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La creatividad como técnica intelectual

Patricia Martínez Moreno

Las técnicas de investigación intelectual

El desarrollo de las potencialidades humanas, como la inteligencia, la creatividad y el talento, son técnicas de trabajo humano intelectual. Pero sobre ellas surgen ciertas interrogantes: ¿qué es ser creativo?, ¿dentro de qué inscribiríamos este acto?, ¿existe una medida de la creatividad? A simple vista, se puede decir que ser creativo sería “hallar una idea nueva”. Y ¿qué es una técnica de trabajo intelectual? Es la tesis y en general toda actividad investigadora en donde se lleva a cabo el pensar y el actuar; estos métodos o técnicas se refieren al pensamiento e inteligencia.

Las técnicas de trabajo humano intelectual se dividen en tres grandes grupos desde el punto de vista del contenido: el primer grupo es aquel en donde la inteligencia se considera como la capacidad de entender y de formar conceptos y juicios; el segundo es el que hace énfasis en el razonamiento o aptitud para obtener proposiciones o juicios por inferencia de otros previos, y el último grupo alude al poder de invención, en otras palabras, a esa chispa que se enciende en nosotros espontáneamente, sin un proceso lógico que la anteceda, cuando tenemos la intuición de una idea que es solución de un problema o dificultad.
En la investigación científica parece obvia la necesidad de tener en cuenta las técnicas en cuestión, ya que aquella es, como se ha dicho, una tarea esencialmente intelectual que exige el ejercicio continuo y depurado de la inteligencia; se pueden aprender muchos procedimientos para investigar, pero eso sirve de muy poco si no se ha aprendido a pensar. Por ello se destacan dos consejos básicos para el desarrollo del trabajo intelectual. El primero sugiere procurar concentrarnos totalmente en el pensamiento reflexivo sobre una cuestión, sin pretender atender conscientemente a ninguna otra idea o sensación. El segundo, que busquemos descansar del trabajo mental dedicándonos sin pensar en nada a percibir el mundo exterior con los sentidos y atendiendo sobre todo el ir y venir de nuestra respiración .
Una vez que se ha aprendido a manejar el pensamiento, lo que prosigue es definir cada una de las técnicas de trabajo intelectual, entre las cuales tenemos la creatividad, la innovación y el descubrimiento. El Diccionario de la Real Academia Española señala que crear es un acto de producir algo de la nada, y que la creatividad no es el acto de crear sino la facultad o capacidad para efectuarlo. Ahora bien, el descubrir es poner al descubierto, develar. El hecho mismo de que lo pongamos al descubierto nos permite ver y conocer lo que antes estaba oculto a nuestros ojos. La invención, por el contrario, no es sólo conocer sino encontrar algo, lo que tiene lugar cuando hallamos nuevas formas, aplicaciones y combinaciones de lo dado por la naturaleza e incluso por la cultura. En otros términos, el descubrimiento es una actividad científica y la invención una actividad técnica. De ahí que se diga y se deba decir: descubrimientos científicos e inventos técnicos. Así, la invención es una actividad propia de la inteligencia humana. Ralph Waldo Emerson, ensayista y poeta estadounidense del siglo pasado, nos dice: “Sólo un inventor sabe copiar, y todo hombre es o debería ser un inventor ".

Tanto el descubrimiento como la invención representan la solución a un problema, con la diferencia de que en el primer caso es conocimiento científico, mientras que el segundo es técnico o de aplicación práctica de los conocimientos.

Técnicas de creatividad

Tal y como se expuso anteriormente, la creatividad consiste en producir algo nuevo. La característica común entre la creatividad, el descubrimiento y la innovación es la novedad.
La producción de algo novedoso mediante nuevos conocimientos hace posible nuevas ideas, nuevos procedimientos de actuación práctica y nuevos instrumentos, mostrar algo nuevo que no existía, por lo que no se puede hablar de técnicas verdaderas cuya puesta en práctica tenga como resultado un descubrimiento o invención.
Sin embargo, aunque se haya logrado este ideal, no existe un método para la creatividad; de acuerdo con el psicólogo norteamericano Jaqui, la investigación científica sobre la creatividad ha logrado validar las siguientes hipótesis: a) el poder de crear existe en todo individuo; b) se puede descubrir el proceso de creación y lo que lo estimula; c) los factores de educación y el medio ejercen efectos importantes sobre la creatividad, y d) una pedagogía moderna que dé preponderancia a la inteligencia convergente incrementa la creatividad.
La lógica de la creatividad se ocupa de la información nueva, por lo que aporta ideas nuevas proporcionado probabilidad en lugar de certeza. Mientras que la lógica tradicional es la lógica del sí/no, la lógica de la creatividad es la del “sí es probable/no es probable”.

