Revista La Ciencia y el Hombre
Enero•Abril
de 2010
REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 1
Editorial
El fascinante mundo de los olores
Del amor y otras adicciones
Secretos para aprender y comercializar
Los virus de las influenzas: viejos conocidos
Dengue: el bueno, el malo y el feo
El aguacate: benéfico en padecimientos cardiovasculares
El reto de la conservación y el desarrollo comunitario rural
Explorando la laguna de Alvarado
Darwin y el cambio climático
Pelos, dientes y garras: nacidos para devorar
Un lindo gatito: impacto de una especie invasora sobre la biodiversidad
La basura electrónica: computadoras, teléfonos celulares, televisiones
CUENTO / Lanza en la tierra
ENTREVISTA / Dora Trejo Aguilar: asociación de beneficio mutuo
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Marie-Anne Paulze Lavoisier y el nacimiento de la química moderna
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
La champaña que llegará del espacio
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Pelos, dientes y garras: nacidos para devorar

Lázaro Gueva ra López, Aída Trejo Ortiz, Luis Reyes Alcaraz y Helxine Fuentes Moreno

imagina que hoy fueras candidato para ser perseguido por un animal. Es un mamífero y está muy hambriento. La confianza en ti mismo se desvanece conforme conoces las armas que tu enemigo esconde. Es cierto, posee ojos pequeños, apenas visibles, pero eso no es una limitación para tu depredador. Su sentido del olfato está siempre alerta y puede olerte a gran distancia, lo que corrobora su hocico alargado y puntiagudo. Los colmillos en sus fauces parecen tenazas que pueden atraparte al cerrarse con una eficiencia casi perfecta. El filo de estos dientes es similar al de unas tijeras recién afiladas. Sus dientes molares con varias cúspides son capaces de triturar huesos. Las garras delanteras son descomunales y cualquier felino las envidiaría; son capaces de derrumbar cualquier escondrijo que escojas para refugiarte, incluso si fuese bajo tierra. Y por si fuera poco, el apetito de este animal es voraz. Seguramente no dudará en atacarte cuando te encuentre. Nació para comer.

El animal con todas estas armas letales es la musaraña. Afortunadamente este mamífero es tan pequeño que puede descansar en la palma de tu mano, por lo que puedes estar tranquilo.

Podemos apostar que al escuchar la palabra “mamífero” muchas imágenes pueden pasar al instante por tu mente, como la armoniosa ballena azul, los misteriosos murciélagos o el venerado jaguar, pero difícilmente alguna persona pensará en la musaraña, que tiene la etiqueta de ser el mamífero más pequeño que jamás haya existido sobre la Tierra. El escaso conocimiento que hay sobre estos animales puede deberse a un conjunto de circunstancias: su tamaño pequeño con respecto al resto de los mamíferos, su semejanza con los ratones caseros, lo difícil que es observarlos en la vida si lvestre, la nula representación que tienen en los zoológicos y, por supuesto, el escaso trabajo de investigación cien tífica que hay en torno a ellas.

Las características que describen a las musarañas pueden confundirnos y hacernos creer que, al verlas, lo que en realidad estamos viendo es un ratón casero, cuyo nombre científico es Mus musculus. No obstante, no queda duda que son parte de un grupo singular: los soricomorfos, de la familia Soricidae. Estos animales vpesan en promedio 15 gramos, y miden de la cabeza a la cola entre 3.5 y 16 centímetros. Poseen cinco dedos en cada extremidad, y sus garras parecen estar bien adaptadas para excavar la tierra en busca de alimento, que es su tarea interminable.

El hocico alargado, que es una de sus principales características, propició que en los tiempos de Carlos Linneo estos organismos fueran agrupados en un grupo monofilético junto con los armadillos, cerdos y topos, entre otros. El que algunas especies tengan la capacidad para excavar y desplazarse bajo tierra ha ocasionado que se les confunda con otros mamíferos, como los topos y las tuzas, e incluso en muchas regiones de nuestro país la gente las reconoce con estos nombres.

El número de especies de musarañas que hay alrededor del mundo es sorprendente: más de 330, que suman poco menos del 10% del total de mamíferos que se conocen. Hoy en día las podemos encontrar en todo el planeta, excepto en las zonas polares, el sur de Sudamérica y Oceanía. Esta gran riqueza no sólo se puede cuantificar según el número de especies, sino también por la diversidad de lugares en que habitan: los bosques húmedos, las zonas áridas o la tundra ártica. Otras especies prefieren pasar más tiempo en el agua, por lo que cuentan con adaptaciones espec ia les para este tipo de vida semiacuática.

