REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Enero•Abril de 2013
Editorial
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Contenido
 

Las tortugas: entre los habitantes más antiguos

Jesús Altamirano Morales

Gilberto Silva López

Las tortugas se han considerado como ejemplo de longevidad, estabilidad y paciencia. En los mitos y leyendas de varias culturas, estos animales llevan al mundo en su caparazón o soportan los cielos. Los ejemplos son muchos y variados. En algunos cuentos africanos de hadas, se considera el animal más inteligente, y los egipcios lo plasmaron en su cerámica y en su arte en general, además de que usaron sus caparazones y órganos en la medicina. Los antiguos sumerios expusieron algunas de sus virtudes en “La garza y la tortuga”, un cuento que sobrevive hasta nuestros días. Según la mitología de la Grecia antigua, el dios Hermes utilizó el caparazón de una tortuga para inventar la lira, y muchas personas conocen la fábula de “La tortuga y la liebre”, de Esopo. Este animal tiene igualmente diversos significados en la cultura china, como en el Libro de las Ceremonias, en el que la tortuga, el rinoceronte de un cuerno, el fénix y el dragón son las cuatro entidades que poseen espíritu; en esta misma cultura, la parte trasera de la casa se representa por la tortuga negra en los principios del feng shui, lo que significa soporte para el hogar, la vida familiar y las relaciones personales. En la India, un avatar de Vishnú es Kurma, la tortuga gigante, mientras que en Japón este reptil representa el cielo para los inmortales y la montaña del mundo, simbolizando asimismo la longevidad, la buena suerte y el apoyo. La tortuga tiene también un papel importante en las culturas antiguas mesoamericanas, en la que podemos hablar del ayótl (tortuga, aludiendo al caparazón) y su uso como instrumento al percutirlo con un asta de venado o con un palo en ambos lados de la concha.

También en la ficción y literatura modernas se pueden encontrar ejemplos referentes a este animal. Tal es el caso del novelista norteamericano John Steinbeck, en su novela Las viñas de la ira, donde utiliza la tortuga como ejemplo de resolución y persistencia. También en las novelas fantásticas del inglés Terry Prat-chett, en los que el Mundo Disco es cargado por cuatro elefantes que descansan a su vez en el lomo de la gran tortuga A’Tuin. El escritor de novelas de horror Stephen King, en su serie de libros La torre oscura, describe a la tortuga Maturin como uno de los doce guardianes que sostienen las vigas de la Torre. Estos y muchos otros ejemplos antiguos y modernos forman parte de la cultura de la humanidad y se refieren a uno de los animales más extraordinarios y antiguos del planeta.

Viejos habitantes y con pocos cambios

Las tortugas ya eran arcaicas en nuestra Tierra en el momento en que desaparecieron del registro geológico el Hombre de Neanderthal, hace unos 25 mil años, y el Homo floresiensis, hace unos 12 mil, las otras dos especies humanas que cohabitaron con nuestra especie, Homo sapiens. De hecho, los expertos han estimado que el grupo de las tortugas tiene una antigüedad de unos ¡200 millones de años! Nada mal para un grupo de animales con “experiencia” de vivir en la Tierra.

En ese momento, en la Era Paleozoica, las tortugas y los reptiles en general se originaron de los anfibios. En conjunto se les considera como los primeros vertebrados que se adaptaron plenamente a vivir fuera del agua durante largos periodos. Los reptiles son animales acuáticos o terrestres, de piel seca cubierta con escamas, la que mudan conforme aumentan de tamaño. Como ha ocurrido casi desde sus inicios como grupo, algunos reptiles no tienen patas, como las serpientes, en tanto que otros las tienen cortas y fuertes, como los cocodrilos y las tortugas. Son animales que requieren de energía exterior para regular su temperatura, y por eso se les llama ectotérmicos. Es por esta particularidad que se puede observar frecuentemente a las tortugas, cocodrilos, camaleones o serpientes, yaciendo sobre troncos, rocas o áreas despejadas, donde los rayos del sol caen sobre ellos directamente y de esta forma obtienen calor para sus procesos orgánicos. De igual modo, en los ranchos o zonas naturales es común observar a grupos de garrobos o iguanas asoleándose plácidamente, como si estuvieran disfrutando en alguna exótica playa.

Los cocodrilos, serpientes, lagartijas y tortugas (marinas, de agua dulce y terrestres) constituyen el grupo de los reptiles. En particular, los cocodrilos y las tortugas son de los animales más antiguos que existen en la actualidad. A pesar de los millones de años que han transcurrido desde que se originaron, han experimentado muy pocos cambios en su estructura general. Los antiguos fósiles encontrados en diversos países de América del Sur, África, Australia, China y México así lo demuestran, por lo que constituyen excelentes ejemplos naturales de diseño estructural y funcional a través del tiempo.

