REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Enero•Abril de 2013
Editorial
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Contenido
 

El Chicahuastle: un árbol endémico de Jalcomulco

Olivia Margarita Palacios Wassenaar

Los recursos bióticos silvestres provenientes de la vegetación natural constituyen una fuente muy importante de productos útiles para los pobladores locales y brindan múltiples servicios ambientales. Gran parte de estos recursos se desconocen, han sido escasamente estudiados o son subutilizados.

La destrucción de la vegetación natural debida a las actividades humanas se está llevando a cabo a un ritmo inusitado; mientras tanto, el avance en los estudios sobre las especies que hay en los ecosistemas afectados es muy lento. Con la desaparición de los ecosistemas se pierden especies con potenciales insospechados en cuanto a su utilidad, muchas de las cuales son endémicas, esto es, que solo viven en un ámbito geográfico reducido y no se hallan de forma natural en ninguna otra parte del mundo.

México es un país considerado con una enorme diversidad, tanto en sus recursos biológicos como en su acervo cultural, y entre los estados con mayor diversidad de especies se encuentra precisamente Veracruz. Además, en virtud de sus características, únicas en cuanto a la diversidad de sus paisajes, en Veracruz se registran más de 120 especies endémicas, la mayoría de las cuales se encuentra amenazada por la destrucción de su hábitat.

La desaparición de una población en un ecosistema constituye una pérdida irreparable, más todavía en el caso de las especies endémicas, ya que no existe ninguna posibilidad de reinsertarlas en su hábitat natural, dado que no existen en otra zona geográfica. Por ello, resulta de vital importancia promover el estudio de los ecosistemas y de las especies –en particular las endémicas– a fin de registrar la información sobre ellas, fomentar su conocimiento y proporcionar las bases para su uso sostenible.

Jalcomulco: un municipio muy diverso

Jalcomulco se ubica en el centro del estado de Veracruz y se caracteriza por la belleza y diversidad de sus paisajes, por lo que se ha convertido en un importante destino turístico nacional y extranjero. Esta diversidad de paisajes se debe a una combinación única de factores geográficos, geomorfológicos, topográficos, hidrológicos y climáticos que generaron, a través del tiempo, una diversidad ecológica singular. Estas características han permitido el establecimiento de al menos seis comunidades vegetales: selva mediana subperennifolia, selva mediana subcaducifolia, selva baja caducifolia, palmar, encinar y vegetación de galería. Además, existe la vegetación secundaria generada por la alteración de estas comunidades vegetales y las zonas de transición entre ellas. La gran riqueza y diversidad florística está representada por 1,229 especies de plantas vasculares reportadas en la zona, distribuidas en 610 géneros y 134 familias.

Los tipos de selva se diferencian entre sí, principalmente por las condiciones del clima y el suelo que favorecen el establecimiento de árboles de distintas alturas y grados en que pierden su follaje en una época determinada. En los lugares más húmedos predominan los árboles cuyo follaje es permanente, y a medida que la humedad disponible disminuye, aumenta la proporción de árboles que pierden sus hojas en algún periodo del año, como ocurre en la selva baja caducifolia.

El chicahuastle

En los parches remanentes de selva mediana subcaducifolia de Jalcomulco existe un árbol conocido localmente como chicahuastle, el cual es utilizado por los habitantes de esa zona por la dureza y resistencia de su madera. De esta característica proviene su nombre de origen náhuatl: chicáhuac (fuerte, recio). Sus troncos y ramas, largos y delgados, son utilizados principalmente como vigas para el techo de las viviendas. También, su madera se utiliza como leña y los habitantes locales refieren algunos usos medicinales de la corteza, pero se necesita hacer más estudios para verificar tal afirmación.

El chicahuastle fue descrito por Gonzalo Castillo Campos y D. Lorence en 1985. Pertenece a la familia Rubiaceae y se le aplicó el nombre de Antirhea aromatica. El término “aromática” se refiere al aroma fuerte y agradable de sus flores y frutos. Es un árbol que puede alcanzar más de 25 metros de altura y se han encontrado individuos con troncos de más de un metro de diámetro.

Hasta hoy, esta especie ha sido hallada solo en los alrededores de Jalcomulco, por lo que se considera endémica de la zona y con un rango de distribución muy restringido. Tal característica, aunada a la desaparición de su hábitat por la deforestación practicada para las actividades agrícolas y ganaderas, hace que en el Libro Rojo de la IUCN la especie se encuentre reportada en peligro de extinción.

Las poblaciones de chicahuastle en Jalcomulco y Coetzalan están gravemente amenazadas, y la proporción de árboles cortados supera el 80%, al menos los encontrados en las cercanías de esas localidades. Los individuos sobreviven a los cortes gracias a su considerable capacidad de regeneración. Sin embargo, solamente los árboles con ramas altas, que alcanzan a exponerse al sol, tienen flores y frutos, por lo que la supervivencia a largo plazo de la especie podría estar en riesgo si no se establecen las medidas convenientes para su protección y uso sostenible.

Es urgente, por ello, que se hagan estudios sobre su biología reproductiva, se difunda el conocimiento sobre esta especie y se formulen estrategias para su conservación y uso sustentable, esto con el apoyo y la participación de las comunidades locales.

Para el lector interesado:

  • Castillo C., G. (1995). Ecología del paisaje del municipio de Jalcomulco, Veracruz. Tesis de Maestría. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
  • Castillo C., G. y Lorence, D.D.H. (1985). Antirhea aromatica (Rubiaceae, Guettardeae), a new species from Veracruz, Mexico. Annals of the Missouri Botanic Garden, 72, 268-271. Castillo C., G., Medina A., M.,
  • Dávila A., P. y Zavala H., J. (2005). Contribución al conocimiento del endemismo de la flora vascular en Veracruz, México. Acta Botánica Mexicana, 73, 19-57.
  • Sosa, V., Vovides, A. y Castillo C., G. (1998). Monitoring endemic plant extinction in Veracruz, Mexico. Biodiversity and Conservation, 7, 1521-1527.
  • Vovides, A.P., Luna, V. y Medina, G. (1997). Relación de algunas plantas y hongos mexicanos raros, amenazados o en peligro de extinción y sugerencias para su conservación. Acta Botánica Mexicana, 39, 1-42.