La gran diferencia en sus historias de vida se puede explicar por los hábitos alimentarios de estos pequeños pero voraces mamíferos que basan su dieta en el consumo de insectos, lombrices de tierra y pequeños vertebrados terrestres y acuát icos. La al ta tasa metabólica que demanda su pequeño tamaño los obliga a comer continuamente, de día y de noche, razón por la que se les considera unos extraordinarios controladores de plagas naturales.

Otra serie de curiosidades hace de las musarañas un grupo de interés para su estudio, como la saliva tóxica de ciertas especies, la que les sirve para inmovilizar a las presas y así capturarlas, mizando el riesgo que impl icaría pelear con el las. Además, la pigmentación rojiza en los dientes de muchas especies es rasgo extraordinario y se cree que está relacionada con la protección contra el desgaste que ocasiona la fricción con la quitina que recubre a los insectos. Asimismo, el canibalismo es una conducta que ha sido ampliamente documentada y que al parecer es el resul tado del comportamiento territorial que estos mamíferos manifiestan.

Un eslabón en nuestra evolución

Seguramente uno de los temas más apasionantes en la vida de un biólogo es la evolución de la biodiversidad. Si bien es cierto que la razón de la diversificación de los grandes grupos de mamíferos, como los primates, los carnívoros o los murciélagos, es aún un misterio, no podemos cuestionar la importancia que tuvo la apar ición de mamí feros semejantes a las musarañas hace aproximadamente 45 mil lones de años, según los registros paleontológicos. Dichos animales se hal laron entre los primeros mamíferos placentarios sobre la tierra, los que posteriormente dieron origen a los mamíferos contemporáneos –entre ellos el hombre a través de diversas líneas evolutivas.

Lamentablemente el registro fósil de musarañas en el mundo es muy pobre, ya que sus restos rara vez son preservados por la naturaleza. A pesar de que son pocos los fósiles de estos mamíferos, tales registros han tenido un papel importante en la reconstrucción de la fauna, la flora y los cambios climáticos sucedidos en Norteamérica.

Información reciente proveniente de la paleontología y la biología molecular sostiene que el origen de estos mamíferos ocurrió en Eurasia, para poco después expandirse hasta África, y por último a América, en varios eventos de colonización en dirección norte-sur. No cabe duda que las musarañas son un grupo evolutivamente exitoso a lo largo y ancho del planeta, aunque en la actual idad sus hábitats han sido mermados y el futuro de las especies es poco alentador.

La riqueza mexicana

México es un país privi legiado en cuanto al número de especies de musarañas, pues contamos con treinta, que se agrupan en cuatro géneros: Cryptotis, Megasorex, Notiosorex y Sorex, siendo el cuarto grupo de mamíferos má abundante, sólo detrás de los roedores, murciélagos y otros carnívoros. En cuanto a las regiones que habitan, se distribuyen de norte a sur y de costa a costa, desde el nivel del mar hasta más de 4 mil metros. Viven en una gran variedad de condiciones cl imát icas y biót icas, como los bosques de pino y encino, las zonas áridas del centro y norte, la península de Yucatán, los bosques mesófilos de montaña y las selvas secas cercanas a las costas del Pacífico. Un dato importante es la dificultad para hal lar musarañas lugares cercanos a los grandes asentamientos humanos, y por esta razón se piensa que constituyen un buen indicador de la salud de lugares que albergan fauna silvestre, ya que estos animalitos requieren para vivir áreas poco perturbadas por el hombre.

La gran riqueza de especies demusarañas en México es producto de tres eventos de colonización independientes provenientes de Europa durante los últimos 10 mi l lones de años. Un evento de colonización está representado en la actualidad por el género Sorex, otro más por el género Cryptotis, y el último por los géneros Notiosorex y Megasorex. Tres grupos, tres orígenes, tres historias dist intas. Las musarañas han encontrado en México una gran variedad de hábi tats, resultado de procesos históricamente importantes: la formación de la Faja Transvolcánica en el centro del país y el Istmo de Tehuantepec en el sur, así como los cambios climáticos de los últimos mil lones de años, como las glaciaciones del Pleistoceno. Estos procesos ocasionaron contracciones yexpansiones de distintos tipos de vegetación que han influido directamente en los procesos de diversificación de especies de musarañas y otros mamíferos pequeños.