Aún no se sabe con exactitud si las tortugas tuvieron su origen en el agua o en la tierra. No obstante, recientemente un grupo de investigadores encabezados por el doctor Chun Li halló restos fósiles en China que datan del Triásico superior, lo que parece evidenciar que las primeras tortugas se originaron en el mar –como ya se dijo– hace unos 200 millones de años.

¿Dónde hay tortugas?

Las tortugas habitan solamente en las zonas tropicales y subtropicales del planeta. Muchas viven en el agua, como las marinas o aquellas que viven en aguas continentales (ríos, arroyos, lagos o lagunas), mientras que otras son más bien terrestres, cuyo ejemplo más conocido es el de las tortugas galápagos, que son las especies terrestres de mayor tamaño. Entre las de aguas continentales (también llamadas tortugas de agua dulce o dulceacuícolas), se pueden encontrar ejemplos como el de la tortuga blanca o la tortuga casquito, la que habita en zonas lagunares costeras de Alvarado, un sitio bello y de gran biodiversidad en el que hemos empezado a estudiar la distribución espacial de esas especies.

Animales diferentes y únicos

Las tortugas son muy diferentes a los cocodrilos, serpientes y lagartijas, ya que poseen una estructura que las hace únicas dentro del grupo reptiliano. Esta estructura es el caparazón, que les sirve de esqueleto externo, las protege de los depredadores y usan de refugio, como si fuera una casa ambulante. Conocido también por muchas personas por “concha”, el caparazón es considerado como el cuerpo; de hecho, al observar un animal de estos, solo se distingue, además del caparazón, la cabeza, las patas y la cola. Las conchas de la tortuga son muy variables tanto en tamaño como en color, pero principalmente son verdes, grises, cafés o negras, colores que las ayudan a mimetizarse, esto es, parecerse a otros seres o a ciertas características físicas del ambiente. El caparazón se divide en dos partes: una es el carapacho o espaldar, que es curveado y que nos permite de inmediato identificar la especie, la otra parte es el plastrón, localizado en la parte de abajo, o zona ventral, que presenta una ligera curvatura cóncava en los machos, lo que les permite una mayor comodidad al momento de aparearse con la hembra. La concha tiene también partes laterales entre sus patas delanteras y traseras. Esta parte del caparazón es denominada “puente” y une a esta estructura con el plastrón. En algunas especies terrestres y de agua dulce la longitud del puente, sea ancho o delgado, les ayuda para desplazarse. En los machos, un puente delgado les ayuda a tener una mayor movilidad durante las peleas con otros machos cuando cortejan a las hembras.

Las tortugas de agua dulce

Estas especies parecen inofensivas, pues si nos acercamos y las tocamos tienden a “esconderse en casa”, refugiándose dentro del caparazón. Aunque muchas tortugas se ven muy tiernas y despiertan toda clase de emociones, saben defenderse muy bien y lo hacen lanzando mordidas a diestra y siniestra. Si el lector es lo suficientemente inquieto y desea agarrarlas sin precaución, ¡cuidado!, pues las garras de algunas pueden ocasionarle uno que otro dolorcillo.

Son de tamaño variable. Algunas especies son pequeñas, de alrededor de 12 centímetros –menos que el largo de un lápiz– y pesan unos 800 gramos, algo así como lo que pesan dos tazas y un plato; otras llegan a medir poco más de un metro de largo y pesan hasta 25 kilos. Como contraparte, se han encontrado fósiles en Sudamérica de la extinta Stupendemys, que llegó a medir casi cuatro metros de largo y más de dos de ancho, por lo que se le ha estimado un peso de más de una tonelada; en otras palabras, era más grande y pesada que un automóvil pequeño.

Esto de los tamaños también se extiende al asunto de la separación de los sexos. Un ejemplar macho se distingue de la hembra por la longitud de su cola, siendo la del macho más larga y ancha y terminando además en punta. A veces se pueden distinguir los sexos por el tamaño del individuo, pero esto varía según la especie: en algunas de ellas el macho es más grande que la hembra, pero en otras es ella la de mayor tamaño, que suele ser bastante considerable.

Habitan en lagunas, lagos, arroyos y ríos, sean temporales o permanentes, en los que regularmente se encuentran en las orillas. En estos afluentes de agua encuentran su alimento, también muy variable, pues hay especies herbívoras, carnívoras u omnívoras. Construyen sus nidos cerca del agua y los tapan con hojarasca y palos. El nido debe tener la humedad necesaria para que las crías se puedan desarrollar; dependiendo de la temperatura que presente el nido, las tortuguitas serán machos o hembras, así, si la temperatura varía entre 25°C y 27°C, la mayoría de las crías serán machos, pero si llega a ser de un grado más la mayoría de las crías serán hembras, lo que constituye una forma excepcional de responder al ritmo de la naturaleza. Durante el periodo de incubación presentan un fenómeno llamado diapausa embrionaria, que se refiere a que las crías en desarrollo dentro del nido detienen su crecimiento si este es cubierto por el agua; una vez que el agua ha bajado, continúan su desarrollo. Debido a este fenómeno el tiempo de incubación varía de una especie a otra, y las crías pueden emerger hasta después de siete meses de que la madre ha puesto los huevos. ¿No es esto una manera formidable de relacionarse con el ambiente? Es por ello que resulta tan importante mantener en buen estado las playas y márgenes de ríos y lagunas en donde anidan estos animales y no hacerlas más angostas con construcciones o basureros.

