Doctores en Filosofía, tengan los proyectos que tengan, han de pasar por el tamiz de la Lógica, la Ontología y la Ética.

Tampoco olvidamos que la filosofía está en estrecha conexión con los avatares de la historia de la ciencia y de que la ciencia y técnica modernas en su siempre penúltima revolución nos moldea, en parte, la vida y, bajo ningún pretexto, podemos darle la espalda al milagro de la tecnología que posibilita vivir con un corazón de otro o con un rostro diferente después de que nos alcanzara el fuego. Todo lo que está ocurriendo en las teorías científicas y en las renovaciones tecnológicas nos afectan, nos sorprenden y dan qué pensar. Sin embargo, no nos da pena afirmar que nuestro Doctorado es en Filosofía; no queremos escudarnos en ninguna “Filosofía de”, ni en la última novedad. Creemos que es el momento oportuno para la defensa civil de la filosofía y esto no puede llevarse a cabo al margen de la Historia de la Filosofía mediatizada, focalizada, desde los problemas sociales, culturales, políticos, religiosos, científicos y económicos, entre otros, que forman nuestro presente, y tanto a nivel nacional como internacional. No quiere esto decir que nuestro Doctorado sea un programa de carácter historicista; no, no es eso, pero también creemos que los problemas en los que estamos tienen su propia genealogía y su propia historia. Estos conocimientos pueden transformar al especialista en un microcosmo que revela el macrocosmo, o una flecha hacia el futuro en vez de enrocarse en su parcela, si acaso esto ya fuera posible. La filosofía no es, decíamos, una ciencia que se pueda mediar y pesar; pero algo debe de tener de “fundamento” como para darle luz a la “Filosofía de la Ciencia” y a la “Filosofía de la Biología”, a la “Filosofía del Derecho” como a la “Filosofía de la Economía”. Paradójicamente, sin embargo, la filosofía tiende a desaparecer del pla de estudios de nuestras Preparatorias. Razón de más para proponer, seguir ofertando, un Doctorado en Filosofía.

Tal vez pudiéramos decir que el siglo XXI comienza a parecerse a los propios orígenes, más o menos míticos, de la propia filosofía en el sentido de esta magnífica y fructífera intersubjetividad, interrelación, intercomunicación e interculturalismo que se da a través de la filosofía como presupuesto de tantas disciplinas anteriormente mencionadas y a las que se deben añadir “Filosofía de la Religión”, “Filosofía del Arte” y tantas otras que ya comienzan a llamar a las puertas de la Academia. Nuestro interés como investigadores es hacer hincapié en ese “presupuesto” filosófico que aglutina a las Matemáticas, la Ética, la Política, la Biología, etcétera.

¿Acaso no se ha vuelto la filosofía en el gran vaso comunicante de la globalización? Entendemos que la filosofía dará a nuestros Doctores, muchos de los cuales vienen de otras disciplinas como Sociología, Pedagogía, Derecho y Arte, la posibilidad de llevar a cabo tanto un trabajo de investigación riguroso como interconectado con las problemáticas de otras ciencias. Todo esto contribuye ya al enriquecimiento de una formación universitaria, universal, con capacidad para el estudio e investigación de lo nacional y transnacional; de lo universal y lo local.

Siendo Xalapa la capital del Estado de Veracruz, “la Atenas veracruzana”, la Universidad Veracruzana tenía, tarde o temprano, que ofertar un Doctorado en Filosofía que ya se ha consolidado. Hemos considerado pertinente comenzar con nuestro propio “antecedente” y reconocer, así, la excelente labor de un colega nuestro, primer Coordinador de este Doctorado, el Dr. José Antonio Hernanz, perteneciente a la Facultad de Filosofía de la Universidad Veracruzana.

En esta segunda etapa hemos dado un giro hacia la Ética, Filosofía Política y Teoría de la Cultura que, acabamos entendiendo, nos faltaba. Fundamentalmente en aras de la “circunstancia” expresamente política que tiene la bella ciudad de Xalapa, pensamos que no estaba de más en un ambiente tan cargado de política ofertar una novedosa línea de investigación del Doctorado a través de la cual <<Cultura>>, <<Filosofía Política>> y <<Ética>> formaran un marco teórico indispensable para la investigación y posibles soluciones de los problemas político-culturales y ético-políticos que definen tanto el perfil de Veracruz como el de México. Ontológicamente esta nueva línea de investigación está fundada en una realidad mexicana harto evidente: la “violencia” en sus infinitos tipos. Y, de ahí, que el llamado tradicionalmente “problema del mal” sea uno de nuestros propios vasos comunicante

En definitiva, pues, la Justificación del Doctorado está fundamentada en una necesidad que atañe directamente a la filosofía y al impacto social que sus investigaciones tienen. Podríamos afirmar que lo que nos aglutina como investigadores es, al mismo tiempo, lo que da cuerpo a este proyecto de investigación que se ha consolidado como Doctorado en Filosofía. Si quisiéramos definir aún de forma más específica y atendiendo rigurosamente el Plan de Investigación, le podríamos dar este título: “El problema del conocimiento y cómo vivir bien”.

Misión

El Doctorado en Filosofía se asume como un posgrado de calidad, donde todo resultado está sustentado por sólidos conocimientos y valores, orientados principalmente a promover el desarrollo social en la región del Golfo de México, así como su proyección internacional.

Visión

El Doctorado en Filosofía es un programa constituido por académicos con alto nivel de especialización en la investigación, cuya acción impacta en la formación de capital humano de elevada calidad para la investigación con la intención de incidir, como agentes activos, en la configuración social a partir de la su continua generación y trasmisión de conocimientos, en un entorno de responsabilidad y compromiso ético.

Objetivos

Formar recursos humanos de alto nivel en la generación y distribución del conocimiento en el campo de la filosofía, haciendo especial énfasis en la filosofía social, filosofía de la cultura, estética y filosofía política, todas ellas en el contexto iberoamericano.

Dotar a los estudiantes del programa de las herramientas para realizar análisis de nuestra realidad social y cultural, de manera original y creativa, así como fomentar el trabajo interdisciplinario a la hora de establecer LGAC.

Metas

  • Consolidar el proceso enseñanza-aprendizaje implementando medios de evaluación como publicaciones y estancias, a fin de evaluar al menos dos seminarios bajo esta modalidad para agosto de 2017
  • Garantizar una tasa de graduación igual o mayor a 70% por generación a partir de 2008, e impulsar la reducción del tiempo de titulación para alcanzar un promedio de 4.5 años en 2014.
  • Incrementar a un mínimo de 50% el índice de codirección en las tesis que por generación, se desarrollan en el programa.
  • Generar al menos tres convenios de colaboración al 31 de diciembre de 2013.

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