REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Septiembre-Diciembre 2016
ALEXITIMIA

¿VERDADES HISTÓRICAS?

EL MAL DEL MUNDO MODERNO

LA CLAVE DE LA EVOUCIÓN HUMANA

LA DIVERSIDAD MICROBIANA (NECESARIA Y PELIGROSA)

BACTERIAS DEL SUELO: USO POTENCIAL EN LA BIODEGRADACIÓN DE HIDROCARBUROS

EL GUSANO PRODUCTOR DE SEDA

EL BARREDOR DE LAS MILIÁCEAS (UN PROBLEMA FORESTAL)

LAS CALATOLAS EN MÉXICO

LOS ÁRBOLES AL SERVICIO DEL AMBIENTE

MÁS ALLÁ DE UNA LÍNEA DE ÁRBOLES

RESIDUOS SÓLIDOS URBANOS: ALTERNATIVAS DE TRATAMIENTO

VERMICOMPOSTAJE EN CASA: RECICLADO DE RESIDUOS ORGÁNICOS

LA RESTITUCIÓN DE MARTINE DE BERTEREAU PIONERA DE LA GEOLOGÍA ECONÓMICA

EL MEDIO AMBIENTE: MEDALLA DE ORO EN JUEGOS OLÍMPICOS

Contenido

 
BREVES DE CIENCIA

¿VERDADES HISTÓRICAS?

La desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, en Guerrero, ocurrida entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, pasará a la historia como uno de los sucesos más obscuros de la historia de México. La versión oficial del gobierno es que los estudiantes fueron asesinados y posteriormente incinerados en un basurero en el municipio de Cocula, en la misma entidad.
Desde entonces a la fecha se ha cuestionado si realmente existió un fuego con la capacidad y duración suficientes para incinerar tal número de cuerpos de manera masiva. En este escenario de incertidumbre, la ciencia ayuda a armar un rompecabezas con los elementos que tiene a la mano. Un ejemplo reciente lo protagonizó José Torero, profesor en la Universidad de Queensland, experto en ingeniería de seguridad contra incendios y miembro de la Real Academia de Ingeniería en el Reino Unido, quien también refutó la “verdad histórica”.
Torero incineró sistemáticamente cuerpos de cerdos con un peso de 70 kg (semejante al de un hombre), requiriendo 630 kg de madera por cada uno. Es decir, para incinerar 43 cuerpos se necesitarían 27 000 kg de madera, lo que produciría tal cantidad de calor y fuego que, además, forzosamente habría dejado marcas en los troncos de los árboles cercanos, las cuales nunca aparecieron.
Como una variable del experimento, Torero incineró simultáneamente cuatro cuerpos, con el fin de saber si la grasa corporal pudo haber servido de combustible. Así, se observó que al agregar un cuerpo la intensidad del fuego disminuía. La explicación es que el cuerpo humano tiene una gran cantidad de agua, por lo que no es buen combustible.
Los resultados presentados fueron cuestionados por la PGR, argumentando carencia de rigor científico y metodología. A este señalamiento se unieron incluso medios de comunicación que, sin ningún argumento sostenible, calificaron a Torero de farsante e irresponsable. La ciencia no funciona con base en declaraciones. Para debatir los resultados del experimento de Torero se tendría que evaluar efectivamente su metodología, señalar de forma clara las posibles fallas, replicar el estudio, acreditar las variables. En otras palabras, verificar si lo dicho se puede hacer de la misma manera. El meollo de la ciencia es, precisamente, la comprobación.

Pese a todo, siguen faltando 43 estudiantes, una herida que en nuestro país sigue abierta.