REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Mayo•Agosto
de 2012
Volumen XXV
Número 2
Editorial
Desecho de unos, tesoro de otros: escarabajos del estiércol
Los encinos: un tesoro poco valorado
Dunas costeras: ¿las destruimos o las cuidamos?
El ecoetiquetado: estrategia para la miel melipona
El sistema olfatorio: el sentido de los olores
¿Qué son y para qué sirven los antioxidantes?
La glutamina: suplemento alimenticio estrella
La carne de calidad: cuestión de bienestar
Hacia una genética celular del cáncer
Tuberculosis pulmonar y diabetes: la salud en Veracruz
Bacterias probióticas para la prevención de la caries
Ni ángel ni demonio: la tragedia de Alan Turing
Un mundo profuso e intoxicado
La historia del microscopio (Segunda parte)
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Marie-Sophie Germain: la matemática como estrategia de vida
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
No solo de la vista nace el amor
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Bacterias probióticas para la prevención de la caries

Zaira Dioné Peredo Suárez, Íñigo Verdalet Guzmán
y Micloth López del Castillo Lozano

La salud de la boca y dientes está relacionada de muchas maneras con nuestra salud y nuestro bienestar en general. La capacidad de masticar y tragar la comida es esencial para obtener los nutrientes necesarios que permitan disfrutar de un buen estado de salud. Sin embargo, numerosos factores negativos pueden dañar el buen funcionamiento de esta importante parte de nuestro cuerpo.

Uno de los principales factores negativos que afectan nuestros dientes es la formación de caries, que comienza con la acción de bacterias que se fijan sobre su superficie formando una capa llamada placa dentobacteriana; estas bacterias se nutren de los azúcares y otros carbohidratos provenientes de los alimentos y bebidas que quedan depositados sobre los dientes después de cada comida, formando compuestos ácidos que disuelven el calcio y el fosfato de los dientes. La disolución de estos minerales genera un proceso denominado desmineralización, el cual, si no es detenido o revertido, provoca posteriormente las temidas caries.

Los métodos tradicionales para prevenir las caries comprenden la adopción de medidas de higiene bucal, tales como el cepillado frecuente de los dientes, el uso del hilo dental para remover los restos de comida y de la pasta con flúor, todo ello combinado con revisiones dentales periódicas.

Sin embargo, hoy en día ya hay nuevas opciones para prevenir las caries. Una de ellas es el uso de los microorganismos probióticos, que se adicionan a los alimentos derivados de la leche, como el yogurt o el queso, y que han demostrado gran efectividad para combatir, y en algunos casos eliminar, los indeseables microorganismos del tracto digestivo.

Los microorganismos probióticos, al ser ingeridos en cantidades adecuadas, pueden tener efectos benéficos para la salud de quien los consume. Entre los comúnmente utilizados se encuentran las bacterias acidolácticas, que constituyen un grupo de bacterias ampliamente distribuidas en la naturaleza y que incluso pueden encontrase de forma natural sobre la piel, las mucosas o el aparato digestivo.

En la industria alimenticia las bacterias acidolácticas se emplean como conservadores biológicos, ya que durante su metabolismo producen ácido láctico (de donde toman su nombre), lo que disminuye el pH de los alimentos, haciéndolos más ácidos y más resistentes a la contaminación por bacterias patógenas, que prefieren alimentos más neutros. Igualmente, algunas cepas de bacterias lácticas pueden producir bacteriocinas, que son proteínas que ejercen una acción bactericida o bacteriostática contra las bacterias patógenas, y otras cepas más se adhieren a las paredes intestinales, impidiendo que los microorganismos patógenos puedan colonizar nuestro intestino.

Además de los mecanismos de protección mencionados, las bacterias probióticas proporcionan diversos beneficios a nuestra salud, entre los cuales podemos destacar la prevención de las úlceras relacionadas con Helicobacter pylori y el control de los rotavirus y de la colitis inducida por Clostridium difficile. Son también efectivas para tratar la llamada “diarrea del viajero”. Una vez que han terminado las terapias con antibióticos, se usan para regenerar y mantener la microbiota del colon, disminuir la cantidad de diversas enzimas en las heces que pueden producir cáncer, reducir el colesterol en la sangre, prevenir y tratar las infecciones del tracto urinario y, finalmente, mejorar la respuesta inmunitaria en general.

Como ya se ha dicho, los probióticos han mostrado resultados alentadoras en la prevención de las caries dentales al suministrarse en la leche, los quesos y ciertas gomas de mascar, principalmente. Por ejemplo, se demostró una reducción en el desarrollo de las lesiones iniciales que derivan en caries en niños de 1 a 6 años al administrarles en la leche el probiótico denominado Lactobacillus rhamnossus. Otros estudios muestran que consumir queso y yogurt elaborados con probióticos tiene un efecto protector sobre el esmalte de la placa dental al disminuir el número de microorganismos que ocasionan las caries.

Para lograr ese efecto, las bacterias probióticas deben administrarse de manera continua, permanecer por un periodo prolongado en la cavidad bucal para que se adhieran a la superficie del diente y formen lo que se conoce como biopelícula, compitiendo de esta forma con las bacterias que producen las caries.

Hay muchos estudios que han evaluado los mecanismos que determinan la manera en que actúan los probióticos como agentes protectores o, en su caso, inhibidores de la caries. Sin embargo, se debe profundizar en los estudios de los efectos terapéuticos de las bacterias probióticas para obtener de ellas un agente preventivo contra este problema, y poder así garantizar una mejor calidad de vida de la población.

Para el lector interesado

  • Amores, R., Calvo, A., Maestre, J. R. y Martínez H., D. (2004). Probióticos. Revista Española de Quimioterapia, 17(2), 131-139.
  • Estrada R., J. D. y Rodríguez C., A. (2001). Factores de riesgo en la predicción de las enfermedades bucales en niños. Revista Cubana de Estomatología, 39(2), 111-119.
  • Maestre, J. R. (2002). Infecciones bacterianas mixtas de la cavidad oral. Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, 20, 98-101.
  • Pérez L., A. (2008). Probióticos: ¿una nueva alternativa en la prevención de la caries dental? Revista de Estomatología Herediana, 18(1), 65-68.
  • Zerón, A. 2007. Prevención de la extensión. Cambiando paradigmas en el manejo de caries. Revista de Odontología Clínica, 12, 4-8.