Revista La Ciencia y el Hombre
Enero•Abril
de 2010
REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 1
Editorial
El fascinante mundo de los olores
Del amor y otras adicciones
Secretos para aprender y comercializar
Los virus de las influenzas: viejos conocidos
Dengue: el bueno, el malo y el feo
El aguacate: benéfico en padecimientos cardiovasculares
El reto de la conservación y el desarrollo comunitario rural
Explorando la laguna de Alvarado
Darwin y el cambio climático
Pelos, dientes y garras: nacidos para devorar
Un lindo gatito: impacto de una especie invasora sobre la biodiversidad
La basura electrónica: computadoras, teléfonos celulares, televisiones
CUENTO / Lanza en la tierra
ENTREVISTA / Dora Trejo Aguilar: asociación de beneficio mutuo
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Marie-Anne Paulze Lavoisier y el nacimiento de la química moderna
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
La champaña que llegará del espacio
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Un lindo gatito: impacto de una especie invasora sobre la biodiversidad

Alvar González Christen

aunque el gato doméstico es por lo general un animal muy apreciado y querido, es también común encontrar la posición opuesta. En efecto, hay quienes lo aman y defienden a ultranza, así como quienes lo desdeñan. Es, pues, un ser divino o un temible villano.

Los gatos son carnívoros sorprendentemente ágiles, inteligentes, que a pesar de llevar coexistiendo miles de años con el ser humano, han logrado conservar su dignidad y libertad y aprendido a obtener del hombre alimento, afecto, confort y protección.

La tendencia humana de tener mascotas y protegerlas ha convertido a los gatos en una de las mascotas preferidas, pero también los ha hecho uno de los carnívoros más exitosos y una grave amenaza para la biodiversidad mundial. Dado que los gatos han acompañado al ser humano desde tiempos prehistóricos (» 9500 a. C.), se han distribuido como especie doméstica, silvestre o asilvestrada en prácticamente todo el planeta, donde han causado un gran daño ecológico.

Aunque no se conoce con exactitud el tamaño de la población mundial de gatos, ésta excede con mucho el tamaño de las otras especies de felinos. En 1994, en varios países de Europa se calculaba una población de gatos aproximada de 41 millones; en ese mismo periodo se estimaba en Australia una población de 1.4 millones, y dos años después se sospechaba que había alrededor de 59 millones de gatos en Estados Unidos, aunque el número podría ser de alrededor de 100 millones. Si bien es difícil conocer el tamaño de las poblaciones silvestres, se considera que el tamaño poblacional de estos gatos puede ser equivalente, regionalmente,al de los gatos domésticos. En 1998 se suponía una población mundial de alrededor de 230 millones, pero podría alcanzar fácilmente los 400 millones.

Alimentar tantos millones de gatos tiene serias consecuencias ecológicas y económicas. Exhiben una conducta innata de cacería que han desarrollado evolutivamente; despliegan técnicas de cacería sumamente especializadas, por lo que son excelentes cazadores, sumamente asertivos, a pesar de lo cual no capturan a su presa en el primer intento; de hecho, pueden ocurrir cinco o más asaltos antes de la captura; a mayor tamaño de la presa o agresividad de la misma, mayor es el esfuerzo invertido por el gato en su captura. A diferencia de otros felinos, los gatos domésticos no cazan única mente para alimentarse, y aun cebados emprenden excursiones de cacería diurnas o nocturnas, capturan la presa y no necesariamente la consumen; pueden “jugar con ella”, llevarla como trofeo a sus amos o utilizarla como “juguete educativo” para sus cachorros. La cantidad de presas en el estómago de un gato puede ir de una a doce, dependiendo obviamente del tamaño de las presas y del gato. Un estudio de cinco meses llevado a cabo en el Reino Unido con 986 gatos mostró que cazaron 14 370 presas, por lo que se considera que capturan en ese país 220 millones de animales silvestres por lo menos.

El tamaño y la variedad de las presas capturadas varían con la edad del gato y la hora del día. Se sabe que los gatos jóvenes prefieren capturar invertebrados y que más tarde se orientan a la caza de anfibios, reptiles, aves y mamíferos del tamaño de un conejo. Durante la mañana, las presas más frecuentes son las aves; al mediodía los reptiles y en la tarde y noche los mamíferos. Las estaciones del año también afectan la intensidad de cacería en los gatos, siendo más activos durante la primavera y el verano y evitan los tremos de temperatura, ya sea de calor o frío.

La eficacia de los gatos como cazadores se ha considerado como una de las probables causas por las cuales se “domesticó” a los gatos; aun así, el efecto de su depredación sobre la fauna silvestre contribuye grandemente a que disminuya la biodiversidad, lo que ha llamado recientemente la atención de los protectores de la naturaleza, quienes están llevando a cabo diversos intentos para controlar y reducir el tamaño de las poblaciones de gatos, particularmente de las poblaciones silvestres o asilvestradas.

México es un país con una gran diversidad biológica. En el mundo es uno de los que poseen una de las mayores riquezas en cuanto al número y tipo de especies, y aproximadamente una tercera parte de ellas sólo se encuentran dentro del territorio nacional (endémicas), y esto sin tomar en cuenta las especies introducidas o exóticas, que son una amenaza para la biodiversidad nativa.