Un par de ejemplos interesantes son las especies Cryptotisaltico la y Megasorex gigas. Ambas especies sólo viven en nuestro país. La primera de ellas debe su nombre a que habita en zonas muy altas, cerca de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. El primer ejemplar conocido de esta especie fue colectado a casi 3 800 metros sobre el nivel del mar hace más de 115 años. Esta musaraña es de gran tamaño respecto al resto de las especies del mismo género y se encuentra en los bosques de coníferas con climas muy fríos, tan fríos que ocasionalmente reciben fuertes heladas, pero con abundante alimento. Posee garras delanteras muy anchas y largas que pueden conferirle ventajas para excavar en la tierra en busca de insectos o para construir refugios cont ra sus depredadores.

La segunda especie, Megasorex gigas, la más grande que habita en México, tiene una distribución en la vertiente del Pacífico, desde Jalisco hasta Oaxaca, que es una zona que se caracteriza por albergar grandes extensiones de selvas secas, un tipo de hábitat muy amenazado por las fuertes presiones que ha ejercido el hombre. Megasorex es un género endémico de México y sólo tiene a esta especie. Actualmente no se tiene certeza del estado de conservación de las poblaciones de esta musaraña, sobre todo porque ha sido poco estudiada.

Veracruz, rinconcito donde hacen su nido…

A pesar de ser de origen Neártico, la mayor riqueza de especies de musarañas se encuentra al sur del país, en particular en Oaxaca y Veracruz. Estos estados son laboratorios naturales para su estudio, toda vez que es posible encontrar hasta tres especies coexist iendo en un pequeño espacio de terreno. Veracruz alberga cuatro especies del género Cryptotis (C.mexicana, C. nelsoni, C. obscura y C. parva) y tres o cuatro de Sorex, siendo un género que actualmente está bajo estudio y hay discusión sobre el número de especies que incluye. Conocemos poco de la historia evolutiva, ecología y estado de conser vación de dichas especies en Veracruz.

El mejor ejemplo es la musaraña de Nelson (Cryptot is nelsoni), una especie endémica del Estado que tiene una distribución
muy restringida en la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas. Esta especie fue hallada por primera vez en 1894 y permaneció en la oscuridad por más de cien años. Hoy, la Lista Roja de Especies en Peligro la ha catalogado en peligro crítico en Veracruz. Esta medida internacional significa que está a punto de ser declarada extinta en estado silvestre. Sin embargo, recientemente ha sido redescubierta, lo que es un premio a los esfuerzos de conservación de la biodiversidad mexicana. Este caso no es más que el ejemplo de una especie poco estudiada, de la que se tienen escasos datos sobre sus poblaciones, lo que seguramente es algo común con el resto de las especies que se distribuyen en la entidad.

Los puntos sobre las íes

Las musarañas han sido un eslabón importante en la historia de los mamíferos placentarios. Las especies que habitan en nuestro país han conformado un grupo selecto gracias a que han compartido una larga historia con los ambientes naturales en que se han desar rol lado. Sin embargo, es esta relación tan cercana entre las musarañas y su hábitat lo que está ocasionando que el cambio en el entorno actúe directamente y con mayor fuerza, ocasionando así la desapari-ción de organismos de los cuales no se sabe prácticamente nada.

Se necesitan medidas de conservación que quizá no se enfoquen directamente a estos ávidos depredadores, sino a su hábitat o a ot ras especies más emblemáticas, pero que definitivamente beneficiarán al ecosistema. Asimismo, es necesaria la divulgación del conocimiento de este fascinante grupo, lo que permitirá que las musarañas puedan ser entendidas y apreciadas por su contribución a los ecosistemas mexicanos.

Las musarañas tienen un papel histórico importante, pero el presente y futuro de estos animal itos es ahora un compromiso para las nuevas líneas de investigación de mamíferos en nuestro país. En los jóvenes investigadores está

Para el lector interesado

Dubey, S., N. Salamin, S. Ohdachi, P. Barrière y P. Vogel. (2007).Molecular phylogenetics of shrews (Mammalia: Soricidae) reveal timing of transcontinental colonizations. Molecular Phylogenetics and Evolution, 44, 126-137.

International Union for Conservation of Nature (2009). I U C N Red List of Threatened Species, Version 2009. Disponible en línea: <www.iucnredlist. org> (Recuperado el 29 de junio de 2009).

Ramírez P., J., Arroyo C., J. y Castro C., A. (2005). Estado actual y relación nomenclatural de los mamíferos terrestres de México. Acta Zoológica Mexicana (n.s.), 21(1), 21-82.

Wójcik, J. y Wonsan, M. (1998). Evolution of shrews (1st ed.). Bialowieza Polonia): Mammal Research Institute, Polish Academy of Sciences.