Enero-Marzo 2007, Nueva época Núm.101
Xalapa • Veracruz • México
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La Red Universitaria en Investigación de la Danza

Guadalupe Barrientos López 1

En México, los procesos de profesionalización de la danza escénica a nivel superior tienen como referencia obligada la fundación de la Facultad de Danza de la Universidad Veracruzana (UV) en 1975, año en que se ofrece la primera licenciatura en Danza Contemporánea. Muchos años han transcurrido y la formación de los profesionales de la danza –y de las otras disciplinas artísticas– en nuestra universidad ha estado marcada por la constante presión para adecuarse a las exigencias de las universidades modernas.

Hay que recordar que el proyecto de la educación artística en la UV nace bajo el impulso de una administración que privilegió, por lo menos los primeros años, la creación artística, entendida ésta como el hacer de los diversos grupos formados expresamente para ello y desligados, la mayoría de las veces, de la actividad académica. Asimismo, consideremos que, históricamente, una de las reformas universitarias más importantes, como lo fue la alemana, ocurrió en las primeras décadas del siglo XIX, y asentó como principio perdurable la idea de la unidad entre la investigación, la docencia y el estudio. De acuerdo con Burton R. Clark, "expresada de diversas maneras en la práctica, en Alemania y el resto del mundo, esta ideología académica estableció premisas que vinculan la producción y divulgación del conocimiento". 2

Desafortunadamente, hasta hace pocos años estas exigencias empezaron a tomar forma en las disciplinas artísticas. En especial, dentro de la danza, los conocimientos implícitos en los procesos de enseñanza siguen siendo predominantemente de carácter experiencial, y ha tomado mucho tiempo a los cuerpos colegiados crear los mecanismos institucionales que den coherencia y permanencia al conjunto de conocimientos y prácticas que conforman la danza, en sus diverso momentos y ámbitos.


Entre los objetivos de la RUID esta el impulsar la creación escénica, la producción, la gestión y la promoción de la danza.
 

De acuerdo con el principio de unir la investigación, la docencia y el estudio, quienes enseñan deberían también dedicarse a la investigación y hacer partícipes de este proceso a los estudiantes. De esta manera, "al servir la investigación como componente primario, en el papel del profesor universitario se incorporan investigación y docencia: la actividad de investigación con todo derecho se vuelve un modo de instrucción. En el papel del estudiante se funden investigación y aprendizaje: la actividad de la investigación se transforma en un modo de estudio". 3

Traducir y hacer realidad los anteriores imperativos en el programa académico de la Facultad de Danza ha sido uno de los objetivos centrales de los últimos años. Y ha implicado la transformación de la vida académica en sus orientaciones fundamentales y la renovación inaplazable del plan de estudios. Como eje vinculante, se ha incentivado la creación escénica, en sus vertientes de coreografía, interpretación, producción y gestión, a través de la conformación de dos espacios donde confluyan el trabajo de estudiantes y maestros –los grupos o compañías representativas de la escuela–, y que ha permitido, además, el desarrollo de proyectos de investigaciones conjuntas, incluso con académicos de otras universidades.

En este marco, se propone la creación de la Red Universitaria de Investigación en la Danza (RUID), como un medio que estructure los trabajos ya avanzados con universidades del país y de Latinoamérica, en primera instancia.

La primera reunión preparatoria de la RUID se llevó a cabo en noviembre de 2006, en las instalaciones de la Facultad de Danza (institución organizadora), y gracias al apoyo del Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP), a través del cuerpo académico de la facultad coordinado por Lilia Palacios, docente de esta entidad. Participaron profesores e investigadores de diversas instituciones: Adriana Castaños, destacada docente y coreógrafa de la Licenciatura en Artes (opción Danza) de la Universidad de Sonora; Martha Ávila, investigadora de la Universidad Nacional de Costa Rica; Álvaro Cruz y María Elena Pérez, académicos de la Universidad de Chile (institución que cuenta con uno de los programas en Danza Contemporánea de más prestigio y antigüedad en América Latina); Marcela Cisneros, de la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León; Same Jatib, del Seminario Internacional de Crítica de Danza; Alan Stara, miembro de la World Dance Alliance; Patricia Aulestia, de la Confederación de Profesionales de la Danza y del Centro de Información, Documentación e Investigación en la Danza "José Limón"; y miembros del cuerpo académico de la Facultad de Danza de la UV, así como estudiantes de la misma.

Los objetivos de la RUID, que se determinaron priorizando la investigación vinculada necesariamente al hecho escénico, como un proceso que abarca la formación de profesionales de la danza en sus diversos ámbitos, son: impulsar la creación escénica, la producción, la gestión y la promoción; transformar el estatus de la danza –como profesión– en la sociedad, a través de una formación integral de los futuros profesionales que sean capaces de reflexionar y actuar sobre su entorno; tener mayor y mejor presencia de la danza en las comunidades, y promover la enseñanza de la danza en los niveles básicos de educación. A estos objetivos hay que sumar la incorporación de los estudiantes a la labor de investigación como parte de una formación más integral; la realización de investigaciones y publicaciones conjuntas, así como el establecimiento de intercambios académicos que permitan realizar estancias de maestros, coreógrafos y estudiantes.

Además, uno de los puntos más importantes fue establecer como prioridad la investigación como medio fundamental que nos permita trascender el carácter experiencial de la danza, sistematizando los procesos formativos y creativos, premisa indispensable para el desarrollo de la disciplina en un contexto universitario.

Como proyectos a corto plazo, se acordó la elaboración de una Memoria de la Primera Reunión de la RUID; la colaboración en los próximos números de la revista Danza Chile de la universidad de ese país; la realización de un seminario sobre la formación de intérpretes; la estancia de la Compañía Juvenil de la Universidad de Chile en la Facultad de Danza de la UV, y la realización de una sesión virtual de la RUID en el primer semestre de 2007.

Cabe señalar que las intensas discusiones en las mesas de trabajo dieron un impulso nuevo a la reflexión sobre nuestro quehacer cotidiano como docentes y creadores, y que la participación de los estudiantes en la elaboración de la Memoria les está llevando a estrechar vínculos con alumnos de las instituciones que forman parte de la RUID.

Finalmente, es importante mencionar que la formulación ideal que planteó la reforma universitaria alemana del siglo XIX sobre la vinculación de la investigación, la docencia y el estudio, sigue vigente, y, de acuerdo con Burton R. Clark, es transformada en la actualidad como la cuestión más crítica que se pueda plantear en torno a los sistemas modernos de educación superior, expresada en la indagación de cómo ésta participa en la producción del conocimiento y cómo esa tarea se relaciona con las tareas de la docencia y el servicio a la comunidad.4 Para la disciplina de la danza universitaria, un largo camino apenas empieza.

NOTAS
1. Doctora en Historia y Etnohistoria por la Escuela Nacional de Antropología e Historia y Directora de la Facultad de Danza de la Universidad Veracruzana.
2. Clark, R. Burton, Las universidades modernas: espacios de investigación y docencia, UNAM/Porrúa, Col. Problemas Educativos de México, México, 1993.
3. Ibid., p. 9.4 Ibid., p. 30.