REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Sept.•Dic. de 2014
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Los tének y su herbolaria
El tepezcohuite: su poder curativo
Un plátano silvestre en México
Sierra otomí-tepehua: arquitectura bioclimática
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Transparentación de especímenes biológicos

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Biotecnología en las enfermedades de las bacterias
La sangre azul... del ganado bovino
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Las otras verdades
 
 
 
 
Contenido
 
EL TEPEZCOHUITE: SU PODER CURATIVO

Eloísa Jácome Castillo y Leticia M. Cano Asseleih

En el curso del año 1986 llegaron oleadas de información sobre el poder curativo del tepezcohuite. Habían ocurrido grandes catástrofes en nuestro país y lugares circunvecinos: la erupción del volcán Chichonal en Chiapas en 1982, la explosión de una planta de gas licuado en San Juanico, estado de México en 1984 y los temblores de México y El Salvador en 1985.

Desafortunadamente, estos acontecimientos arrojaron muchas víctimas con heridas y quemaduras graves, indefensas ante la falta de recursos materiales y medicamentos indispensables para cubrir las necesidades de atención requeridas para su curación. Entonces hizo su aparición el tepezcohuite. El ingeniero Roque León (pionero en la investigación y divulgación de las propiedades del tepezcohuite) había dado a conocer los efectos maravillosos, cicatrizantes y analgésicos, de la corteza del tronco del árbol tepezcohuite, que crecía en su estado natal, utilizado con éxito en el primer evento ocurrido: la erupción del volcán Chichonal, motivo por el cual fue aprovechado posteriormente en los otros dos.

¿Qué observaron los médicos encargados de la salud de las víctimas al utilizar el polvo de la corteza de este árbol? Quedaron asombrados de la mejoría en los pacientes al cicatrizar rápidamente las quemaduras –especialmente de primero y segundo grado– y las heridas sin presentar infecciones, y una recuperación del tejido casi mágica. Consecuentemente, al paso de tan sólo un año, lo anterior fue seleccionado como tema de tesis durante cuyo desarrollo surgió la comprobación de algunas de sus acciones biológicas. ¿Cómo descubrió esta planta el ingeniero Roque León? ¿De qué manera llegó a él este conocimiento? El artículo “El árbol de la piel”, publicado en 1987 en la revista Información Científica y Tecnológica del Conacyt, señala que el ingeniero León se dio cuenta de las propiedades curativas de la planta un día que su hermano se cayó de un caballo y fue arrastrado por el pedregal; a consecuencia de ello se abrió el cráneo desde la frente hasta la nuca. Recuerda que le aplicaron tepezcohuite junto con otras dos cortezas y las heridas sanaron en pocos días. Más tarde, el propio Roque León se quemó todo el cuerpo con pólvora; su madre sabía de la efectividad de la medicina y recurrió a la corteza del tepezcohuite, eso bastó para que no le quedara ni una cicatriz.

En ese entonces se dieron muchos datos sobre este árbol: que era endémico de México y sólo se localizaba en los estados de Chiapas y Oaxaca; que se había utilizado desde la época prehispánica y que su uso había trascendido hasta nuestros días a través de los mayas. Sin embargo, al paso del tiempo (más de 25 años), se han encontrado evidencias de su presencia en otros países como Belice, Brasil, Colombia, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela y, por el contrario, ninguna evidencia del uso de esta planta por algún grupo étnico ni el registro en fuentes históricas, como concluyó Lucía Camargo en su trabajo “Descripción, distribución, anatomía, composición química y usos de Mimosa tenuiflora (Fabaceae-Mimosoideae) en México”, publicado en el 2000, en la revista Biología Tropical.

