Revista La Ciencia y el Hombre
Enero•Abril
de 2010
REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 1
Editorial
El fascinante mundo de los olores
Del amor y otras adicciones
Secretos para aprender y comercializar
Los virus de las influenzas: viejos conocidos
Dengue: el bueno, el malo y el feo
El aguacate: benéfico en padecimientos cardiovasculares
El reto de la conservación y el desarrollo comunitario rural
Explorando la laguna de Alvarado
Darwin y el cambio climático
Pelos, dientes y garras: nacidos para devorar
Un lindo gatito: impacto de una especie invasora sobre la biodiversidad
La basura electrónica: computadoras, teléfonos celulares, televisiones
CUENTO / Lanza en la tierra
ENTREVISTA / Dora Trejo Aguilar: asociación de beneficio mutuo
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Marie-Anne Paulze Lavoisier y el nacimiento de la química moderna
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
La champaña que llegará del espacio
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Dora Trejo Aguilar: asociación de beneficio mutuo

Liliana Calatayud Duhalt

Dora Trejo Aguilar, miembro del cuerpo académico denominado Biotecnología, Biodiversidad y Manejo de los Recursos Naturales, es doctora y maestra en ciencias egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México y ha tomado cursos en las universidades de York, Venezuela y Otawa. En esta entrevista, platica con  La Ciencia y el Hombre –a cuyo Comité Editorial pertenece desde hace varios años– sus cuitas en el desarrollo de tan laboriosa misión.

Si los seres humanos viviéramos en simbiosis con la naturaleza, “otro gallo cantaría”, como dice el dicho popular. La asombrosa capacidad de regeneración del planeta nos remite a la asociación simbiótica entre hongos y plantas como un ejemplo sin par que, como apunta nuestra entrevistada, es un “fenómeno interactivo ancestral tan eficaz que fue la base fundamental de la colonización de la superficie terrestre y de la evolución vegetal, desde hace más de cuatrocientos millones de años”.

A partir de la fundación hace algunos años, a instancias de la doctora Trejo Aguilar, del Laboratorio de Organismos Benéficos, la línea de investigación sobre la simbiosis micorrízica ha logrado importantes avances, considerados, primeramente, por sus colegas investigadores en México y en el extranjero con quienes ha trabajado y, después, por diversas agencias de financiamiento internacional creadas para apoyar la ciencia básica y aplicada sobre el tema. Como resultado, el nombre de la Universidad Veracruzana ha sido puesto en alto ante audiencias multinacionales en México y en muchos otros confines del planeta, como Estados Unidos, Suecia, Australia, Canadá, España y Brasil, ante las cuales la doctora Trejo y su equipo han expuesto sus múltiples aportaciones en el estudio de los hongos micorrízicos en diversos cultivos agroforestales, como café, macadamia y palma camedor; en frutales, como piña, papaya o jamaica; en cultivos ornamentales, como anturios, violeta africana y belem, entre muchas otrasespecies, así como investigaciones sobre los mismos y su uso como biofertilizantes, o su poder benéfico en suelos contaminados por combustóleo y metales.

¿Cómo llegó a interesarse en este tipo de investigación?

Durante la licenciatura puse mi atención el estudio de los hongos en general. Posteriormente, en los comienzos de mi carrera en el terreno profesional, fungí como responsable del Laboratorio de Fitopatología en el campo Cotaxtla del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias; de ahí que me enfocara en la investigación de los hongos fitopatógenos. Dentro de las alternativas para mitigar los daños que causan esos hongos se encuentran, precisamente, los hongos micorrízicos. Más adelante, cuando ingresé a la Universidad Veracruzana como docente, tuve la intención, entre otras cosas, de poder mostrar a los estudiantes ciertas innovaciones en esta área, por lo que me puse en contacto con el doctor Ronald Ferrera, del Colegio de Postgraduados, quien me apoyó y me compartió sus conocimientos en el estudio de la simbiosis micorrízica. Así, gracias al sostén intelectual de Ronald y del entonces director de mi Facultad, el doctor Javier Castañeda Guerrero, se me dieron los primeros apoyos para iniciar esta línea de investigación.

¿De dónde viene la palabra “micorriza”?

Es la asociación simbiótica entre un hongo y las raíces de una planta; proviene de mik, que significa “moco” y rhiz, es decir, “raíz”.

