REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Enero-Abril 2016
¿CARNE QUE MATA?
MÁS QUE UN ADORNO NAVIDEÑO
ZIKA: UNA NUEVA AMENAZA
DESFILE CÓSMICO
EL MONSTRUO DE XOCHIMILCO
ARROYO MORENO: UN MANGLAR EN LA CIUDAD
LOS SOLITARIOS ARRECIFES DE VERACRUZ*
EL PAPEL QUE JUEGAN LOS PECIOS (EL CASO DEL ANA ELENA)*
CALIDAD AMBIENTAL DE LAS PLAYAS ARENOSAS* (EL ESTUDIO DEL BENTOS)

LA OCEANOGRAFÍA EN CIUDADES PORTUARIAS

LA TORTUGA CAREY EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
ZONAS ABISALES: MISTERIOS PROFUNDOS
MARY ANNING: PIONERA DE LA PALEONTOLOGÍA
LOS EDENES (BOSQUES DE MANGLAR)
BROMA DOBLE
 
 
 
 
 
 
Contenido
 
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS

LOS EDENES (BOSQUES DE MANGLAR)

HERIBERTO G. CONTRERAS GARIBAY

Amanece como cada mañana en el límite donde el agua termina y la tierra toma posesión. Los primeros rayos de sol evaporan cualquier líquido. Con ello despiertan miles de seres vivientes para llevar sus vidas como cada día. Mamíferos, peces, crustáceos, ah, y claro, hasta humanos. Todos en medio de su gran casa, el escenario en el que les ha tocado vivir y en el cual se desarrollan y vivirán toda su estancia en este planeta.

Este escenario podría ser como cualquier ciudad, cuyas arterias son las avenidas repletas de vehículos tripulados que van hacia algún lado en diferentes sentidos. Al igual que las ciudades, estos particulares nichos ofrecen protección; sin embargo, a diferencia de los rompecabezas fabricados con concreto, aquí la vida no se protege nada más, se crea; la vida se hace, la protección está implícita y su manto mantiene el equilibrio. Estos edenes son probablemente el sitio aquel que Ponce de León buscó con gran afán y que nunca encontró, aunque él mismo pretendió que así fuera en lo que hoy es Florida. Son los bosques de manglar, espacios que fungen como casa de un gran número de organismos que habitan desde las raíces de los árboles enterradas en el lodo hasta las hojas más altas de sus copas.

LUGARES DONDE LA VIDA SE CREA
Los mangles son árboles bastante altos y grandes, sin embargo, no se ven así porque sus raíces aéreas, que crecen hacia el fondo del río y se aferran fuertemente, pueden superar los tres metros de altura sobre el nivel del agua. Los mangles son además sumamente resistentes a los altos niveles de sal que existen en esta clase de agua.
Decimos que en estos lugares la vida se crea porque lo habitan representantes de prácticamente todos los reinos de la naturaleza que tienen vida. Hay mamíferos, peces, bacterias y hongos (que descomponen la materia orgánica). Hay aves, muchas de ellas migratorias, reptiles y anfibios. Todos forman parte de la biodiversidad que podemos encontrar en estos ecosistemas. Todos en comunión y equilibrio.
Hay diferentes tipos de manglares: de borde, cuenca, islote y ribera. Los manglares de borde se ubican a lo largo de los márgenes de la costa o islas grandes. Frecuentemente están expuestos a bahías abiertas y reciben oleaje entre moderado a suave. Por lo general crecen sin aporte de agua dulce. Los manglares de cuenca ocurren en depresiones topográficas con poco flujo y reflujo de agua, asociados a ríos y lagunas. Las aguas se acumulan en la depresión con poco intercambio durante el ciclo de las mareas. Están ubicados tierra adentro, expuestos a aguas menos salinas que los bosques costeros.
Los manglares de islote ocurren en islas cercanas a las costas, crecen sobre arrecifes que sobresalen por encima del nivel del mar y están expuestos a oleaje entre moderado a suave. Los manglares ribereños se sitúan en los llanos inundados por corrientes de agua en periodos de abundante lluvias y escurrimientos, estando asociados a los ríos y sujetos a mareas.