Actualmente se sabe que es un árbol de 2 a 8 m de altura, de nombre científico Mimosa tenuiflora Willd. Poir, que pertenece a la familia botánica Mimosoideae en la cual se incluyen el huizache (Acacia farnesiana) y el guaje (Leucaena leucocephala). Esta especie muestra un patrón fenológico diferente al resto de las especies de Mimosa presentes en las regiones donde crece en el valle de Cintalapa en Chiapas y en el Itsmo de Tehuantepec en Oaxaca, debido a su origen caducifolio sin presencia de follaje entre los meses de diciembre a mayo, y florecimiento y fructificación durante 8 meses en la época relativamente más seca del año (noviembre/diciembre a junio), contrario a las otras especies de Mimosa. Asimismo, se utiliza como cerca viva y fuente de leña. Se conoce también la existencia de un ejemplar de herbario colectado por M. Souza el 28 de octubre de 1976 en El Jardín, a 17 km al noreste de Rizo de Oro, en Chiapas, en el que se menciona el uso del tepezcohuite: “La cáscara se hace polvo que cura heridas”.

De acuerdo al Diccionario de aztequismos de Cabrera (1975), la palabra tepezcohuite proviene de los vocablos náhuatl tepetl-cerro y cuahuitl-árbol, “árbol del cerro”, y aunque se hizo popular en México el nombre de “árbol de la piel”, y de acuerdo con Genis (1987) proviene del vocablo náhuatl tepexohuitztli; también se menciona la palabra tepuscuahuitl, que significa “árbol de fierro o metal” aludiendo a la dureza de su madera.

La efectividad de la corteza


Efecto cicatrizante. La utilización del polvo del tepezcohuite y las observaciones clínicas realizadas por el doctor Artemio Carranza Solís, médico cirujano, entrevistado por Genis (1987), así como los estudios en anatomía patológica a nivel genético realizados por él, demostraron que la piel nueva no sufría ninguna degeneración, obteniendo las mismas células sin alteraciones patológicas.

Por otra parte, los médicos veterinarios Héctor Zumano, Ana Auró y Luis Ocampo, efectuaron una investigación en la cual se utilizaron varios preparados de la medicina tradicional, de la medicina de patente y de acupuntura, comparando el efecto cicatrizante en quemaduras de tercer grado y en cicatrices que, por pérdida de tejido y contaminación bacteriana, cicatrizan por segunda intención con recursos de la medicina tradicional, la de patente y la acupuntura. De la medicina de patente se eligieron, por su frecuencia de uso, a la mezcla de yodo-polivinilpirrolidona, a la nitrofurazona, a la sinergia antibiótica de bacitracina, neomicina, polimixina y al cloranfenicol. De la medicina tradicional se seleccionó el extracto fresco de sábila (Aloe vera), el aceite esencial de propóleo (extracto alcohólico), el tepezcohuite (Mimosa tenuiflora) en polvo y la escobilla (Desmodium plicatums) en infusión. Para el tratamiento con electroacupuntura se utilizó únicamente la aplicación diaria de corrientes eléctricas por 15 minutos a razón de 350 voltios; un grupo adicional sirvió como testigo no tratado. Para probar cada grupo de remedios se hicieron quemaduras de tercer grado y extirpaciones de piel de 2 cm en el lomo de ratas, bajo anestesia. En cada grupo se sometieron ratas al análisis de tensión de herida, al histopatológico y otras al análisis de densidad de colágena. Los tratamientos se llevaron a cabo diariamente durante 10 días y en el onceavo se realizaron los ensayos. Los resultados obtenidos a partir de los cicatrizantes evaluados mostraron una notable superioridad de las heridas y quemaduras tratadas con electroacupuntura y con los extractos de propóleo, sábila y tepezcohuite.

