Murciélagos tienen una historia co-evolutiva con el coronavirus

  • María Cristina Mac Swiney, investigadora del Citro-UV, dijo que un artículo publicado en julio pasado menciona que el coronavirus tiene cerca de 70 años conviviendo con el murciélago 
  • Los expertos dicen que hubo tres momentos o mutaciones: 1948, 1969 y 1982.

La familia de murciélagos Rhinolophidae tiene una larga historia co-evolutiva con el coronavirus

 Paola Cortés Pérez 

19/09/2020, Xalapa, Ver.- María Cristina Mac Swiney González, investigadora del Centro de Investigaciones Tropicales (Citro) de la Universidad Veracruzana (UV), comentó en la cuarta sesión del ciclo conferencias “Salud, ciencia y arte” que la familia de murciélagos Rhinolophidae tiene una larga historia co-evolutiva con el coronavirus, que se originó hace millones de años. 

El evento académico es organizado por la Clínica Universitaria de Salud Reproductiva y Sexual (CUSRS), y la investigadora participó con la charla “La vida de los murciélagos: mitos y realidades sobre la transmisión de enfermedades al ser humano”, a través de la plataforma Zoom. 

Dijo que en el planeta se tienen registradas poco más de mil 400 especies de murciélagos, siendo el grupo de mamíferos más diverso después de los roedores. Centroamérica alberga la mayor cantidad, con 58 de las 170 especies registradas. 

“Uno de los objetivos de la charla es desmitificar a los murciélagos como seres de la oscuridad, transmisores de enfermedades y que muerden a los seres humanos.” 

En los últimos meses, a partir de la presencia de la Covid-19 causada por el virus SARS-CoV-2, se ha responsabilizado a los murciélagos como transmisores de la enfermedad, derivado en una respuesta negativa para con ellos, al ser víctimas de vandalismo y asesinatos masivos. 

Los murciélagos son posibles reservorios de varios virus que son mortales o zoonóticos; al ser transmitidos al hombre causan mortandad y algunos de ellos son: el virus de Nipah, Marburgo, Hendra, que han causado brotes de enfermedades en diferentes países. 

Mencionó que los murciélagos son huéspedes naturales de virus importantes como el Ébola, la rabia, el SARS y el MERS, estos dos últimos muy relacionados con la Covid-19. 

En 2003 hubo un brote del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS), que fue controlado hasta 2004, pudo rastrearse su origen y fue en los murciélagos asiáticos (China). En 2012 se registró un nuevo brote que fue denominado Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), también fue transmitido por el murciélago y después de varias investigaciones de rastreo y trabajo molecular se supo que el huésped intermedio fue un dromedario. 

En 2007 se publicaron algunos artículos que advertían de la posibilidad de una infección reemergente del SARS o de otra enfermedad parecida, probablemente resultado de la costumbre de comer carne de monte exótica en los mercados húmedos del sur de China. 

Desde 2007 ya se advertía de esta posibilidad de una enfermedad parecida al SARS derivado de un coronavirus, pero no se tomaron las precauciones adecuadas. 

El riesgo en estos mercados húmedos es grande porque son lugares donde es destazada y vendida carne fresca exótica, además conviven diferentes especies al mismo tiempo, se tienen animales recién muertos (ya sea en jaulas o colgados) que entran en contacto con otros que están defecando, orinando, respirando y con niveles altos de estrés, teniendo como resultado una recombinación de virus. 

Al registrarse los primeros casos de Covid-19, lo primero que oímos y leímos fue que derivaba de algunas serpientes que fueron consumidas en este mercado de Wuhan, China. Luego se habló del pangolín, y últimamente se dice que los murciélagos probablemente originaron esta enfermedad. 

De acuerdo con investigaciones, ahora se sabe que la familia de murciélagos Rhinolophidae, que tiene su origen en Asia hace millones de años, tiene una larga historia evolutiva con el coronavirus. 

“Se encontró un artículo que menciona que, en muestreos realizados en 2013 en Yunnan, China, el Rhinolophus affinis portaba un coronavirus que al ser comparado con el SARS-CoV-2 arrojó un parentesco del 96.3 por ciento con un coronavirus, el cual no puede infectar a las células humanas. 

Otros trabajos asocian que hay proteínas en la periferia de los coronavirus que podrían recombinarse con el coronavirus del pangolín, lo que podría significar el paso crítico para infectar a las células humanas.” 

Mencionó que en un paper publicado en julio de este año, se hace un rastreo que habla sobre cómo ha cambiado el SARS-CoV-2, y se encontró que el coronavirus tiene cerca de 70 años conviviendo con el murciélago, y los expertos dicen que hubo tres momentos o mutaciones: 1948, 1969 y 1982. 

“Nos habla que este coronavirus no es nuevo, que no se originó en el mercado de Wuhan, probablemente estaba desde hace 70 años conviviendo con los murciélagos Rhinolophus affinis. Lo que se desconoce es si se trató de una transmisión directa al ser humano o si hubo un huésped intermediario que podría ser el pangolín. 

Debe tenerse claro, apuntó, que así como hay una gran diversidad de mamíferos y vertebrados, también hay una diversidad de coronavirus asociados a los murciélagos. Se tiene la teoría de que varias especies de murciélagos son los posibles orígenes de los coronavirus Alfa y Beta. 

Explicó que los murciélagos comparten un refugio o el mismo espacio con varias especies, esto ocasiona que las cargas virales puedan recombinarse, lo que hace difícil saber dónde se originó. Estos virus no son patógenos para ellos, no muestran síntomas de enfermedad, probablemente porque tienen periodos de hibernación que favorecen la presencia de estos virus y porque tienen una fisiología única que muestra que su ADN se repara. 

“Son animales muy longevos, se ha visto que tienen un sistema de genes especializados en reparar el ADN, tienen autofagias diferentes que hace que tengan una inmunidad alta en comparación con otros mamíferos, y tienen un sistema de limpieza del ADN, con esto se suprimen las mutaciones generadoras de tumores. Estas son algunas razones por las que pueden lidiar con la convivencia del coronavirus.” 

Comentó que estas enfermedades son resultado de las acciones humanas: muchas especies han perdido su hábitat, por lo que han tenido que convivir con otras especies en refugios donde no lo hacían, lo que propicia un acercamiento y recombinación entre diferentes variantes de virus, bacterias, hogos, patógenos, que causen nuevos brotes de enfermedades. 

Subrayó que con la pandemia se ha reducido a cero el trabajo mastozoológico, les han pedido no manipular a los animales sin protección, evitar contagiar a otras especies y causar un problema mayúsculo. 

“Necesitamos más información e investigación, es donde está clave para elaborar vacunas, acciones de remediación y sobre todo de precaución.”