Editorial
      La realidad y nuestra percepción acerca de ella
     
      Desvaríos matemáticos
     
      La prueba de micronúcleos
     
      Materiales luminiscentes y algunas de sus aplicaciones
     
      La metatesis y el Premio Nobel de Química
     
      Nosotros, todos, infinitamente asesinos y suicidas involuntarios
     
      Las influencias forestales: ¿una realidad aparte?
     
      Rescatemos el Parque Nacional del Cofre de Perote
     
      Helechos: joyas naturales desapercibidas
     
      ¿Es útil la flora de la selva baja caducifolia de México?
     
      El problema de las plantas invasoras
     
      Mamíferos marinos: ¿veracruzanos desconocidos?
     
      Plantas medicinales: de la brujería a la ciencia
     
      Lo dulce del azúcar
     
      DISTINTAS Y DISTANTES: MUJERES EN LA CIENCIA
   

 

      Trótula y la escuela de Salerno: el renacimiento de la medicina
     
      CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
     
      La velocidad de la vida
   
       
       
       
       
       
       
     
       
     
       
 
     

Rescatemos el Parque Nacional del Cofre de Perote

Yamilet Tivo Fernández
y Lourdes G. Iglesias Andreu

México exhibe una gran variedad de condiciones ecológicas que hacen que existan numerosas comunidades vegetales. La distribución de los bosques de coníferas comprende todos los estados de la República, salvo Yucatán, Campeche y Tabasco. Son comunidades representadas por diez géneros: Abies, Cupressus, Juniperus, Libocedrus, Picea, Pinus, Podocarpus, Pseudotsuga, Quercus, Taxus y Taxodium, cuya distribución abarca la Sierra Madre Occidental y la Sierra Madre Oriental, ocupando un área de 21 millones de hectáreas, en las que 85% del total de las especies de pinos son endémicas, pues sólo crecen ahí.
Por esta razón, a México se le considera como un centro secundario de especiación de los pinos y ocupa el cuarto lugar en el mundo en términos de biodiversidad. Los botánicos han podido distinguir para el género Pinus hasta setenta especies y subespecies, o sea, aproximadamente 60% de las 120 especies de pinos que hay en el mundo, 27 variedades y nueve formas. Ocupa el vigésimo sexto lugar en cuanto a producción forestal en todo el orbe, ya que únicamente aprovecha alrededor de 12 millones de metros cuadrados, que significa menos de 25% del potencial productivo de las masas forestales naturales en el país, donde 17% de las especies forestales mexicanas se encuentra en vías de desaparecer.
El volcán del Cofre de Perote, también conocido como Nauhcampatépetl, es la cumbre cuya altitud (4,282 m) ocupa el octavo lugar en el país. Se localiza en el estado de Veracruz, cerca del límite con el estado de Puebla, entre los
19°03’18’’ latitud norte y 97°09’34’’ longitud oeste. Tiene una temperatura media anual que varía entre 12.7 y 18 ºC, con una precipitación pluvial media anual de 519.1 mm. Entre los tipos de vegetación que se encuentran en la zona se hallan, a saber: pino de altura (Pinus hartwegii), pino ocote (P. rudis), pino piñonero (P. cembroides), pino prieto (P. greggii), pino cahuite (P. ayacahuite), pino blanco (P. pseudostrobus), pino de Navidad (Abies religiosa), abeto (A. hickelii) y aliso rojo (Alnus firmifolia).
Sin embargo, a pesar de la diversidad forestal que tiene esta zona, el panorama que se observa en ella es la deforestación sistemática, la erosión de tierras, la escasez de agua y de fuentes de trabajo, lo que la ha llevado hacia un proceso acelerado y cada vez más agudo de desertificación (proceso que ha sido definido por la Organización de las Naciones Unidas como una disminución del potencial biológico de la tierra que ha desembocado en condiciones de tipo desérticos), a lo que han contribuido los programas de reforestación sin continuidad y la utilización de especies poco tolerantes a las condiciones existentes en la región.