Considerando la sorprendente respuesta después de la aplicación del polvo de la corteza del tepezcohuite a los pacientes con quemaduras en varios hospitales de la Cruz Roja en la década de los ochenta, fue evidente el control de tres aspectos que ocurren en estos casos: el dolor, la infección y la deshidratación. Tal como lo indicó el doctor Xavier Lozoya en su artículo del icyt en 1988:

La “empanizada” con tepezcohuite tenía sus ventajas: el polvo vegetal formaba con el exudado cutáneo una masa que al endurecerse se convertía en una costra que protegía con aparente hermeticidad el tejido subyacente. No se efectuaban nuevas aplicaciones del polvo, salvo en contados casos, por ejemplo, en áreas de gran movimiento como los pliegues de las articulaciones. Varias semanas después, al desprenderse la costra y lavar con agua tibia las heridas, la piel nueva y rosada aparecía casi siempre sin retracción e impecable. En algunos pacientes, varones con quemaduras en la cara, por ejemplo, la piel recuperada, surgía con todo y el incipiente crecimiento de barba o bigote.

El equipo de investigación encabezado por el doctor Lozoya de la Unidad de Investigación en Medicina Tradicional y Desarrollo de medicamentos del imss inició sus estudios sobre este vegetal a finales de 1986, observando filmaciones de casos clínicos tratados a base de la corteza, documentando otros cuatro atendidos por médicos especializados de la Cruz Roja de Cuernavaca, a los que se les controló sus requerimientos de analgésicos, hidratantes, alimentación y antibióticos de amplio espectro, complementados con la aplicación local de la corteza siguiendo el procedimiento habitual (anestesiado el paciente, se realiza en el quirófano el lavado y la limpieza de la zona quemada, se le aplica el polvo previamente sometido a esterilización en calor seco y se deja el área sin cubrir). Encontraron que los resultados fueron notables y la cicatrización ocurrió con facilidad.

Actividad antibiótica. A partir de lo anterior, se iniciaron estudios encaminados a investigar la actividad antibiótica de extractos acuoso y etanólico obtenidos de la corteza del tepezcohuite, comprobando la inhibición del crecimiento in vitro de microorganismos comunes en la piel y que en caso de quemaduras o heridas constituyen el grupo de mayor riesgo para provocar infecciones en el paciente. Simultáneamente, por el mes de junio de 1987 se realizaron –como parte del tema de tesis mencionado– extractos de la corteza y pruebas de actividad antimicrobiana del tepezcohuite, y al igual que las investigaciones llevadas a cabo por el grupo del doctor Lozoya, se confirmó la fuerte actividad antibiótica de los extractos acuoso y metanólico. Nuestros resultados ratificaron los obtenidos por Meckes y Lozoya en su trabajo “Evaluación experimental de la M. tenuiflora (Willd.) Poir. (Tepezcohuite) I.- búsqueda de las propiedades antimicrobianas de los extractos de la corteza”, publicado en Archivos de Investigación Médica, vol. 20, núm. 1, (México) en 1989. Además, de interés particular fue que hongos como Candida albicans, microorganismo oportunista resistente a la ma-yoría de los antibióticos, que puede causar severas infecciones al cambiar las condiciones del huésped, fueron sensibles a los extractos del tepezcohuite, así como el C. pseudotropicalis, este último sólo probado en los laboratorios del issste de Xalapa, donde se hicieron las pruebas, bajo la asesoría del químico Javier Soto Montano. La tesis se desarrolló en los laboratorios de Productos Naturales del Instituto Nacional de Investigaciones sobre Recursos Bióticos (Inireb), bajo la dirección de la doctora Leticia Cano y la supervisión del doctor Miguel Molina de la Facultad de Biología de la Universidad Veracruzana.

Aunque los estudios realizados en el imss demostraron la actividad antibiótica del tepezcohuite contra 12 bacterias y un hongo, incluidos el Staphylococcus epidermidis, S. aureus, Pseudomona aeruginosa y Candida albicans, oportunistas que aparecen luego de una quemadura o herida, en el realizado por la autora se logró demostrar la actividad contra 28 microorganismos patógenos, entre ellos el Streptococcus beta-hemolítico, muy peligroso por ocasionar enfermedades de la piel como la escarlatina, y del sistema respiratorio como la faringitis; y Escherichia coli, Salmonella typhi, Shigella sonnei y Enterobacter liquefaciens, bacterias que provocan fuertes infecciones intestinales.

