Construimos juntas y juntos lo común

La Universidad Veracruzana, a través del Centro de Investigaciones Tropicales (CITRO) y la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (CoSustenta), en colaboración con la Red de Socioecosistemas y Sustantabilidad, organizó el evento “Construyendo lo común. Universidad, responsabilidad social y transdisciplina”, mismo que se llevó a cabo el jueves 16 de agosto en las instalaciones del CITRO.

Construyendo lo común fue una jornada que buscó trabajar articuladamente entre el sector académico, gubernamental y social para continuar tejiendo redes y procesos sinérgicos por el bien común, con miras a responder las demandas que la sociedad plantea desde una perspectiva de responsabilidad social.

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Panel “El rol de la universidad en la construcción de alternativas socioambientales”   

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Construyendo lo común” Diálogos sobre colaboración transdisciplinaria.

Resumen de las mesas de trabajo organizadas durante la jornada “Construyendo lo común. Universidad, responsabilidad social y transdisciplina”

Desde la comunidad universitaria reflexionamos en los retos y estrategias de colaboración con otros sectores en el contexto de violencias del país; en el proyecto de universidad que queremos construir. Para nosotros y nosotras, es importante generar procesos de colaboración con otros sectores de la sociedad porque colaborar nos permite crear un espejo autocrítico. Colaborando podemos desmitificar a la academia. Colaborando tenemos un reflejo de lo qué pasa en la sociedad, sus preguntas, problemas e intereses.

Como universitarios tenemos un lugar especial para poder vincular actores y dar continuidad a procesos, pero es importante la autocrítica. Reconocemos que han existido y existen formas extractivistas en la academia. Necesitamos identificar qué alternativas practicar, explorar. Es necesario que demos el justo valor a otros saberes. Aprendamos a caminar entre los distintos saberes, crear a partir de la diferencia. Aprendamos a dialogar desde el reconocimiento de la humanidad, ser humildes, escuchar a los otros. Es importante visibilizar el poder que tienen las diferentes comunidades de práctica para participar en la solución de los problemas socio-ambientales complejos.

¿Cómo podemos colaborar gobierno y academia?

La universidad debe enseñar a practicar la democracia en sus procesos y ella misma prácticarla. Abrir los espacios de participación dentro de la universidad, especialmente para los y las estudiantes.La universidad tiene que revisar y repensar su papel político. Transitemos del diagnóstico al co-diseño de propuestas. Es importante generar propuestas de acción para que junto con el gobierno y otros actores se ejecuten. Reconozcamos las competencias y responsabilidades del gobierno y la universidad, y desde este reconocimiento mutuo, dialoguemos.

¿Cómo nos vinculamos entre academia y comunidad?

Hay diferencias de percepción del problema y las formas de solucionarlo. Pertenecemos a la misma comunidad humana pero tenemos ritmos, intereses y formas diferentes. Por eso es preciso co-construir la identificación de los problemas y el abordaje para crear realidades alternativas.

La academia es una comunidad más que se vincula con las otras. A la vez, todos formamos parte de la misma comunidad de vida de seres vivos. Vinculémonos con las otras comunidades desde este reconocimiento. Parece que salimos de las comunidades, abstraídos por unos omnis por lo que cortamos la comunicación y vinculación. Regresemos a la tierra, al reconocimiento de nuestro lugar.

Es importante una formación universitaria coordinada y consciente para aprender habilidades y poder trabajar colaborativamente desde un marco ético. Generemos y compartamos herramientas entro todos los vínculados, desde los estudiantes, a los profesores, trabajadores, dueños de las tienditas, entre otros.

¿Y vincularnos con las OSC?

Reconocemos que hay diferentes tiempos y formas en la academia y los OCSs. Tenemos que encontrar ritmos adecuados y respetuosos. Muchas veces más lentos, otras veces más rápidos, pero siempre reconociendo las formas de ser y estar del otro. Para esto, es necesario contar con un respaldo institucional y la flexibilidad administrativa. Sistematizando las vinculaciones exitosas y fracasadas podemos aprender de ellas y generar herramientas y estrategias de colaboración. Fomentemos una educación crítica-propositiva, colaborativa capaz de aprender de los errores. Buscamos una educación que vincula la teoría con la práctica.

Muchos somos actores fronterizos, participamos en la academia y en OSCs, y desde luego formamos parte de varias otras comunidades. Desde este reconocimiento, permitamos la participación de los miembros de los OSCs y otros sectores en las investigaciones, y nos involucramos en sus procesos con proyectos anclados, situados.

Pensar la colaboración con empresas, implica pensar en ¿qué tipo de academia, qué tipo de empresa? Hay que reconocer que existen diferentes tipos de empresas y académicas. Estamos inmersos en una realidad capitalista dentro de la cual buscamos formas de vivir.

Es importante investigar las repercusiones que tienen las grandes empresas. Formemos agentes críticos que aportan a los elementos de difusión y vinculación en donde los actores se puedan encontrar, conociendo los efectos que tienen diferentes maneras de producir y los procesos que existen localmente. Pensemos en estrategias que sean llamativas para que la gente se puede acercar fácilmente y con gusto. Juguemos, invitemos a construir juntos y juntas otras formas.

Reconocemos el contexto de violencias, de colonialismo, de “conquisiticidad”, del estado de guerra-nacional, las violencias en el territorio, la escuela, el trabajo y la familia, hasta la violencia que llegan al nivel personal. Enfrentamos despojos, violencias epistémicas, el desconocimiento a los pueblos indígenas, prejuicios, estereotipos. Irradian hacia otras violencias…el abuso de poder, diálogos fallidos, victimización.

Para colaborar, es necesario reconocer y visibilizar estas violencias. Encontrar dentro de ellas líneas de colaboración que sean ejercicio de empoderamiento a nivel personal y otras escalas. Queremos construir fuerzas sin violencia.

Ir tejiendo redes, reconstruir el tejido social, entre las personas que están victimizadas, en espacio cotidianos, con vecinos y otros grupos. También la universidad vive estas violencias. Creamos estrategias de paz en la administración, en los procesos de enseñanza y aprendizaje, reconstruyendo la memoria y la justicia.

Una universidad que co-construye conocimientos con otros sectores para resolver problemas, es una que se enfrenta al cambio interno y estructural en la docencia, enseñanza y la vinculación. ¿Cómo nos imaginamos una universidad que pueda dialogar con otros sectores?… flexible en la administración y enseñanza, un lugar que promueve el trabajo en colectivo para aprender a colaborar desde las diferencias, una comunidad que mira las preguntas de la sociedad y juntos nos acercamos a respuestas posibles. Una universidad abierta a diferentes saberes, porque necesitamos a los otros actores para poder crear estrategias. Es central crear las capacidades de diálogo para encontrar soluciones pertinentes. La colaboración empieza adentro… adentro de mí, de ti, de nosotros, adentro de una comunidad universitaria y de la sociedad.

¿Cómo generar formas de vinculación entre los diferentes actores en UV?

¿Estoy dispuesta a escuchar, aprender y colaborar en la construcción de lo común?