Benítez y Pacheco hacen la crónica del puerto de Veracruz

Corre, lee y dile

Por Germán Martínez Aceves

 

Imaginemos a Fernando Benítez y José Emilio Pacheco sentados en Los Portales del Puerto de Veracruz. Platican, disfrutan de la tarde tropical envueltos en los sonidos musicales y el bullicio jacarandoso de la gente que vende, que ríe, que le da vida a ese lugar que ha sido testigo a lo largo de los años de la llegada de españoles, franceses, ingleses y gringos que se encontraron con totonacos, olmecas, mexicas, criollos y jarochos.

Y ahí Benítez y Pacheco, historiador y poeta, ambos creadores de suplementos culturales, llenan las horas recordando la “historia local (que) es en amplia medida la biografía de México y de la nacionalidad mexicana”. En sus citas están los datos que se encuentran en los libros de Leonardo Pasquel, José Luis Melgarejo Vivanco, Manuel B. Trens, Roberto Williams García y algunos más.

Fascinados por la historia y el ambiente del Puerto, deciden hacer una crónica que Fernando Benítez cubre desde la llegada de Hernán Cortés hasta el arribo del explorador alemán Alexander von Humboldt y José Emilio Pacheco narra el periodo comprendido desde Francisco Xavier Clavijero hasta Venustiano Carranza.

Así surge Crónica del Puerto de Veracruz que en 1986 publica la Editora de Gobierno del estado de Veracruz y que ahora está de nuevo en circulación gracias al trabajo conjunto de Ediciones Era y la Editorial de la Universidad Veracruzana.

En el libro Crónica del Puerto de Veracruz, cinco siglos pasan por la rica prosa de Benítez y Pacheco. Atraídos por la historia de este lugar tan dinámico y emblemático nos ofrecen un amplio relato que nos invita a disfrutar los procesos históricos del Puerto.

Fernando Benítez toma el inicio y nos lleva por las exploraciones de Francisco Hernández de Córdoba, Juan Grijalva y Hernán Cortés. Asentados en el Caribe y bordeando el territorio continental, aún tenían la sospecha que estaban llegando a las Indias. Tras de ellos, armas y ambición, religión y creencias, forman un nuevo mundo que se funde con los pobladores que extrañados les dan la bienvenida y pronto se verían avasallados.

En los días santos del mes de abril de 1519, de acuerdo con el calendario cristiano, Hernán Cortés implanta en las playas de Quiahuixtlán el primer ayuntamiento de la Vera Cruz y ahí inicia una historia de alianzas y traiciones, de saqueos y establecimiento de ciudades, de enfermedades y climas desconocidos, de piratas e invasores, de vidas intensas y diversas que confluyen en el Puerto de Veracruz, puerta hacia el mar y la tierra.

Historia que forja una nación y que convierte a Veracruz en el vértice del movimiento entre la Nueva España y Europa. Este periodo lo finaliza Fernando Benítez con la llegada de Humboldt, el polímata que con sus amplios registros redescubre al puerto y a la Colonia española a la vista de los europeos en los que deja anotadas las grandes desigualdades que se vivían.

José Emilio Pacheco nos habla de ese puerto que era un foco de enfermedades, tanto intercambio internacional de personas y asentamientos en pleno clima tropical, multiplicaron las infecciones, la inseguridad, el asedio de los piratas, pero a la vez, la conformación de una cultura popular jarocha que se expresa en coplas, música y bailes que son una resistencia en medio de la esclavitud.

Pacheco contextualiza la historia y la une a las expresiones culturales. Así, mientras transcurre el voluble periodo de Antonio López de Santa Anna, la Guerra de los Pasteles y el incansable paso de los viajeros, también se desarrolla la literatura.

Tiempo que se mece entre los movimientos liberales y conservadores donde el Puerto de Veracruz es punto neurológico, como el momento que se vive con Benito Juárez y la Guerra de Reforma, Veracruz es la capital de los liberales y también escenario de la invasión francesa.

Pacheco escribe también del inicio de la era del ferrocarril que llega a romper la vida intramuros del Puerto, el desarrollo del poder de Porfirio Díaz hasta su despedida de México para salir exiliado a Francia zarpando desde Veracruz en el barco Ipiranga, sin faltar el entorno cultural con la poesía representada en la obra de Salvador Díaz Mirón o la llegada del danzón que arribó para reafirmar la identidad jarocha.

El recorrido de José Emilio Pacheco finaliza con la última invasión militar a México vía Estados Unidos y la llegada de Venustiano Carranza como presidente de la naciente República constitucionalista, producto de la Revolución, que tuvo por un breve tiempo al Puerto de Veracruz como capital del país.

Esta crónica de Benítez y Pacheco es imperdible.

Crónica del Puerto de Veracruz, de Fernando Benítez y José Emilio Pacheco, es una coedición de Ediciones Era y la Editorial de la UV, 2022, 270 páginas. Se puede adquirir en la librería Hyperión con envíos a todo el país.