Editorial
      La creatividad como técnica intelectual
     
      Los rumbos del universo en El Tajín
     
      Electrones cacarizos
     
      Esteroides anabólicos: bonitos por fuera, muy malos por dentro
     
      Cambio climático global: ¿una realidad ignorada?
     
      La salicaria purpúrea: invasión y destrucción de humedales y vida silvestre
     
      Paisajes veracruzanos: breve historia de manejo
     
      Los usos y maravillas de la jamaica
     
      Hongos en los alimentos... ¿estamos realmente informados?
     
      Los abonos naturales
     
      Cuidar a un enfermo, ¿pesa?
     
      ¿Por qué les caigo mal si soy de sangre dulce?
     
      La gripe aviar: ¿nueva amenaza para la salud?
     
      ENTREVISTA
     
      Mario Caba:
semilla y motor de la investigación biológica en la UV
     
      DISTINTAS Y DISTANTES: MUJERES EN LA CIENCIA
   

 

      Oliva Sabuco: una científica del Renacimiento español
     
      CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
     
      La niña que imaginó Plutón
   
 
     

¿Por qué les caigo mal
si soy de sangre dulce?

Silvestre Augusto Hernández Rivera
y Lizbeth Callejas Barrera

La diabetes, llamada comúnmente por la población “padecer de azúcar en la sangre”, es una enfermedad que se caracteriza porque la persona manifiesta una elevada concentración de glucosa en la sangre debida a la insuficiencia de insulina, la falta de niveles adecuados de insulina o ambas, lo que provoca anormalidades metabólicas en los carbohidratos, lípidos y proteínas.
Al ingerir alimentos, el organismo los transforma en glucosa (azúcar), que es la fuente de energía para poder llevar a cabo todas las actividades del cuerpo, siendo la sangre la encargada de transportarla a las células del cuerpo para convertirla en energía. Es la insulina una hormona producida por el páncreas, y actúa ayudando a que el azúcar penetre en las células, además de controlar sus niveles en la sangre. Cuando el cuerpo no posee la cantidad suficiente de insulina, las células no absorben adecuadamente la glucosa que hay, por lo que aumenta su concentración en la sangre. Como consecuencia de lo anterior, aparece un conjunto de síntomas propios de dicha enfermedad, es decir, “se tiene azúcar en la sangre” .
La diabetes mellitus se clasifica en dos tipos: el tipo 1, o diabetes mellitus insulino-dependiente (DMID), y el tipo 2, o diabetes mellitus insulino-no dependiente (DMIND); la diferencia entre las dos radica en que en el primer caso la persona produce escasa o poca insulina, y en el segundo se produce la insulina, pero ésta no es suficiente o el organismo no la utiliza de manera adecuada.
La diabetes es un problema creciente en todo el mundo. Se han realizado proyecciones estadísticas sobre el número de individuos diabéticos mayores de 20 años que habrá en el año 2025, encontrándose que en los países desarrollados la cantidad aumentará de 51 millones a 72 millones, pero en los países en vías de desarrollo la cifra es más alarmante ya que la cantidad crecerá de 84 millones a 228 millones.
Los países que ocuparon los primeros lugares con mayor cantidad de personas diabéticas en 1995 eran la India, con 19.4 millones; China, con 16 millones, y los Estados Unidos, con 13.9 millones; sin embargo, se estima que para el año 2025 la cifra absoluta cambiará drásticamente, y que la India tendrá 57.2 millones, China 37.6 millones y Estados Unidos 21.9 millones.
En nuestro país el panorama tampoco es muy alentador, pues en 1995 ocupaba el noveno lugar del mundo, con 3.8 millones de diabéticos; desafortunadamente, esta cifra aumentará en el año 2025, cuando subirá al séptimo lugar, con 11.7 millones de enfermos. Estos datos posibilitan considerar a la diabetes como un grave problema en todo el orbe.
El tratamiento de la diabetes no es sencillo porque requiere que cuatro factores se cumplan adecuadamente para que la enfermedad pueda sobrellevarse; estos son los siguientes:
1) educar al paciente sobre la enfermedad, 2) realizar ejercicio todos los días, 3) alimentarse apropiadamente y 4) emplear medicamentos de control, llamados hipoglicémicos (los pacientes DMID requieren necesariamente suministrarse insulina para poder controlar la glucosa).
