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El problema de las plantas invasoras

Isabel López Zamora

La presente nota, preparada en respuesta a la necesidad de compartir el conocimiento adquirido en diversas experiencias sobre la invasión de especies ajenas a nuestros ecosistemas nativos (lo que se describe como “especies invasoras exóticas”), explora la vulnerabilidad de esos ecosistemas ante la introducción, colonización y establecimiento de especies de plantas y animales invasoras no nativas, lo que se define como “invasión biológica”.
Una especie exótica se cataloga como “invasora” cuando su introducción causa –o es posible que cause– daños a la economía, al medio ambiente o a la salud pública. Se reportan también algunos de los impactos ecológicos y socioeconómicos de las especies invasoras exóticas, y se proporciona por último una guía de información básica que puede ayudar a mitigar el impacto de la invasión de plantas exóticas en la vegetación nativa.
En forma creciente y cada vez más alarmante, el comercio global y las actividades turísticas están contribuyendo directamente a mezclar faunas y floras a través de los límites y fronteras biogeográficas.
Ello ha dado origen a la rápida y exitosa introducción de muchas especies exóticas de plantas y animales en lugares muy lejanos de su lugar de origen y, por consiguiente, a que ahora estén invadiendo nuestros ecosistemas nativos (Figuras 1a y 1b). La introducción de especies invasoras exóticas representa una de las más grandes amenazas a las que se enfrentan nuestros ecosistemas y especies nativas. La invasión, a través de su introducción intencional o accidental, ha llegado a causar graves daños a los ecosistemas terrestres y acuáticos y a provocar cambios ecológicos en las poblaciones silvestres, en la composición yestructura de los ecosistemas y en el desplazamiento y reemplazo de especies nativas, así como la reducción del rendimiento de los sistemas agrícolas, la transmisión de diversas enfermedades y plagas en cultivos y bosques, y la pérdida de la diversidad biológica nativa.
En los últimos doscientos años se han logrado establecer varios cientos de miles de especies de plantas y animales de origen extranjero en todo tipo de ecosistemas alrededor del mundo. Aproximadamente una de cada siete de esas especies nuevas se torna agresiva, ocasionando problemas en tal grado que generan un elevado costo, que se llega a manejar en montos de millones de dólares, para su control y manejo.

Las especies invasoras
Las especies invasoras exóticas son uno de los vectores más relevantes del cambio ambiental alrededor del mundo. Ellas contribuyen a la inestabilidad social y económica en virtud de que afectan la conservación de la biodiversidad, el desarrollo sustentable y el crecimiento económico. La globalización del comercio, el turismo y el transporte está aumentando considerablemente el número de especies invasoras exóticas que se desplazan alrededor del mundo, así como la velocidad a la cual lo están haciendo. Al mismo tiempo, los cambios en el clima y en el uso de la tierra están logrando que algunos hábitats sean más susceptibles a la invasión biológica (Figura 2). Aun las áreas naturales mejor protegidas no son inmunes a las especies invasoras exóticas.

Las especies invasoras exóticas son individuos (generalmente transportados por el hombre) que se establecen exitosamente por sí mismos, y que después llegan a dominar o a reemplazar a los individuos que forman parte integral del ecosistema nativo y que ya estaban presentes antes de que ocurriera el proceso de invasión.
Los factores involucrados en ese proceso varían; digamos, por ejemplo, que un organismo ha sido liberado de las presiones de los depredadores o del ataque de parásitos en su ambiente nativo; por lo tanto, puede llegar a ser “resistente” y establecerse con facilidad en un nuevo ambiente, explotar los recursos disponibles y dominar competitivamente a la vegetación ya existente (Figura 3). Sin embargo, cualesquiera que sean las causas, las consecuencias de dichas invasiones –incluidas la alteración del hábitat y la interrupción de los procesos que permiten la funcionalidad de los ecosistemas naturales– son con frecuencia catastróficas para las especies nativas.
Las especies que son repentinamente llevadas a nuevos ambientes podrían no sobrevivir, pero desafortunadamente en muchas ocasiones se establecen rápida y exitosamente en ellos; al no encontrar fuertes enemigos naturales que controlen su crecimiento o que compitan con ellas, se convierten entonces en invasoras exóticas muy nocivas. Este proceso, aparejado a la destrucción del hábitat, ha sido la causa principal de la extinción de muchas especies nativas en todo el mundo. Aunque en el pasado muchas de tales pérdidas no habían sido registradas, actualmente hay una comprensión cada vez mayor de los costos ecológicos que producen las invasiones biológicas en términos de la pérdida irrecuperable de la diversidad biológica.

