REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Septiembre•Diciembre
de 2012
Volumen XXV
Número 3
Editorial
Arte y estética en el proceso de creación científica
La cajita feliz (o ¿infeliz?)
Lombricompostador para zonas urbanas
El bosque: elemento fundamental del agu
Cambio climático y ganadería bovina tropical
La interacción entre las plantas y los hervíboros
Xocolatl: antes alimento de los dioses, y ahora...
El huanglongbing: la tristeza de los cítricos
La fibra de la naranja y la salud
La leptospirosis: qué la causa y cómo afecta
¿Es el alzheimer un tipo de diabetes?
¿Cómo superan los fármacos la membrana celular?
Los efectos de la luz ultravioleta
Neurobiología y mutaciones genéticas xalapeñas
Lorenzo Ochoa: un estudioso de la Huasteca
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Marie Meurdrac: un tratado de química para mujeres
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
De la magia y la hechicería a la herbolaria
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

El huanglongbing: la tristeza de los cítricos

Ramón Jaime Holguín Peña, Luis Guillermo Hernández Montiel
y Ramón Zulueta Rodríguez


Los cítricos en México

La citricultura es una de las actividades más importantes en el mundo, debido a la derrama económica que se genera por la comercialización de la fruta y sus derivados. Dentro de los principales países productores de cítricos se encuentran China, Brasil, Estados Unidos, México y España, que se encargan de satisfacer la demanda global de poco más de 65.6 millones de toneladas al año, de las que 38.5 millones se consumen en fresco y el remanente se procesa en la agroindustria.

En México, 75% del total de la producción se destina para su venta en el mercado interno, 15% para la industria y 10% para la exportación como fruta, jugo u otros procesados. Las huertas de cítricos se encuentran establecidas en veintitrés estados del país, en una superficie cercana a las 549 mil hectáreas, con una producción de más o menos 6.9 millones de toneladas. Del total, la naranja ocupa el primer lugar (63%), seguida por el limón mexicano y el limón persa (23%), y el resto está distribuido entre la toronja, la mandarina y la tangerina.


El problema fitosanitario de los cítricos

Como cualquier especie bajo condiciones de monocultivo, los cítricos no han estado exentos de ser atacados por diversas plagas y enferme-dades. Dentro de las más importantes están las ocasionadas por bacterias, hongos, viroides y virus, pero las irrupciones de estos últimos han sido una prioridad fitosanitaria. En dicho tenor, destaca lo ocurrido con el llamado “virus de la tristeza de los cítricos” (VTC) en casi todas las áreas citrícolas del país, pues a pesar de que en ellas predominan los portainjertos susceptibles a este patógeno1, por fortuna los daños no han sido tan graves como en otras partes del mundo.

Aun así, las campañas de apoyo gubernamental han disminuido notablemente en razón de la aparición de una enfermedad bacterial exótica y nociva en sumo grado lla-mada huanglongbing, o HLB, que es disemi-nada en nuestro continente por un insecto cuyo impacto en la citricultura mundial es incluso más catastrófico que el provocado por el VTC, sobre todo porque todavía no se han hallado tratamientos bioecológicos alternos para su control.2


Escenario agroproductivo indeseable: el VTC

El virus de la tristeza es una de las enfermedades más devastadoras de los cítricos injertados sobre naranjo agrio, lo que ha ocasionado la muerte de más de 100 millones de árboles en todo el planeta. Sus principales vectores son ciertos pulgones de la familia Clostroviridae, y la enfermedad en las plantas acarrea la detención del crecimiento, el aclaramiento de las nerva-duras, la pérdida de la coloración, la deformación de las hojas y la formación de frutos pequeños.

Dentro de las medidas de control que se están llevando a cabo resalta la preinmunización con razas locales del virus, la manipulación de plantas certificadas (libres de VTC) y el uso de portainjertos tolerantes al virus, como el limón rugoso, el naranjo espinoso o trifoliado y otros.