Las cuatro bacterias del género Proteus, particularmente P. mirabilis y P. morganii y vulgaris fueron de las más susceptibles al efecto antibiótico de los extractos. Las Proteus son responsables de causar infecciones en heridas, septicemias y neumonías, sobre todo en pacientes hospitalizados; y P. mirabilis es común en infecciones renales y de vías urinarias.

Entre otros grupos de microorganismos contra los que también ejerce su acción el tepezcohuite están Klebsiella pneumoniae y K. oxytoca– causantes de afecciones respiratorias. Fue posible el estudio contra tantos microorganismos patógenos gracias a que fueron aislados e identificados por los químicos farmacobiólogos Guillermo Sayas y Juana Ramírez en el Laboratorio de Microbiología de la Facultad de Química de la Universidad Veracruzana.

Actividad regenerativa de las células epiteliales. En la patente española con número de solicitud 8802029, autorizada en marzo de 1990, Julio Téllez Pérez y Jacques Dupoy de Guitard registran el “Procedimiento para la extracción y aislamiento del principio activo regenerador epidermal de la Mimosa tenuiflora y composición cosmética que lo contiene”. A continuación se describe la investigación realizada por ellos que confirma la actividad regenerativa de las células epiteliales, como la presentan en la solicitud. El estudio comparativo de la potencialidad regenerativa epidermal de la corteza en polvo de tepezcohuite y de su principio activo fue llevado a cabo en 48 ratas (Rattus norvergicus) con quemaduras de segundo grado en 20% de la superficie corporal. También se valoró en 80 pacientes humanos con quemaduras de segundo grado, superficial y profundo, con superficie corporal de 10 a 40%.

Con el polvo de principio activo se preparó una serie de soluciones que presentan un rango de concentración de 5 a 60%, por lo que las ventajas de la solución del principio activo sobre el polvo de la corteza de tepezcohuite son las siguientes: La solución en el momento de aplicación tiene la ventaja de que se moldea y adhiere en la totalidad de la herida sin dejar huecos, produciendo una capa protectora que seca rápidamente, permitiendo el intercambio gaseoso. Con esto se lleva a cabo una acción secante, cubre las terminaciones nerviosas, así como las capas celulares de la piel que también quedan desprotegidas al lesionarse la epidermis, reduce el tiempo del dolor, disminuye la inflamación, impide la entrada de microorganismos y evita la actividad pirógena y alógena que produce la corteza en polvo, evitando así la presencia de prurito; al eliminar la pérdida de líquidos disminuye el desequilibrio hidrostático. Conserva el pH ácido de la piel traumatizada, presenta una mayor movilidad de las extremidades y activa como un potente inductor el tejido de granulación. Presenta una fuerte acción angiónica que favorece la neoformación arterial y la vasodilatación, y activa como quimiotáctico la población de macrófagos. Es un poderoso inductor de la colagenogénesis por parte de los fibroblastos. Disminuye por tanto la alineación de fibras de colágeno en dirección a las líneas de tracción y con ello la formación de cicatrices hipertróficas y queloides. Induce la regeneración de la piel más rápidamente que en el caso de la corteza en polvo.

Experiencia personal


Como bióloga con estudios de enfermería y práctica en el Hospital Civil de Xalapa, en mi comunidad de Puerto Rico del municipio de Coatepec, algunos vecinos con cierta frecuencia me buscan para llevar a cabo curaciones de heridas difíciles de pacientes en ocasiones diabéticos. Así, he aplicado, dados los conocimientos adquiridos sobre las propiedades cicatrizantes del tepezcohuite, un extracto obtenido del polvo de la corteza esterilizada en su tratamiento.