Es bien sabido que las especies invasoras exóticas representan la fuerza más significativa de la declinación de las poblaciones vegetales y animales. El impacto de esas invasiones biológicas en la salud pública o en la economía podría también ser considerable (Figuras 4a y 4b). Cuando la evidencia de dichos impactos pueda monitorearse y comunicarse veraz y rápidamente, un amplio rango de alternativas de control y manejo habrán de surgir para dar una respuesta efectiva al problema.

Algunas herramientas para combatir la invasión
Las estrategias requeridas para disminuir el impacto de las especies invasoras son muy diversas. El presente trabajo proporciona una guía de información básica para desarrollar y poner en práctica programas y estrategias efectivas para prevenir, erradicar y controlar las especies invasoras exóticas.
Un elemento esencial en el combate local, nacional y global contra las especies invasoras es la eficaz distribución de la información y las experiencias relativas a los avances en su investigación y manejo. Además, la sensibilización del público en todos los sectores de la sociedad es fundamental para ello.
La creación de programas exitosos de erradicación y control de especies invasoras en los ecosistemas naturales y una mayor conciencia del problema podrían contribuir a aumentar la capacidad de una determinada región para prevenir el movimiento e introducción de tales especies, ofreciendo así las oportunidades para el manejo de las invasiones biológicas en los sitios dañados.
La necesidad de crear y fomentar grupos de especialistas interesados en estudiar las especies invasoras se hace cada vez más urgente. Dichos grupos proporcionarían consejo a todos aquellos miembros de agencias de la conservación y a los encargados de proponer y establecer reglamentos para el manejo de nuestros ecosistemas naturales, así como a las comunidades humanas que dependen de tales recursos sobre los riesgos que representan las invasiones biológicas, lo que fomentaría la aplicación adecuada y especifica de métodos de control o erradicación de las especies invasoras exóticas. Las actividades de los grupos para la prevención y manejo estarían enfocadas principalmente a las especies invasoras exóticas que causan pérdida de la diversidad biológica, dando particular atención a aquellas especies consideradas como las más agresivas. Tal es el caso de muchos pastos invasores exóticos, como Cynodon dactylon, comúnmente conocido como “estrella de África” o “Bermudagrass”, y Sorghum halepense, que es el que se conoce como “zacate Johnson”. Dichas especies han sido introducidas para su uso local, para mejorar la producción agrícola y como forraje para el ganado (Figura 5); pero hay muchas otras especies exóticas que se han introducido con propósitos ornamentales, estéticos o recreativos, las que, no obstante, representan una fuerte competencia y una grave amenaza para la diversidad nativa de nuestros ecosistemas.

En conclusión…
Aun cuando la prevención, erradicación y control de las invasiones biológicas en los ecosistemas naturales ofrece retos de tipo científico, político y ético, el problema podría ser reducido a su mínimo a través de la acción concertada. Grupos de prevención y manejo podrían ayudar a crear conciencia entre los residentes y otras personas que tienen interés en proteger los recursos naturales, así como a sensibilizarlos sobre la importancia del manejo apropiado de las especies invasoras exóticas en nuestros ecosistemas. Ello sólo es posible mediante una participación activa y el entrenamiento adecuado de la gente para desarrollar su capacidad para llevar a cabo acciones cooperativas con resultados favorables, y quizás incluso se podría emprender un plan de manejo similar en otros lugares que enfrentan las mismas condiciones de invasión de especies exóticas. Con la información científica y las herramientas apropiadas proporcionadas por los grupos de especialistas, las decisiones a tomar estarán bien fundamentadas y serán factibles.
Los programas de cooperación entre las instancias gubernamentales y otras instituciones y organizaciones relacionadas podrían facilitar el cumplimiento de medidas estratégicas que, oportunamente aplicadas a través del tiempo, serían a la postre exitosas en el manejo y control de las especies invasoras en nuestros ecosistemas nativos.