REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Septiembre•Diciembre
de 2012
Volumen XXV
Número 3
Editorial
Arte y estética en el proceso de creación científica
La cajita feliz (o ¿infeliz?)
Lombricompostador para zonas urbanas
El bosque: elemento fundamental del agu
Cambio climático y ganadería bovina tropical
La interacción entre las plantas y los hervíboros
Xocolatl: antes alimento de los dioses, y ahora...
El huanglongbing: la tristeza de los cítricos
La fibra de la naranja y la salud
La leptospirosis: qué la causa y cómo afecta
¿Es el alzheimer un tipo de diabetes?
¿Cómo superan los fármacos la membrana celular?
Los efectos de la luz ultravioleta
Neurobiología y mutaciones genéticas xalapeñas
Lorenzo Ochoa: un estudioso de la Huasteca
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Marie Meurdrac: un tratado de química para mujeres
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
De la magia y la hechicería a la herbolaria
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Cambio climático y ganadería bovina tropical

Gemma María Verde Zuchetti, Antonio Hernández Beltrán
y Lorena López del Buen

Los problemas asociados a la crisis ambiental mundial son diferentes en cada país y región del planeta, así como también los actuales procesos de deterioro de los recursos naturales.

El cambio climático es definido como un conjunto de factores ambientales alterados, que ocurren durante un periodo y que se atribuyen, directa o indirectamente, a la actividad del hombre. Uno de los más importantes efectos del cambio climático es el aumento de las temperaturas mínimas y máximas que se observa en nuestro planeta.

El cambio climático tiene una gran influencia en el sector agrario, tanto en los cultivos como en la producción ganadera, aunque la naturaleza de estos factores biofísicos que traen consigo dicho efecto es compleja e incierta, al igual que las respuestas humanas a ellos.

El ganado es directamente afectado por los cambios de los factores climáticos, tales como la temperatura, la precipitación y la frecuencia y gravedad de los fenómenos extremos, como sequías, inundaciones y viento.

La temperatura media de la superficie de la Tierra ha aumentado desde 1861 y a lo largo del siglo XX; dicho crecimiento ha sido reportado de 0.6 ± 0.2 °C. Las temperaturas más altas registradas ocurrieron durante dos periodos: de 1910 a 1945 y de 1976 a 2000.

De acuerdo al Cuarto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de 2007, el calentamiento del sistema climático es inequívoco, como lo evidencian ya los aumentos del promedio mundial de la temperatura del aire y del océano, el deshielo generalizado y el aumento del promedio mundial del nivel del mar.

En la región de Veracruz, la ganadería bovina se desarrolla en un clima que ofrece un reducido confort para los animales, condición que se ha agravado en los últimos años; además, según las proyecciones realizadas hasta 2020 en los escenarios de cambio climático de algunos municipios de la entidad habrá incrementos en la temperatura, sobre todo en épocas de verano, siendo la zona centro la más comprometida, seguida de la zona sur.

Asimismo, en escenarios desarrollados por el Índice de Temperatura y Humedad, que indica si las condiciones ambientales en que se encuentran los animales son las adecuadas y ofrecen bienestar y confort al ganado, se señala que en la década de 2020, en el mes de agosto, los animales no se encontrarían en confort sino, por el contrario, en peligro a causa del estrés debido al calor.

El estrés por calor, llamado también “golpe de calor”, se produce cuando la producción o la entrada de calor supera a su eliminación, de forma que la temperatura corporal asciende a niveles peligrosos.

En los climas calurosos y húmedos los animales tienen problemas para perder calor ya que el enfriamiento por evaporación no es eficaz. En el caso de los bovinos, al ser animales homeotermos, mantienen constante su temperatura corporal a pesar de los cambios considerables de temperatura ambiental, lo que les permite vivir en ambientes muy variados. La temperatura del organismo depende de la entrada de hidratos de carbono, grasas y proteínas y la salida de calor. El animal puede perder calor de diversas formas, siendo la evaporación debida a la sudoración y el jadeo la más importante; a medida que la temperatura ambiental aumenta y se acerca a la temperatura corporal, esta es la única forma en que puede perder calor.