Tortugas mexicanas y veracruzanas

Con esta variedad de ajustes ante la naturaleza, junto con la notable diversidad de ambientes veracruzanos, no es raro que existan tantas especies en México, no solamente de tortugas y reptiles en general, sino de un gran número de organismos vegetales y animales. Nuestro país tiene una gran riqueza en especies, y en cuanto a los reptiles ocupa el segundo lugar en el mundo, con un total de 804 especies registradas, de las cuales 47 son tortugas. En el mundo se han registrado 320 especies de estos animales, siendo 250 de agua dulce o terrestres. De las 47 especies registradas, 15 habitan únicamente en nuestro país y en ninguna otra parte del mundo. De las 12 especies de tortugas dulceacuícolas veracruzanas, ocho habitan en el sistema lagunar de Alvarado, en el sur del estado. Estas son la casquito, la pochitoque, la chopontil, la tres lomos, la pinta, la escorpión, la lagarto y la blanca, nombres que seguramente son familiares al lector.

Todas las tortugas de agua dulce mexicanas han sido explotadas constantemente para venderlas en los mercados del interior del país y usarlas como mascotas o para alimento, pues su carne es muy apreciada por los turistas y los habitantes de esta zona. Lo mismo ocurre con sus huevos, muy codiciados, que son extraídos de los nidos para venderlos. Por eso mismo, cuando veamos esos documentales sobre el saqueo de los nidos de las tortugas marinas, pensemos también en las especies de agua dulce, que no por ser más chiquitas son menos importantes. Además, su hábitat se ha visto muy alterado por el cambio en el uso del suelo y la desforestación, lo que las ha puesto en grave peligro, como ocurre con la tortuga blanca, tan buscada por su tamaño y que es una de las 25 especies en mayor peligro de extinción en todo el mundo.

Esfuerzos para proteger a las especies de agua dulce

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza señala que las ocho especies que habitan en el sistema lagunar de Alvarado se encuentran en diferentes categorías de conservación, lo que hace prioritaria su protección. Por su parte, el Fondo para la Conservación de las Tortugas (FCT), una coalición de diferentes organizaciones internacionales que se dedican al cuidado y conservación de los lugares donde habitan las especies de agua dulce y las terrestres, hace continuos llamados sobre la importancia de conservarlas. Para el FCT, la tortuga blanca es una de las 25 especies en peligro crítico de desaparecer. Desde el punto de vista de la comercialización de los organismos, la tortuga blanca es ubicada en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora, lo que implica que el comercio de esta especie debe ser controlado para evitar dañar más sus poblaciones.

México ha hecho caso de estas iniciativas y cuenta con la Norma Oficial Mexicana (NOM- 059-ECOL-2001), que tiene bajo protección a las especies animales y plantas del territorio nacional consideradas con un índice alto de amenaza, como la ya citada tortuga blanca y otras especies que habitan en el sistema lagunar de Alvarado. Además de esta norma, la Ley General de Vida Silvestre contiene disposiciones para la conservación y aprovechamiento sostenible de las tortugas. Es claro, sin embargo, que estas iniciativas, normas y disposiciones no tendrán efecto si no se complementan con campañas de educación y concientización de la gente y de las autoridades locales, y no servirán si no se ven respaldadas por proyectos de investigación que ayuden a obtener más conocimientos acerca de las tortugas dulceacuícolas, su aprovechamiento amigable y su hábitat.

Lo que se encuentra en peligro es, finalmente, uno de los patrimonios naturales más antiguos que se conocen y al que no debemos olvidar.

Para el lector interesado:

  • Altamirano Á., T.A. y Soriano S., M.(2010). Anfibios y reptiles. Especies de Alvarado, Veracruz, México. México: UNAM.
  • Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (1998). La diversidad biológica de México: Estudio del país. México: Conabio. Ernst, C.H. y Barbour, R.W. (1989). Turtles of the world. Washington, D. C.: Smithsonian Institution Press.
  • Flores V., O. y Martínez S., E. (2009). Historical explanation of the origin of the herpetofauna of Mexico. Revista Mexicana de Biodiversidad, 80, 817-833.
  • Guichard R., C.A. (2006). La situación actual de las poblaciones de la tortuga blanca (Dermatemys mawii) en el sureste de México. México: SNIB-Conabio.