REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 3
Editorial
Los aminoácidos, eslabones de vida
Para la hipertensión, la jamaica
El cerebelo y sus lesiones
Trypanosoma cruzi y endotelio: ¿paraíso o campo de batalla?
¿Síndrome metabólico o nuevas costumbres?
Utilidad de las redes en la prevención de epidemias
Los helechos y el bosque de niebla
Las semillas de la magnolia
La productividad ecosistémica: ¿una estrategia empresarial?
Biomonitores: desenmascarando a los tóxicos
Tecnologías de la información y cambio climático
Y la simetría, ¿qué es?
CUENTO / Legado sombrío
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA / Sofia Kovalevskaya o el camino poético de la matemática
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS / El Camino de la Ciencia en Veracruz
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

EDITORIAL

La Ciencia y el Hombre está en vísperas de cumplir un cuarto de siglo de publicación continuada. Este hecho la convierte en una de las revistas de divulgación científica con mayor tradición en el país, pues si bien desconocemos qué otras tienen una permanencia similar, estamos seguros de que son escasas o inexistentes.

Tal logro ha sido posible gracias al apoyo de las sucesivas administraciones de la Universidad Veracruzana, las que han visto la importancia de llevar la ciencia a los lectores más heterogéneos en busca de fomentar el gusto por ella, de impulsarla, de hacer que más jóvenes encuentren en ese espacio el campo propicio para realizar sus habilidades e intereses. No solamente han sido estas las más comprometidas en tal misión, sino también, y sobre todo, los investigadores, los académicos y otros muy diversos autores que han puesto su colaboración en estas páginas con ese mismo propósito.

Tal logro ha sido posible gracias al apoyo de las sucesivas administraciones de la Universidad Veracruzana, las que han visto la importancia de llevar la ciencia a los lectores más heterogéneos en busca de fomentar el gusto por ella, de impulsarla, de hacer que más jóvenes encuentren en ese espacio el campo propicio para realizar sus habilidades e intereses. No solamente han sido estas las más comprometidas en tal misión, sino también, y sobre todo, los investigadores, los académicos y otros muy diversos autores que han puesto su colaboración en estas páginas con ese mismo propósito.
Sin embargo, en México quienes más claman porque se aumente el presupuesto a la investigación son los mismos investigadores”.

Pero si de hacer ciencia se trata, es necesario antes que nada alentar el gusto por ella, esto es, avivar la vocación científica. Para ello, los jóvenes, los que quisiéramos que fueran los futuros científicos, deben penetrar en sus caminos y recorrerlos con agrado. Desde su fundación, nuestra revista ha sido un atinado muestrario de lo que podemos y debemos realizar. Ha tratado también de ser un impulsor y un acicate para que los estudiantes perciban las necesidades nacionales y se muevan al terreno de la ciencia para resolverlas. Por eso la divulgamos aquí en los términos más inteligibles y naturales, con el propósito de que cualquiera que abra nuestras páginas se sienta llamado a incursionar en tan necesaria tarea.

No es posible aún saber si hemos logrado esa meta. Pero sí sabemos que numerosos autores que han visto en nuestra publicación el medio para dar a conocer su trabajo han recibido comentarios e invitaciones de lectores de muy remotas geografías. Eso nos alegra y nos alienta a continuar en el empeño de divulgar los logros, pocos o muchos, en que la investigación científica, nuestra investigación científica, desemboca.

Esos autores, a quienes estamos tan reconocidos, comparten nuestra visión y se esmeran por llevar a los lectores los resultados de su quehacer. Y éste es tan rico y tan variado que ha abierto y continúa abriendo los antedichos caminos del interés y la vocación. Dejan a sus iguales la misión de discernir su trabajo especializado en los textos asimismo especializados, pero no olvidan su compromiso con las nuevas generaciones y con su tiempo.