REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Septiembre-Diciembre 2016
ALEXITIMIA

¿VERDADES HISTÓRICAS?

EL MAL DEL MUNDO MODERNO

LA CLAVE DE LA EVOUCIÓN HUMANA

LA DIVERSIDAD MICROBIANA (NECESARIA Y PELIGROSA)

BACTERIAS DEL SUELO: USO POTENCIAL EN LA BIODEGRADACIÓN DE HIDROCARBUROS

EL GUSANO PRODUCTOR DE SEDA

EL BARREDOR DE LAS MILIÁCEAS (UN PROBLEMA FORESTAL)

LAS CALATOLAS EN MÉXICO

LOS ÁRBOLES AL SERVICIO DEL AMBIENTE

MÁS ALLÁ DE UNA LÍNEA DE ÁRBOLES

RESIDUOS SÓLIDOS URBANOS: ALTERNATIVAS DE TRATAMIENTO

VERMICOMPOSTAJE EN CASA: RECICLADO DE RESIDUOS ORGÁNICOS

LA RESTITUCIÓN DE MARTINE DE BERTEREAU PIONERA DE LA GEOLOGÍA ECONÓMICA

EL MEDIO AMBIENTE: MEDALLA DE ORO EN JUEGOS OLÍMPICOS

Contenido

 
ECOLOGÍA Y CONSERVACIÓN

EL BARRENADOR DE LAS MELIÁCEAS (EL PROBLEMA FORESTAL)

NANCY BARRADAS-JUANZ
FRANCISCO DÍAZ-FLEISCHER
ANA DORANTES-ACOSTA
PABLO MONTOYA
DIANA PÉREZ-STAPLES

A pesar del grave incoveniente que representa esta plaga, no se cuenta con un método de control efectivo que reduzca su daño a niveles económicamente aceptables.

El barrenador de las meliáceas (Hypsipyla grandella Z.) es la principal plaga forestal en América Latina y el Caribe. Es uno de los principales factores limitantes en el éxito de las plantaciones de cedro (Cedrela odorata L.) y caoba (Swietenia macrophyla K.). Ataca varias estructuras de los árboles (follaje, fuste y frutos), pero el principal daño es causado cuando la larva destruye el retoño terminal principal, barrenando y haciendo túneles en los tallos jóvenes. Esto ocasiona que el árbol se bifurque y su valor comercial disminuya de forma considerable.
Las pérdidas económicas que este barrenador ha ocasionado alcanzan cifras millonarias; por ejemplo, en Puerto Rico se abandonó el uso de cedro para reforestar dado que entre 1935 y 1943, cerca de 835 mil árboles de caoba y 1 millón de árboles de cedro fueron destruidos debido al ataque del barrenador. En el distrito de Petén, en Guatemala, se perdieron alrededor de 250 hectáreas sembradas con caoba y cedro durante los primeros dos años de la plantación. Y así, historias de pérdidas como las anteriores se repiten en todas las plantaciones de cedro y caoba.

EL CEDRO: VERSÁTIL Y CODICIADO
El cedro rojo (Cedrela odorata) es una de las especies maderables más importantes de la industria forestal en la república mexicana. Originario de México y Centroamérica, donde se distribuye en climas cálidos y semicálidos, en nuestro país se le encuentra en los estados de Campeche, Colima, Chiapas, Durango, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán. Es de corteza agrietada, tiene un crecimiento óptimo en suelos fértiles, profundos y con buen drenaje, donde puede alcanzar entre los 35 y 40 m de altura, y hasta 1.7 m de diámetro.
Al cedro rojo se le considera un árbol de uso múltiple de importancia agroforestal, cuya madera es sumamente apreciada por ser de excelente calidad y belleza, considerándose como una de las más finas del planeta. Se le utiliza para fabricar muebles de alta calidad, artículos torneados, chapa decorativa, instrumentos musicales y artículos para decoración de interiores. Además, sus flores son melíferas, es decir, su néctar es buscado por las abejas para la elaboración de miel; asimismo, se le da uso medicinal, la infusión de sus hojas ayuda contra el dolor de muelas y oídos, alivia el dolor de estómago, la disentería, la diarrea y baja la fiebre.
Por muchos años los mercados nacionales e internacionales se abastecieron de madera de cedro que provenía exclusivamente del bosque, diezmando así sus poblaciones naturales; sin embargo, hoy el cedro rojo se encuentra sujeto a protección especial en la NOM-059-SEMARNT 2010.
Una alternativa sustentable son las plantaciones forestales comerciales, a la fecha cerca de 90 mil hectáreas han sido plantadas, sobre todo en los estados de Veracruz, Campeche, Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Puebla.
En México se realiza un gran esfuerzo por producir cedro, tan sólo entre 2007 y 2008, en viveros de la Comisión Nacional Forestal se produjeron cerca de seis millones de plantas de cedro, sin embargo, ese esfuerzo podría verse afectado por el barrenador de las meliáceas. Teniendo en mente la magnitud del daño que representa, es sorprendente lo poco que se conoce sobre la biología y ecología de H. grandella.