Escenario agroproductivo pavoroso e indeseable: el HLB

El HLB es el acrónimo de huanglongbing, nombre derivado del chino mandarín que significa “dragón amarillo”, pero debido a la apariencia de la planta enferma se le denominó también greening o enverdecimiento de los cítricos. Esta afección es producida por la bacteria Candidatus Liberibacter spp. Es sabido que la transmite el psílido asiático Diaphorina citri,3 pero hasta el día de hoy no existe ninguna variedad que resista el ataque de esta enfermedad, ni tampoco ha sido posible cultivarla en medios sintéticos, por lo que no tiene cura. Al mismo tiempo, los mecanismos de dispersión y supervivencia de este microorganismo son tan eficaces que pueden ocasionar graves perjuicios a la totalidad de las especies comerciales de cítricos cultivadas en el mundo. Tal enfermedad constituye una amenaza de insospechada magnitud cuyo riesgo se incrementa debido a que el insecto que la transmite está presente en casi todas las entidades federativas de nuestro país. En consecuencia, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) ha tomado cartas en el asunto y la ha catalogado como una plaga cuarentenaria.

Impacto del HLB en el mundo

No hay duda de que la presencia del HLB en los cítricos impacta de forma negativa a los productores, trabajadores y consumidores. Los daños no son fáciles de cuantificar, pues a veces nada más resultan afectadas algunas partes del árbol y las mermas son pequeñas, pero en otras ocasiones se infecta el árbol entero y entonces las pérdidas son totales.


Figura 1. Estadios del psílido asiático, vector del HLB de los cítricos.
A) Adulto (Fotografía: D.L. Caldwell, University of Florida),
B) Huevecillos del insecto sobre hojas de cítricos (Foto: D.L. Caldwell),
C) Estados ninfales (Fotografía: D. Hall, USDA) (Fuente: Mead, F. and Fasulo, T. [1998].
Asian Citrus Psyllid, Diaphorina citri Kuwayama [Insecta: Hemiptera: Psyllidae].
EENY033. Entomology and Nematology Department, University of Florida).

Para ejemplificar sus alcances, baste señalar que en la provincia de Guandong (China), tuvieron que erradicarse 960 mil plantas de mandarinas y limones, lo que disminuyó la producción regional de 450 mil a solo 5 mil toneladas; en Filipinas, siete millones de árboles sufrieron los estragos de esta enfermedad, y por ello la superficie citrícola se redujo en más de 60%; en el estado de la Florida (Estados Unidos) el perjuicio sufrido es cuantioso (alrededor de 9.3 mil millones de dólares), y en Indonesia y Arabia Saudita las plantaciones fueron abandonadas o desaparecieron por completo.

¿Cómo se transmite?

El insecto inyecta la bacteria dentro del árbol, la que se mueve por el floema, que es el tejido conductor encargado del transporte de nutrientes orgánicos, e impide la correcta circulación del agua y sustancias orgánicas derivadas de la fotosíntesis debido al taponamiento que ocurre en aquel, lo que provoca síntomas similares a una deficiencia nutrimental. Si un adulto del insecto se alimenta de una planta infectada con HLB, adquiere al patógeno antes de media hora y la bacteria se reproduce dentro de él. En cambio, a las ninfas les basta con alimentarse durante 15 minutos para incubar y transferir la bacteria a la semana, o semana y media.

A la postre, las ninfas y adultos que adquirieron la bacteria diseminan la enfermedad sin ton ni son, y estos últimos son capaces de provocar la defoliación progresiva y la muerte del árbol plagado (Figura 1).

Síntomas del HLB en los cítricos

La detección de esta enfermedad se dificulta bastante, pues los síntomas pueden hacerse evidentes después de un año o más de haberse efectuado el contacto insectoplanta, y su apariencia en el follaje puede parecer debida a deficiencias nutricionales u otras enfermedades. Sin embargo, una de las formas para reconocer si se trata del HLB es la aparición de manchas peculiares e irregulares en uno de los lados de la hoja (Figura 2), pero se tornan amarillentas, con áreas de color verde, y muestran un engro-samiento de las nervaduras. Otro indicio importante son los brotes amarillos en el árbol, cuyo aspecto semeja a un dragón (de ahí su nombre), así como la clara reducción del tamaño de sus hojas y ramas.

