﻿{"id":3362,"date":"2014-11-11T17:37:57","date_gmt":"2014-11-11T23:37:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/?p=3362"},"modified":"2014-11-11T17:37:57","modified_gmt":"2014-11-11T23:37:57","slug":"homosexualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/blog\/homosexualidad\/","title":{"rendered":"Homosexualidad \u00bfQu\u00e9 dice la neurociencia?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2014\/11\/Homosexualidad-03-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-3369 aligncenter\" alt=\"Homosexualidad-03 (1)\" src=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2014\/11\/Homosexualidad-03-1-749x1024.jpg\" width=\"749\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2014\/11\/Homosexualidad-03-1-749x1024.jpg 749w, https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2014\/11\/Homosexualidad-03-1-219x300.jpg 219w\" sizes=\"auto, (max-width: 749px) 100vw, 749px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><strong>Elizabeth V\u00e1zquez Narv\u00e1ez*<\/strong><\/p>\n<p>El padre, col\u00e9rico, le reclama a la madre el exceso de mimos al hijo y la acusa de fomentar sus gustos afeminados; ella por su parte, le reprocha la perenne desaprobaci\u00f3n que muestra ante todo lo que su primog\u00e9nito hace, la rudeza exagerada en el trato y su marcado desapego. El hijo, que escucha tras la puerta la discusi\u00f3n sobre su homosexualidad, se pregunta si algo de lo que se dice all\u00ed es cierto o es que, como lo indican sus recuerdos, sus preferencias nacieron con \u00e9l.<\/p>\n<p>Si la homosexualidad es una conducta aprendida o no todav\u00eda no est\u00e1 claro para la ciencia. Genaro Coria \u00c1vila, especialista en neurociencia comportamental con m\u00e1s de diez a\u00f1os de experiencia en la investigaci\u00f3n de las preferencias sexuales, aporta datos al respecto de esta disyuntiva.<\/p>\n<p>\u201cSabemos que nuestro cerebro se organiza desde antes de nacer, pero si observ\u00e1ramos este \u00f3rgano en un adulto homosexual no podr\u00edamos determinar si naci\u00f3 con esa organizaci\u00f3n o se reorden\u00f3 a partir de ciertas experiencias, porque est\u00e1 comprobado que el cerebro va cambiando a lo largo de nuestra existencia\u201d.<\/p>\n<p>Estudios realizados tanto en animales como en humanos que presentan preferencias de tipo homosexual han revelado una organizaci\u00f3n intermedia del cerebro, es decir, que no se orden\u00f3 completamente ni como macho ni como hembra, sino como una \u201cmezcla\u201d de ambos.<\/p>\n<p>Esto podr\u00eda suceder porque aunque desde el momento de la fecundaci\u00f3n queda determinado el sexo del producto, durante las siete primeras semanas todos los embriones se desarrollan como hembras y s\u00f3lo despu\u00e9s de este tiempo la expresi\u00f3n cromos\u00f3mica determina si se quedan como tal o se desarrollan como machos. Si alguno de los factores gen\u00e9ticos gonadales no se completa, entonces el cerebro que requer\u00eda organizarse para un var\u00f3n podr\u00eda quedar al mismo tiempo como el de una mujer.<\/p>\n<p><strong>\u00a0Preferencias innatas <i>vs<\/i> conducta aprendida<\/strong><\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de medio siglo que se habla de las preferencias innatas como un conocimiento cient\u00edficamente comprobado, sin embargo, en su laboratorio del Centro de Investigaciones Cerebrales en la Universidad Veracruzana, Genaro Coria ha encontrado a partir de su trabajo de experimentaci\u00f3n con modelos animales que dicha predisposici\u00f3n puede variar.<\/p>\n<p>\u201cBajo una qu\u00edmica cerebral alterada (con dopamina), hemos logrado que un individuo adulto aprenda a tener una preferencia de tipo homosexual en unas cuantas sesiones, lo cual comprueba que aunque nacemos con un cerebro organizado de cierta manera, s\u00f3lo permanecer\u00e1 as\u00ed si las experiencias lo refuerzan\u201d.<\/p>\n<p>Es decir, que los mecanismos neurales que nos predisponen para elegir a una pareja sexual no obedecen necesariamente a una organizaci\u00f3n evolutiva, nuestras preferencias no siempre est\u00e1n enfocadas a perpetuar nuestros genes, sino tambi\u00e9n a satisfacer un deseo inmediato que en etolog\u00eda se conoce como \u201ccausas pr\u00f3ximas del comportamiento\u201d. El caso de las preferencias homosexuales es un buen ejemplo de ello.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Normal o anormal<\/strong><\/p>\n<p>Hay m\u00e1s de 300 especies de mam\u00edferos acu\u00e1ticos o terrestres en las que se expresan niveles de homosexualidad, lo cual nos lleva a preguntarnos, \u00bfes natural?, \u00bfo es que hay un porcentaje de anormalidad en cada especie?