Un caso fue el de una señora de 27 años de edad, a la cual se le practicó una cirugía de vesícula y le quedó una herida de 10 puntos. A partir del segundo día de su salida del hospital inicié con curaciones utilizando el siguiente procedimiento: lavar la herida con el extracto del tepezcohuite durante 8 días hasta antes de quitar los puntos. La paciente refirió que al lavarle sobre todo en la primera ocasión sintió ardor y dolor fuertes, y tomó un analgésico prescrito por el médico. Después, se observó cómo la inflamación de la herida fue disminuyendo rápidamente. Cuando se retiraron los puntos, se procedió a lavar la herida otros 8 días, y en la siguiente visita médica el cirujano responsable de su operación comentó con asombro lo bien que había cicatrizado en ese corto tiempo.

Otro caso, el de una señora de 43 años que desconocía su padecimiento de diabetis sufrió un piquete de araña en la pierna cerca de la rodilla que creía era de mosquito; sin embargo, la zona del piquete se inflamó y enrojeció al punto de sentir dolores fuertes y no poder caminar. Acudió a la clínica y el doctor le recetó antibiótico y analgésicos confirmando su sospecha de un piquete de mosquito. Empero, al terminar su tratamiento de 7 días, no observó ninguna mejoría, por lo que solicitó el diagnóstico de otro galeno, quien al revisar la zona afectada notó pus encapsulada en gran cantidad y todo el tejido alrededor necrosado, determinándole el piquete de araña. De allí que procedió a extirpar la materia purulenta y raspar el tejido necrosado, quedando una herida grande y profunda de apro-ximadamente 13 cm de largo por 8 cm de ancho y 4 cm de profundidad, que prácticamente dejaba ver una parte del hueso. Tras una noche internada en el hospital, al día siguiente ya en su casa, me fueron a ver para realizar sus curaciones. Al ver su herida me impresioné tanto que pedí su informe médico, percatándome de que era una paciente diabética, con medicamentos prescritos para el dolor, la
infección y el control de diabetes. Así que inicié su curación con el extracto de tepezcohuite, y al lavarle la herida mencionó sentir ardor y dolor intensos. Pensé que no iba a resistir las curaciones, sin embargo, desde los primeros días se notó mejoría en el tejido y una disminución en el ardor-dolor al momento del lavado. Se le cubría la herida con gaza esterilizada y aplicaban dos curaciones diarias durante 5 días, y después con una diaria; en este caso se cubría la herida por las necesidades de la paciente de realizar diversas actividades domésticas y de trabajo fuera de casa. La herida se fue cerrando gradualmente de alrededor hacia el centro y de lo profundo a la superficie, observando en 8 semanas la cicatrización total. Al verla el médico le comentó que no esperaba que su recuperación fuera tan rápida, ya que desde un principio le había pronosticado 4 meses para ello, y le preguntó dónde se había hecho las curaciones.

Actualmente estoy aplicando el extracto a un joven de 17 años de edad que se cayó de una motocicleta y se hirió la cara con raspaduras abrasivas como en 40% del área de su rostro. Sus heridas sanaron en 8 días sin dejar huella de cicatriz, sólo se observa una zona más rosada al caer la costra, que al paso del tiempo se irá emparejando en el color. También tiene otra herida grande, circular y profunda en el centro (0.5 cm aproximadamente), ya infectada, de 7.0 cm de largo por 4.5 cm de ancho, en la parte interna de la pierna izquierda cerca de la rodilla, que había ocultado durante una semana por temor a ser regañado; fue tratada después de 8 días de haberse caído. Al lavar la herida con el extracto, igual que las otras dos pacientes refirió sentir fuerte ardor y dolor el primer día, tomando paracetamol para calmarse. Las curaciones se continuaron diariamente por tres semanas, tiempo en el cual se logró la cicatrización completa.

