Revista La Ciencia y el Hombre
Enero•Abril
de 2010
REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 1
Editorial
El fascinante mundo de los olores
Del amor y otras adicciones
Secretos para aprender y comercializar
Los virus de las influenzas: viejos conocidos
Dengue: el bueno, el malo y el feo
El aguacate: benéfico en padecimientos cardiovasculares
El reto de la conservación y el desarrollo comunitario rural
Explorando la laguna de Alvarado
Darwin y el cambio climático
Pelos, dientes y garras: nacidos para devorar
Un lindo gatito: impacto de una especie invasora sobre la biodiversidad
La basura electrónica: computadoras, teléfonos celulares, televisiones
CUENTO / Lanza en la tierra
ENTREVISTA / Dora Trejo Aguilar: asociación de beneficio mutuo
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Marie-Anne Paulze Lavoisier y el nacimiento de la química moderna
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
La champaña que llegará del espacio
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Explorando la laguna de Alvarado

Alejandro Muñoz Aldape

La pesca ribereña o artesanal ha sido una de las actividades mediante la cual se ha encontrado alimento para abastecer a los pueblos. No obstante, la intensificación de esta actividad ha llegado rápidamente a tener un carácter industrial, el cual ha traído una serie de problemas cuya solución corresponde a las ciencias marinas. Charles Darwin, naturalista inglés, era un obsesionado por la naturaleza, en particular por el medio acuático, por lo que seguramente fue un excelente pescador. La pesca es una de las actividades más antiguas que ha realizado el hombre. Haciendo referencia a la gran dedicación que Darwin tenía por la naturaleza, señala Porfirio Carrillo en su prólogo a El origen de las especies, editado por la Universidad Veracruzana:

La afición de Charles por la naturaleza y su disciplina en la recolección de especímenes, así como su estricta actividad de ávido lector, le proveyeron de los medios para acrecentar su educación lejos de las aulas oficiales; a los dieciséis años no carecía de amigos ni de actividades ligadas a la naturaleza, recolectaba animales en las lagunas cercanas, con su profesor Grant, acompañaba a los pescadores de New Haven en la pesca de ostras, visitaba aberturas volcánicas, cazaba constantemente, pasaba largas horas estudiando las colecciones, principalmente las de aves en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Edimburgo, tomaba clases de taxidermia […] alguna vez incluso con John James Audubom, o con un ex esclavo negro habitante de la región, John Edmonstone, quien de hecho se ganaba la vida enseñando la disecación de aves.

En 1831, Darwin, apenas con 22 años de edad, procedente de un lugar frío, neblinoso, con escasa vegetación –como son las campiñas inglesas–, se embarcó en el Beagle y emprendió un viaje de cinco años y muchos kilómetros, lleno de adversidades y descubrimientos. Durante la travesía reunió gran cantidad de observaciones que registraba, analizaba y meditaba, tales como la adaptación de los seres vivos, la diversidad de las especies y sus mutuas relaciones y la lucha por la existencia. Es así como redactó sus diarios de viaje, que incluían diversos reportes sobre la formación de corales, islas volcánicas y zonas costeras.

Al estar en el continente americano su asombro fue enorme: en las Galápagos, islas inhabitadas del Pacífico, se sorprendió al descubrir lagartos gigantescos, supuestamente extintos, tortugas desmesuradas, cangrejos descomunales, tórtolas amistosas que se posaban sobre el hombro del perplejo Charles. Al cambiar de una isla a otra, aunque el clima y la geología no variaban, la fauna era inexplicablemente distinta, por lo que supuso que el medio en el que se desenvuelve la vida permite sobrevivir solamente a los más aptos.

Al igual que Darwin, tuve la oportunidad de estar en contacto directo con ecosistemas llenos de vida y con una gran biodiversidad, lo que hizo que surgiera en mí el interés por estudiar algunos de esos ecosistemas, en particular el sistema lagunar de Alvarado. Al realizar mis estudios de maestría, encontré el pretexto idóneo para elegir mi tema de tesis: Problemática ambiental y social del sistema lagunar de Alvarado .

Dicho entorno es uno de los sistemas estuarinos más productivos en el Golfo de México. Compuesto de tres grandes lagunas y de más de doscientas lagunas interiores, es un espacio que bañan grandes ríos, como el Papaloapan, y que tiene gran importancia económica y ecológica debido a la pesquería y a que sirve como área de resguardo, alimentación y reproducción para las numerosas poblaciones de peces y crustáceos.

Fue declarado sitio Ramsar en febrero del 2004, ya que cumple los criterios de importancia internacional que han sido desarrollados por la Convención Ramsar, que es un tratado intergubernamental que proporciona el marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos.

