REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Septiembre-Diciembre 2016
ALEXITIMIA

�VERDADES HISTÓRICAS?

EL MAL DEL MUNDO MODERNO

LA CLAVE DE LA EVOUCIÓN HUMANA

LA DIVERSIDAD MICROBIANA (NECESARIA Y PELIGROSA)

BACTERIAS DEL SUELO: USO POTENCIAL EN LA BIODEGRADACIÓN DE HIDROCARBUROS

EL GUSANO PRODUCTOR DE SEDA

EL BARREDOR DE LAS MILIÁCEAS (UN PROBLEMA FORESTAL)

LAS CALATOLAS EN MÉXICO

LOS ÁRBOLES AL SERVICIO DEL AMBIENTE

MÁS ALLÁ DE UNA LÍNEA DE ÁRBOLES

RESIDUOS SÓLIDOS URBANOS: ALTERNATIVAS DE TRATAMIENTO

VERMICOMPOSTAJE EN CASA: RECICLADO DE RESIDUOS ORGÁNICOS

LA RESTITUCIÓN DE MARTINE DE BERTEREAU PIONERA DE LA GEOLOGÍA ECONÓMICA

EL MEDIO AMBIENTE: MEDALLA DE ORO EN JUEGOS OLÍMPICOS

Contenido

 
ECOLOGÍA Y CONSERVACIÓN

LOS ÁRBOLES AL SERVICIO DEL AMBIENTE

GONZALO ORTEGA PINEDA
JOSÉ MARÍA RAMOS PRADO

Los sistemas agroforestales aumentan la productividad del terreno, no causan daños al ecosistema y mejoran los ingresos de los productores.


Una plantación de café es un buen ejemplo de Sistema Agroforestal (SAF).

La relación que tenemos con la naturaleza es insostenible, nuestras crecientes demandas de bienes y servicios están provocando una severa degradación ambiental. Estamos forjando una historia que deja rastro de múltiples atentados contra innumerables formas de vida y contra nuestra propia existencia como especie en el planeta. Debemos ser conscientes que los ecosistemas a nuestro alrededor no sólo nos dan cobijo y sustento, también nos proporcionan una serie de servicios ambientales indispensables para nuestro bienestar y el del planeta.
Los servicios ambientales son todos los beneficios que las personas recibimos de los diferentes ecosistemas, tanto de manera natural o por medio de su manejo sustentable, ya sea a nivel local o regional; entre ellos, podemos mencionar los hidrológicos, la biodiversidad, captura de carbono, belleza del paisaje, retención del suelo, intervención en el ciclo de nutrientes, protección contra inundaciones, micro y macrorregulación del clima. Dichos servicios influyen de modo directo en el mantenimiento de la vida, generando bienestar y beneficios para las comunidades; se dice que son intangibles porque sabemos que existen, pero su cuantificación y valorización resultan sumamente complejas.
Pese a su importancia, los ecosistemas rara vez son valorados o apreciados por la gente que, pese a habitarlos, considera que no depende directamente de ellos. Es sólo cuando ocurren desastres naturales como incendios, derrumbes e inundaciones que son tomados en cuenta, también cuando son destruidos y sólo quedan despojos de lo que una vez fueron es que se habla de deforestación y sus consecuencias: erosión del suelo y pérdida de la biodiversidad.
La evidencia señala que el dramático trastorno en los ecosistemas del mundo se debe a las presiones provocadas por el cambio de uso del suelo, el incremento en la población humana, el patrón de sus asentamientos y los niveles cada vez mayores de consumo de recursos naturales y energéticos. Estas tendencias, además, amenazan el futuro abastecimiento humano de alimentos y agua, las condiciones de calidad de vida, la salud física y mental de las personas, así como la sobrevivencia de otras especies con las cuales se comparte el planeta (Rosa et al., 2004).

PROMOVER MANEJO ADECUADO
Promover el diseño de prácticas de manejo adecuadas para los diversos ecosistemas es de gran importancia, ya que éstos nos benefician de forma intangible para la obtención de fuentes de agua y otros servicios ambientales. Entre los múltiples servicios que brindan los bosques y selvas se encuentran los hidrológicos, que afectan los flujos de agua en el planeta; entre ellos podemos mencionar: la regulación del régimen hídrico para equilibrar los procesos de precipitación, escurrimiento y evapotranspiración (pérdida de humedad en la tierra por evaporación y transpiración vegetal), también la infiltración de agua, el mantenimiento o mejora de la calidad del agua de ríos, manantiales y pozos, el control de la erosión y la salinización en los suelos, así como la regulación del microclima y el mantenimiento de los hábitats acuáticos.
Un segmento de la sociedad se ha preocupado por la regularidad en el servicio de agua en muchas de las ciudades y comunidades del país, asimismo, por el manejo que se le da a las principales fuentes de abastecimiento y a las represas (Silva et al., 2010). A pesar de esas preocupaciones son escasos los trabajos que nos lleven a entender la problemática de la producción y la valoración cuantitativa del servicio ambiental.
Algunos agricultores testigos de la escasez del agua, del agotamiento de especies forestales comerciales, del deterioro de la fertilidad de los suelos y de la desaparición o disminución de la fauna, se han visto obligados a buscar alternativas para disminuir las consecuencias de la deforestación, eso ha impulsado el establecimiento de formas primarias de sistemas agroforestales, como huertos frutales, cercos vivos, árboles aislados y pequeños bosques en los potreros, de esa forma buscan armonizar la conservación con el beneficio económico.
Los problemas que causan los deficientes sistemas de producción agrícolas y pecuarios actuales han provocado la destrucción de bosques y selvas, originando graves consecuencias, como la pérdida de biodiversidad y la contaminación del suelo y agua con agroquímicos, contaminación que se genera debido a que resulta más económico y requiere menos trabajo físico utilizar compuestos químicos para controlar plagas, enfermedades y malezas, además de que apoyan la fertilidad del suelo con el fin de mantener la tierra productiva.
Por su parte, la compactación del suelo y las prácticas de labranza erosionan el sustrato necesario para el cultivo de alimentos, provocando que no se alcancen los rendimientos por hectárea que antes se tenían. Cada año la producción es menor y se elevan los costos, ya que se debe recurrir a fertilizantes que provean las sustancias requeridas por los suelos para la optimización de la producción. Actualmente, la degradación de la tierra pone en serios problemas a los agricultores que, por si fuera poco, también tienen que luchar contra los problemas causados por la crisis económica.