¿Cuántos años hace que se investiga en el mundo sobre los hongos micorrízicos arbusculares?

Tal investigación es relativamente reciente, pues tiene apenas quince años.

¿En qué situaciones los hongos micorrízicos arbusculares son más efectivos para el desarrollo y crecimiento de diversas especies?

En los suelos poco fértiles, erosionados, deforestados, ácidos, con poca materia orgánica, y en viveros donde se utilizan sustratos inertes.

¿Cuáles considera que son las principales aportaciones de su equipo de trabajo a la investigación sobre los efectos benéficos de los hongos micorrízicos arbusculares?

Uno de los aspectos que se han enriquecido ha sido la unificación de los grupos de trabajo en nuestro país, ya que se trabajó para la conformación legal de la Sociedad Mexicana de Simbiosis Micorrízica. Con esto se ha logrado un gran intercambio de conocimientos en esta área.

Igualmente, se ha trabajado mucho en la transferencia del conocimiento a los usuarios; es decir, vamos al campo y enseñamos a los productores a usar estos hongos en la producción de sus cultivos. Seremos la primera institución del país en establecer una planta piloto y en producir masivamente el inoculante micorrízico.

Dentro de la debacle del planeta, parecieran los hongos micorrízicos arbusculares como una luz al final del túnel, ¿es así?
Los hongos micorrízicos aparecieron hace 400 millones de años, han coexistido con las plantas y sido los responsables de la estructura y composición de las comunidades vegetales. Sin ellos, la existencia de las plantas superiores no sería posible.

¿Cuál sería el mecanismo para implementar esta técnica en el mundo?

Aunque su estudio es reciente (desde hace 35 años aproximadamente se sabe de ellos en todo el mundo), se necesitan más estudios de campo y acerca de su compatibilidad con los sistemas de producción de los productores; estos son estudios largos y prácticos que dependen de muchos factores que no se pueden controlar; por ejemplo, el clima, las plagas y las enfermedades. La presión por publicar ha llevado a los investigadores a realizar estudios de invernadero o trabajos de laboratorio que, si bien proporcionan información básica, se alejan de la práctica.

¿Tienen desventajas los hongos micorrízicos arbusculares? Si es así, ¿cuáles son éstas?

No se reproducen en medios artificiales de cultivo y se requieren plantas para su propagación; por lo tanto, si no se sigue el cuidado necesario sobre las prácticas sanitarias se pueden propagar organismos patógenos.

¿Cómo lograron estructurar y constituir el Laboratorio de Organismos Benéficos en la Universidad Veracruzana?

La estructuración ocurrió gracias al apoyo de cada administración que ha tenido nuestra Casa de Estudios. Por determinación propiadel doctor Emilio Gidi Villarreal, que a la sazón era el rector, la primera vez que ganamos un proyecto se nos otorgó una contraparte de la Universidad Veracruzana para apoyar la investigación durante tres años, por lo que le pidió a la directora general de Investigaciones en esa época, la doctora Carmen Blázquez, que nos guiara en lo que fuese necesario. Fue así que ella estuvo pendiente de nuestras necesidades y empezamos a trabajar. También nos brindó su ayuda para organizar el primer encuentro entre los estudiosos de este tema en el país, al cual asistieron más de 200 personas. Posteriormente, el doctor Carlos Contreras, quien fue su sucesor en la Dirección General de Investigaciones, intervino administrativamente para equipar el laboratorio y publicar el primer libro en el país en el que se muestran los avances de la investigación micorrízica en México; sin embargo, las instalaciones no eran adecuadas, así que invitamos al siguiente rector, el doctor Víctor Arredondo, a visitar y conocer nuestro trabajo, a cuya cita accedió de manera inmediata.

Le presentamos resultados y le solicitamos la remodelación de laboratorio, además de la posibilidad de ofrecer cursos y salir al extranjero. Así, crecimos cada vez más, y hoy en día disponemos de un laboratorio de alto nivel y gran equipamiento. El sucesor del doctor Carlos Contreras, el doctor Víctor Alcaraz también nos brindó su entusiasta ayuda para el correcto desempeño del laboratorio.