Asimismo, el sistema lagunar de Alvarado fue registrado como Área de Importancia para la Conservación de las Aves ( AICAS). Esto semeja a lo que Darwin observó en las islas Galápagos, esto es, una serie de factores que hacen único a ese lugar. Por ejemplo, los porcentajes de especies endémicas –es decir, que sólo viven ahí–, son increíbles: 42 por ciento de las aves, 79 por ciento de todos los mamíferos, 80 por ciento de los pájaros y 91 por ciento de los reptiles que ahí habitan son exclusivos de ese lugar. Otras de las características del sistema lagunar de Alvarado son una gran cobertura de mangle y manatíes, especies ambas en peligro de extinción para cuya conservación la Universidad Veracruzana ha venido trabajando desde hace más de diez años con el apoyo de los pescadores del lugar.

Sin embargo, dicho ecosistema manifiesta un constante deterioro, no sólo por la pesca excesiva, sino porque está siendo afectado por la contaminación y utilización excesiva de sus recursos.

En el estudio realizado pude evaluar el grado de afectación de ese sistema lagunar, para lo cual se generó una lista de los actores principales, con el propósito de conformar una matriz de causa-efecto y poder comprender mejor la magnitud de los daños ocasionados al entorno. Asimismo, realizando visitas de campo y entrevistas a los habitantes de la zona se pudieron identificar los factores presentes en el sistema y valorar su impacto en los manglares, dunas costeras, vegetación y cuerpos de agua.

De los resultados generados por la matriz causa-efecto, se encontró que existe degradación de los manglares por la tala indiscriminada, teniendo una densidad menor cada año. Comenta don Perbis –un pescador de la laguna de Buen País– que desde hace treinta años los habitantes cortan mangle para cocinar, construir viviendas o alzar tendederos, entre otras actividades más que son las que están causando la deforestación del manglar. Otra de las causas de su deterioro es el vertimiento de desechos industriales que se producen en las tierras altas –los que son llevados por los ríos Acula, Blanco y Limón a la laguna de Alvarado–, así como de aguas residuales de origen doméstico y aguas contaminadas con sustancias químicas que se emplean en la ganadería y la agricultura, esto dado que no hay plantas de tratamiento en la ciudad de Alvarado. De hecho, durante nuestras visitas los pescadores cuentan que en la actualidad las lagunas contienen material “lodoso“ en el fondo, lo que dificulta la pesca y captura del ostión.

Otro factor que se ha podido detectar es el gran tránsito portuario provocado por la captura de especies de gran importancia comercial para el consumo nacional y la exportación, que es la actividad económica fundamental en esta zona; dicha actividad provoca la contaminación de las aguas debido a los derrames de combustible, el lavado de barcos y el vertimiento de otros residuos propios de las act ividades humanas .

La disminución de la población de manatíes es ya alarmante y los daños a la producción pesquera se ven ref lejados en la disminución drástica de los volúmenes de captura de especies como el camarón y ostión. Explica don César , pescador de la laguna Camaronera, que hace quince años bastaban cinco pescadores para extraer una cantidad considerable de producto pesquero, lo que en la actualidad hacen treinta.

Al identificar en nuestro estudio dichos impactos, surgió la necesidad de abordarlos desde una perspectiva más amplia que incluya los aspectos sanitarios, tecnológicos, culturales y socioeconómicos, entre otros, para poder ofrecer una visión integral de los problemas ambientales en la zona que sirva de base para la realización de un estudio más amplio que desemboque en un plan de manejo integral de la laguna de Alvarado.

Si bien Charles Darwin dejó un gran legado, su historia y estudios también han sido una gran motivación por estudiar este sistema lagunar , de modo que compar to este pensamiento del gran investigador inglés: “Ha sido el acontecimiento más importante de mi existencia. A este viaje le debo la primera educación de mi carácter . Un verdadero ent renamiento porque tenía que dedicar la atención a diversas ramas de la historia natural, y esto me obligó a mejorar y a intensificar mis facultades de observación”.

Charles Darwin dejó una gran herencia: la curiosidad de saber más sobre la naturaleza y el cuestionamiento sobre cómo funcionan los ciclos de vida, entre muchas otras interrogantes. Las investigaciones que se realizan en la actualidad acerca de las zonas costeras no solamente con-tribuyen a la solución de problemas técnicos que interesan a todos, sino que además permiten la formación de personal dedicado a la investigación que tanto se requiere.

Las interacciones que existen entre la naturaleza y el hombre son indispensables para el desarrollo de la sociedad. Esa relación puede ser positiva o negativa, y a partir de ella se establece el nivel de equilibrio entre la explotación de aquella y el desarrollo de ésta, sin comprometer la disponibilidad de recursos para las generaciones futuras.