SISTEMAS AGROFORESTALES
Al ritmo actual de explotación irracional, en un futuro no muy lejano la subsistencia y el desarrollo de toda sociedad puede ser afectada. Ante ese problema una alternativa es la adopción de los sistemas agroforestales (SAF), que se han empleado desde hace tiempo, tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo (Beer et al., 2003). Los SAF son una forma de uso de la tierra en la que especies leñosas (árboles) interactúan o están interrelacionadas en un área con cultivos y/o animales, su propósito es la diversificación productiva de paisajes altamente fragmentados y erosionados.
El desarrollo de los servicios ambientales ha progresado lentamente en todo el mundo desde finales de los años cincuenta, adquiriendo fuerza en los setenta y ochenta, gracias al interés de los ecologistas (Conafor, 2010). Según Beer et al. (2003), a finales de los noventa la preocupación sobre los temas relacionados con la protección ambiental se incrementó de manera considerable, un ejemplo de ello es el Protocolo de Kioto, el cual enfatizó los SAF y usos alternativos de la tierra. Rápidamente se reconoció que los SAF poseen muchas ventajas sobre los monocultivos para responder a la demanda de una agricultura multifuncional que brinde servicios ambientales importantes, así como valores estéticos.
Para hacer la clasificación adecuada de un SAF se deben considerar los componentes que lo conforman y su distribución en el espacio y tiempo. De acuerdo con la clasificación hecha por la Sagarpa (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación) los tipos de componentes que conforman los saf se clasifican en: 1) sistemas agroforestales o silvoagrícolas, 2) sistemas agrosilvopastoriles y 3) sistemas silvopastoriles. El primero hace referencia al cultivo de árboles asociados con cultivos agrícolas, el segundo a árboles asociados a cultivos agrícolas y ganadería, y el tercero a árboles asociados a la ganadería.
La valoración de los saf se distingue como la opción más viable para apoyar la conservación y el desarrollo sustentable. Los servicios ambientales derivados de los saf están ganando terreno ante investigadores, prestadores de servicios y autoridades gubernamentales, sin embargo, estos beneficios se obtienen a mediano y largo plazo, siendo poco tangibles para los productores y casi desconocidos para muchos de los beneficiarios.

ALTERNATIVA SUSTENTABLE
La viabilidad de cualquier proyecto, programa o política, desde los puntos de vista ambiental y económico, tiene un peso considerable a la hora de tomar decisiones, desafortunadamente, debido a los ritmos actuales de vida, las crisis económicas y el afán de obtener mejores ganancias, estas decisiones son influenciadas por los factores monetrios y en menor grado por los ambientales.
En la actualidad los servicios ambientales están siendo sacrificados con el fin de aumentar los niveles de producción y de ingresos del sector agropecuario, por tal motivo es recomendable promover la diversificación basada en los SAF, ya que éstos representan una buena alternativa productiva y económica, además de tener la capacidad para recuperar la fertilidad de terrenos degradados.
La tecnología utilizada en los SAF es una combinación de elementos agrícolas y forestales para hacer un uso más eficiente de la tierra. Al conjuntar tales factores es posible aumentar la productividad del terreno, mantener la sustentabilidad (no causar daños al ecosistema) y mejorar los ingresos de los productores.
En conclusión, los sistemas agroforestales son de los pocos tríos que funcionan y dejan a todos felices, porque relacionan ambiente, sociedad y economía, mejorando las condiciones de vida de los productores; por otra parte, las personas que aparentemente no los habitamos de manera directa, tendremos la oportunidad de seguir disfrutando de todos los servicios ambientales que ofrecen y por los que ahora no pagamos factura, aunque un día de éstos nos podría llegar con todo y recargos.

Para el lector interesado:

  • Beer, J., C. Harvey, I. Muhammad, H. Michel y E. Somatriba. (2003). Servicios ambientales de los sistemas agroforestales. Agroforestería en las Américas, 49:80-87.
  • Conafor. (2010). En: www.conafor.gob.mx
  • Rosa, H., S. Kandel y L. Dimas. (2004). Compensación por servicios ambientales y comunidades rurales. Lecciones de las Américas y temas críticos para fortalecer estrategias comunitarias, México: Prisma/INE-Semarnat/ CCMSS.
  • Sanchez, V.L., G. Galindo y F.F. Díaz. (2008). Ecología, manejo y conservación de los ecosistemas de montaña en México. México: Mundi-Prensa.
  • Silva, F.R., V.G. Pérez y C.J. Návar. (2010). Valoración económica de los servicios ambientales hidrológicos en El Salto, Pueblo Nuevo, Durango. Madera y Bosques 16(1):31-49.