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La gripe aviar:
¿nueva amenaza para la salud?

Beatriz Torres de González

Aunque a la fecha hay diversas posturas de científicos y autoridades sanitarias respecto de si la influenza aviar puede o no convertirse en una pandemia, lo cierto es que no podemos negar que hay visos de ello y que los gobiernos, en alerta, están tomando medidas preventivas y que se busca ya una vacuna para los seres humanos.
Mas, ¿es en realidad una nueva amenaza a la salud?
¿Podría convertirse en una pandemia?
Antes de responder a estas preguntas, debemos analizar cuidadosamente las medidas preventivas de transmisión, sobre todo en cuanto a la inocuidad de los alimentos. Por citar un caso, en Italia la venta del pollo ha disminuido en un 70 por ciento debido a las múltiples versiones que corren en cuanto al contagio por ingerir alimentos contaminados.
La Organización Mundial de la Salud, a finales del año pasado, emitió un dictamen con el propósito de abatir los mitos que alrededor del consumo de pollo se han creado, así como las medidas estrictas de manejo de los alimentos, especificando de qué modo se puede o no contraer la enfermedad a través de ellos.

Antecedentes

La gripe aviar, conocida como “gripe del pollo”, es una epizootia que ha generado una gran preocupación en los últimos meses; es noticia constante en los medios de comunicación y motivo de grandes inversiones en laboratorios de investigación de muchas partes del mundo. Su aparición y propagación desde Asia, Europa y recientemente África, así como su contagio a los seres humanos, constituye el objeto de estudio de expertos en biología molecular, epizootias, virología y migración de aves, entre otras disciplinas.
Este tipo de influenza es una enfermedad viral que históricamente ha afectado a las aves silvestres, acuáticas y migratorias, en las que se determinó la presencia del virus desde 1900, clasificándolas como asintomáticas y reservorios naturales. Dependiendo de la variedad de formas estructuradas en su ácido nucleico, el virus puede causar una gran mortalidad en otras especies cuando son infectadas.
La gripe aviar es sólo un tipo de influenza; existe también la porcina, la equina e incluso la humana, pero cada especie posee virus específicos, virus que difícilmente van a afectar a otras especies. Sin embargo, se sabe que cierto tipo de formas virales pueden afectar a más de una especie: de las aves pueden pasar al cerdo, o del cerdo a los hombres, por ejemplo. Todos los virus de la influenza pertenecen a la familia Orthomyxoviridae y se clasifican en A (de las aves) y B y C (del humano y otros mamíferos).
La transmisión del virus de las aves migratorias acuáticas a las de corral o en cautiverio no había alcanzado las cifras históricas actuales, ni muchos menos se habían presentado tantos casos de contagio a los seres humanos: de los 120 que se habían registrado hasta noviembre del 2005, más de la mitad han resultado fatales. El primer registro de infección humana ocurrió en el año de 1997 en Hong Kong debido precisamente a la combinación H5N1, la que contrajeron 18 personas, seis de las cuales fallecieron. Más tarde, las autoridades sanitarias de Vietnam y Tailandia reportaron la muerte de 22 personas; de las 118 personas que fueron infectadas recientemente en el continente asiático, casi el 70 por ciento murió. Hace muy poco tiempo, Croacia dio a conocer que, por segunda vez, padecía un foco de gripe aviar en la localidad de Nacise, al este del país.
Hoy se reportan casos de gripe aviar producida por el virus A, concretamente en Hong Kong y en los domicilios de manejadores de aves, pero ya desde 2004 se había intensificado su incidencia en países como Tailandia, Vietnam, Camboya, Indonesia, China, Turquía y recientemente en el norte de África, así como brotes en Kazajstán, Mongolia y Rusia, con cuadros clínicos agudos y en muchos casos muerte, lo que indica un mayor número de poblaciones en riesgo. En febrero de este año se descubrieron cadáveres de aves migratorias en Alemania y Austria. Los científicos están preocupados porque no esperaban el arribo del virus sino hasta la temporada migratoria de primavera.
La gripe aviar es producida por un virus de tipo A genéticamente diferente a los que producen la gripe humana. Existen subtipos de la gripe aviar, como los H5 y los H7, los cuales se clasifican en “poco patogénicos” y “altamente patogénicos” según sus características genéticas y la gravedad de la enfermedad que producen en las aves de corral. Las aves contaminadas transmiten el virus a través de la saliva, secreciones nasales y excremento. La supervivencia del virus depende de las condiciones ambientales, pero puede vivir semanas en un medio húmedo y fresco. La manipulación de aves en bandadas, como señalamos anteriormente, favorece la propagación.
Los clasificados como altamente patógenos llevan el apellido H5 y H7. Las clasificaciones manifiestan en su ácido ribonucleico una actividad hemaglutinante (HA) y de neuroaminidasa (NA) y se dividen en subtipos de acuerdo a la naturaleza antigénica de la HA y NA. Actualmente para el tipo A hay dieciséis AH y nueve NA diferentes. La especie (H5N1) fue aislada en 1997 y se determinó que los factores que influían en su virulencia eran la presencia de una hemaglutinina muy fácilmente escindible, una sustitución específica en la proteína básica de la polimerasa 2 que facilita la replicación, y una sustitución en la proteína que le confiere mayor resistencia a la inhibición por los interferones y factor de necrosis tumoral.

