REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 3
Editorial
Los aminoácidos, eslabones de vida
Para la hipertensión, la jamaica
El cerebelo y sus lesiones
Trypanosoma cruzi y endotelio: ¿paraíso o campo de batalla?
¿Síndrome metabólico o nuevas costumbres?
Utilidad de las redes en la prevención de epidemias
Los helechos y el bosque de niebla
Las semillas de la magnolia
La productividad ecosistémica: ¿una estrategia empresarial?
Biomonitores: desenmascarando a los tóxicos
Tecnologías de la información y cambio climático
Y la simetría, ¿qué es?
CUENTO / Legado sombrío
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA / Sofia Kovalevskaya o el camino poético de la matemática
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS / El Camino de la Ciencia en Veracruz
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Las semillas de la magnolia

Suria Gisela Vásquez Morales, Lázaro Rafael Sánchez
Velásquez y María del Rosario Pineda López

El movimiento de las masas continentales ha contribuido a favorecer un importante proceso de creación y de extinción de especies. Gracias a la ubicación geográfica de México, podemos contar con una de las floras más ricas del mundo gracias a la conjunción de los reinos neártico y neotropical. Una de las familias de esta flora sui géneris es la familia de las magnolias, que contiene especies que se consideran fósiles vivientes y que han sido objeto de estudio desde muy diferentes perspectivas: taxonomía, categorización de las especies, filogeografía, interacciones, reproducción, supervivencia, ecología de semillas, demografía, dinámica de poblaciones y compuestos químicos y medicinales, entre muchos otros.

Las magnolias representan un claro ejemplo de las familias de origen asiático que actualmente tienen una gran variedad de especies en América. Se sabe que durante el periodo Eoceno temprano hubo una rica flora heterogénea que, procedente de Asia, llegó a América a través del estrecho de Bering y el Atlántico norte gracias a un puente terrestre que se originó en respuesta a los cambios climáticos ocurridos durante dicho periodo. Ese fue el caso de las magnolias.

A estas plantas se les considera un interesante objeto de estudio desde la perspectiva evolutiva, pues se caracterizan por haber tenido muy pocos cambios en su morfología y en su fisiología desde los periodos Terciario y Cretácico, cuando ocurrieron cambios drásticos en el clima, de tal manera que las especies debieron adaptarse o emigraron a un entorno más favorable para su supervivencia.

Las magnolias

Esta familia consta de doce géneros y alrededor de 220 especies de árboles y arbustos siempre verdes. Aproximadamente 80% de las especies están distribuidas en el sureste de Asia, y el resto se localiza en América, en una amplia zona que va desde el sureste de Norteamérica hasta el sureste de Brasil.

En México se encuentran doce especies y dos subespecies del género Magnolia; una especie en peligro de extinción, la Magnolia dealbata, que es endémica de México, y tres especies amenazadas: Magnolia schiedeana, Magnolia iltisiana (que son endémicas de México) y Magnolia grandiflora. Sin embargo, algunos investigadores categorizan a M. schiedeana y M. dealbata en peligro de extinción y a M. iltisiana y M. krusei como vulnerables con alto riesgo de extinción, principalmente por la pérdida de su hábitat provocada por el cambio de uso del suelo.

Las magnolias se han destacado en todo el mundo debido a que producen compuestos con propiedades farmacológicas, como los fenilpropanoides, que se encuentran principalmente en su corteza, los cuales poseen una gran variedad de actividades biológicas, incluidas las anticitotóxicas, antitumorales, antivirales, antimicrobiales, antiinflamatorias, antibacteriales, antialérgicas, fungicidas e insecticidas, entre otras.
En las semillas y en la corteza de algunas magnolias se encuentran compuestos como el honokiol y el magnolol, los que sirven como antioxidantes, relajantes musculares e inhibidores de los tumores de la piel, el colesterol y el ácido glicirretínico, el cual tiene como efecto secundario la elevación de la presión arterial, entre otros. En México, las magnolias son importantes debido a que se utilizan para combatir algunas enfermedades del corazón, los efectos de la picadura de alacrán, la esterilidad femenina y algunas enfermedades del sistema nervioso. Paradójicamente, aun cuando se reconocen a las magnolias importantes propiedades, en México se han estudiado muy poco sus compuestos y su empleo en la medicina.

Las semillas

Las plantas vasculares producen semillas que desempeñan una función fundamental en la renovación, persistencia y dispersión de las poblaciones, la regeneración de los bosques y la sucesión ecológica. La semilla se define como “una unidad reproductiva compleja, que se forma a partir del óvulo vegetal, generalmente después de la fertilización”. La semilla es, así, la unidad de propagación de muchas especies arbóreas. Con la ayuda de la dispersión y gracias a algunos factores, las semillas pueden establecerse en ambientes adecuados y germinar, produciendo plántulas, las cuales tendrán un papel determinante en la permanencia de las poblaciones de esa especie.