La diabetes se caracteriza porque quien la padece exhibe frecuentemente los siguientes síntomas: sensación de sed intensa (polidipsia), sensación de hambre (polifagia), pérdida de peso, debilidad, nerviosismo y sensación de malestar; también se debe resaltar que la persona se vuelve más propensa a desarrollar infecciones; por si esto fuera poco, muchas veces puede complicarse con problemas en los riñones, pérdida de la vista, infartos y falta de circulación en las extremidades, lo que provoca en ocasiones la gangrena de dedos, pies o piernas completas.
A pesar de que existe en el mercado un número considerable de medicamentos para el control de la enfermedad, un amplio sector de la sociedad muchas veces no puede hacer uso de el los en virtud de su precaria situación económica, viéndose así en la necesidad de recurrir a la naturaleza a través del uso de plantas que se han considerado como una fuente barata o gratuita de medicamentos útiles para tratar la enfermedad desde tiempos muy remotos; gracias a ellas, la población marginada puede aliviar el padecimiento.
El estudio de las plantas medicinales es, sin duda alguna, uno de los temas de mayor importancia para la humanidad. De acuerdo con la Organización Mundial para la Salud de las Naciones Unidas, más de 3,300 millones de personas que viven en las naciones en vías de desarrollo utilizan plantas medicinales en forma regular; por otra parte, más de la mitad de los medicamentos que usa la medicina moderna proviene de las plantas. En los países avanzados, una de cuatro medicinas recetadas tiene su origen en una planta, y es por ello que día a día se siguen sintetizando compuestos que han revolucionado este campo.
Las plantas medicinales con actividad antidiabética pueden aportar una fuente útil de nuevos compuestos orales hipoglicemiantes, ya sea como fármacos o como coadyuvantes de las terapias existentes. Otra razón importante para estudiar el uso de tales plantas es validar científicamente su efectividad y recomendar su uso, lo cual probablemente contribuya a reducir el costo del cuidado de la salud de los pacientes.
Se sabe que en el mundo hay aproximadamente 343 plantas que han sido sometidas a experimentos de laboratorio, gracias a lo cual se han podido demost rar sus efectos hipoglicémicos, es decir, su capacidad de bajar los niveles de glucosa en la sangre. En México se tienen registradas 269 especies de plantas que se utilizan empíricamente para el control de la diabetes, 80 de las cuales ya se han estudiado, demostrándose que la mitad de ellas poseen efectos hipoglicémicos. Las conocidas como tronadora, saúco amarillo (Tecoma stans) y una especie de nopal (Opuntia streptacantha) son las plantas antidiabéticas más comúnmente empleadas en nuestro país.
Hoy en día se ha despertado en todo el mundo un interés creciente por la fitomedicina; cada vez más centros de investigación exploran la posibilidad de usar medicinas herbarias como complemento de la terapia antidiabética convencional, realizándose para ello estudios que tienen como fin determinar sus propiedades curativas. Tal es el caso de la acción hipoglicémica de diversas especies de nopal (Opuntia Ficus indica y Opuntia streptacantha), cuya actividad curativa fue establecida administrando sus extractos por vía oral a ratas y determinando después la concentración de glucosa en el laboratorio. El efecto hipoglicemiante del nopal puede considerarse indiscutible, pero aún resta profundizar en dichos estudios.
Es importante establecer los niveles de seguridad y eficacia de las plantas conocidas como antidiabéticas y entender su mecanismo de acción, por lo que resulta crucial colaborar en la investigación farmacológica y clínica para asegurarse de que las plantas utilizadas no provoquen otros trastornos en nuestro organismo, aliviando una enfermedad pero ocasionando otras. En algunos estudios hechos para comprobar la actividad de diferentes concentraciones del extracto en los ratones, se ha observado el efecto hipoglicemiante de la albahaca morada (Ocimunsanctum L.). Los resultados obtenidos demuestran que el diseño experimental es efectivo para disminuir la glucosa mediante las diferentes dosis estudiadas, lo que permitirá experimentar con dosis más efectivas en organismos más complejos, y posteriormente en los humanos.