Los frutos son muy pequeños, asimétricos y con manchas de un verde claro que contrastan con el color normal del fruto. En su interior pueden observarse diferencias en la maduración, pues hay aborto de semillas y, en ocasiones, la parte blanca de la cáscara es más gruesa.

Cabe destacar que los síntomas descritos provocan, finalmente, la muerte de los árboles infectados, y que es más evidente la susceptibilidad en la naranja, mandarina, limón, limón mexicano, toronja y mandarina.

Prevención del HLB

Ante la imposibilidad de erradicar el HLB y recuperar la salud de una planta infectada, todos los esfuerzos se centran en disminuir la presencia del insecto que lo transmite mediante la aplicación de plaguicidas sintéticos. Sin embargo, el uso indiscriminado de estos productos no solo tiende a promover su resistencia, sino que también menoscaba el ambiente y la salud pública. En consecuencia, el control biológico mediante la manipulación de los enemigos naturales de este insecto se convierte en una opción viable para mantener el nivel de sus poblacionales por debajo del umbral económico. Entre ellos destacan varios insectos coleópteros masticadores, parasitoides como ciertas especies de avispas, y larvas depredadoras de moscas de las flores. De igual manera, el insecto transmisor también es susceptible a ser parasitado por hongos que lo aniquilan.

Por otro lado, resulta conveniente mencionar que este psílido asiático también se alimenta de una planta de ornato que es muy común en avenidas, jardines y traspatios de las zonas urbanas: la limonaria, mirto o naranjo jazmín, pero en nuestro país ya se están elaborando normas y diseñando estrategias para restringir su propagación en los viveros.4

Diseminación del HLB en el Continente Americano

El psílido asiático, vector del HLB, fue descubierto en América en los años 90 y su presencia alarmó a las autoridades fitosanitarias, las cuales comenzaron a desarrollar programas de seguimiento a pesar de no haberse encontrado árboles de cítricos infectados con la enfermedad. Fue hasta 2004 que se le detectó en Brasil, en el estado de São Paulo, y más tarde en Paraná y Minas Gerais. En 2005 se le reportó en Florida, y, en México, por vez primera, en Yucatán en 2009.


Figura 2. Diferencias entre los síntomas ocasionados
por el HLB en los cítricos y la deficiencia de nutrimentos.
A) Hojas con manchas amarillentas de forma irregular causadas por el HLB.
Deficiencias de B) manganeso, C) zinc y D) hierro
(Fotografías: K. Chung, R. Brlansky, T. Spann y T. Obreza, University of Florida)
(Fuente: Etxeberria, E., González, P., Dawson, W. and Spann, T. [2007].
An iodine-based starch test to assist in selecting leaves for HLB testing. HS1122.
Horticultural Sciences Department, University of Florida).

Situación del HLB en México

La primera detección del HLB en México ocurrió en julio de 2009 en el municipio de Tizimín, Yuc., y a raíz de este desagradable encuentro la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Social, Pesca y Alimentación (Sagarpa) creó la Norma Oficial Mexicana de Emergencia NOM-EM-047-FITO-2009, en la que se establecen diversas prácticas para restringir la introducción y dispersión del HLB en el territorio nacional

A la par, los productores citrícolas y las delegaciones estatales de la Sagarpa se agruparon con el fin de llevar a cabo acciones de monitoreo, colocación de cordones fitosanitarios y medidas de revisión para evitar el avance de la enfermedad. No obstante, el HLB apareció en agosto de ese año en el estado de Quintana Roo, y en diciembre se confirmó su presencia en Jalisco y Nayarit. De ahí se dispersó hacia Campeche (marzo de 2010), Colima (abril de 2010) y Sinaloa (junio de 2010) (Figura 3).