80% DE LAS ESPECIES MARINAS DEPENDE DE ELLOS
Los manglares, en cuyas raíces viven muchos tipos de microorganismos, brindan nutrición y refugio a innumerables especies marinas que llegan a los estuarios y las desembocaduras de los ríos para reproducirse, desovar e incluso pasar un periodo de su vida “joven” bajo la protección de este ecosistema.
Tan importante es la existencia de estos espacios que se estima que 80% de las especies marinas depende del manglar para subsistir. De hecho, muchas de ellas son la base de la cadena alimenticia no sólo de las comunidades que viven alrededor del manglar, sino también de los consumidores de productos pesqueros que se encuentran a miles de kilómetros de distancia.
Los manglares son, asimismo, un filtro de los sedimentos y las sustancias contaminantes que llegan al mar desde los ríos. Sirven para amortiguar las inundaciones absorbiendo y almacenando el agua, además de ser cruciales para proteger las costas de la erosión y fijar la arena en las playas.
Además aportan gran protección a la Tierra en cuanto a mitigar el cambio climático se refiere, ya que almacenan cinco veces más carbono que los bosques tropicales. Asimismo, reducen de manera significativa el impacto de marejadas y huracanes, todos, fenómenos hidrometeorológicos que alteran la vida de miles de personas en el continente. Así, brindan gran variedad de servicios ambientales: alimentación, refugio y condiciones favorables para el crecimiento de crustáceos juveniles, de modo que sostienen gran parte de la producción pesquera. Al ser humano le brindan leña que es excelente combustible. Actúan como sistemas naturales de control de inundaciones e intrusión salina. Ayudan a controlar la erosión y protegen las costas.

PERO NO LOS VALORAMOS
El mayor de los desafíos de la época actual es el desconocimiento. Pero aún más preocupante es el desinterés por entender o al menos comprender el mundo en el que vivimos, del cual provenimos y, salvo que la tecnología y la conquista del espacio lleguen pronto a otros planetas, es el único que tenemos por ahora, al que cada vez afectamos más.
No obstante todo lo mencionado, los ecosistemas más perjudicados en el orbe son los manglares. Se estima que en las últimas dos décadas se ha perdido aproximadamente 35% de los manglares del planeta. México es un país en el que estos ecosistemas tienen (o tenían) amplias extensiones, en estados como Veracruz, Tamaulipas, Nayarit, Campeche, Quintana Roo, entre los principales; sin embargo, han sido afectados principalmente por la tala o remoción que se ha llevado a cabo para abrir paso a las actividades agrícolas, ganaderas, acuícolas y turísticas.
A nivel mundial, México se ubica entre los países con mayor superficie de manglar, aunque hay discrepancia entre las estimaciones reportadas.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), en México en el año 2000 los manglares ocupaban 440 mil hectáreas, cifra que contrasta con las cerca de 890 mil que para la misma fecha reportó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

EN POS DE UNA MEJOR PLANEACIÓN Y MANEJO
Debido a que hasta el año 2005 no se contaba con estimaciones confiables de la velocidad a la que estaba cambiando el manglar en el país y no se conocían a escala nacional cuáles eran los factores que estaban provocando esos cambios, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) inició el Sistema de Monitoreo de los Manglares de México (SMMM), con la finalidad de generar los conocimientos necesarios que incidan en las políticas públicas, en pos de una mejor planeación y manejo de este ecosistema a nivel nacional.
Los manglares tienen un alto valor ecológico, pero también económico, ya que actúan como criaderos para varias especies, las cuales explotamos y de las cuales nos alimentamos. Muchas de estas especies nacen en ecosistemas cercanos como praderas de yerbas marinas o arrecifes de corales, y sus larvas y juveniles se desarrollan bajo sus raíces, por lo que su conservación debería ser fundamental para el hombre, dado que aseguran la sustentabilidad de la industria pesquera.
Además de todo lo mencionado, los bosques de mangle son muy importantes para la educación e investigación científica. Por si fuera poco, son usados para la recreación pasiva y actividades turísticas. Se estima que, aun conociendo todos los beneficios que aportan, 75% de los mangles en todo el orbe han sido destruidos, y peor aún, los que quedan están en peligro de desaparecer.

Para el lector interesado:

  • Conabio, INE, Conafor, Conagua e INEGI (2006). Minuta de la Reunión Interinstitucional para la definición de manglar. INEGI-Aguascalientes.
  • Semarnat (2003). Compendio de Estadísticas Ambientales 2002. México: Semarnat.
  • Valiela, I.; Bowen, J. L. y York, J. K. (2001). “Mangrove forests: one of the world´s threatened major tropical environments”. BioScience 51 (10):807-815.
  • Wilkie, M. L. y Fortuna, S. (2003). Status and trends in mangrove area extent worldwide. Forest Resources Assessment Working Paper núm. 63. Roma: FAO.
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