El gato se considera una especie exótica e invasora. Fue traído al continente americano por los conquistadores y llevado después a las más de 370 islas mexicanas, muchas de las cuales poseían una fauna exclusiva y adaptada estrictamente a las difíciles condiciones ambientales. Se ha señalado claramente a los gatos como responsables de la extinción total o parcial de trece especies de reptiles, veintiséis de aves, dieciocho de mamíferos y probablemente muchas más de anfibios e invertebrados. En México, entre las especies extinguidas por los gatos destacan el zacatonero rojizo de la isla de Todos Santos, un fringílido de la de San Benito y el tecolote enano de la de Socorro; también han provocado la extinción de las ratas cambiadoras o magueyeras de las islas de Todos Santos, Coronados y San Martín, de la rata canguro de la isla San José, y asimismo se sabe que los gatos son uno de los principales depredadores del conejo de los volcanes, llamado también zacatuche o teporingo.

En el Área de Zoología del Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad Veracruzana se ha llevado a cabo un recuento de las presas capturadas por los gatos domésticos de la ciudad de Xalapa y que son reportadas al personal del área. A la fecha se ha documentado la captura de: arañas, grillos, mariposas, cucarachas, ranas (tres especies diferentes), tlaconetes, culebras (cuatro especies diferentes), lagartijas, perritos o chipojos, colibríes, tortolitas, chipes (dos especies), mosqueros, ratones-tlacuache, musarañas, murciélagos (seis especies), metoritos, ratones de campo (tres especies), ratones de casa europeos, ratas de caña, ratas grises y conejos.

En Xalapa, el mayor número de presas capturadas por los gatos pertenecen a diferentes especies de mamíferos, resaltando algunas que podrían enfrentar problemas poblacionales y otras que están enlistadas entre las especies en riesgo en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2002, como es el caso del roedor llamado metorito, que es una especie que se encuentra sujeta a protección especial; de otras no se conoce su situación real, como ocurre con el marsupial conocido como ratón-tlacuache. Lo que es indudable es que los gatos ejercen una fuerte presión negativa sobre las poblaciones de estas especies.

El hombre ha encontrado en los gatos un aliado especial para el control de las especies consideradas como plagas, muchas de las cuales ya hemos mencionado dentro de las presas preferidas por los gatos xalapeños; sin embargo, no debemos olvidar que son componentes de la biodiversidad local, que forman parte del enmarañado complejo ecológico del cual formamos parte. Como ya señalamos, los gatos son excelentes depredadores, pero también magníficas mascotas, porque ¿quién no se ha extasiado viendo los ágiles jugueteos de un lindo gatito? Aun así, como señala el doctor Soberón: “los efectos de las especies exóticas que se tornan invasoras causan impactos severos sobre los ecosistemas naturales y pueden llegar a ser verdaderamente catastróficos”. Los gatos son especies exóticas invasoras de nuestro entorno natural; por ello, debemos ser muy conscientes de su naturaleza y promover una cultura de responsabilidad, tratando de limitar la cantidad de los gatos callejeros y asilvestrados, pues no sólo depredan especies dañinas, sino que también atacan especies no perjudiciales, por lo que al consumir estos recursos desplazan a especies con hábitos alimenticios similares. Es un hecho conocido que los roedores, y en particular las ratas y ratones introducidos de Europa y Asia (ratón casero, rata negra,rata gris o rata de alcantarilla y rata de parque), son la principal y más grande amenaza a la economía humana y al equilibrio ecológico, por lo que recurrimos a los gatos domésticos como apoyo para su control.

No debemos juzgar a los gatos a partir de la percepción humana; los gatos domésticos y asilvestrados son probablemente los carnívoros más eficientes en la actualidad; han sabido aprovechar la simpatía que despiertan entre los humanos y su comportamiento compasivo en beneficio de su especie, por lo que se han adaptado al ambiente humano explotándolo al máximo. Son una especie triunfadora. Es claro el beneficio que aportan los gatos domésticos a la economía, pero desafortunadamente las acciones de los gatos no se circunscriben a nuestro ambiente humano, pues incursionan también en los ecosistemas naturales, donde el impacto gatuno depende tanto de esos ambientes como de la tolerancia de las especies. La cuestión consiste en saber cuántos gatos se deben permitir antes de que rompan irreparablemente el frágil equilibrio de la naturaleza. No se trata de atacar o promover el acoso o la erradicación de los gatos, sino de ser conscientes del papel que desempeñan en nuestro mundo.

Para el lector interesado

A.A. (2009). El gato como amenaza a la biodiversidad. Alimañas y Vermes. Disponible en línea: http://alimanasyvermes.blogspot.com/2007/11/recuerdo-sentarme-en-el-sof-en-casa-de.html

López F., W.C., Lira, I.E y Müdespacher, C. (1996). Mamíferos: Su diversidad en las islas mexicanas. México: AGT Editor, S.A.

Woods, M., McDonald, R.A. y Harris, S. (2003). Predation of wildlife by domestic cats Felis catus in Great Britain. Mammal Review, 33, 174-188.

Álvarez, R.J., Medellín, R.A., Oliveras de Ita, A., Gómez de Silva, H. y Sánchez, O. (2008). Animales exóticos en México. México: CONABIO.