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Alias el mapache

Sandra Gijón Velásquez y Gilberto Silva López

Con su pelaje gris, unas patas que parecen enguantadas y unos antifaces de pelaje oscuro que a muchos nos recuerdan a los Chicos Malos, el mapache es un habitante ciertamente notable de las áreas naturales del continente. El mapache (cuyo nombre científico es Procyon lotor ) es una especie con una amplia distribución y una enorme capacidad de adaptación a distintos ambientes. Es en esencia un carnívoro que pertenece a la familia Procyonidae, que incluye además a los tejones (género Nasua ), las martuchas ( Potos ) y los cacomixtles ( Bassariscus ). En México se encuentran tres especies, que son Procyon insularis, P. pygmaeus y P. lotor. Esta última es la más estudiada de la familia por su importancia económica y recreativa y como vector de enfermedades.
A su manera, el mapache es famoso por diversas razones. En Estados Unidos, por ejemplo, se le considera económicamente importante debido a que su piel se exporta a Canadá y Europa como imitación de otras pieles finas. Aquí no sería gato por liebre, sino mapache por. lo que ustedes gusten. En algunos lugares de Estados Unidos, así como en México, el mapache tiene reputación de rufián pues se le considera una plaga agrícola que ocasiona daños en los campos de hortalizas, maíz, sandía y cacahuate. Lo curioso es que nadie se ponga a pensar que los apaches existen en estos lugares desde mucho antes que el hombre estableciera sus cultivos de hortalizas y otras cosas. Por otra parte, hace cuarenta años que se sabe que el mapache es portador del virus de la rabia, la cual se ha extendido en Norteamérica aumentando el número de mapaches infectados. Lo que es raro es que poco se mencione el elevadísimo número de perros callejeros abandonados que contribuyen a elevar fuertemente esta cifra.

Dieta a la mapache

Entre los aspectos mejor conocidos de esta especie es el relativo a su dieta. En el año 2000 se llevó a cabo un estudio sobre la dieta del mapache en la costa sur de Jalisco, hallando que predominaban en ella vegetales, insectos y crustáceos, pero también aves, reptiles, peces y moluscos, aunque en menor porcentaje. Otros investigadores descubrieron que en un bosque tropical de Costa Rica los crustáceos (específicamente el cangrejo de tierra) y los vegetales eran las principales fuentes de alimento de estos animales. Esto representa una dieta muy variada y hace pensar que la especie tiene opciones muy diversas para alimentarse. De hecho, debido a esta amplitud de la dieta, los mapaches son considerados como especies generalistas, lo que implica que son capaces de utilizar su medio ambiente de manera muy eficaz, por lo que toman los recursos que están disponibles y que les son necesarios espacial y temporalmente, pero ingiriendo otros alimentos en caso necesario.

Germinación y dispersión de semillas "estilo mapache"

Los mapaches también tienen un papel ecológico importante en los ambientes naturales. En una investigación publicada en 1999 se mostró que las semillas de cuatro especies de árboles ingeridas por el mapache aumentaron su capacidad de germinación debido al efecto de las enzimas gastrointestinales de este animal; esto es especialmente importante si se considera que muchas semillas difícilmente germinarían si tales enzimas no actuaran para reblandecer la dura capa que las envuelve. Ello indica que el mapache no sólo influye para contribuir a la germinación de las semillas, sino que con sus desplazamientos también ayuda a que las de esos árboles se dispersen en el medio, con lo que también fomenta la diversidad de los ambientes naturales. Lo anterior quiere decir que el acto de alimentarse rara vez es un acto aislado; en especies como el mapache, tiene implicaciones ecológicas de gran importancia.