En los bovinos se ha descrito su tolerancia al estrés por calor durante la evolución por separado de dos subespecies: Bos taurus (las razas europeas) y Bos indicus (como las diversas razas de ganado cebú, de origen índico). Esta última subespecie adquirió genes que le confieren una mayor tolerancia fisiológica y celular a las temperaturas elevadas, por lo que el ganado de las razas cebú tiene una regulación más eficiente de la temperatura corporal en respuesta al calor ambiental que la mayoría de las razas Bos taurus, lo que se atribuye a su bajo metabolismo y a su capacidad de poder disipar el calor, condición relacionada con las características de la piel y el pelo. La tolerancia al calor también se puede observar en algunas razas de Bos taurus que han evolucionando en climas tropicales, como es el caso del ganado criollo lechero tropical.

Durante los periodos de estrés por calor se ha visto una disminución en la producción y reproducción de bovinos, la producción de leche, el consumo de alimento, la actividad física y el crecimiento, siendo el estrés por calor el principal factor responsable de la baja fertilidad. Además, se ha apreciado un aumento considerable de abortos y de mortalidad embrionaria en las vacas, durante y después de los meses de verano en la mayoría de países, lo que finalmente se refleja en pérdidas económicas significativas en los hatos productivos.

Estudios realizados muestran que hay una correlación inversa entre la resistencia al estrés por calor y la producción láctea de las vacas. Por ello, se han llevado a cabo programas de cruzamiento genético entre animales de alto rendimiento lechero (como la raza Holstein) y razas adaptadas localmente para mejorar la tolerancia al calor en los primeros, pero dichos proyectos no han tenido buenos resultados porque reducen la elaboración de leche en comparación con las razas de alto rendimiento. Así, mientras se continúe seleccionando a los animales por su producción láctea, los animales seguirán siendo más sensibles al estrés por calor.

El reconocimiento internacional del cambio en el clima presente y futuro y la demostración de la susceptibilidad de la lechería tropical al fenómeno demanda más estudios orientados a identificar y caracterizar animales capaces de adaptarse a esas nuevas condiciones, preservando, sin embargo, sus cualidades productivas y procurando su bienestar.

Como una estrategia que mitigue los efectos del cambio climático se ha planteado la conservación de recursos genéticos locales, los cuales ya se encuentran adaptados a las condicio-nes donde se desarrollan.

Actualmente, en el Programa de Maestría de la Universidad Veracruzana se lleva a cabo un proyecto de investigación destinado a identificar la respuesta animal a la temperatura ambiental elevada y su asociación con variantes polimórficas del gen de resistencia al calor en vacas de lechería tropical, para lo cual se emplean grupos raciales pertenecientes a la ganadería veracruzana: Bos taurus, Bos indicus y ganado criollo lechero tropical, considerada esta última subespecie un recurso zoogenético en riesgo que representa parte del patrimo-nio genético pecuario nacional, lo que demanda tales estudios científicos para procurar su conservación.

Para el lector interesado

  • Arias, R., Mader, T. y Escobar, P. (2008). Factores climáticos que afectan el desempeño productivo del ganado bovino de carne y leche. Archivos de Medicina Veterinaria, 40, 7-22.
  • Hernández, A., Domínguez, B., Cervantes, P., Muñoz, S., Salazar, S. y Tejada, A. (2011). Índice de temperatura y humedad (ITH) 1917-2008 y escenarios futuros de confort ganadero en Veracruz México. Atmósfera (UNAM).
  • Hoffmann, I. (2010). Climate change and the characterization, breeding and conservation of animal genetic resources. Animal Genetics, 41, 32-46.
  • Pineda, M., Sánchez, L. y Galindo, J. (2006). Cambio climático global: ¿una realidad ignorada? La Ciencia y el Hombre, 14(2), 21-26.