Elementos o factores de la creatividad

Es posible distinguir diversos elementos en todo acto concreto de creación:
1. Intuir el problema.
2. Intuir la solución.
3. Imaginar las relaciones entre unidades de observación como variables.
4. Imaginar las probabilidades de adaptación, reformas y aplicaciones que presentan los elementos.

Reglas para llevar a cabo creatividad

Hay algunas reglas para llevar a cabo el acto concreto de creación: Exigirse y desconfiar de sí mismo. Exíjase a sí mismo; los satisfechos de sí mismo son las demás personas; no hay que confiarse de sus experiencias. Creatividad es también abandonar una idea cuando ya no resulta defendible y buscar soluciones sin forzarlas.
Tener iniciativa y decisión. No espere a otros, comience usted mismo; aborde con decisión cualquier problema sin cohibiciones; organice el futuro, olvide el juicio de los otros, juzgue por sí mismo e invente en lo posible formulando preguntas que no tienen respuesta.
Promueva el cambio. Sea partidario del cambio ya que sólo los aburridos son inmóviles; cambie su entorno antes de que se aburra de él; atrévase a derribar y cambiar situaciones o elementos que han estado ahí por años.
Tenga curiosidad. Acumule conocimientos e interésese por todo; la inquietud es un requisito primario del hombre creativo, por lo que antes de poder resolver un problema necesita conocerlo a fondo.
Sea original. Sea distinto a los demás pero no a cualquier precio; no tenga miedo de sus propias ideas y organice de manera interesante el mundo que le rodea, ¿Ideas simples? Es mejor que ninguna; no robe ideas a los demás, pero empléelas constructivamente.
Observe. Mire bien lo que es, y así podrá entonces ver lo que puede llegar a ser; mire su entorno y encierre mil y una de sus ideas; nada de experimentar: sólo observación.
Sea crítico. Entrénese en críticas constructivas; esté dispuesto a discutirlo todo; deje que sus ideas se interpreten de distinta forma ya que pueden llegar a hacerse más interesantes y resulten mejor para iniciar su creatividad.
Tenga modestia, tolerancia, paciencia y buen humor. La creatividad comienza con lo pequeño, que lo grande llega después por sí mismo. También es creativo comenzar de nuevo desde el principio; sea tolerante con los demás pues es posible que tengan la razón. La primera mejor idea es a veces la última buena idea. La comicidad resulta también ser creativa.

El proceso de la creatividad

Para llevar a cabo las reglas antes mencionadas, es necesario pasar por un proceso en todo trabajo de investigación científica; así pues, la creatividad se logra a través de un proceso creativo, en el cual se pueden incluir algunas o todas de las siguientes fases:
Orientación: Señalar al problema.
Preparación: Obtener datos pertinentes al problema.
Análisis: Desmoronar en pequeñas partes el material más importante.
Ideación: Reunir alternativas en forma de ideas.
Incubación: Aislarse para poder visualizar mejor el problema.
Síntesis: Reunir de manera conjunta las piezas del problema.
Evaluación: Juzgar las ideas resultantes.

En resumen, la creatividad profesional no puede ser improvisada de un día para otro ni mucho menos; al contrario, hay que buscar estimularla y desarrollarla, en lo cual interactúan muchos factores de diversa índole, como el propio carácter, la personalidad y la idiosincrasia de cada individuo, razón por la que se dice que la creatividad tiene un carácter personológico.
A través de algunas técnicas y reglas se logra despertar, motivar o intuir la creatividad. Ya decía el gran físico Albert Einstein: “El factor realmente valioso es la intuición”. En efecto, la intuición es un elemento clave dentro de la creatividad, por lo que no hay que ignorarla por mucho que se haga burla de ella; así, es conveniente trabajarla de manera personal y mediante técnicas de trabajo intelectual.

 

Para el lector interesado

De Bono, E. (1974). “El pensamiento lateral”. Manual de la creatividad. Barcelona: Progreso.
De Bono, E. (1973). La práctica del pensamiento o cómo resolver proble mas cotidianos. Barcelona: Kairós.
Jaqui, H. (1979). Claves para la creatividad. México: Diana.
Kirst, W. (1974). Desarrolle su creatividad. Bilbao: Mensajero.
Osborn, A.F. (1960). Imaginación aplicada. Principios y procedimientos para pensar creando. Madrid: El Magisterio Español.
Sierra B., R. (1999). Tesis doctorales y trabajos de investigación científica. Madrid: Paraninfo.
Veraldi G., B. (1974). Psicología de la creación. Bilbao: Mensajero.