¿QUÉ SABEMOS DE ESTE BARRENADOR?
Existen 11 especies del género Hypsipyla, cuatro se distribuyen en América y siete en la región de África y Asia. H. robusta (Moore) es la especie de mayor distribución, se encuentra en el este y oeste de África, en Asia y en el Pacífico, donde representa problemas para las plantaciones de caoba africana y cedro australiano. H. grandella se encuentra en la región central y sur de América, en el Caribe y en el sur de Florida. Las demás especies son menos conocidas y tienen una distribución más restringida.
En lo que respecta a H. grandella, los adultos son palomillas de hábitos nocturnos y muy buenos voladores, poseen gran capacidad para localizar a sus hospederos. El periodo máximo de vuelo difiere entre sexos; las hembras son más activas las primeras dos noches después de la emergencia, es decir, cuando salen de la crisálida, posteriormente se vuelven menos activas y más atractivas para los machos, quienes poseen la capacidad de sostener el vuelo por más tiempo y, al parecer, se sienten atraídos por los árboles jóvenes o con follaje nuevo, también por los que han sido dañados como resultado de ataques previos.
Las hembras, después de copular, proceden a ovipositar durante el resto de su vida (de cinco a ocho días) entre 200 y 450 huevos en total, generalmente de manera separada, pero a veces en pequeños grupos de tres a cuatro en las hojas del cedro. Los huevos, ovales y aplanados, miden cerca de 0.98 mm de largo y 0.50 mm de ancho, son blancuzcos, tornándose rojos dentro de las primeras 24 horas si resultan fértiles, eclosionando después de tres a cinco días.
Las larvas recién eclosionadas penetran primero la yema axilar del árbol de cedro y luego se mueven barrenando el retoño terminal o la punta de las ramas. Después de entrar, cubren las entradas de los orificios con una red protectora hecha de excretas y residuos de la planta. Terminado el desarrollo larval, el individuo se hila en la parte final superior del túnel como pupa o crisálida. El ciclo completo de desarrollo puede variar entre 30 y 104 días, dependiendo de la temperatura del ambiente.

SISTEMAS DE CONTROL
Para convertirse en plaga forestal un insecto debe aumentar de manera natural su población hasta un nivel suficiente para afectar a su hospedero, pero eso depende del insecto y del valor económico de los bienes. El umbral económico o umbral de acción es la densidad mínima de la plaga ante la cual habría que intervenir para evitar que el daño resulte en pérdidas económicas. Para H. grandella dicho umbral es de apenas una larva por árbol, pues una hembra puede depositar hasta 450 huevos a lo largo de su vida, de modo que bastan pocas hembras para infestar toda una plantación.
H. grandella es un insecto sumamente difícil de manejar, los intentos que se han hecho en plantaciones para mantenerlo a raya no han sido del todo satisfactorios, sin embargo, a lo largo de los años se han desarrollado diversos métodos de control, agrupados en torno a cuatro enfoques: los métodos silviculturales, el manejo con químicos, el control biológico y el manejo mecánico.

Métodos silviculturales. En esta clase de procesos son tres los principales factores que se toman en consideración: 1) reducción del número de meliáceas por hectárea, 2) presencia de sombra y 3) calidad del sitio de plantación. No obstante, las numerosas técnicas practicadas no han cumplido su cometido, en realidad son pocas las que se recomiendan con un sustento de evidencia experimental, debido a que ninguna logra disminuir el ataque a niveles económicamente aceptables.

Manejo con químicos. El uso de insecticidas químicos es una de las alternativas más utilizadas por los productores, sin embargo, puesto que los barrenadores son activos durante todo el año, resulta estrictamente necesaria una protección continua para evitar cualquier ataque. También se requiere de un largo periodo de aplicación, que puede ser de cinco años, desde la plantación hasta el momento del aprovechamiento.
Este método de control no resulta conveniente por su alto costo y por el daño ambiental que ocasiona; además, la larva tiende a penetrar muy rápido en el brote del árbol una vez que eclosiona el huevo, de modo que incluso los insecticidas más prometedores de liberación sistemática controlada no pueden matar a las larvas con la suficiente rapidez para evitar los daños al brote. Así, el manejo con químicos sólo brinda un uso pertinente en aplicaciones en árboles jóvenes y como parte de un manejo integrado de plagas.