Mecanismo de acción

En los casos en los que la influenza aviar ha aparecido en el ser humano es que el virus ha sufrido una recombinación viral; cuando está presente un virus específico en una especie animal, éste continúa su evolución: se replica y, dependiendo del grado de virulencia, puede ser asintomático o afectar a otras aves, pero el virus no cambia. Lo mismo ocurre con el virus de influenza de los porcinos.
Pero el de la influenza aviar puede ingresar a un organismo como el cerdo, que porta su propio virus específico de influenza; en ese encuentro los dos virus parasitan una célula, y en ese espacio intracelular puede ocurrir una recombinación de sus ADN y derivar en un tercer virus mutante. Se combinan partes de un ADN con partes del otro y, dependiendo del resultado de dichas combinaciones en el ácido ribonucleico, es como puede surgir una cepa de muy alta virulencia.
Lo que más se teme es que pueda mutar para transmitirse de persona a persona. Hasta el momento, la gripe aviar se transmite a humanos por inhalación de pequeñas gotas infecciosas (aereolización), por contacto directo y por autoinoculación en las vías respiratorias altas o mucosa conjuntival; el contagio se produce de aves o medios contaminados a humanos, y hay pruebas limitadas de que la transmisión sea de persona a persona.
Los estudios sobre la gripe A indican que estos virus siguen evolucionando y muestran cambios en su antigenicidad y en sus constelaciones génicas internas, tienen una mayor variedad de aves huéspedes, mayor capacidad de infectar felinos, patogenicidad reforzada en ratones y hurones en laboratorios de experimentación que producen infecciones sistémicas, así como una mayor adaptabilidad ambiental.
Los análisis indican que el genotipo Z se ha convertido en dominante y que el virus ha evolucionado hacia dos tipos distintos: uno que abarca los procedentes de Camboya, Laos, Malasia, Tailandia y Vietnam, y otro procedente de China, Indonesia, Japón y Corea del Sur. Recientemente, han aparecido brotes diferentes con algunos cambios en la hemaglutinina. El diagnóstico ante-mortem de la gripe aviar producida por el virus A se ha confirmado mediante el aislamiento del virus, la detección de RNA específico de H5 o a través de ambos métodos.

Medidas preventivas

Por ahora, los países se preparan con algunas medidas: fortaleciendo los sistemas de sanidad agropecuaria e inocuidad de alimentos; mejorando la capacidad técnica de los servicios de medidas sanitarias; estableciendo estrictas regulaciones cuarentenarias en las importaciones de aves y productos agrícolas, y aplicando una estricta inspección en los puertos de entrada de aves, vehículos y equipos avícolas, así como poniendo en práctica programas de desinfección. Pero lo más importante, según recomienda Alejandro Bringas, docente de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Veracruzana, es mantener los gallineros fuera de las áreas frecuentadas por aves acuáticas silvestres.
Es importante enfatizar que la principal fuente de contagio es la manipulación por medio del contacto directo con aves vivas o muertas infectadas y de productos derivados de ellas, incluyendo el huevo. El contagio se ha propagado de manera particular entre los criadores domésticos que sacrifican, despluman y evisceran las aves en sus propios domicilios sin las medidas de protección adecuadas.
Las aves infectadas expulsan el virus por la saliva, las heces y el flujo nasal u ocular, y es transferido a la gente cuando está en contacto muy estrecho con ellas; de hecho, tiene un larga supervivencia en los tejidos, las heces y el agua.
Por eso la mayoría de los casos han aparecido en campesinos, agricultores o granjeros dedicados a la cría de aves de traspatio.
El virus en carnes contaminadas es resistente a la congelación o refrigeración, por lo que se recomienda que su consumo sea mediante la cocción habitual (a no menos de 70 °C).
Cualquier consumo de productos avícolas crudos es una práctica de alto riesgo. Insistimos: ingerir carne apropiadamente cocinada no implica riesgo alguno de contagio.
La situación es compleja debido a que intervienen factores sociales, culturales y económicos, porque una de las causas de la rápida propagación del virus es que los granjeros –la mayoría de ellos proveniente de clases económicamente bajas– se niegan a tomar las medidas necesarias de protección para evitar la convivencia de sus aves de corral con las silvestres y migratorias porque ello implica erogaciones económicas fuera de su alcance.
El primer problema radica, al parecer, en que ya cruzó la barrera de las especies: de las aves al hombre o al cerdo, y de éste al ser humano; el segundo es que se logra replicar bien en el organismo humano. Éste es el principal temor de los científicos y las autoridades sanitarias mundiales.
El panorama actual no arroja señales de un control epidemiológico a corto plazo; por el contrario, cada vez son más los países que mediante las rutas migratorias están viendo amenazada su producción avícola, y es asimismo cada vez mayor el número de personas que contraen la influenza aviar, por lo que la alerta sanitaria mundial deberá mantenerse aun en países en donde no ha aparecido la epizootia.
Ante la posibilidad de que nuestro país se vea afectado por el virus AH5N1 de la gripe aviar, el laboratorio de análisis clínicos del Centro de Estudios y Servicios en Salud de la Universidad Veracruzana está en posibilidad de, ante un probable caso de infección, realizar en menos de treinta minutos la prueba cromatográfica para la detección cualitativa de la hemaglutinina H5- HA (ag) y H5 - HA (Ab), misma que distribuye el laboratorio Diagnostics ASAWI de Estados Unidos para la confirmación del diagnóstico.