Revista La Ciencia y el Hombre
Enero•Abril
de 2010
REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 1
Editorial
El fascinante mundo de los olores
Del amor y otras adicciones
Secretos para aprender y comercializar
Los virus de las influenzas: viejos conocidos
Dengue: el bueno, el malo y el feo
El aguacate: benéfico en padecimientos cardiovasculares
El reto de la conservación y el desarrollo comunitario rural
Explorando la laguna de Alvarado
Darwin y el cambio climático
Pelos, dientes y garras: nacidos para devorar
Un lindo gatito: impacto de una especie invasora sobre la biodiversidad
La basura electrónica: computadoras, teléfonos celulares, televisiones
CUENTO / Lanza en la tierra
ENTREVISTA / Dora Trejo Aguilar: asociación de beneficio mutuo
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Marie-Anne Paulze Lavoisier y el nacimiento de la química moderna
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
La champaña que llegará del espacio
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Dengue: el bueno, el malo y el feo

Laura Mónica Álvarez Rodríguez,
Ángel Ramos Ligonio y Aracely López Monteón

¿Qué es el dengue?

El dengue es una enfermedad humana transmitida por la picadura de un mosquito hembra del género Aedes aegypti en América Latina y Aedes albopictus en Ásia y África. Dicho insecto vive y se reproduce dentro y alrededor de las viviendas, por lo que la enfermedad tiene una distribución urbana.

El dengue es una enfermedad conocida y que se suponía controlada, pero que ha vuelto a aparecer, por lo que es una de las enfermedades virales más difundidas en el mundo. Anualmente se reportan de 50 mil a 100 millones de personas infectadas de fiebre del dengue (FD), y de 250 mil a 500 mil casos de fiebre hemorrágica por dengue (FDH), pudiendo desarrollar la forma más grave: el síndrome de choque por dengue (SCD). Es también considerada una enfermedad propia de la estación lluviosa, época en la que aumenta la población de zancudos; sin embargo, en áreas endémicas tropicales puede aparecer durante todo el año. El virus del dengue presenta cuatro variantes estrechamente relacionadas o serotipos (DEN-1, DEN-2 , DEN-3 y DEN-4), que son molecularmente distintos, por lo que nuestro organismo los puede reconocer de forma individual. Cuando el mosquito infecta al individuo con un serotipo distinto al que causó la primera infección, éste puede sufrir fiebre hemorrágica o síndrome de choque.

La enfermedad


Los síntomas provocados por una infección del virus dengue puede ser comparada con esa película del viejo oeste protagonizada por Clint Eastwood: El bueno, el malo y el feo; sin embargo, en la vida real la película no es protagonizada por ese famoso actor sino por el virus dengue. En efecto, la infección cursa por tres manifestaciones clínicas, cada una con síntomas específicos, y que por la gravedad de los mismos pueden clasificarse como el bueno (FD), el malo (FDH) y el feo (SCD).

La F D, también conocida como dengue clásico, es el “bueno” por obvias razones: es de corta duración y el paciente que la sufre no tiene complicaciones debido a la manera en que reacciona el sistema inmunológico para combatir la enfermedad y los síntomas que se presentan a lo largo de ésta. Cuando una persona tiene FD, su organismo reacciona de manera eficiente para controlar la infección, produciendo unas sustancias conocidas como anticuerpos, los que perduran por largo tiempo incluso para combatir una segunda infección ocasionada por el mismo serotipo. La FD es una enfermedad aguda con un periodo de incubación de dos a siete días, de inicio brusco, con fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular generalizado, náuseas, vómito, dolor detrás de los ojos, ronchas y salpullido y disminución de los leucocitos en la sangre. El virus desaparece de la sangre en un promedio de cinco días y coincide con la desaparición de la fiebre. Cuando la infección se presenta en menores de 15 años, lo hace de manera asintomática o con síntomas mínimos. La mayoría de los casos de FD tienden a curar por sí solos y nunca progresan al FHD.

El periodo F H D es el “malo” debido a que es una complicación del FD caracterizada por la disminución de líquidos en la sangre que está generalmente asociada con una segunda infección por un serotipo distinto al que causó la primera infección. Si un individuo se infecta con alguno de estos virus (por ejemplo con DEN-1), su sistema inmune controla la infección y genera “memoria”, de tal manera que queda protegido para toda su vida si vuelve a ser infectado por el mismo tipo de virus. Pero como hay diferencias con los otros serotipos, su sistema inmune no lo protege contra ninguno de ellos. De esta forma, un humano se puede infectar y enfermar por dengue cuatro veces en su vida. La presencia de dos o más serotipos del virus en una misma área
geográfica induce el riesgo de que los individuos desarrollen FHD. Los síntomas se caracterizan por fiebre alta y repentina de aproximadamente una semana, sangrado de diferentes partes del cuerpo, fuerte dolor abdominal, enrojecimiento e inflamación de la cara, vómitos y diarrea, alteraciones en la presión, falta de apetito, palidez, sudoración y sueño.