Es sorprendente lo poco que se conoce sobre la biología y ecología de Hypsipyla grandella, tomando en cuenta la magnitud del daño que representa.

Control natural y biológico. Los entomopatógenos son un grupo diverso de organismos que incluye a los hongos, virus, bacterias, protozoos y nemátodos. Algunos se han utilizado con éxito para atacar distintas plagas de insectos, sobre todo de lepidópteros forestales o agrícolas. Bajo condiciones ideales, representan un sistema de control a largo plazo, siempre que las poblaciones de la plaga fluctúen por debajo del umbral económico. Como el umbral de daño de H. grandella es muy bajo, aunado a la naturaleza críptica de las larvas y su baja densidad, su éxito se ha visto limitado.

Manejo mecánico. Existen técnicas de poda de ramas infestadas o de ramas laterales para mantener la supremacía del brote principal y favorecer así el crecimiento de un fuste recto, eliminando pupas o larvas en las ramas. Es un procedimiento tedioso para el que es necesario capacitar al personal de manera que aprenda a reconocer los agujeros de salida del adulto en el fuste del árbol; de igual manera, es indispensable tener sumo cuidado, ya que las cortes muy frecuentes pueden reducir la tasa de crecimiento de los árboles, haciéndose necesario investigar aspectos de costos y beneficios de los diferentes intervalos de podadura.

Otras alternativas. El manejo integrado de plagas (MIP) tiene como premisa que cualquier tipo de control aplicado de manera independiente nunca dará un resultado óptimo, por lo que es necesario utilizar dos o más métodos para mantener una plaga en niveles que no causen pérdidas económicas de importancia, sin provocar serios prejuicios ambientales ni humanos. En contra de algunas plagas, formando parte de un mip, se utiliza también la técnica del insecto estéril (TIE).

LA TÉCNICA DEL INSECTO ESTÉRIL (TIE)
La TIE consiste en la reproducción en masa de la especie del insecto plaga, su esterilización (históricamente realizada con radiación gama) y liberación sistemática en el área de interés. Los machos estériles producidos por la TIE se aparean con las hembras fértiles silvestres, dándose una transferencia de esperma portador de mutaciones letales dominantes. El resultado es descendencia no viable, lo cual reduce la población del insecto.
Esta técnica es amigable con el medio ambiente y su efectividad se incrementa de manera exponencial al ir reduciendo la densidad de la plaga. A diferencia de la mayoría de los métodos de control de plagas, que busca aumentar la tasa de mortalidad, la TIE busca disminuir la tasa de natalidad. Desde hace 50 años se ha utilizado para la prevención, contención, supresión y erradicación de muchos insectos plaga. La técnica es específica a nivel de especie, no introduce nuevo material genético dentro de las poblaciones existentes, ya que los organismos liberados no se pueden reproducir.
Los casos exitosos de la aplicación integrada de la TIE incluyen la erradicación, en México y en Libia, del gusano barrenador del ganado, y en California y Florida, de la mosca del Mediterráneo. Esta técnica se ha empleado con éxito en nuestro país en el control de la mosca de la fruta. Otras naciones la han empleado con buenos resultados en lepidópteros, por ejemplo, en el control del gusano rosado en Estado Unidos y la palomilla de la manzana en Canadá.


Árbol que muestra la bifurcación clásica resultado de un ataque de Hypsipyla grandella.

¿SIRVE LA TIE CONTRA HYPSIPYLA GRANDELLA?
Con los buenos resultados a la vista, ¿por qué no se ha aplicado la tie para controlar a H. grandella? Para emplear un mip es indispensable poseer información básica de la biología y ecología del insecto objetivo, es decir, se requiere una investigación que permita establecer criterios confiables para la toma de decisiones y, lamentablemente, es ahí donde radica la principal debilidad en la lucha contra este barrenador.
Se conoce relativamente poco sobre su manejo y no existen trampa ni atrayente eficaces para este gusano, sin embargo, en la actualidad se están desarrollando estudios para conocer su comportamiento sexual, identificar algunas sustancias con efecto atrayente y, recientemente, se ha desarrollado un método de colonización en laboratorio. Si bien un largo camino aguarda para resolver la amenaza del barrenador de las meliáceas, es un gran avance que ya se reconozca la importancia de generar conocimiento sobre la biología de este insecto, que nos permita ayudar a los productores de cedro y caoba para que logren plantaciones libres de él.