En este momento, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria ha confirmado que las entidades libres de la enfermedad son Baja California Norte, Baja California Sur, Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz, de tal suerte que bien vale la pena redoblar esfuerzos para que se consolide la sanidad de los huertos citrícolas ahí establecidos en el corto, mediano y largo plazo.

Impacto económico del HLB en México

Según la Secretaría de Fomento Agropecuario y Pesquero del Gobierno del Estado de Yucatán, la superficie en esa entidad atacada por el HLB podría ser de aproximadamente 20 mil hectáreas en un periodo de 8 a 10 años. En Tamaulipas, las autoridades del sector hortofrutícola estiman que la afección sería fulminante en las 40 mil hectáreas establecidas, y en Colima la eventual detección del HLB en los viveros pondría en riesgo la distribución de 2 millones de plantas, lo que implicaría pérdidas por más de 18 millones de pesos.

De igual modo, en Nayarit el panorama no luce distinto, pues aunque el HLB ya se ha detectado en huertos de traspatio, el Comité Estatal de Sanidad Vegetal considera que si la enfermedad transita hacia las fincas comerciales, de inmediato se activaría el control fitosanitario y ello afectaría la exportación de frutos cítricos frescos (sobre todo de limón persa, que equivale a 350 toneladas anuales al mercado norteamericano) y la compra-venta se limitaría a los productos y derivados industriales.


Figura 3. Presencia de la bacteria causante del HLB en los insectos y en árboles de cítricos en los estados de
(1) Campeche, (2) Yucatán, (3) Quintana Roo, (4) Colima, (5) Jalisco, (6) Nayarit y (7) Sinaloa
(Fuente: Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria de México, 2010).

Finalmente, en Veracruz la presencia del HLB podría afectar a las más de 210 mil hectáreas establecidas en la actualidad, que representan una producción anual de 629 mil toneladas, con un valor de mercado estimado en 2,800 millones de pesos.

Plan emergente en México

La citricultura representa una de las actividades de mayor importancia económica en el sector primario de México, y con base en la magnitud potencial de los daños que el HLB podría provocar en las veintitrés entidades productoras, la Sagarpa y las Juntas Locales de la Dirección General de Sanidad Vegetal (DGSV) han implementado un Programa de Monitoreo Permanente (PMP) para valorar la presencia de la bacteria o del insecto en los huertos y viveros, así como en los árbole de traspatio y en las especies ornamentales con toda oportunidad.5

Así, en caso de haber indicios sobre la existencia de uno u otro, se delimita el área para efectuar un análisis más detallado que para verificar la magnitud del problema y, en último lugar, dar el seguimiento más apropiado para mantener el confinamiento, control, supresión o atenuación de las pérdidas ligadas a este microorganismo.

De acuerdo con lo establecido en este PMP, la identificación de la bacteria mediante técnicas moleculares se realizaría en laboratorios asignados por la Estación Nacional de Epidemiología, Cuarentena y Saneamiento Vegetal de la Sagarpa, mientras que la del insecto se haría en el Centro Nacional de Referencia Fitosanitaria (CNRF), dependiente de la DGSV.

Acciones derivadas del plan emergente para disminuir el riesgo del HLB

Las acciones fitosanitarias tendientes a impedir la diseminación del HLB se han protocolizado, y entre las actividades recomendadas destacan las que a continuación se mencionan: a) especificar la zona bajo control; b) divulgar la detección del brote y dar a conocer la zona bajo control; c) suprimir las poblaciones del insecto mediante control químico;6;d) destruir las plantas infecta-das con esta bacteria, así como sus productos y subproductos; e) eliminar las plantas de limonaria localizadas dentro de la zona bajo control; f) prohibir y controlar la movilización de material hospedero de la enfermedad y del insecto; g) aplicar encuestas de detección y de monitoreo para cuantificar la eficacia de las acciones fitosanitarias, y h) evaluar todas las acciones de protección puestas en funcionamiento por un comité técnico interdisciplinario bien capacitado

