REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 3
Editorial
Los aminoácidos, eslabones de vida
Para la hipertensión, la jamaica
El cerebelo y sus lesiones
Trypanosoma cruzi y endotelio: ¿paraíso o campo de batalla?
¿Síndrome metabólico o nuevas costumbres?
Utilidad de las redes en la prevención de epidemias
Los helechos y el bosque de niebla
Las semillas de la magnolia
La productividad ecosistémica: ¿una estrategia empresarial?
Biomonitores: desenmascarando a los tóxicos
Tecnologías de la información y cambio climático
Y la simetría, ¿qué es?
CUENTO / Legado sombrío
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA / Sofia Kovalevskaya o el camino poético de la matemática
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS / El Camino de la Ciencia en Veracruz
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

El Camino de la Ciencia en Veracruz

Heriberto G. Contreras Garibay
y Leticia Garibay Pardo

El estado de Veracruz es la tercera entidad del país con mayor diversidad biológica. Cuenta con más de la tercera parte de las aguas dulces nacionales, sus litorales se extienden a lo largo de 745 kilómetros en el Golfo de México, dispone de grandes reservas petroleras, desarrolla la casi totalidad de la petroquímica básica del país y ocupa además el tercer lugar en cuanto al número de habitantes en el país, de los cuales cerca de la mitad vive en comunidades rurales de menos de cinco mil habitantes. Es, sin embargo, la cuarta en cuanto al índice de marginación y pobreza. nada grato resulta que uno de los tres municipios más pobres de México, Zongolica, se asiente en la zona montañosa central de la entidad, cuya principal universidad es una de las tres que reciben más recursos en todo el país.

Combatir la pobreza y fomentar el crecimiento económico es la preocupación fundamental de cualquier gobierno, y una de las estrategias más importantes para lograrlo es detectar y alentar la vocación por la ciencia y la tecnología desde edades muy tempranas, a fin de ampliar las posibilidades de crecimiento de la masa crítica de personas con capacidad para incidir en la generación de conocimiento y transformación positiva del entorno.

Tal es el caso de nuestro estado, donde la creación de El Camino de la Ciencia es punta de lanza de dicha estrategia. Se trata de un autobús que alberga la réplica de un museo científico, en el que se incluyen estaciones interactivas de ciencias como la física, matemáticas, biología, salud humana y ecología, y que cuenta además con una sala de proyección digital y un planetario.
El objetivo primordial del mismo es estimular en los niños y jóvenes estudiantes las habilidades y actitudes que los lleven en el futuro a participar activamente en el campo de la ciencia y la tecnología, así como fomentar en la población en general una cultura de la ciencia y la tecnología como pilar de desarrollo del estado.

Así, el proyecto, creado por iniciativa del Consejo Veracruzano de Ciencia y Tecnología (Covecyt), con la coparticipación de la Universidad Veracruzana y el Museo Interactivo de Xalapa (MIX), busca cumplir con lo estipulado en la Ley 869 de Fomento a la Investigación Científica y Tecnológica del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave. El primero de los autores en este artículo tiene el gusto y el placer de haber creado, dirigido y ser actualmente el responsable técnico del proyecto en su carácter de Consultor de Difusión del Covecyt.

La creciente tasa de migración y dispersión de las comunidades, en que Veracruz no es la excepción, ha hecho que las zonas rurales del país sufran una gran marginación social por hallarse aisladas y por no contar con vías de acceso que faciliten su interacción con las zonas urbanas, lo que repercute en la educación básica que, a pesar de su amplia cobertura y los intensos esfuerzos de la Secretaría de Educación, padece una gran deserción y alta reprobación escolar, sobre todo en el área de conocimientos básicos sobre ciencia.

Para aliviar parcialmente estos problemas se diseñó tal vehículo, equipado con antena satelital para conexión a Internet y una sala de proyección digital, donde se muestran mediante documentales algunos aspectos ecológicos y biológicos referentes al bosque de niebla de Veracruz, monos aulladores, arrecifes de coral de la entidad, migración y cambio climático y otros temas, elaborados por el Área de Ciencias Biológico- Agropecuarias y el Departamento de Televisión Universitaria de nuestra universidad.

Asimismo, las áreas interactivas permiten a los visitantes jugar con la ciencia y entenderla de una manera divertida. Módulos como “El teorema de Pitágoras”, “Tangramas”, “Matemáticas al extremo” o “Las torres de Hanoi” ofrecen una visión diferente de algunos campos de las matemáticas, como trigonometría, álgebra, estadística y probabilidad y varios más.

