REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 3
Editorial
Los aminoácidos, eslabones de vida
Para la hipertensión, la jamaica
El cerebelo y sus lesiones
Trypanosoma cruzi y endotelio: ¿paraíso o campo de batalla?
¿Síndrome metabólico o nuevas costumbres?
Utilidad de las redes en la prevención de epidemias
Los helechos y el bosque de niebla
Las semillas de la magnolia
La productividad ecosistémica: ¿una estrategia empresarial?
Biomonitores: desenmascarando a los tóxicos
Tecnologías de la información y cambio climático
Y la simetría, ¿qué es?
CUENTO / Legado sombrío
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA / Sofia Kovalevskaya o el camino poético de la matemática
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS / El Camino de la Ciencia en Veracruz
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Para la hipertensión, la jamaica

Octavio Carvajal Zarrabal, Víctor Robles Olvera,
Guadalupe Melo Santiesteban, Patricia Beatriz Denis,
Rodríguez, Ángel A. Aguirre Gutiérrez,
Jaime Rivera y Noé López Amador

A través del desarrollo científico, y en especial a partir de la segunda mitad del siglo XX, se ha hecho evidente la afirmación de Lerner: “Todo lo que ocurre en biología o medicina tiene un origen químico”. Esta relación entre la química y la biología ha generado el campo disciplinario de las ciencias químico- biológicas, que permite fundamentar o comprender el comportamiento biológico a través del lenguaje químico.

En el caso de los componentes de la flor de jamaica (Hibiscus sabdariffa), esta relación entre su química y efectos fisiológicos en animales y humanos es materia de estudio, sobre todo en países o regiones donde se le consume como bebida refrescante o como parte de la medicina tradicional. Es evidente entonces que la etnobotánica y la etnofarmacognosia, que implican el conocimiento útil de las plantas en su relación con sus usos terapéuticos tradicionales o populares, constituyen una guía para los estudios químico-farmacológicos y fisiológicos que permiten establecer la fundamentación científica de sus propiedades terapéuticas putativas.

Farnsworth afirma que de 119 principios activos cuya naturaleza química es conocida, “estos se aíslan aún de plantas superiores y se utilizan en [la] medicina alopática”, y añade que la mayoría de los descubrimientos de tales principios activos se hizo cuando los químicos intentaron identificar las razones de su uso en la medicina tradicional.

El uso de la medicina tradicional ha sido recientemente respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) debido a su importante función cultural y a su mayor disponibilidad y aceptación que los agentes farmacéuticos modernos.

La acción terapéutica de una planta depende de sus constituyentes químicos. Se ha reportado que las plantas contienen compuestos tales como taninos, saponinas, fitatos, compuestos fenólicos, ácidos orgánicos y derivados, así como vitaminas C (ácido ascórbico), B1 (tiamina) y B2 (riboflavina) y un carotenoide (b-caroteno), entre otros, los cuales desempeñan un importante papel en el mantenimiento de la salud humana. Los compuestos naturales derivados de las plantas, tales como preparaciones o extractos herbales, son fuente alternativa de medicamentos que continúan teniendo un rol dominante en el mantenimiento de la salud humana desde la antigüedad.

Recientemente, la investigación sobre las plantas mediante estrategias científicas modernas ha despertado un creciente interés en todo el mundo, por lo que se ha acumulado una gran cantidad de evidencias que demuestran el inmenso potencial de las plantas con propiedades medicinales como agentes terapéuticos en el área farmacológica. En consecuencia, se han desarrollado tales trabajos sobre las propiedades de los componentes del cáliz de la jamaica y su relación con los posibles principios activos, desde el pionero El-Saadany hasta hoy, y representan un proceso lógico y sistemático para generar el conocimiento químico-biológico requerido que permita dilucidar la posible relación entre la estructura y la función.

Dentro de las propiedades terapéuticas reportadas hasta ahora, del cáliz de esta flor, destacan su efecto en el metabolismo de lípidos, su relación con la muerte celular programada y su efecto antihipertensivo.

