﻿{"id":10358,"date":"2020-03-03T12:28:14","date_gmt":"2020-03-03T18:28:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/?p=10358"},"modified":"2020-03-03T12:28:14","modified_gmt":"2020-03-03T18:28:14","slug":"hasta-las-ratas-necesitan-jugar-un-rato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/blog\/hasta-las-ratas-necesitan-jugar-un-rato\/","title":{"rendered":"Hasta las ratas necesitan jugar un rato"},"content":{"rendered":"<h1><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-TI\u0301TULO.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-10367 size-full\" src=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-TI\u0301TULO.jpg\" alt=\"\" width=\"1813\" height=\"637\" srcset=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-TI\u0301TULO.jpg 1813w, https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-TI\u0301TULO-300x105.jpg 300w, https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-TI\u0301TULO-1024x360.jpg 1024w, https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-TI\u0301TULO-768x270.jpg 768w, https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-TI\u0301TULO-1536x540.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 1813px) 100vw, 1813px\" \/><\/a><\/h1>\n<p style=\"text-align: right\"><strong>Iv\u00e1n Xavier Loeza Morales*<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/IMG-2.jpg\" rel=\"Veenema Lab. Universidad del Estado de Michigan.\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-10368\" title=\"Comportamiento social de juego en ratas juveniles.\" src=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/IMG-2.jpg\" alt=\"\" width=\"424\" height=\"690\" srcset=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/IMG-2.jpg 534w, https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/IMG-2-184x300.jpg 184w\" sizes=\"auto, (max-width: 424px) 100vw, 424px\" \/><\/a>Probablemente habr\u00e1s notado que las interacciones sociales son similares a un juego rec\u00edproco extendido en el tiempo, y tal vez te sorprender\u00e1 saber que esta actividad es tan primordial que la compartimos con muchos animales, entre ellas las ratas. Tal vez no lo parezca, pero estos animales ayudan a los cient\u00edficos a entender el comportamiento humano. Las ratas y los seres humanos derivamos de la misma cadena filogen\u00e9tica que remonta sus primeros eslabones a los confines m\u00e1s alejados del tiempo (200,000 a\u00f1os aproximadamente en el caso de nuestra especie), compartimos caracter\u00edsticas similares. Por ejemplo, las ratas son mam\u00edferos, en su mayor\u00eda son sociales y tambi\u00e9n pueden presentar ansiedad, comportamiento exploratorio y curiosidad.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las ratas como animales de laboratorio<\/strong><\/p>\n<p>En el Instituto de Neuroetolog\u00eda, los investigadores estudian su conducta y esto les permite conocer la fisiolog\u00eda y el funcionamiento de su sistema nervioso. De esta forma pueden entender los procesos primarios del cerebro humano y, en ocasiones, simular los rasgos de una enfermedad.<\/p>\n<p>Para la investigaci\u00f3n neurofisiol\u00f3gica, los organismos se estudian registrando variables como la funci\u00f3n motora, es decir los mecanismos que regulan su movimiento, el comportamiento exploratorio o su respuesta a nuevos ambientes, la respuesta al estr\u00e9s (en este caso su reacci\u00f3n ante est\u00edmulos negativos) y la actividad el\u00e9ctrica neuronal.<\/p>\n<p>Durante el programa de Estancias de Investigaci\u00f3n del verano del 2019 de la Universidad Veracruzana, tanto yo como los compa\u00f1eros con los que compart\u00ed plaza nos familiarizamos con las situaciones que los investigadores viven cada d\u00eda, entre ellas las implicaciones \u00e9ticas de su quehacer. La experimentaci\u00f3n en especies vivas, por ejemplo.<\/p>\n<p>En la actualidad la discusi\u00f3n sobre esta pr\u00e1ctica puede ser complicada, debido a que es ampliamente aceptado que los animales comparten con nuestra especie las mismas v\u00edas neuronales que les permiten experimentar emociones justo como nosotros.<\/p>\n<p><strong>Las ratas y el juego<\/strong><\/p>\n<p>Aunque nos separen millones de a\u00f1os de nuestro ancestro en com\u00fan existe una continuidad inevitable entre la gran mayor\u00eda de las especies y, por tanto, de los neurocircuitos primarios que nos conforman.\u00a0 Siendo el juego uno de los m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>Montag, destacado psic\u00f3logo molecular menciona que existen al menos siete sistemas emocionales protot\u00edpicos en todos los mam\u00edferos: el que controla la exploraci\u00f3n, la ira, el miedo, la lujuria, el p\u00e1nico, la protecci\u00f3n y el juego. Este \u00faltimo es tan fundamental que puede disminuir tu nivel de testosterona al ver a tu equipo perder, sin importar si eres hombre o mujer.<\/p>\n<p>El gusto por esta actividad aparece en muchos animales, es por eso por lo que ha sido estudiada detalladamente. En uno de los estudios m\u00e1s famosos dirigidos por Whishaw y Kolb, se analiz\u00f3 de la siguiente forma: si colocamos a un par de ratas en la arena, podemos observar la din\u00e1mica de su juego, el cual consiste en conductas similares a una pelea (como encimarse unas sobre otras, embestirse, golpearse con el hocico, pero nunca mordiendo).<a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/IMG-1.jpg\" rel=\"Veenema Lab. Universidad del Estado de Michigan.\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-10369\" title=\"Al igual que nosotros, a las ratas les gusta jugar y es una actividad primordial.