De igual forma, mediante palancas y máquinas simples, el péndulo de newton, el tren fantasma o el simulador de ondas, los visitantes, siempre jugando, tocando y divirtiéndose, asimilan nociones de la física, como óptica, acústica, movimiento, constantes y gravedad, por solo citar algunos. Todos los programas interactivos fueron desarrollados por el Departamento de Contenidos Educativos del MIX, a cargo del físico Ramón Vargas Salas.

El Camino de la Ciencia además ofrece la posibilidad, única en su tipo en México, de admirar, en comunidades rurales y marginadas, los astros, planetas, estrellas, constelaciones, nebulosas, agujeros negros, así como otros elementos y conceptos de la astronomía mediante un planetario móvil que cuenta con un domo de tres metros de diámetro, único en el país, desarrollado por Vargas Salas y el también físico Erasmo Seseña, también del Museo Interactivo de Xalapa.

De ahí la importancia de disponer de recursos tan útiles como El Camino de la Ciencia para mostrarle a los habitantes de las localidades la importancia de preservar el equilibrio ecológico, el uso de nuevas tecnologías, la preservación de sus recursos naturales y, por supuesto, de fomentar una cultura que contribuya al desarrollo científico y tecnológico de nuestra entidad.

Es primordial mostrar a los niños y jóvenes –la futura fuerza productiva y académica– que existen personas llamadas investigadores que estudian de muy diferentes formas la naturaleza, buscando con ello generar mejores condiciones de vida.

El proyecto constituye un espacio donde veracruzanos de todas las edades tengan la oportunidad de entrar en contacto con la ciencia y la tecnología de manera informal, divertida y gratuita, y asimismo experimentar con los distintos fenómenos científicos y tecnológicos, propiciando el aprendizaje en un ambiente ameno y diferente del que tradicionalmente se vive en los salones de clase.

El equipo de trabajo durante las misiones lo conforma un jefe de misión, un asistente, un conductor y dos becarios. Se trabaja en primera instancia con niños y jóvenes de los centros educativos de las comunidades visitadas, que asisten con sus profesores al museo interactivo, el cual se ubica según sean las condiciones, en las cabeceras municipales o en los sitios que el propio ayuntamiento designe.

Finalmente, después de la participación de los estudiantes, el museo se abre al público en general, a fin de que lo aprendido por los niños pueda ser apuntalado por sus padres y autoridades, a quienes se invita a sesiones distintas. Con ello se busca que la alfabetización científica sea integral y genere un impacto mayor en las comunidades visitadas al extenderse a todos los sectores de la localidad. Cabe resaltar que la asistencia es totalmente gratuita. Al momento, el museo interactivo tiene ocho meses de operación, durante los cuales ya ha visitado diez municipios del estado y atendido a alrededor de doce mil visitantes.

Los primeros resultados nos han mostrado que este proyecto es una alternativa para adquirir conocimientos y experiencias relacionadas con una mejor comprensión del mundo que nos rodea a través de la participación activa.

Las encuestas hechas a la entrada y salida revelan que los visitantes han comprendido que la investigación científica es una de las mejores vías para lograr desarrollar las tecnologías necesarias para generar un mayor crecimiento, y que es necesario promover la divulgación de la ciencia en todos los sectores de la población para incrementar el número de las vocaciones científicas.

Quien esto escribe, periodista de profesión, especializado en periodismo científico y divulgación de la ciencia desde hace casi una década, ha tenido el gusto de crear y dirigir este proyecto de divulgación científica que, además, suma esfuerzos y voluntades de instituciones como el Consejo Veracruzano de Ciencia y Tecnología, la Secretaría de Educación de Veracruz, así como la Universidad Veracruzana.

Nota

Un reconocimiento especial a Norma Angélica García Hernández, Jefe de Misión del Proyecto; Laura Paola Pérez Salazar, asistente; Iris Viridiana Solís Quiroga y Liliana Valdez Córdova, becarias y alumnas de la Facultad de Biología de la Universidad Veracruzana, y Maximino Landa Rodríguez, conductor, todos ellos del equipo de El Camino de la Ciencia (proyecto 94450, apoyado por el Fondo Mixto Conacyt-Gobierno del Estado de Veracruz en su convocatoria 2008-1).