Ciertos investigadores turcos del área médica prepararon un cocimiento de las raíces de Rheum ribes, y administraron oralmente los extractos obtenidos a ratas sanas y enfermas, volviendo diabéticas a estas últimas tras la administración de un fármaco. Después, compararon los resultados con la aplicación de otro medicamento hipoglicémico, hallando que los extractos poseen un efecto que disminuye la glucosa en la sangre de animales diabéticos, pero no en la de animales sanos. El experimento demostró también que los extractos de la cocción de las raíces de las plantas utilizadas son más potentes durante la primera hora tras la aplicación que en la segunda.
En otro experimento realizado por Ghosh, Sharatchandra y Thokchom, se comprobó la actividad hipoglicémica de los extractos de Ficus hispidus en ratas sanas y diabéticas; estos investigadores utilizaron además, como en el experimento anterior, un medicamento hipoglicémico para comparar el efecto del extracto, logrando una reducción significativa de los niveles de glucosa en la sangre de ambos grupos de ratas; sin embargo, la reducción de glucosa mediante el extracto fue menor que la obtenida con el fármaco estándar.
En México también se realizan estudios de este tipo. El doctor Pérez Gutiérrez y sus colaboradores investigaron la actividad hipoglicémica de los extractos de hierba dorada (Brickellia veronicaefolia), trompetilla (Bouvardia terniflora) y cuajilote (Parmentiera edulis), utilizando diferentes sustancias para obtenerlos y empleando tanto ratones normales como diabéticos.
Los resultados confirmaron la actividad hipoglicemiante de estas plantas, que son usadas en la medicina tradicional para el tratamiento de la enfermedad.
En el estado de Veracruz se han encontrado registros en algunos poblados gracias a los cuales se sabe que los diabéticos utilizan los frutos de la cactácea niguilla –también llamada lágrimas de San Pedro, racimo de perlas o mano de muerto (Rhipsalis baccifera)– para contrarrestar la enfermedad, pues al no contar con suficientes recursos económicos ven en esa planta una ayuda para tratar su enfermedad. Por ello, en algunos estudios preliminares realizados en el Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad Veracruzana se ha encontrado que los extractos de dicha planta, administrados por vía intramuscular a ratas hembras de la línea Wistar, tienen efectos positivos al disminuir la concentración del azúcar en la sangre de estos roedores; sin embargo, tal como se menciona, son resultados preliminares, por lo que aún se debe profundizar más en la investigación para
que sus resultados puedan ser más confiables y comience la aplicación de los mencionados extractos a otras especies de animales, para que más tarde y con mayor certeza se puedan utilizar en humanos en las dosis adecuadas.
A manera de conclusión diremos que hay un gran número de plantas candidatas para el tratamiento de la diabetes; no obstante, muchas de ellas todavía requieren ser analizadas desde el punto de vista farmacológico y clínico para precisar con mayor detalle sus mecanismos de acción celular y molecular, así como para purificar los compuestos responsables de la propiedad hipoglicémica.
Lo anterior ayudaría a que la población que las emplea lo haga con bases científicas y conociendo las dosis adecuadas para su uso efectivo, pues en ocasiones algunas hierbas medicinales tienen efectos indeseados, por lo que es necesario investigar la efectividad y la seguridad de su empleo en el tratamiento de la diabetes.
Será algo trascendental el que los compuestos activos de dichas plantas puedan llegar a sintetizarse comercialmente en gran cantidad y tengan una amplia circulación en todo el mundo.

 

Para el lector interesado
Nájera B., A. (1998). Investigación experimental comparativa del efecto hipoglucémico de los ext ractos de la quina amaril la y el guarumbo. Tesis para obtener el título de Químico Farmacéutico Biólogo. Orizaba, Ver.: Universidad Veracruzana.
Pérez G., R.M., Pérez G., C., Zavala S., M.A. y Pérez G., S. (1998). “Actividad hipoglucemiante de Bouvardia terniflora, Brikellia veronicaefolia y Parmentiera edulis”. Salud Pública de México, 40(4): julio-agosto.
Ramos R., R. (1980). “Una observación clínica sobre el efecto hipoglucemiante del nopal (Opuntia sp.)”. Medicina Tradicional, 3(10): 9-10.
Romo de Vivar, A. (1976). Importancia de los estudios químicos en plantas medicinales. México: UNAM.