REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Enero•Abril de 2013
Editorial
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Contenido
 

Los hongos marinos: opción entre los productos naturales

Alan Couttolenc Aguirre

Ángel Trigos

Los hongos han sido organismos esenciales en la historia de la humanidad como fuente de metabolitos de amplio uso debido a sus actividades biológicas, entendiendo por metabolito cualquier sustancia producida durante el metabolismo de un organismo, como la digestión u otros procesos químicos corporales.

Por ejemplo, John Tyndall observó en 1876 que los hongos tenían actividad antibiótica, y luego, en 1896, el investigador italiano Bartolomeo Gosio reportó haber aislado una sustancia cristalina con esas propiedades, después identificada como ácido micofenólico. Pero sin duda, el hallazgo más conocido y punto central de referencia en lo que a los metabolitos de los hongos se refiere es el descubrimiento conjunto de Fleming, Florey y Chain, hecho en 1929, del Penicillium notatum y de uno de sus metabolitos: la penicilina. A partir de este descubrimiento, se realizaron más investigaciones acerca de los hongos y sus metabolitos, como la hecha por Giussepe Grotzu, que llevó al hallazgo de la cefalosporina C. Otro metabolito de gran importancia derivado de un hongo es la ciclosporina, aislada en 1976 y aprobada para su uso clínico como inmunosupresor en 1984.

Así como los compuestos activos anteriormente mencionados, se pueden enlistar muchos más con actividad biológica diversa, pero tanto los arriba mencionados como muchos otros han sido aislados de hongos terrestres, y aunque la cefalosporina C fue obtenida a partir de un hongo derivado de cuerpos de agua, no fue sino hasta después de los años 90 que se reportó el primer antibiótico aislado de un hongo marino, la sicaína, permitiendo con ello el hallazgo posterior de un gran número de nuevos metabolitos de los hongos marinos, algunos de los cuales presentaban novedosos esqueletos de carbono, demostrando con ello el potencial de estos microorganismos como una gran fuente de metabolitos potencialmente activos.

El medio ambiente en que un hongo se desarrolla está muy relacionado con las sustancias que produce; así, las condiciones del entorno marino son responsables de las características únicas que poseen dichos compuestos, ya sea en el caso de los hongos marinos que obtienen sus nutrimentos de otros organismos, a menudo sin matarlos (parásitos obligados), o de los que sí los matan para alimentarse de los desechos (parásitos facultativos). Se piensa que estos últimos derivan de la adaptación del organismo al medio ambiente y pueden actuar como mecanismos de defensa.

Lo anterior se puede observar en el ensayo realizado en el hongo terrestre Coriolus consors, ya que en un medio marino se observó la producción de hirsutanoles, que son sustancias muy relacionadas con el hongo antes mencionado. Así, cuando los investigadores cultivaron el hongo en agua salada y otras condiciones que semejan un ambiente marino, observaron que produjo un nuevo compuesto bautizado como hirsutanol D, demostrando así que el uso de agua de mar en los hongos terrestres produce la síntesis de nuevas sustancias, evidenciando con ello la influencia que ejerce el medio ambiente sobre la producción de los metabolitos de los hongos.

Asimismo, se han reportado diversas actividades biológicas de los metabolitos aislados de hongos marinos. Una que debe destacarse es la actividad que tienen contra las células cancerosas, los cuales han demostrado gran eficacia contra diversas líneas celulares entre las que se comprende el cáncer de colon, de riñón, de mama y algunas clases de linfoma, entre otros. Además de estos efectos citotóxicos, también se han reportado otras actividades de los metabolitos secundarios que se han aislado de los hongos marinos, como su actividad antibiótica, antiparasitaria y antiviral, e incluso como inhibidores de cierto tipo de enzimas. En conclusión, estos organismos son una opción más para identificar nuevas sustancias con potencial para ser usadas como medicamentos, o bien como productos de muy distinta índole, lo que los convierte en un excelente tema de estudio, que además permitiría sacar provecho de los 49,510 km2 de aguas que posee nuestro país, donde aún hay muchos organismos sin estudiar.

En el caso particular del estado de Veracruz, cuenta con una extensa zona de litoral (720 km). Dentro de esta extensión se encuentran varios arrecifes que poseen una gran biodiversidad, donde se puede incluso encontrar hongos asociados a organismos como las esponjas, corales, algas y algunos otros. Por ello, con la finalidad de sacar provecho de estos recursos bióticos, en nuestro grupo de estudio se ha iniciado una línea de investigación enfocada a obtener metabolitos biológicamente activos a partir de hongos aislados procedentes de organismos del sistema arrecifal veracruzano.