REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Septiembre-Diciembre 2016
ALEXITIMIA

¿VERDADES HISTÓRICAS?

EL MAL DEL MUNDO MODERNO

LA CLAVE DE LA EVOUCIÓN HUMANA

LA DIVERSIDAD MICROBIANA (NECESARIA Y PELIGROSA)

BACTERIAS DEL SUELO: USO POTENCIAL EN LA BIODEGRADACIÓN DE HIDROCARBUROS

EL GUSANO PRODUCTOR DE SEDA

EL BARREDOR DE LAS MILIÁCEAS (UN PROBLEMA FORESTAL)

LAS CALATOLAS EN MÉXICO

LOS ÁRBOLES AL SERVICIO DEL AMBIENTE

MÁS ALLÁ DE UNA LÍNEA DE ÁRBOLES

RESIDUOS SÓLIDOS URBANOS: ALTERNATIVAS DE TRATAMIENTO

VERMICOMPOSTAJE EN CASA: RECICLADO DE RESIDUOS ORGÁNICOS

LA RESTITUCIÓN DE MARTINE DE BERTEREAU PIONERA DE LA GEOLOGÍA ECONÓMICA

EL MEDIO AMBIENTE: MEDALLA DE ORO EN JUEGOS OLÍMPICOS

Contenido

 
BREVES DE CIENCIA

EL MAL DEL MUNDO MODERNO

Estados emocionales como estrés, angustia, ansiedad y depresión desencadenan en las personas lo que los psicólogos denominan trastorno afectivo, un conflicto mental en el que el humor es profundamente alterado, al grado que puede llegar a producir desorden de bipolaridad.
Las personas con este trastorno suelen tener dificultades para concentrarse, además de sufrir episodios de ansiedad y depresión. Circunstancia que las “paraliza” e imposibilita para realizar sus labores cotidianas. Quienes están más propensos a estos cambios de carácter son los habitantes de las grandes urbes, como la Ciudad de México, donde 40% de las consultas psicológicas y psiquiátricas está relacionado con trastornos afectivos. Este padecimiento afecta en mayor grado a las personas de escasos recursos, así lo demuestran las encuestas aplicadas por el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, cuyos resultados mostraron mayor prevalencia de depresión y trastornos de ansiedad en esos pacientes, al parecer como resultado de la situación actual de ingobernabilidad que atraviesa el país, además de la precaria condición que impera en esta porción de la población.

Los psicólogos denuncian la alarmante cantidad de personas que minimizan el trastorno, argumentando que no es un problema de salud, sino un escenario circunstancial y pasajero. Esto provoca que no se busque ayuda profesional, probablemente por los altos costos, de manera que se prefiere acudir a un médico no especializado. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Psiquiatría, entre los años 1992 y 2012, alteraciones como la depresión y la ansiedad aumentaron los intentos de suicidio de manera notable en la capital del país, donde se duplicó la tasa de eventos de 2.2 a 4.7 por cada 100 mil habitantes.
Existe gran preocupación entre los expertos debido a que el trastorno afectivo es cada vez más frecuente en niños y adolescentes, los cuales muestran síntomas claros como déficit de atención, irritabilidad, impulsividad y ansiedad.
A pesar de la evidencia sobre la magnitud de los problemas de salud mental en México, ésta es una de las áreas con mayor desigualdad en cuanto a la disponibilidad y accesibilidad de los servicios médicos.

AIRE QUE ENFERMA

La contaminación urbana afecta de diferentes maneras a los habitantes de las ciudades: no solamente irrita la garganta, aumenta los síntomas de los asmáticos o debilita los pulmones, y ahora se ha encontrado que también puede afectar al cerebro.

Científicos de Inglaterra y México analizaron una serie de muestras de cerebros, en su mayoría de personas que vivieron en la Ctiudad de México, y encontraron gran cantidad de nanopartículas tóxicas, entre las que sobresale la magnetita.
Se trata de un compuesto de hierro que se forma durante la combustión del carbón. Por ejemplo, cuando un automóvil es encendido o se inicia un fuego, se forman gotas de magnetita fundida que se enfrían rápidamente y se condensan cuando son liberadas en el aire.

Las partículas de magnetita son tan minúsculas que la gente las respira en el ambiente sin darse cuenta, acumulándose en su cerebro. El riesgo es que la alta concentración de este material puede provocar estrés oxidativo e incrementar así la posibilidad de padecer enfermedades como el Alzheimer.
El estudio realizado por los científicos de ambos países también establece que las partículas de magnetita pueden responder a los campos magnéticos externos. Desde hace dos décadas que estas nanopartículas fueron halladas en el cerebro, lo que sugería un origen biológico; sin embargo, las examinadas en esta nueva investigación se formaron en un ambiente con temperatura alta, lo que puede ser resultado de la industrialización.
Dicha investigación continúa el trabajo realizado por la mexicana Lilian Calderón-Garcidueñas, quien estudió los efectos de la contaminación en los cerebros de los habitantes de la Ciudad de México. Sus resultados mostraron que, en efecto, las personas expuestas a la contaminación pueden tener cambios en su cerebro parecidos a los que sufren los pacientes con Alzheimer.
La contaminación del aire es considerada como una crisis global de salud, mata a más personas que la epidemia del sida, por lo que es necesaria más investigación para entender completamente sus efectos.