En algunos casos, las semillas no germinan y permanecen en el suelo, donde forman un banco de semillas mientras aparecen las condiciones adecuadas para la germinación, conservando y ofreciendo así un mecanismo para mantener la diversidad genética de la población.

La semilla del género Magnolia presenta un embrión rudimentario, resultado de la fecundación de los gametos masculinos y femeninos; en uno de los extremos del embrión se encuentra la radícula, que al germinar formará la raíz de la planta, mientras que en el otro extremo se halla la plúmula, que formará el tallo y las hojas. Las semillas de magnolia presentan, además de la testa, otra cubierta llamada sarcotesta, de color rojo, carnosa, con olor aceitoso y compuesta de grasas, la cual permite al embrión protegerse de enfermedades y depredadores. El colorido de la sarcotesta hace que acudan a ella diversas aves que benefician su dispersión.

La germinación se define como el proceso de reactivación de la maquinaria metabólica de la semilla y la emergencia de la raíz y del tallo, lo que conduce a la producción de la plántula. Para que ocurra, la semilla debe ser viable, sin latencia, es decir, en un estado en el cual una semilla viable no germina ni siquiera bajo condiciones ambientales favorables debido a ciertas propiedades físicas, químicas o morfológicas, ni debe haber tampoco barreras fisiológicas, físicas o químicas que la induzcan.

El movimiento de las semillas

Se ha observado que las semillas de magnolia pueden ser removidas por hormigas, dispersadas por aves y depredadas por roedores; sin embargo, también pueden acumularse en el suelo y formar un banco de semillas. El banco de semillas observado en estas plantas es del tipo llamado “persistente”, pues las semillas permanecen viables por más de un año. Hay varias especies que conforman un banco de semillas persistente; tal persistencia puede aumentar entre más profundamente se hallen enterradas. Por ello, una vez que las semillas germinan, las plántulas tendrán diferentes edades, siendo la edad el espacio de tiempo transcurrido desde que la semilla fue producida. El banco de semillas constituye, pues, una reserva genética potencial acumulada en el tiempo, que para algunas especies es primordial ya que representa la diversidad genética que aporta la población y es la última expresión genética de la selección natural. El conocimiento del banco de semillas es también fundamental para desentrañar la dinámica de las poblaciones para su manejo y conservación.

Tratamientos que ayudan en la germinación

Se sabe que hay una latencia tanto exógena como endógena en algunas especies de magnolias. Debido a esto, se han desarrollado para el género diferentes tratamientos que ayudan al proceso de germinación, encontrándose que los que han tenido mayor éxito son la maceración, la escarificación mecánica, la estratificación en frío y la imbibición en agua.

El conocimiento de los procesos de incorporación de plántulas a través de las semillas es fundamental para el desarrollo de poblaciones de magnolia manejadas mediante un enfoque de conservación y uso. Asimismo, los tratamientos pregerminativos permiten hacer un uso eficiente del manejo de las semillas para obtener una mayor producción de plántulas en los programas de reintroducción y restauración en zonas degradadas o deforestadas, o en plantaciones comerciales con la finalidad de obtener compuestos útiles en la medicina y para el control biológico, que es una alternativa para el aprovechamiento sustentable y la conservación de las especies de magnolias en México.

Sin embargo, es necesario llevar a cabo muchos estudios acerca de la respuesta adaptativa de las magnolias a diferentes tipos de vegetación y buscar las condiciones favorables para la reintroducción de las especies de manera exitosa; de igual manera, deben hacerse más estudios demográficos para conocer la dinámica de las poblaciones y conocer su tasa de crecimiento y el tiempo de generación, con el objetivo de hacer proyecciones a futuro que nos den una idea de su declive poblacional.

Para el lector interesado

Corral A., J. y Sánchez V., L.R. (2006). Seed ecology and germination treatments in Magnolia dealbata: An endangered species. Flora, 201, 227-232.

Saldaña A., A., Zuloaga A., M.S. y Jardel P., E. (2001). Germinación de Acer skutchii Rehder y Magnolia iltisiana Vázquez en la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán, Jalisco, México. Foresta Veracruzana, 3, 1-8.

Sánchez V., L.R., Ramírez B., E.S., Andrade T., A. y Rodríguez T., P. (2008). Ecología, florística y restauración del bosque mésofílo de montaña. En L. R. Sánchez V., J. R. Galindo G. y F. Díaz F. (Eds.): Ecología, manejo y conservación de los ecosistemas de montaña en México. México: CONABIO/MUNDI-PRENSA/UV.

Vásquez M., S.G. (2008). Ecología de semillas y tratamientos pregerminativos en Magnolia schiedeana Schlecht: una especie amenazada. Tesis de Licenciatura. Xalapa: Universidad Veracruzana.