<\/p>\n<p>Genaro menciona que hay distintas teor\u00edas evolutivas que tratan de explicar la raz\u00f3n de ser de los individuos que prefieren al mismo sexo. Una de ellas plantea que la homosexualidad es buena para una especie porque hay momentos cr\u00edticos en la reproducci\u00f3n en los que es mejor tener individuos que no se reproduzcan para que protejan al resto de la manada.<\/p>\n<p>\u201cPero las preferencias sexuales no dependen exclusivamente de las leyes de la evoluci\u00f3n. Un adulto, humano o de otra especie, es el resultado de lo que sus genes parcialmente le dictaron hacer y lo que sus experiencias terminaron por definir y por eso es que cada quien tiene preferencias diferentes y una historia distinta que contar\u201d, apunta Coria \u00c1vila.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 nos motiva sexualmente?<\/strong><\/p>\n<p>En su laboratorio, el investigador confirma que experiencias tan sutiles como hacer cosquillas a un infante (en este caso una rata de 35-45 d\u00edas) afectan directamente su preferencia sexual. \u201cSi en la edad adulta ponemos a dos individuos, uno con una se\u00f1al olfativa que recuerda a las cosquillas de la infancia y otro sin ella, a pesar de que los dos sean buenos prospectos para el sexo, todas las ratas prefieren a aquel que les recuerda las cosquillas de su infancia\u201d.<\/p>\n<p>Los humanos tambi\u00e9n aprendemos a formar patrones de preferencia basados en lo que vivimos cuando \u00e9ramos ni\u00f1os y consignamos qu\u00e9 es lo que nos gusta y lo que no. Cuando llegamos a la edad adulta y es momento de que despleguemos una preferencia entre varias opciones, resulta que nuestro cerebro no es nuevo en esa decisi\u00f3n, ya tiene mapas que se formaron prenatalmente, pero tambi\u00e9n a partir de las experiencias recompensantes en la infancia y con las primeras experiencias sexuales.<\/p>\n<p>No obstante, las motivaciones sexuales no siempre son positivas, tambi\u00e9n pueden ser negativas y contribuir al desarrollo de conductas patol\u00f3gicas como la pedofilia, la necrofilia y una larga lista de conductas sexuales no aceptadas socialmente.<\/p>\n<p>\u201cEn experimentos realizados con ratas, se ha demostrado que el sexo es capaz de revertir, incluso, conductas gen\u00e9ticamente programadas cuando el cerebro aprende a asociar est\u00edmulos que innatamente resultan aversivos con sensaciones positivas y reforzantes\u201d, se\u00f1ala el investigador.<\/p>\n<p>Para ejemplificar lo anterior, Genaro hace menci\u00f3n de un experimento que su profesor en la Universidad de Concordia (Canad\u00e1), Jim Pfaus, realiz\u00f3 con ratas macho, cuyos primeros encuentros sexuales fueron con hembras impregnadas ligeramente con olor a cadaverina (sustancia producida por la carne en descomposici\u00f3n) y que aprendieron a asociar este est\u00edmulo olfativo con sensaciones recompensantes.<\/p>\n<p>\u201cLas ratas de manera natural le tienen aversi\u00f3n a la cadaverina, ya que supone un gran riesgo de infecci\u00f3n; sin embargo, las ratas expuestas a este olor en sus primeros encuentros sexuales aprendieron a preferir a las hembras que ten\u00edan este aroma e ignorar a las que no lo ten\u00edan\u201d.<\/p>\n<p>De ninguna manera se puede decir que los resultados de \u00e9ste u otros experimentos se puedan extrapolar en humanos, aclara Genaro, \u201csin embargo, nos proveen de datos que contribuyen al entendimiento de las bases neurales de la motivaci\u00f3n sexual, un conocimiento imprescindible en una especie como la nuestra, siempre dispuesta a ejercer su sexualidad no s\u00f3lo como medio de reproducci\u00f3n, sino tambi\u00e9n como una forma de relacionarse y comunicarse\u201d, concluy\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2014\/11\/Homosexualidad-00.pdf\">Descargar versi\u00f3n impresa<\/a><\/p>\n<p>*Centro de Investigaciones Cerebrales, Universidad Veracruzana<\/p>\n<p><i>Dudas y comentarios:<i>\u00a0dcc@uv.mx<\/i><\/i><\/p>\n<p><i>Ilustraci\u00f3n: Sergio Segura Medrano<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elizabeth V\u00e1zquez Narv\u00e1ez* El padre, col\u00e9rico, le reclama a la madre el exceso de mimos al hijo y la acusa de fomentar sus gustos afeminados; ella por su parte, le reprocha la perenne desaprobaci\u00f3n que muestra ante todo lo que su primog\u00e9nito hace, la rudeza exagerada en el trato y su marcado desapego. 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