REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 3
Editorial
Los aminoácidos, eslabones de vida
Para la hipertensión, la jamaica
El cerebelo y sus lesiones
Trypanosoma cruzi y endotelio: ¿paraíso o campo de batalla?
¿Síndrome metabólico o nuevas costumbres?
Utilidad de las redes en la prevención de epidemias
Los helechos y el bosque de niebla
Las semillas de la magnolia
La productividad ecosistémica: ¿una estrategia empresarial?
Biomonitores: desenmascarando a los tóxicos
Tecnologías de la información y cambio climático
Y la simetría, ¿qué es?
CUENTO / Legado sombrío
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA / Sofia Kovalevskaya o el camino poético de la matemática
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS / El Camino de la Ciencia en Veracruz
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

La productividad ecosistémica: ¿estrategia empresarial?

Enrique Hipólito Romero, Silvia del Amo Rodríguez
y José María Ramos Prado

Uno de los efectos negativos del avasallador modelo económico de producción de bienes y servicios se ve reflejado en la modificación, reestructuración y, en el peor de los casos, destrucción de los ecosistemas naturales, lo que origina en un corto tiempo paisajes con un alto grado de perturbación. Es por ello que la mayor parte de los sistemas de producción se caracterizan por despilfarrar energía y, por consiguiente, contaminar el agua, el suelo y el aire, lo que atenta contra la diversidad biológica y el bienestar de la población.

Economía vs ecología

Es frecuente pensar que la economía y la ecología son ciencias totalmente opuestas, que sus intereses se encuentran en un continuo choque y que no ha sido posible encontrar un punto medio que equilibre la relación entre la producción económica y la conservación de los ecosistemas. Por ende, surge una interrogante: ¿en realidad es factible el desarrollo de sistemas productivos que puedan funcionar basados en un modelo de economía emergente, más sostenible que el modelo actual de economía industrial?

Por principio, debemos señalar que ambas ciencias tienen más cosas en común de las que pudiéramos pensar. Las palabras “economía” y “ecología”, provienen de una misma raíz etimológica: Oikos, que significa “casa”. Por lo tanto, mientras que la economía es la ciencia que estudia el manejo de la casa, como las interrelaciones de productores y consumidores en un mercado y las dinámicas mediante las cuales se abastece la demanda, la ecología, por su parte, explora las interconexiones dinámicas de la vida animada, así como su relación con los elementos que conforman los diferentes tipos de ambientes. Por ello, el estudio de sistemas complejos es otro aspecto importante que caracteriza el quehacer común que comparten ambas ciencias.

Sin embargo, la concepción de los ecosistemas bajo el enfoque de la interdependencia de cada elemento que lo integra en un espacio y tiempo delimitados, nos permitiría comprender una forma avanzada de economía más compleja que cualquier modelo económico convencional.

La estrategia productiva de los ecosistemas

No podemos olvidar que los ecosistemas se caracterizan por ser sistemas productivos, fuentes de provisión de bienes y servicios para un sinfín de organismos que habitan el planeta, entre los que se encuentran los seres humanos.

Los ecosistemas tropicales son un ejemplo muy claro de la eficiencia productiva de la naturaleza debido a que en tales regiones las condiciones ambientales propician una disponibilidad de recursos inmediatamente limitada, pero capaz de producir una gran abundancia de diversidad biológica. Esto es posible mediante procesos “empresariales” como la retroalimentación y la adaptación; es decir, la escasez de energía, agua y minerales, condiciona cada especie vegetal y animal, manteniéndolas continuamente al límite de la provisión de recursos y en riesgo de que agoten sus reservas. En este sentido, la estrategia de la naturaleza es crear mercados locales utilizando los materiales que se encuentran en el sitio donde se requieren o muy cerca de él, lo que convierte estas áreas en sus nichos, o sea, lugares específicos donde las especies que ahí habitan están particularmente adaptadas para sobrevivir.