Finalmente, el SCD es una complicación de la FHD y es el periodo “feo” de la película, ya que si los síntomas no se corrigen a tiempo puede ocurrir falla circulatoria, disminución del pulso e incluso la muerte. Los signos de alerta del SCD incluyen dolor abdominal severo, vómito prolongado, cambio drástico en la temperatura o en el estado de la conciencia. Los signos tempranos del SCD son intranquilidad, piel fría y húmeda, pulso débil y rápido. La tasa de letalidad en pacientes con SCD puede ser tan alta como 44%.

El mecanismo ADA

Las manifestaciones clínicas de FHD y SCD se deben a un fenómeno que se conoce como amplificación dependiente de anticuerpos, o ADA. Cuando un individuo se infecta con algún microorganismo, pone en marcha todo su armamento para la defensa, y uno de los primeros misiles que libera son los anticuerpos. Por ejemplo, en una infección viral como el dengue tales misiles están dirigidos específicamente contra el virus, por lo que pueden “neutralizarlo”, es decir, evitar su entrada en las células del organismo, y de esta manera eliminarlo mediante la activación de otros misiles. Esto es lo que pasa en la FD; por eso decimos que esta entidad representa al “bueno”, ya que el virus es eliminado. Sin embargo, cuando el huésped se enfrenta a una segunda infección por otra variante distinta del virus, entonces se presentará el fenómeno ADA, en el cual los anticuerpos formados se unen al virus y, en lugar de eliminarlo, lo ayudan a entrar a las células, aumentando la infección al permitir que más virus lo hagan, provocando que aparezcan el malo y el feo del dengue.

Epidemiología del dengue

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al dengue como la segunda infección más importante dentro de las enfermedades tropicales conocidas y como una de las principales enfermedades virales transmitidas por artrópodos.

La población más afectada sigue siendo la menos favorecida económicamente, ya que sus condiciones de vivienda e insalubridad, el ambiente húmedo y el estancamiento de agua proporcionan al mosquito el medio adecuado para su reproducción. Los factores de riesgo relevantes para la aparición del dengue en una región determinada surgen por el crecimiento poblacional, el calentamiento global, la migración, los vuelos aéreos y las escasas condiciones sanitarias –que crean las condiciones para la aparición de las enfermedades transmitidas por vectores–. En muchos países, la FD y la FHD son las principales formas clínicas que se presentan en niños. El notable aumento del dengue en América durante las últimas dos décadas se debe en gran medida al incremento y expansión del mosquito Aedes aegypti.

Diagnóstico

Las manifestaciones clínicas de la FHD y el SCD pueden causar la muerte del paciente si no se hace el diagnóstico oportuno. Los misiles que el organismo produce en respuesta a la infección por el virus, además de servir como arma, pueden también ser utilizados como herramienta, ya que pueden contribuir al diagnóstico mediante la apl icación de métodos serológicos como el ELISA y el Western Blot. Actualmente, la técnica de ELISA es la más utilizada para detectar anticuerpos producidos contra el virus dengue. Tales anticuerpos se pueden encontrar en la sangre, justamente cuando aparecen los síntomas su cantidad aumenta en algunas semanas y se pueden seguir detectando durante muchos años.

Tratamiento y prevención

No existe tratamiento específico para una infección por dengue. El tratamiento que se suministra es para aliviar síntomas tales como la fiebre; pese a ello, no se deben administrar medicamentos que contengan ácido acetilsalicílico (aspirina) debido al efecto anticoagulante que tiene, por lo que las hemorragias que aparecen en los casos graves del dengue se agravarían, como ocurre en la FHD y el SCD. La Organización Mundial de la Salud ha propuesto el desarrollo de vacunas tetravalentes, es decir, que protejan contra las cuatro variantes del virus, pero hasta la fecha la mayoría de las vacunas protegen solamente contra un determinado serotipo. Para prevenir el virus se han hecho campañas en contra del mosquito, pero los intentos por controlar su proliferación han tenido poco éxito. Las campañas deben concentrarse en la temporada templada de las zonas endémicas, cuando la población de mosquitos está en el punto mínimo.

Comentarios

Como hemos podido apreciar, al ser el dengue una infección viral, los antibióticos no tienen ningún efecto; por lo tanto, el único tratamiento actual es contra los síntomas, como aumentar el consumo de líquidos o practicar transfusiones sanguíneas si las hemorragias son intensas.

El estado de Veracruz posee las condiciones ecológicas propicias para la transmisión de muchas enfermedades y, de acuerdo con el número de notificaciones, hasta la fecha es una de las entidades con alta endemicidad de dengue. Las acciones que se realizan en el país para tratar de erradicar dicha infección consisten en tratar de evitar la proliferación de los mosquitos a través de campañas de descacharrización y fumigación, ya que al no existir el vector, no habrá tampoco quien transporte al virus
y, por ende, no se expandirá la infección al ser humano.

Sin embargo, las acciones de prevención no deben estar solamente encaminadas al vector; es decir, se debe desarrollar una vacuna que proteja contra las cuatro variantes del virus, por lo que las autoridades deberían invertir en este tipo de prevención que es tan importante como los estudios de vectores; de hacerse, podremos decir el día de mañana que la enfermedad ha
sido erradicada para siempre.