Que falta por hacer


Es imperativo realizar investigación clínica en México que documente la efectividad del tepezcohuite y las formas farmacéuticas más adecuadas (polvo, extractos, fórmulas en crema u otras) para el tratamiento de quemaduras y heridas quirúrgicas o traumáticas y promover el uso del o de los productos más eficaces en cada caso. En el sector salud se debe permitir la sustitución de fármacos y evitar tratamientos costosos, ya que el uso del tepezcohuite disminuye los tiempos de recuperación y mejora la calidad de la cicatrización en los pacientes, como han sido nuestras experiencias.

El uso en la actualidad. Productos comerciales de prestigio
Varias empresas, principalmente mexicanas, españolas y una francesa, han desarrollado productos medicinales y cosméticos en los que uno de los componentes principales es el polvo de la corteza molida del tepezcohuite o algún extracto. De México, Genoma Lab, una empresa que ha alcanzado prestigio internacional, maneja la pomada de la campana del Dr. Bell con Tepezcohuite, que protege la piel irritada o con quemaduras leves, mientras estimula el proceso de regeneración de la piel. El Indio Papago es otra empresa, establecida en Jalisco y que elabora dos productos medicinales, un jabón y una crema. Productos Marca Chiapas comercializa tres productos, el polvo obtenido de la corteza molida, una crema y un shampoo auxiliar en la caída del pelo, caspa y seborrea.

De las empresas españolas, Laboratorio Internature, ubicada en Toledo, la crema Regenature es un producto tópico que se recomienda en las molestas manifestaciones externas de las dermatitis. Armonía Cosmética Natural, establecida en Ibiza, ha desarrollado dos productos para el tratamiento capilar en casos de cabellos frágiles, caspa y excesiva formación de grasa y un producto cosmético, la crema facial de tepezcohuite Armonía, a base de un extracto de tepezcohuite, entre otros ingredientes naturales con efecto protector, reparador e hidratante. La empresa francesa con sede en París Etat Pur maneja dos productos cosméticos en crema, Activo Puro A 10 y A 93, el primero recomendado para piel madura, fina y debilitada, y el segundo para las estrías de reciente formación.


Conclusión


A treinta años de haberse dado a conocer el poder curativo de la corteza del árbol de tepezcohuite en México, las observaciones médicas e investigaciones farmacológicas preclínicas y clínicas sobre el efecto cicatrizante, la actividad antibiótica y regenerativa de las células epiteliales han explicado con bases científicas el maravilloso efecto curativo del tan certeramente llamado “árbol de la piel”. El consumo de extractos estandarizados en fórmulas sofisticadas en el caso de productos cosméticos, particularmente en marcas españolas y francesas, se ha visto favorecido a lo largo de estos años, sin embargo, el uso generalizado en la Cruz Roja mexicana y otras instituciones de salud que permitiera disminuir costos y tiempos de tratamiento en pacientes quemados o con heridas en casos de cirugías o traumas, no se ha visto continuado desde los acontecimientos ocurridos en los ochenta.

Para el lector interesado:

  • Genis, M. E. (1987). “El árbol de la piel”, Investigación Científica y Tecnológica.
    9 (135), pp. 12-14.
  • Camargo, S. (2000). “Descripción, distribución, anatomía, composición química y usos de Mimosa tenuiflora (Fabaceae-Mimosoideae) en México”, Revista de Biología Tropical. 44 (4),
    pp. 939-954.
  • Sumano-López, H. et al. (1988). Comparación del efecto cicatrizante de varios preparados de la medicina tradicional y la de patente. Memorias de la 19 Jornada de Medicina Veterinaria, México: Universidad Nacional Autónoma de México.
  • Lozoya, X. (1988). “El tepezcohuite: charlatanería y veracidad”, Investigación Científica y Tecnológica. 10 (139),
    pp. 9-11.
  • Jácome, C. E. (1993). Investigación de la actividad antibiótica in vitro de los extractos de la corteza de tepezcohuite (Mimosa tenuiflora Willd. Poir.). Tesis de Licenciatura, Facultad de Biología. Xalapa, Veracruz: Universidad Veracruzana.