REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 3
Editorial
Los aminoácidos, eslabones de vida
Para la hipertensión, la jamaica
El cerebelo y sus lesiones
Trypanosoma cruzi y endotelio: ¿paraíso o campo de batalla?
¿Síndrome metabólico o nuevas costumbres?
Utilidad de las redes en la prevención de epidemias
Los helechos y el bosque de niebla
Las semillas de la magnolia
La productividad ecosistémica: ¿una estrategia empresarial?
Biomonitores: desenmascarando a los tóxicos
Tecnologías de la información y cambio climático
Y la simetría, ¿qué es?
CUENTO / Legado sombrío
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA / Sofia Kovalevskaya o el camino poético de la matemática
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS / El Camino de la Ciencia en Veracruz
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

¿Síndrome metabólico o nuevas costumbres?

José Arnold González Garrido, Guillermo Manuel
Ceballos Reyes y Enrique Méndez Bolaina

Cuando hablamos de “estilo de vida”, tal vez pensamos que es propio de la gente que tiene cierto nivel de vida o que es exclusivo de cierto estrato social; sin embargo, el estilo de vida actual incluye principalmente la insuficiente o inexistente actividad física, debida a la necesidad de optimizar el tiempo para cumplir con la múltiples ocupaciones cotidianas. Pero el cansancio físico, el constante estrés, el descanso insuficiente, el consumo de alimentos poco saludables por la falta de tiempo (altos en grasas saturadas o azúcares refinados), que no siempre nos permite cumplir con una adecuada alimentación, a mediano plazo nos harán padecer algunas de las enfermedades de la actualidad, tales como la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial o las dislipidemias (trastornos en el metabolismo de lípidos o triglicéridos), las que, aunadas al sedentarismo, conforman el llamado “síndrome metabólico”, o SM.

Hoy día se aprecia un aumento en el diagnóstico de SM en el mundo, y nuestro país no es la excepción; de hecho, de cada 100 personas, 41 lo padecen. El aumento de SM se ha asociado al desarrollo de nuevos estilos de vida, los que, aunados al estrés oxidante (almacenamiento de moléculas químicas dañinas en el organismo), hacen más probable que este trastorno altere nuestra salud. Una deficiente nutrición y el mayor consumo de alimentos ricos en grasas o azúcares son la principal causa de enfermedades que afectan el metabolismo; entre los habitantes de las zonas urbanas se observan ya graves problemas de salud que avanzan silenciosamente e impactan directamente en los diversos ámbitos de nuestra vida individual, familiar y social.

Pero, ¿qué es el síndrome metabólico? El SM se caracteriza por la presencia de al menos tres factores de riesgo en una misma persona que se observan en la Tabla 1; estos factores provocan enfermedades cardiovasculares y diabetes, complican los tratamientos médicos y disminuyen nuestra calidad de vida.

Tabla 1. Factores actuales tomados en cuenta para el diagnóstico de síndrome metabólico
(FUENTE: Asociación Americana del Corazón).


Aumento de la circunferencia abdominal .............................................Hombres : más de 90 cm
.......................................................................................................Mujeres: más de 80 cm
Presión arterial elevada .....................................................................Más de 130 mm de presión sistólica
.......................................................................................................Más de 85 mm de presión diastólica
Triglicéridos elevados.........................................................................Más de 150 mg/dL
Bajo HDL (colesterol bueno) ..............................................................Menos de 40 mg/dL en los hombres
........................................................................................................Menos de 50 mg/dL en las mujeres
Glucosa en sangre ............................................................................Más de 100 mg/dL


Factores de riesgo metabólico

Uno de los principales factores asociados al SM es la obesidad, la cual se mide a través del índice de masa corporal (IMC), que es el resultado de dividir el peso en kilos entre la talla en metros al cuadrado; así, un IMC mayor a 30 kg/m2 indica obesidad. El manejo de dicho cálculo se muestra en la Figura 1.

Ecuación IMC
Figura 1 .Ecuación para el cálculo del IMC.

La obesidad es actualmente un problema de salud pública en todo el orbe y uno de los factores de riesgo predominante en el SM; es una enfermedad que incluye el sobrepeso como un estado previo (Figura 2).

La obesidad es una enfermedad crónica caracterizada por el almacenamiento excesivo de tejido adiposo en el organismo, provocada por diferentes causas, entre los cuales se hallan aspectos genéticos, ambientales y de estilo de vida que conducen a un trastorno metabólico.

México es considerado como el segundo lugar con el mayor número de personas obesas, sólo después de Estados Unidos (Figura 3).

La obesidad es un problema que ha incrementado su prevalencia alrededor de 167% en los últimos once años y es el principal factor de riesgo de diabetes mellitus tipo 2 (DM2), enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial (HTA), dislipidemia, padecimientos cerebro-vasculares y osteoarticulares, ciertos tipos de cáncer –como el de mama y próstata–, alto riesgo de infarto al miocardio y otros padecimientos.