\" src=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/IMG-1.jpg\" alt=\"\" width=\"665\" height=\"520\" srcset=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/IMG-1.jpg 1280w, https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/IMG-1-300x235.jpg 300w, https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/IMG-1-1024x801.jpg 1024w, https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/IMG-1-768x601.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 665px) 100vw, 665px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Como en ocasiones pasa, las cosas no son parejas; imagina que, en el caso de las ratas estudiadas, algunas presentan una desigualdad de tama\u00f1os, lo que le dar\u00eda la ventaja a la rata m\u00e1s grande de poder ganar en todas las ocasiones. \u00bfEntonces, qu\u00e9 crees que suceda?<\/p>\n<p>Lo que se observ\u00f3 fue que la rata grande dejaba ganar a la peque\u00f1a un m\u00ednimo aproximado de tres de cada diez veces que jugaban, para que la rata peque\u00f1a quisiera seguir jugando.<\/p>\n<p>El dejar ganar ocasionalmente a su contrincante, podr\u00eda interpretarse como una \u00e9tica emergente, es decir una serie de reglas impl\u00edcitas que emergen de la interacci\u00f3n social que es independiente de una cultura o especie.<\/p>\n<p><strong>El juego en otros animales<\/strong><\/p>\n<p>Los \u00faltimos avances en el estudio de la conducta animal han llevado a la hip\u00f3tesis de que las normas sociales que gu\u00edan al hombre y a otras especies, pudieron emerger de patrones de comportamiento estables que surgieron naturalmente mucho antes de que tuvieran una funci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Incluso se ha propuesto el desarrollo de una protomoralidad en diversos primates, como es el caso de Frans de Waal, primat\u00f3logo holand\u00e9s pionero en esta l\u00ednea de investigaci\u00f3n. Bas\u00f3 sus conclusiones en el an\u00e1lisis de las interacciones sociales y el juego que observ\u00f3 en diversas tribus chimpanc\u00e9s.<\/p>\n<p>Desde hace d\u00e9cadas se sabe que el juego es uno de los comportamientos sociales no maternos (es decir que realiza con otros miembros de su familia o comunidad diferentes a la madre) m\u00e1s tempranos en mam\u00edferos. Investigadores como Vanderschuren lo consideran un comportamiento separado y no s\u00f3lo el precursor de una conducta adulta.<\/p>\n<p>Estos investigadores, tambi\u00e9n se\u00f1alan que, si se impide el juego o no hay experiencia con el mismo, algunas conductas no se integran adecuadamente. Esto hace que la parte del cerebro encargada del autocontrol no se desarrolle como deber\u00eda.<a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-BALA-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-10361 size-full\" src=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-BALA-1.jpg\" alt=\"\" width=\"669\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-BALA-1.jpg 669w, https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-BALA-1-300x90.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 669px) 100vw, 669px\" \/><\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-10362 alignleft\" src=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-BALA-2.jpg\" alt=\"\" width=\"396\" height=\"339\" srcset=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-BALA-2.jpg 307w, https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-BALA-2-300x257.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 396px) 100vw, 396px\" \/><\/p>\n<p><strong>La importancia del juego en los humanos<\/strong><\/p>\n<p>Es importante mencionar que se ha comprobado que ni\u00f1os con poca oportunidad de juego a una edad temprana tienen mayor probabilidad de volverse adultos antisociales criminalmente orientados.<\/p>\n<p>Debemos considerar tambi\u00e9n, el juego infantil sin los cuidados adecuados puede ser destructivo (al tirar o romper cosas) e incluso riesgoso para los peque\u00f1os. Pero eso no significa que est\u00e9 fuera de lo normal. Aunque en algunos casos extraordinarios pudieran existir condiciones que, si influyan, por ejemplo, en el caso de ni\u00f1os con trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n, en todo caso un especialista podr\u00eda recomendar la administraci\u00f3n de f\u00e1rmacos para disminuir los riesgos de algunas conductas hiperactivas.<\/p>\n<p>Sin embargo, la medicaci\u00f3n no es un sustituto al juego espont\u00e1neo, ya que en condiciones normales el no permitir a los ni\u00f1os jugar libremente en alg\u00fan momento del d\u00eda, puede impedir el desarrollo de las habilidades inhibitorias del l\u00f3bulo frontal y la generaci\u00f3n de un cerebro prosocial; esta situaci\u00f3n puede interferir en los esfuerzos posteriores del ni\u00f1o para poder integrarse adecuadamente con sus pares.<\/p>\n<p>Considerando estas conclusiones, te sugiero dejar que los peque\u00f1os jueguen con libertad un tiempo sustancioso al d\u00eda. Disfr\u00fatalo y ten un poco de paciencia a los gritos y expresiones de alegr\u00eda, al desorden y en algunos casos a las disputas entre ni\u00f1os que se derivan de tal actividad, piense que nos espera un futuro con mejores personas si lo hacemos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/cienciauv\/files\/2020\/03\/09-CYL-LASRATAS-00.pdf\">Descargar versi\u00f3n PDF<\/a><\/p>\n<p>Estudiante de 8\u00b0 semestre de Medicina. Instituto de Neuroetolog\u00eda, Universidad Veracruzana<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iv\u00e1n Xavier Loeza Morales* &nbsp; Probablemente habr\u00e1s notado que las interacciones sociales son similares a un juego rec\u00edproco extendido en el tiempo, y tal vez te sorprender\u00e1 saber que esta actividad es tan primordial que la compartimos con muchos animales, entre ellas las ratas. 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