La hipertensión arterial está considerada como uno de los principales problemas de salud en el mundo, y sus efectos secundarios están en relación directa con diversas complicaciones en órganos como el cerebro, el corazón y los riñones. Puede ser generada por numerosos factores, entre los cuales los más conocidos son la arterosclerosis y la retención de sodio en el sistema vascular.

Basándose en la medición de la presión sanguínea, existen diferentes clasificaciones de la hipertensión. La Norma Oficial Mexicana establece tres niveles: ligero o grado I (140-159/90-99 mm Hg), moderado o grado II (160-179/100-109 mm Hg) y severo o grado III (más de 180/110). En México, de acuerdo a las cifras de la Encuesta Nacional de Salud aplicada en el año 2000, la prevalencia de la hipertensión arterial fue de 30.5% (34.2% en hombres y 26.3% en mujeres). Si bien la hipertensión arterial se ha relacionado con la población de los países industrializados, actualmente se le considera como un problema mundial de salud.

La hipertensión arterial se incluye dentro del denominado síndrome metabólico o síndrome X, junto con el perfil elevado de triglicéridos, colesterol, LDL, glucosa y sobrepeso. Por lo tanto, la necesidad de controlar la hipertensión se hace imperativa ya que sus complicaciones están asociadas con una alta tasa de mortalidad y morbilidad.

Actualmente, existen en el mercado diferentes fármacos antihipertensivos que, de acuerdo a sus mecanismos de acción, se agrupan en seis categorías: diuréticos, antiadrenérgicos vasodilatadores, antagonistas de calcio, antagonistas de receptores de angiotensina e inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina. Si bien estos fármacos reducen la presión sanguínea, pueden ocasionar efectos secundarios indeseables, por lo que los tratamientos deben de ser adaptados a las condiciones particulares de cada paciente.

Se han empleado otras alternativas no farmacológicas para controlar la hipertensión, tales como algunas medidas higiénico-dietéticas, ejercicio, relajación, yoga y consumo de ciertas especies vegetales. Estas últimas se han empleado como parte integral de la medicina tradicional herbolaria en diferentes países para el tratamiento de diferentes patologías, incluida la hipertensión arterial.

El conocimiento tradicional le ha asignado al cáliz de jamaica diferentes beneficios, y de manera creciente, a partir del año 2001, ha sido objeto de varios estudios científicos que han llevado a identificar, cuantificar y utilizar numerosos compuestos presentes en los diferentes extractos obtenido de esta planta.

Tales estudios que relacionan la actividad antihipertensiva del cáliz de la jamaica en animales y humanos han evidenciado sus ventajas como un potente hipotensivo natural en beneficio de la salud.

En conclusión, las investigaciones hasta ahora realizadas sobre los extractos o compuestos presentes en el cáliz de la jamaica permiten afirmar la validez de algunos de los usos populares compilados por la etnobotánica o etnofarmacología de esta flor tan conocida.

Para el lector interesado

Carvajal Z., O., Waliszewski K., S., Barradas D., D.M., Orta F., Z., Hayward-Jones, P.M., Nolasco H., C., Angulo G., O., Sánchez R., R., Infanzón R., M. y Trujillo P., R.L. (2005). The consumption of Hibiscus sabdariffa dried calyx ethanolic extract reduce lipid profile in rats. Plant Foods for Human Nutrition, 60, 153-159.

Herrera A., A., Flores R., S., Chávez S., M.A. y Tortoriello, J. (2004). Effectiveness and tolerability of a standardized extract from Hibiscus sabdariffa in patients with mild moderate hypertension: a controlled and randomized clinical trial. Phytomedicine, 11, 375- 382.

Ross I.A. (2003). Medicinal plants of the world. Vol I: Chemical constituents, traditional and modern uses (2a. ed.). Totawa, NJ: Humana Press.