Se entiende por DM2 el tipo de diabetes en la que hay capacidad de secretar insulina, pero los niveles de ésta son insuficientes, por lo que los niveles de glucosa se elevan en la sangre, lo que se conoce como hiperglucemia. Se estima que para el año 2030 cuatro de cada diez personas sufrirán diabetes, que es la causa más frecuente de amputación de los miembros inferiores, así como de otras complicaciones tales como retinopatía e insuficiencia renal. Es también uno de los factores de riesgo más importantes en lo que se refiere a las enfermedades cardiovasculares. Además, en México, alrededor de ocho personas de cada cien, de entre 20 y 69 años, padece diabetes, y cerca de la tercera parte de los individuos afectados lo desconoce. Esto significa que hay más de cuatro millones de personas enfermas, de las que un poco más de un millón no han sido diagnosticadas. Una proporción importante la desarrolla antes de los 45 años de edad, lo que debe ser evitado. Por otra parte, la mortalidad por causa de la diabetes muestra un incremento sostenido durante las últimas décadas, hasta llegar a ocupar el tercer lugar de mortalidad nacional general.

Siluetas
Figura 2 .Siluetas que representan el peso saludable, el sobrepeso y la obesidad, respectivamente.

Gráfica
Figura 3 .Comparación de los porcentajes de obesidad del total de población de 15 años o más, con un IMC mayor a 30, en países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

1) Corea, 2) Japón, 3) Suiza, 4) Noruega, 5) Italia, 6) Austria, 7) Francia, 8) Dinamarca, 9) Países Bajos, 10) Suecia, 11) Polonia, 12) Bélgica, 13) Islandia, 14) España, 15) Finlandia, 16) Portugal, 17) Alemania, 18) Irlanda, 19) República Checa, 20) Canadá, 21) Nueva Zelanda, 22) Hungría, 23) Luxemburgo, 24) Austria, 25) República Eslovaca, 26) Reino Unido, 27) México, 28) Estados Unidos.

La HTA es una de las enfermedades crónicas con mayor prevalencia en el mundo, aunque no se ha logrado establecer si el hecho de sufrir HTA produce diabetes, o si la diabetes produce HTA; sin embargo, en nuestro país alrededor de la cuarta parte de la población de 20 a 69 años la padece, y, de ésta, cerca de 60% de los individuos afectados desconoce su condición.

Estos factores, aunados al sedentarismo –que es un factor de riesgo más–, nos permiten darnos cuenta del panorama general del conjunto de enfermedades que componen al SM.

¿Cuáles son los riesgos de padecer síndrome metabólico?

Uno de los principales riesgos atribuidos al SM es la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, las cuales son enfermedades crónico-degenerativas que por sí mismas pueden evolucionar durante un largo tiempo y que disminuyen la calidad de vida; el conjunto de estos factores de riesgo multiplican una serie de problemas de salud que impactan directamente en nuestro entorno social y económico. El SM aumenta al doble la probabilidad de sufrir infarto agudo de miocardio, y padecerlo disminuye nuestras expectativas de una salud adecuada.

¿Qué hacer para evitar el SM?

La importancia de conocer el estado de nuestra salud es fundamental; si no es la adecuada, podemos tomar medidas preventivas para evitar el padecer alguna enfermedad crónico-degenerativa, o incluso el SM, pues uno de los principales problemas en nuestra población es la falta de prevención. Si tenemos factores genéticos predisponentes, modificando el ambiente (estilo de vida) podemos controlarlos y retrasar su efecto; si tenemos estilos de vida desequilibrados, será necesario reflexionar acerca de, por ejemplo, nuestros hábitos alimenticios y desarrollar la idea de que alimentarse no significa llenarse, sino cumplir con los requerimientos nutrimentales indispensables de nuestro organismo, los cuales normalmente desconocemos y que se ilustran en el llamado “plato del bien comer” (Figura 4).

El avance silencioso del SM se debe a la falta de prevención y de información sobre este trastorno, que afecta directamente la salud de la población en general, llevándola a desarrollar problemas cardiovasculares y diversas complicaciones durante los tratamientos médicos; no obstante, dicho trastorno podrá evitarse con ciertos cambios saludables en nuestro estilo de vida: hacer ejercicio frecuentemente, consumir alimentos saludables, aprovechar los periodos de descanso al máximo sin posponerlos, evitar los excesos y los vicios, ya que se le ha atribuido al fumar activa o pasivamente un aumento del riesgo para el desarrollo de SM. El tabaquismo, además de ser una de las principales causas de muerte evitables en nuestro país, supera los riesgos de la misma obesidad, pero esta última, de seguir la tendencia de consumo en la población, pronto alcanzará e incluso superará las muertes provocadas por el tabaquismo.

Plato
Figura 4 .El plato del bien comer.

Por lo anterior, sólo nos queda hacernos una importante pregunta: ¿cómo nos sentimos física y fisiológicamente?, ¿bien, más o menos bien o definitivamente mal? Más vale mejorar nuestra salud y contribuir así a ser personas saludables, lo que a su vez se reflejará en una sociedad saludable y productiva, sin los costosos gastos de salud que ocasiona el hecho de padecer SM o alguna de las enfermedades que lo componen. Si conocemos nuestra situación actual y participamos activamente en los programas de salud, podremos desarrollar una mentalidad preventiva, lo que permitirá disminuir o evitar la aparición de SM en nuestra población y, de este modo, mejorar nuestra calidad de vida.

Para el lector interesado

Ramírez V., E.R., Arnaud V., M. y Delisle, H. (2007). Prevalence of the metabolic syndrome and associated lifestyles in adult males from Oaxaca, Mexico. Salud Publica de México, 49(2), 94-102.

Lusis, A.J., Attie, A.D. y Reue, K. (2008). Metabolic syndrome: From epidemiology to systems biology. National Review of Genetics, 9(11), 819-830.

Lennie, T.A. (2006). Cardiology patient page. The metabolic syndrome. Circulation, 114(15), 528-529.