El personal de la Sagarpa exploró más de 11 mil plantaciones en la búsqueda de síntomas del HLB y su vector en 2009, y los reportes indican la minuciosa revisión de más de 6 millones de árboles de naranja, mandarina, toronja, limón mexicano, limón persa y lima, y se estima que estas cifran aumentarán en los próximos años

Sin duda, el diagnóstico, inspección y detección temprana del HLB son factores clave donde los productores desempeñarán un papel esencial en el manejo de esta enfermedad, pues son ellos quienes tendrán que mantener una constante vigilancia en sus huertos. Al mismo tiempo, la concientización y capacitación de estos actores, al igual que las de viveristas y técnicos sobre el HLB, será trascendental para hacer un frente común y salvaguardar al país de una devastación sin precedente.

Una última reflexión

Es posible que hoy en día el virus de la tristeza de los cítricos y el HLB sean las enfermedades más importantes para la citricultura mexicana, pero existen otras que han sido muy perjudiciales en otras partes del mundo, y por ello se debe estar en alerta permanente para evitar su ingreso a nuestro país.

Entre ellas se hallan la muerte súbita de los cítricos, provocada al parecer por una nueva raza de VTC y la clorosis variegada (CVC) trasmitida por otra bacteria, ambas presentes en Brasil. También de cuidado son la escoba de bruja del limón detectada en el Medio Oriente, la leprosis en Guatemala y la mosca del mediterráneo, que es una plaga cuarentenaria mundial debido a su rápida proliferación, pues tiene la capacidad de atacar a cerca de doscientas especies de plantas, entre las que se encuentran el café, la manzana rosa, el mango, el almendro, el caimito, el níspero, el durazno, la guayaba y los cítricos.

De cuidado son también la psorosis, que descama la corteza del tronco y las ramas de los árboles, y la exocortis, que provoca el descortezamiento del tronco y afecta severamente la producción

Es por ello que en los distintos centros de enseñanza e investigación agrícola se debe estar a la vanguardia en la propuesta y conducción de alternativas confiables que beneficien al agro mexicano, sin demeritar la calidad del ambiente ni la salud de las generaciones presentes ni futuras.

Para el lector interesado

  • García D., C. (2009). Distribución del huanglongbing (HLB-greening en el mundo). México: Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación y Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria Argentina. 13 p2.
  • Halbert, S.E. y Manjunath, K.L. (2004). Asian citrus psyllids (Sternorrhyncha: Psyllidae) and greening disease of citrus: a litera-ture review and assessment of risk in Florida. Florida Entomologist, 87(3), 330-353.
  • Orozco S., M. (2001). Enfermedades presentes y potenciales de los cítri-cos en México. México: Universidad Autónoma Chapingo.
  • Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) (2010). Protocolo de actuación para la detección del huanglongbing. México: Dirección General de Sanidad Vegetal, Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria.

1 En casi todas las regiones productoras del país se emplea al naranjo agrio como portainjerto, pero con la llegada del VTC se está cambiando al naranjo trifoliado.
2 El tratamiento más común consiste en eliminar los árboles infectados y regular la presencia del insecto que transporta la bacteria. Sin embargo, para evitar el uso de agroquímicos sistémicos y revertir el brote se sugiere recurrir a sus enemigos naturales (antagonistas), en especial los parasitoides
3 Insecto parecido a un áfido cuyo verdadero peligro radica en que puede ser portador del HLB.
4 Al respecto, se tienen reportes de la eliminación de esta rutácea (hospedero alternativo) hasta en 50% en los municipios de Nuevo Oxcán y Chacsinkin, en Yucatán.
5 Las actividades para la detección del HLB están enfocadas fundamentalmente en dos puntos: la búsqueda de síntomas en la planta o en el material vegetal, y la colecta de insectos para su identificación y para conocer si son portadores de la bacteria.
6 Aunque son numerosos los ejemplos documentados en infinidad de cultivos donde se constatan más daños que beneficios.