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| Si usted estuviera perdido en el desierto
e intentara caminar en línea recta de regreso a la
civilización, posiblemente termine caminando en círculo
(¡bastante grande!) - y por ende, regresaría al punto de
partida. Pulse el botón Ir. En este ejemplo solamente hay una tortuga. Cada vez que la tortuga da un paso hacia adelante, también gira un poquito hacia la derecha. Con esta regla, muy simple por cierto, la tortuga termina andando en círculo. (Si quiere detener la tortuga, pulse nuevamente, el botón Ir.) |
| Piense de nuevo en el desierto. Es
probable que usted siga inadvertidamente la misma regla.
No importa qué tanto esfuerzo ponga en caminar derecho,
seguramente girará una cantidad minúscula a cada paso (por ejemplo, una de sus piernas podría ser
ligeramente más fuerte que la otra). Eventualmente,
terminaría donde usted comenzó. Esta forma de hacer círculos da una nueva luz en cuanto a otro aspecto diferente de la circularidad: los círculos tienen curvatura constante. Cada parte del círculo parece exactamente la misma. Note que la tortuga no tiene idea alguna respecto a dónde se encuentra el centro del círculo. Efectivamente, la idea de "centro" no tiene importancia en esta forma de hacer (y pensar respecto a) círculos. A cada instante, el movimiento de la tortuga depende únicamente de la posición y orientación actual. La tortuga está actuando localmente aún cuando aparente estar actuando globalmente. Ir a la próxima página, a la página anterior, o a la página de contenidos. Mitchel Resnick y Brian Silverman Grupo de Epistemología y Aprendizaje Laboratorio de Medios del MIT |