Adoptando estrategias

Durante la mayor parte del siglo XX, el enfoque tradicional de producción sostenía el principio “More with more” (más con más), lo cual significa más contaminación, más residuos y menos oportunidades, lo que condujo a buscar una mayor productividad, con lo que se desarrolló el esquema “More with less” (más con menos), que representó una mayor innovación, más creatividad y mayores oportunidades, y que en un sentido teórico se asemeja el esquema productivo de los ecosistemas.

Es ahora que conceptos como retroalimentación y adaptación comienzan a desempeñar un importante papel en el desarrollo de los diferentes procesos productivos: instrumentando innovaciones, se conduce a la generación de nuevos productos, procesos, servicios y, por consiguiente, beneficios.

Microempresas rurales comunitarias

El esquema organizativo de las microempresas implica la transformación de bienes que, de acuerdo con la Ley Federal de Fomento a la Microindustria y la Actividad Artesanal, se conforma por un número de trabajadores no mayor a quince individuos. La proyección de este modelo de trabajo hacia el sector rural implica la generación de fuentes de trabajo mediante el autoempleo de socios que comparten un mismo patrón cultural, acorde al sitio que habitan.

Los cimientos para el desarrollo de esta alternativa de producción se construyen mediante el uso, manejo y la conservación de los recursos locales, utilizando para ello las estrategias productivas de la propia naturaleza e implementando innovaciones tecnológicas para generar valor agregado a productos que son demandados por las nuevas tendencias de los mercados, con lo que se busca generar cadenas o redes de valor entre los diferentes componentes del sistema productivo.

De esta forma, se promueve la conservación de los elementos bioculturales y la permanencia de los habitantes del sector rural en sus lugares de origen, al tiempo que se incentiva el desarrollo local de las comunidades rurales.

El desarrollo de microempresas rurales comunitarias implica un proceso autogestivo por parte de los emprendedores, lo que difiere en muchos sentidos de los esquemas tradicionales de transferencia tecnológica al sector rural.

Esta alternativa productiva pretende finalmente propiciar las condiciones para desarrollar procesos de generación de capital social en localidades marginadas cuyo principal activo es la alta diversidad de componentes bioculturales.

Para el lector interesado

Coles, A. 1999. Mapeo comunitario y desarrollo local (ideas preliminares para la discusión). Nueva Orleans: Payson Center y Tulane University.

Del Amo R., S. y Vergara T., M.C. (2007). Reflections on the social learning process for community work in rural areas of México. International Journal of Biodiversity Science and Management, 3, 31-45.

Galán B., B. (1994). Microempresas asociat ivas integradas por campesinos marginados en América Central. Aspectos jurídicos e institucionales. Roma: FAO.

García R., J. (2004). Políticas y programas de participación social. Madrid: Síntesis.

Geilfus, F. (1997). Ochenta herramientas para el desarrollo participativo: diagnóstico, planificación, monitoreo, evaluación (Proyecto regional “Desarrollo institucional para la producción agrícola sostenible en las laderas de Centroamérica” ( I ICA– Holanda/Laderas, C. A.). San Salvador: PROCHALATE.

Guajardo, L., Espinosa, G. y Hernández, O. (2004). La participación campesina en la formulación de proyectos productivos como una estrategia para el desarrollo rural. Proyecto Regional de Cooperación Técnica para la Formación en Economía y Políticas Agrarias y de Desarrollo Rural en América Latina. Santiago de Chile: FODEPAL.

Hart, R.D. (1980). A natural ecosystem analog approach to the design of a sucessional crop system for tropical forest environments. Biotropica, 12, 73-82.

Kiuchi, T. y Shireman, W.K. (2002). What we learned in the rainforest: Business lessons from nature. San Francisco, CA: Berrett-Koehler Publishers, Inc.

Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) (2001). Guía para el desarrollo de asociaciones intergrupales. Una guía para formar asociaciones y redes de grupo de pequeños agricultores. Roma.

Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (2000). Agricultura sostenible y reconversión productiva. México.