Universidad Veracruzana

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Byron Brauchli. Recorridos

31|05|2025 – 31|08|2025
Curaduría: Laura González Flores

 

Proyecto que integra la más reciente producción de Byron Brauchli, fotógrafo, artista gráfico y académico de la Universidad Veracruzana. La exposición registra el resultado de las investigaciones y sistemas de producción de Brauchli en torno a los procesos técnicos del heliograbado, fotograbado, cianotipia y paladio-platino, así como las condiciones de los paisajes fronterizos de México y Estados Unidos –países que marcan la biografía del autor– en los territorios cercanos a los cauces de dos ríos: el Colorado y el Bravo.

“Además de reportar la historia natural del territorio en sus pliegues topográficos, en su vegetación cambiante y diversa, las  fotografías de Brauchli también visibilizan una compleja trama de historias personales y sociales sedimentadas en el paisaje.” Aunque en la obra de Brauchli puede apreciarse una cierta visión naturalista, y hasta romántica, ligada tradicionalmente al género del paisaje, en su aproximación fotográfica no está exenta una posición ética y estética sobre las configuraciones del territorio geopolítico, la historia y los recursos naturales compartidos entre estos países.

 

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Byron Brauchli: Recorridos

Exposición organizada como parte del programa de actividades de la FILU 2025

Proyecto apoyado por el Programa de Apoyo a Festivales Culturales y Artísticos, PROFEST 2025

Créditos:

Curaduría: Laura González Flores | Museografía: Laura González Flores  y Santiago Pérez Garci | Coordinación: Santiago Pérez Garci | Identidad gráfica: Teresa Peyret | Producción y montaje: Guillermo Flores Solano y Antonio Francisco Macías | Mediación: Virginia Garelli Anzelmetti | Gestión administrativa: Janet Erandi Ruiz Lagunes y Ana Luisa Simón Salazar.

 

 

El mapa no es el territorio, ni la fotografía la realidad. Ambos, mapa y fotografía, son representaciones que nos permiten asimilar nuestra experiencia del espacio. En esta exposición, el territorio representado es el de la frontera entre México y Estados Unidos, países que también marcan la biografía de Byron Brauchli, el fotógrafo.

Producidas como resultado de su recorrido por los territorios cercanos a los cauces de dos ríos, el Colorado y el Bravo, sus fotografías son mucho más que paisajes de la frontera. Además de registrar la historia natural del territorio en sus pliegues topográficos, en su vegetación cambiante y diversa, sus fotografías también visibilizan una compleja trama de historias personales y sociales sedimentadas en el paisaje.

Brauchli no es un observador, sino muchos: el geógrafo, el científico naturalista, el montañista, el viajero romántico, el artista, el meditador. Sobre todo, es un espíritu móvil y mercurial que conecta con su exquisita labor lo que separan los ríos y las rejas. Observar con detenimiento sus fotos nos permitirá ver en ellas el mapa de la experiencia y los afectos de dos culturas vecinas.

 

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La relación entre ciencia geológica e imagen la hereda el fotógrafo de su abuelo Rudolf Brauchli, un geólogo suizo que se muda a Estados Unidos en 1921 para trabajar en las excavaciones petroleras de Oklahoma.

Hace pocos meses, Brauchli encontró una caja de diapositivas de su abuelo de Bryce Canyon. Ahí la clave de la pasión familiar: recorrer la tierra de un lugar a otro, con el apoyo de instrumentos que permitan explorar sus riquezas materiales y simbólicas. Si el abuelo Brauchli manifiesta el espíritu geológico, el padre materializa el anhelo de éste de vivir cerca de las montañas, y el nieto, nuestro fotógrafo, convierte el recorrido por el territorio su vocación profesional.

 

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El recorrido de Brauchli recuerda el de los exploradores y aventureros del siglo XIX que, tras la incorporación de esos territorios a los Estados Unidos en 1848, buscaron apropiarse de su riqueza visual y material.

Motivos de leyendas y de proyección simbólica, sus montañas, cuencas y rápidos se convirtieron en iconos del nacionalismo estadounidense, en buena parte, por el efecto espectacular de las fotografías de los proyectos de exploración topográfica del siglo XIX.

 

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El camino original de Stony Pass se construyó en 1872 para conectar las minas de Silverton, en las montañas de San Juan, con el frente norte de las Rocallosas en el pueblo Del Norte. Ese camino se continuó utilizando hasta la Segunda Guerra Mundial. Hoy solo tiene un uso recreativo.

Las comisiones binacionales de delimitación de fronteras que iniciaron sus trabajos en 1892, proveyeron la información necesaria para aprovechar el agua del río Colorado por medio de canales que irrigaran los terrenos fronterizos del lado de Arizona y California.

Mientras que la ocupación del norte de Colorado se asoció con la fiebre del oro (Denver y Boulder fueron originalmente campamentos mineros en el territorio de Luisiana, adquirido por los Estados Unidos en 1803), la del sur del estado obedeció a la posibilidad de explotar el río como medio de irrigación y transporte.

 

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La fiebre del oro atrajo a los primeros colonos al valle de San Luis. Ahí, bajo la sombra de un bosque de álamos que crecía a la orilla del río Grande, se fundó la ciudad de Alamosa en 1878. Gracias al Ferrocarril de Denver y Río Grande llegaba madera y herramientas, y por la misma vía, también salían de ahí una multitud de productos agrícolas.

 

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Localizado en el condado de Embudo en el sur de Nuevo México, entre Española y Taos, el Museo Clásico de la Gasolina fue fundado en 1987 por Johnnie Meier, un coleccionista de toda clase de objetos asociados a la «cultura de la carretera»: señales de tráfico, letreros de neón, anuncios comerciales, máquinas de refrescos y bombas de gasolina. El sitio ha sido utilizado como escenario de una decena de películas de Hollywood.

 

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A orillas del río Bravo y frente a Falcon Heights, Texas, se encuentra Nueva Ciudad Guerrero, fundada en 1750; originalmente llamada Villa del Señor San Ignacio de Loyola de Revilla, posteriormente fue renombrada en honor del caudillo de la guerra de Independencia.

Al inundarse la ciudad tras la construcción de la Presa Falcón, en 1953, se construyó la nueva ciudad a diez kilómetros. De la vieja solo queda parte de la iglesia de Nuestra Señora del Refugio, que emerge del agua.

 

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En 1950, el locutor de «Truth or Consecuences» (Verdad o consecuencias), prometió emitir su programa radiofónico desde la primera ciudad que cambiara su nombre por el de aquella popular emisión.

Fue la pequeña ciudad de Hot Springs, del condado de Sierra, Nuevo México, la que ganó la convocatoria y mereció hospedar el programa. Desde entonces, a principios de mayo de cada año, la localidad celebra la ocasión con un evento festivo, el cual ha incorporado un concurso de belleza, una cabalgata y un espectáculo escénico.

 

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«Nosotros no cruzamos el río, el río nos cruzó a nosotros», dice un habitante de Roma, Texas, cuya familia se asentó ahí cuando ese territorio todavía pertenecía a México.

Algunos familiares se quedaron de un lado, otros familiares del otro. La gran mayoría de los habitantes de Roma hablan español y trabajan en el gobierno o la industria petrolera. Fundada hace 250 años, Roma es famosa por el avistamiento de aves.