Somos actualmente reconocidos como un grupo de referencia, a punto de instalar la planta piloto con recursos externos de F O M E S - C O N A C y T y con el apoyo del actual director general de Investigaciones, el doctor Samuel Cruz Sánchez, y con el del director general del Área Biológico-Agropecuaria, el doctor Domingo Canales.

¿Tiene usted el interés por “formar escuela”?

De manera espontánea y natural se haido dando ese “formar escuela” entre mis alumnos; generalmente, cada año enviamos por lo menos a un alumno a estudiar el posgrado en esta área, gracias a la experiencia adquirida en el Laboratorio de Organismos Benéficos.

Orgullosamente, ya contamos con cuatro doctores y con más de diez maestros en ciencias que se han especializado en el área.

¿En qué países se ven ya resultados francos y contundentes de los efectos benéficos de los hongos micorrízicos arbusculares?

En casi toda Europa. Ellos están más conscientes sobre la conservación del ambiente. El uso de los fertilizantes inorgánicos está regulado y la tendencia es utilizar lo mínimo necesario. Por lo tanto, la utilización de estos hongos es de suma importancia para reducir la cantidad y dosis de aplicación de los fertilizantes inorgánicos. Un país con grandes avances en el tema es Brasil; le siguen Estados Unidos y Canadá, aunque Colombia, en los años noventa, fue un sitio donde surgieron las primeras investigaciones aplicadas en América.

¿Cómo califica a la revista La Ciencia y el Hombre en comparación con las otras revistas internacionales en las que participa?

Nuestra revista es distinta a las revistas científicas en general, nacionales e internacionales, y me gusta porque lleva el conocimiento sobre la ciencia de una manera más agradable a la población general.

¿Cuál es su opinión sobre la mujer en la ciencia, en la actualidad? En particular, ¿cómo ve el papel de la mujer de ciencia en la Universidad Veracruzana?

Las mujeres tienen el lugar adecuado. Creo que todos, hombres y mujeres, tenemos la misma oportunidad. En la Universidad Veracruzana no hay un distingo entre hombres y mujeres dentro del terreno de la investigación, y la prueba de ello se manifiesta hoy mismo cuando vemos vicerrectoras, directoras de área y demás mujeres que participan en el equipo de nuestro rector, el doctor Raúl Arias Lovillo.

¿Qué sugeriría usted a las autoridades federales para mejorar el desarrollo de la investigación científica en México?

La investigación en México tiene la obligación y el compromiso de resolver problemas reales, vinculados con nuestro entorno social, ambiental y demás. Por otra parte, a los investigadores se les debe evaluar por cuanto participan con la sociedad y asimismo por los resultados prácticos que obtienen al interactuar con las comunidades y socializar el conocimiento producto de sus investigaciones, no sólo por consagrarse a la publicación de documentos científicos.

Como docente e investigadora, sus alumnos se forman también como investigadores, lo que es algo muy positivo para el alumno y para la propia universidad, ¿no es así?

Los alumnos aprenden dentro del aula, en el laboratorio y en el campo. En nuestros cursos las prácticas no son protocolarias, y la gran mayoría de ellas consisten en llevar a cabo pequeños estudios que de manera encadenada, curso tras curso, originan conocimientos nuevos. De esta manera, los estudiantes, mientras llevan un curso, pueden en ocasiones realizar sus trabajos de experiencia recepcional dentro de los proyectos financiados con recursos externos.

Actualmente se está planeando que los trabajos que dan cuenta de estas experiencias se publiquen, lo cual, aparte de extender la investigación, irá trazando la trayectoria de los estudiantes de la máxima Casa de Estudios de nuestra entidad.

La doctora Dora Trejo Aguilar ha recibido varios reconocimientos por sus importantes aportaciones y fue distinguida con la presidencia de la Sociedad Mexicana de Simbiosis Micorrízica en el año 2000. Tiene innumerables artículos publicados en revistas nacionales y extranjeras, así como capítulos de libros especializados. Es coautora de los libros intitulados Manual de prácticas para el estudio de la simbiosis micorrízico arbuscular, junto con Ramón Zulueta y Liliana Lara Capistrán, y El maravilloso mundo de los hongos, coautoría con Ramón Zulueta y Ángel Trigos, entre otros.

Dora Trejo Aguilar pertenece al destacado gremio de productivos académicos cuyo compromiso como docentes e investigadores es sin duda con la juventud veracruzana y con la sociedad.