Viviendo como mapache

Algunos autores han investigado la preferencia de los mapaches por áreas que muestran cierto grado de perturbación y la tolerancia que tienen hacia el ser humano. Los mapaches, a diferencia de otras especies, no muestran un comportamiento estricto de territorialidad, lo que significa que las disputas entre ellos son prácticamente nulas y también parecen evitar competencias. Dicho de otra forma, desde la perspectiva de los mapaches, lo que hay en un área natural "alcanza para todos".
Debido a que el mapache también es una especie oportunista, que aprovecha prácticamente cualquier tipo de ambiente, así como los recursos aprovechables que hay en él cuando están disponibles y "a la mano", no es raro que se establezcan en sitios cercanos a cualquier asentamiento humano. Por ello, desde hace algunos años se viene analizando este comportamiento. Unos investigadores estudiaron en 1956 las características de sus "hogares" en las zonas urbanas, los que por lo regular se localizaban en construcciones abandonadas por el hombre. En Illinois, por ejemplo, se descubrió que los mapaches usaban asentamientos humanos rurales, suburbanos y urbanos, así que no parecen tener problemas de alojamiento.

La sexualidad y vida en pareja del mapache

El apareamiento de esta especie se lleva a cabo durante el invierno; como la mayoría de los animales, los mapaches exhiben un comportamiento diferente durante este periodo. Las diferencias entre machos y hembras -eso que los biólogos llaman "dimorfismo sexual"- no es muy evidente en esta especie; de hecho, algunas investigaciones sugieren que la única característica visible para poder diferenciar a las hembras de los machos es el tamaño. Los machos son más grandes que las hembras, característica que parece variar de acuerdo con el lugar en que viven, tal y como lo muestra el estudio hecho en 1993, en el que se analizó la variación geográfica del dimorfismo sexual de los mapaches de la especie Porción lotor . Esta especie puede tener un segundo periodo de apareamiento, que ocurre cuando la hembra pierde a las crías de la primera camada o cuando las abandona. Si el periodo de nacimientos es ambientalmente crítico, la tasa de supervivencia de las crías es muy baja.
Los mapaches también son muy especiales para utilizar su hábitat durante periodos de apareamiento y crianza. Algunos investigadores estudiaron esto en 1997 y encontraron que, mientras las mapaches utilizaban el interior del bosque para mantener y cuidar a sus crías, iban a zonas más alejadas para cazar y comer. Con ello, estos animales demuestran que a los "chicos" hay que apartarlos de peligros potenciales. Y no sólo eso. En 1998 se descubrió que mientras que las hembras definen su ámbito hogareño en función de su búsqueda de recursos, los machos lo hacen en términos de la distribución de las hembras. Además, es importante mencionar que el ámbito hogareño de las hembras aumenta considerablemente su extensión durante la época de apareamiento y crianza, con lo que aseguran una mayor área de hábitat y recursos potenciales para ellas y sus crías.

Mapaches en acción

Los estudios sobre este animal -visto como un auténtico "pillo" por muchas personas- están ahora demostrando su enorme valor como sujetos de investigación. Por ejemplo, se han hecho estudios en los que se utiliza al mapache como un posible vector para la localización de radionúcleos en algunos alimentos consumidos por el ser humano en zonas que tienen industrias nucleares. También han empleado al mapache para estudiar la acumulación de metales pesados en la cadena alimenticia. ¿Se dan cuenta de la importancia de estos trabajos? No cabe duda que nuestra opinión sobre una especie y su valoración como un importante elemento del ecosistema cambian cuando hay información disponible sobre ella, producto de muchos estudios. ¿Cómo imaginarse que un animal con mala fama y apariencia de maleante pudiera tener un significado tan importante para nosotros y para nuestro ambiente? O, como dicen algunas personas, ¿para que nos sirven los mapaches? Vamos, amigos, dejemos de hacernos este tipo de preguntas. Ya no hablen de nadie en tono despectivo diciéndole "mapache". La reflexión a que los invitamos es la de considerar que cada especie tiene un papel muy importante en los ecosistemas y que su presencia no es casual en lo absoluto. Algunas, como el mapache, muestran además conductas tan extraordinarias que bien podrían darnos unas clasecitas cualquier día de la semana sobre el uso del ambiente.