Soberanía alimentaria y en la salud

 

La reciente pandemia de covid-19 permitió visibilizar el rol que juega la alimentación en la salud. Las comorbidades asociadas al virus están mayormente relacionadas con malos hábitos alimenticios, basados en un consumo excesivo de productos sobreindustrializados, que provocan hipertensión, obesidad y diabetes.

A la vez, el consumo de tales productos genera grandes cantidades de residuos inorgánicos no reciclables, provenientes de las envolturas y empaques, que terminan acumulándose en los rellenos sanitarios, contaminando asimismo suelo y agua.

En términos socioeconómicos, el consumo de estos productos sobreindustrializados, producidos por algunas empresas transnacionales líderes del mercado alimentario mundial, conlleva a incrementar la contaminación ambiental, así como la desigualdad, pobreza y maltrato de las poblaciones que participan en la cadena de producción y distribución de estos productos.

En la agricultura convencional se hace uso exagerado de agroquímicos nocivos para el consumidor, pero también para los agricultores o las poblaciones que viven cerca de los campos en donde se aplican. Su aplicación degrada los suelos y reduce la biodiversidad. Estos agrotóxicos son producidos por empresas transnacionales a partir de recursos no renovables, como el petróleo. Estas mismas empresas se apropian de los recursos naturales y controlan el mercado de las semillas.

Una alimentación sustentable consiste entonces en consumir alimentos saludables (nutritivos y libres de agroquímicos y otras sustancias tóxicas), cuyo consumo genera pocos residuos inorgánicos y que estén producidos localmente por productores que cuidan su entorno.

Si bien la alimentación juega un papel fundamental en nuestra salud física, esta última es asociada a un estado general de bienestar con uno mismo, lo que incluye también la salud emocional.

La Universidad Veracruzana, a través de su Plan maestro de sustentabilidad 2030, afirma su compromiso por fomentar modelos de producción y consumo de alimentos sustentables y agroecológicos, así como actividades hacia la salud integral que revaloricen las medicinas tradicionales y terapias complementarias.