REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Enero-Abril 2016
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ZIKA: UNA NUEVA AMENAZA
DESFILE CÓSMICO
EL MONSTRUO DE XOCHIMILCO
ARROYO MORENO: UN MANGLAR EN LA CIUDAD
LOS SOLITARIOS ARRECIFES DE VERACRUZ*
EL PAPEL QUE JUEGAN LOS PECIOS (EL CASO DEL ANA ELENA)*
CALIDAD AMBIENTAL DE LAS PLAYAS ARENOSAS* (EL ESTUDIO DEL BENTOS)

LA OCEANOGRAFÍA EN CIUDADES PORTUARIAS

LA TORTUGA CAREY EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
ZONAS ABISALES: MISTERIOS PROFUNDOS
MARY ANNING: PIONERA DE LA PALEONTOLOGÍA
LOS EDENES (BOSQUES DE MANGLAR)
BROMA DOBLE
 
 
 
 
 
 
Contenido
 
MISCELANEOS

ZONAS ABISALES: MISTERIOS PROFUNDOS

LAURA ELENA GUZMÁN AJA*

La vida en los fondos abisales es escasa y poco conocida, sin embargo es sorprendente e incomparable a la de cualquier otro ecosistema.

“Hasta en la oscuridad total de los abismos, la vida da prueba de una gran tenacidad” y “Conocemos más de la superficie de la Luna que de nuestros océanos” son dos frases bastante ciertas, ya que el océano es uno de los elementos más misteriosos del planeta. Hasta el momento no se ha explorado completamente porque hay niveles a los que el hombre no ha podido llegar.
En este sitio tan interesante se presentan varios niveles: piélago (0-200 m de profundidad), zona mesopelágica (200-1 000 m), zona batial (1 000-4 000 m), zona abisal (4 000-6 000 m) y zona hadal (6 000-11 000 m).

CONDICIONES EXTREMAS
La zona abisal, correspondiente al espacio encontrado entre los 4 000 y los 6 000 metros de profundidad, se caracteriza por ser un ambiente muy frío con temperaturas entre los 0 y 3 grados, una presión hidrostática extremadamente elevada, escasez de nutrientes y ausencia total de luz.
Formada cuando la corteza oceánica subduce bajo la corteza continental con un leve ángulo de inclinación –lo cual produce la ruptura de la litósfera y la formación de una fosa– esta zona morfológica de la geografía del fondo marino ocupa más de 70% del área total de los océanos.
Por ser una zona a la que no llega la luz solar, la vida en esta parte del océano está representada únicamente por animales, ya que los vegetales, al no contar con luz, no pueden fotosintetizar. A los seres pertenecientes a este lugar los podemos dividir en dos grupos: fauna abisal vertebrada y fauna abisal invertebrada.

FAUNA ABISAL VERTEBRADA
La fauna abisal está caracterizada por ser un conjunto variado de especies con determinadas particularidades debidas al hábitat en el que se desarrollan. Las condiciones ambientales determinan que haya una comunidad viviente, no muy numerosa, pero con adaptaciones para sobrevivir en un medio que presenta condiciones bastante adversas.
Los organismos son afectados por tales condiciones, que provocan que su crecimiento sea lento, como también es lento su metabolismo, lo cual les ayuda a vivir muchos años.
Aunque son muy diferentes unos a otros, pueden presentar algunas similitudes, tales como piel fina; falta de pigmentación, es decir, son blancos o transparentes; carencia de ojos, que resultan inútiles en plena obscuridad; además de que cuentan con detectores de movimiento que les ayudan a cazar, quedándose inmóviles a la espera de algo comestible.
Asimismo, para salvar la falta de alimento presentan cambios evolutivos como grandes bocas, estómagos deformables, órganos bioluminiscentes, dientes desproporcionados. Para resistir en este medio ambiente, sus cuerpos están constituidos por tejidos indeformables, esencialmente líquidos y gelatinosos, lo que les permite equilibrar la presión externa con su presión interna.
Por estas características son llamados “monstruos” ya que múltiples creencias basadas en datos ficticios han motivado las falsas expectativas que hoy en día tiene la gente sobre los animales abisales. Esta fauna está conformada por organismos bien diferenciados, como los géneros Caulophryne, Argyropelecus, Melanocetus, Saccopharynx, Chauliodus, Cryptosaras, entre otros.

FAUNA ABISAL INVERTEBRADA
Entre los organismos invertebrados que encontramos en esta zona existe la presencia del fenómeno del gigantismo abisal, el cual es un proceso evolutivo en el que ciertas especies de invertebrados y otros animales marinos que habitan en aguas profundas tienden a aumentar su tamaño, mientras sus parientes suelen ser más pequeños en otras partes, ya que hay picnogónidos (arañas de mar) de más de 1.50 m, existen hidrozoarios (medusas) con pólipos de más de 50 cm de altura y también isópodos (crustáceos) de más de 40 cm de tamaño, así como especies muy diferentes a las presentes en la superficie marina, como son los lirios de mar pedunculados, sésiles de forma primitiva y grandes esponjas vítreas.
Las esponjas representan los organismos menos complejos de la zona abisal; como están completamente abiertas al agua, debido a que su cuerpo está recorrido por gran número de canales, no tienen problemas a cualquier profundidad, ya que siempre están llenas de agua a la misma presión de la que las rodea. Son organismos resistentes y elásticos que sólo sirven de alimento a muy pocos animales, por lo que son menos atacados.

SORPRENDENTE E INCOMPARABLE
Debido a la ausencia de factores que contribuyan a la formación de un ecosistema favorable para la vida, la zona abisal es un lugar con poca fauna. Los seres que habitan estas aguas son bastante primitivos, poco evolucionados, de proporciones considerables, que probablemente debido a su gran tamaño carecen de agilidad, por lo que no podemos hablar de hábiles y veloces nadadores. A pesar de lo anterior, han desarrollado una serie de adaptaciones sorprendentes, como pueden ser la ausencia de pigmentación en la dermis u órganos bioluminiscentes que les ayudan tanto en el camuflaje como en la atracción de presas para poder alimentarse.
Asimismo, se caracterizan por tener un tamaño desproporcionado en relación a los estándares de otros peces de menor profundidad. Es por ello que podemos afirmar que aunque la vida en los fondos abisales es escasa y poco conocida, es sorprendente e incomparable a la de cualquier otro ecosistema.