Un racimo de poemas convertidos en uvas del mar 

Corre, lee y dile  

Germán Martínez Aceves 

 

Los icacos son frutos que crecen en racimos y brotan en las playas del trópico, son como las uvas del mar que en la metáfora pueden convertir el agua en vino y disfrutar la apacible brisa marina que evocan a la infancia, a los amores, a la amistad, al barrio.  

Uvas del mar es también un racimo de poemas de Gastón Alejandro Martínez que publica la Editorial de la Universidad Veracruzana en su colección Ficción breve. Un pequeño libro que como concha marina guarda los sonidos marinos de las olas, de las gaviotas, de las palabras que forman la vida de los porteños, de las imágenes de faros que pueden transformarse en cinta cinematográfica o de los barcos que flotan sobre el horizonte que siempre invita a zarpar nuevas rutas. 

Gastón Alejandro Martínez, nació en 1956 en el barrio Árbol Grande, de Ciudad Madero, Tamaulipas. La literatura tamaulipeca no es muy profusa o al menos ampliamente conocida tierra adentro. De sus poetas se pueden citar a Carmen Alardín, Antonio Delgado, Altaír Tejeda de Tamez o Marisol Vera Guerra.  

Con Gastón Alejandro Martínez nos acercamos a una voz local que nos habla de los sueños y realidades del terruño. Sus primeros poemas los publicó en la ciudad petrolera de Ciudad Madero y después en la revista El Telar. De sus trece poemarios ha publicado Estación Árbol Grande, Solar de pájaros, El horizonte, La música y Camino a Puglia. 

Gastón es un canta-autor que en 2006 grabó el disco Peces y palomas y en 2020 publicó una edición digital de su novela El latido de los sueños. 

En el poemario que ahora nos presenta, los recuerdos son un sentimiento profundo como el mar: “Vengo de una playa con conchas vacías/ y diminutas huellas de tildíos,/ donde crecían por todas partes las uvas del mar/ y cable herrumbrosos se adentraban en el agua/ como marcas de zonas conquistadas/ por nieblas muy antiguas”. 

El faro mítico es un monumento a la memoria que siempre orientará con su luz: “Ah, la dicha marinera que confunde y duele,/ lo que vive para ser descubierto/ cuando ya es demasiado tarde./ Así era todo, el faro, el crepúsculo/ y aquellos niños que no pudimos ver”. 

Los pobladores son gente que hace del mar y del río su vida: “Los viejos hablan de un remolino/ en el centro del río./ No se forma allí todo el tiempo, solo cuando hay bruma, el llama el aliento a licor de los pescadores, / el humor de los que vienen a amarse/ a ras de las piraguas./”  

El tiempo es un paso lento entre el calor y la brisa que a veces corre furiosa empujada por un huracán: … “¿Qué tienes contra el tedio?/Así respira Dios, así las velas,/ las sirenas de los barcos mercantes,/ el arroyuelo baja los tablones,/ los silbos del acero en los talleres,/ las criaturas que nacen,/ viven y mueren en los mismos lodos y así todo…Todas las cosas y todos los mundos”. 

  La poesía es profundamente espiritual como un la Gnossienne número 1 de Erik Satié: … “Ojalá me entierren escuchándote/ y la muerte, ni luz ni oscuridad,/ solo este pasaje de filamentos que dispersa/ la brisa sobre el río,/ una muchacha delgada, un silencio/ que avanza de puntillas por el agua,/ nada viene por ti, nada te lleva,/ el pensamiento entero se retira/ tan discretamente como llegó/…  

O el amor perene que siempre se llevará consigo: … “Te recuerdo, los pechos apretados/ por tus brazos, el vestido azul,/ el cinto blanco/ y tus rodillas que se frotaban al andar/ y sonaban como palo de lluvia,/ preludio de esa música interior/ que aún me acompaña y me protege./” 

Así son los racimos de cuarenta y cuatro poemas convertidos en Uvas del mar que se dividen en cinco apartados: En sentido inverso al de mis sentimientos, Flor de los esteros, Un roedor de las playas, De un faro a otro y Coda. 

Gastón Alejandro Martínez detiene con sus palabras los tiempos idos que se niega que se pierdan con el soplo constante de la brisa y el correr del agua que tarde o temprano transforma el paisaje de la playa, de la rivera, del mar, de la vida.   

Uvas del mar, de Gastón Alejandro Martínez, colección Ficción breve de la Editorial de la Universidad Veracruzana, 117 páginas, 2022. Se puede conseguir en Xalapa en la librería Hyperión, que tiene envíos hacia todo el país.