De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, en 1998 se dañaron 121 hectáreas de la zona del Cofre de Perote, lo que significa más de 20% del área total protegida en la actualidad. Este problema se debe en parte a que no se dispone de programas adecuados de manejo y protección, lo que ha provocado la degradación de los suelos, el debilitamiento de los árboles que quedan en pie y la destrucción del microclima fresco y húmedo.
Aunado a ello, el turismo en la zona no ha sido una fuente de ingresos para la gente que ahí vive, sino de basura, incendios y otros daños para el volcán.
El pino de las alturas se localiza a 4,282 m. Tiene un bajo porcentaje de germinación (10%) en virtud de que más de la mitad de sus semillas están vacías. Esto constituye, al parecer, una manifestación del fenómeno de depresión consanguínea, que es bastante común en las especies de coníferas; pese a que esta especie se halla en riesgo, no ha sido aún reconocida por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) porque no se encuentra incluida en la Norma Oficial correspondiente.
Asimismo, la ubicación de dicha especie en las altitudes mayores conlleva una limitada dispersión de polen y semillas, lo que contribuye a que se produzcan modificaciones en su estructura genética y el nacimiento de grupos de pinos estrechamente relacionados. Todo lo anterior ha traído como consecuencia que en la zona haya una pobre o nula regeneración de los bosques debido a causas tan comunes como la colecta excesiva de semilla, el combate ineficiente de plagas y enfermedades forestales y la falta de un plan estratégico de manejo forestal.
Con la finalidad de lograr la restauración y conservación del área del ejido Rancho Nuevo, ubicado dentro del Parque Nacional del Cofre de Perote, el Laboratorio de Biotecnología y Ecología

Aplicada (LABIOTECA) de la Universidad Veracruzana desarrolla actualmente un proyecto titulado “Manejo de la población de Pinus hartwegii Lindl. del Cofre de Perote, Veracruz, México”, financiado por la Fundación Produce, con material genético de cuatro procedencias de la Sierra Madre Oriental: Cofre de Perote, Pico de Orizaba, La Malinche e Izta-Popo. Se ha dado continuidad al proyecto para el establecimiento de un vivero de 10 metros de largo por 8.5 de ancho que beneficia a los ejidatarios de la zona, los cuales contarán con material genético de esas mismas procedencias y con especies del género Abies –como A. religiosa y A. hickelii– procedentes del Parque Nacional del Cofre de Perote.
El objetivo del proyecto es lograr la introducción de materiales provenientes de diferentes procedencias con propósitos de restauración; además, se han impartido pláticas a los ejidatarios de la zona sobre la importancia de la población de pinos del Cofre de Perote y los problemas actuales que padece, con vistas a motivarlos a que contribuyan a su preservación. De igual forma, se les ha explicado la mejor manera de realizar los trabajos de colecta, beneficio de las semillas, producción de plantas y desarrollo de la plantación. Todo ello hará posible crear la conciencia necesaria para el aprovechamiento y desarrollo sostenible y sustentable de los recursos forestales de la región, especialmente de aquellos que, como la población mencionada, requieren de una atención especial.


Para el lector interesado
Aceves R.J., L. y Nava V., N.A. (2004). Plan de manejo del Parque Nacional Cofre de Perote o Nauhcampatépetl. Disponible en línea: http://www.uv.mx/iiesca/revista2/aceves.html.
Iglesias, A.L., Mora, I., Ocampo, V. y Hernández, J. (2001). Estudio de la viabilidad y variabilidad morfométrica en semillas de la población de Pinus hartwegii Lindl. de la Región del Cofre de Perote, Veracruz. Resúmenes del V Congreso Mexicano de Recursos Forestales, 7-9 de noviembre. Guadalajara, Jalisco, 109–110.
Iglesias A., L. y Tivo F., Y. (2005). Contribución al manejo de la población de Pinus hartwegii Lindl. del Cofre de Perote. Agroentorno, 61(8), 16-17.
Narave, F.H. (1985). La vegetación del Cofre de Perote, Veracruz, México.
Biótica (Instituto Nacional de Investigaciones sobre Recursos Bióticos), 10(1), 35-64.
Tivo F., Y. e Iglesias A., L. (2004). Problemática de la población e importancia de la conservación de Pinus hartwegii Lindl. Agroentorno, 60(8), 4-5.