REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Mayo•Agosto
de 2012
Volumen XXV
Número 2
Editorial
Desecho de unos, tesoro de otros: escarabajos del estiércol
Los encinos: un tesoro poco valorado
Dunas costeras: ¿las destruimos o las cuidamos?
El ecoetiquetado: estrategia para la miel melipona
El sistema olfatorio: el sentido de los olores
¿Qué son y para qué sirven los antioxidantes?
La glutamina: suplemento alimenticio estrella
La carne de calidad: cuestión de bienestar
Hacia una genética celular del cáncer
Tuberculosis pulmonar y diabetes: la salud en Veracruz
Bacterias probióticas para la prevención de la caries
Ni ángel ni demonio: la tragedia de Alan Turing
Un mundo profuso e intoxicado
La historia del microscopio (Segunda parte)
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Marie-Sophie Germain: la matemática como estrategia de vida
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
No solo de la vista nace el amor
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Un mundo profuso e intoxicado

Octavio Castillo Reyes
y Miriam Paloma Morales Velásquez

Al igual que nuestro universo, el mundo digital puede ir más allá de toda comprensión. Algunos especialistas, en el afán de medir su tamaño, han realizado distintas comparaciones. Una de ellas consiste en contrastar el volumen del mundo digital mediante el número de Avogadro (cantidad de entidades elementales –ya sean átomos, electrones, iones o moléculas– que existen en un mol, que es la unidad que utilizan los químicos para expresar el peso de los átomos de cualquier sustancia, y que equivale a 6,023 x 1023 ). Esta cantidad es desmedida, desorbitada, e incluso mayor que cualquier otra cosa que podamos percibir. Sin embargo, también es, en principio, una base para entender la magnitud de ambos mundos. Pese a ello, el universo digital “aún” no es tan grande. Revisemos el tema un poco más a fondo.

Según el estudio intitulado The expanding digital universe: a forecast of worldwide information growth through 2010 (Expansión del universo digital: un pronóstico del crecimiento de la información mundial a 2010), a cargo del IDC y patroci-nado por EMC, en el año 2007 la cantidad de bits que se crearon y almacenaron equivalía a menos de un centésimo del número de Avogadro. Aun así, el volumen del universo digital ya era mayor que la cantidad de estrellas del universo. En aquel 2007, el universo digital contaba con 2,25 x 1021 bits (281 exabytes, o 281 mil millones de giga bytes). En ese sentido, el pronóstico más curioso del estudio consiste en que “dado que el universo digital se está expandiendo en un factor de 10 cada cinco años, en década y media superará al número de Avogadro”.

De cumplirse ese pronóstico, este año el universo digital será diez veces más grande que en 2006, y por ello la mitad de los contenidos digitales no tendrá una residencia permanente en un dispositivo de almacenamiento. ¿Por qué?, porque la creación de información es mayor que la producción de medios que sirven para almacenarla.

Es así como el estudio detectó sectores de mayor participación en el rápido crecimiento del universo digital, destacando los relacionados con la televisión digital, las cámaras de vigilancia, el acceso a Internet de países emergentes, las aplicaciones basadas en sensores inalámbricos, los centros de datos que soportan cloud computing y las redes sociales (la red social con más usuarios, más incluso que los habitantes de muchos países del planeta, es Facebook, que en julio de 2010 superaba los 500 millones de usuarios registrados)

Lo anterior nos lleva a una conclusión básica: la naturaleza del universo digital facilita e impulsa el crecimiento y distribución de contenidos. Estamos frente a un mundo con las condiciones necesarias para la explotación de una de las fuerzas creativas más importantes de este siglo: el trabajo colaborativo. Todos participamos en él, forma parte de nuestra vida y somos nosotros quienes lo alimentamos, ya que en el universo digital el creador es el público. Sin embargo, no basta solo con hablar de la abundancia de la información que se encuentra en el universo digital, sino también de su valor y calidad.

Es claro que Internet se ha convertido en el medio a través del cual la sociedad “conectada” se organiza, intercambia opiniones, conocimientos e incluso sentimientos. Su naturaleza es abierta, libre, sin controles ni vetos, lo que abre la posibilidad para la coexistencia de dos personalidades en cada uno de nosotros: una conduce a descubrir contenidos de gran calidad; la segunda, materiales de poco valor, que lejos de ayudar a solucionar problemas sociales los agudizan. Todo paraíso tiene sus peligros.

Es precisamente a toda esa información chatarra e intoxicación informativa a la que Cornella llamó “infoxicación” (que viene de info –información– y xicación –intoxicación). Un ejemplo de ello son los virus, que el año pasado llegaron por primera vez a un millón. Ya entrados en la materia de la infoxicación, bien valdría la pena citar algunos datos interesantes del último reporte de Symantec, el cual ofrece tendencias amenazantes para el futuro y que destaca los datos siguientes:

  1. El spam (correo electrónico que tiene generalmente fines comerciales no deseados) asciende a 91.9%.
  2. En septiembre de 2010, el Reino Unido fue el responsable de 4.5% del spam mundial, con lo que se convierte en el cuarto país que más lo genera, detrás de Estados Unidos, India y Brasil. Alemania, Francia e Italia muestran aumentos similares. Cuatro de los diez países que se hallan en la cima en cuanto a envíos de spam están en Europa occidental. En abril de 2010, 7% de los bots de Rustock se localizaron en Estados Unidos.
  3. Uno de cada 218.7 mensajes de correo electrónico es malware (software malicioso que tiene como objetivo dañar un equipo de cómputo), que contiene enlaces a páginas web maliciosas.
  4. Se bloquearon 2,997 sitios web maliciosos por día (una baja de 10.8% en comparación con agosto de 2010). De todos los dominios bloqueados, 33.6% eran de reciente creación.

Lo anterior da una visión general del polo negativo de un mundo en donde la libertad impera. La naturaleza de la red permite explorarla, jugar con nuestra identidad y pasar incluso por el anonimato. De acuerdo al reporte de Symantec, la tendencia es que sean los usuarios el blanco de los ataques y no los equipos.

Por todo lo anterior, el artículo “Accesibility of information on the Web” (Accesibilidad de la información en la web), de Steve Lawrence y Lee Giles, publicado en la revista Science, dio un giro importante. En resumen, menciona la diferencia de la calidad sobre la cantidad. Hace énfasis en que el universo digital está lleno de sitios que no vale la pena visitar nunca, y por ello recomiendan indizar sitios de calidad antes que apilar la mayor cantidad de sitios posibles. La razón acompaña a Lawrence y Giles ya que, de hecho, toda cultura ha visto este fenómeno; sucedió y sucede, por ejemplo, en la cultura del libro o de la música.

Por ello, si formamos parte de un mundo digital, es momento de aprender a diferenciar la calidad de cada uno de los contenidos y recursos que nos ofrece. La web es para gozarse, y para lograr hacerlo hay que ser sensato.

Para el lector interesado