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El lindano

Rosa María Infanzón, Ste fan M. Waliszewski, Octavio Carvajal y Patricia Trujillo*


El lindano es un insecticida organoclorado, relativamente volátil y persistente. Por su estabilidad química y su gran afinidad con las grasas, se acumula en los tejidos ricos en ellas de los animales. Puede migrar a largas distancias a través del aire en forma de vapores o adherido a las partículas del suelo o sedimentos. Debido a su extenso uso desde los años cuarenta, se detecta su presencia en la totalidad del ambiente, e incluso en áreas donde nunca fue utilizado, como el Ártico. Este hecho comprueba su dispersión y transportación atmosférica en todo el mundo. Los estudios de monitoreo hechos en el tejido adiposo, la leche materna y el suero sanguíneo humano, realizados en diversos países, comprobaron que el lindano y sus isómeros están presentes en casi todos los habitantes del mundo. En los países industrializados se ha prohibido su uso, y en los países donde aún se aplica hay presiones para que se restrinja su empleo o se elimine gradualmente.

El lindano se aplica como insecticida en el control de plagas agrícolas, en salud pública o en aplicaciones farmacéuticas. También se emplea para controlar infestaciones de insectos en madera, cuero, lana y algodón. De igual forma, se aplica en el ganado bovino para combatir las garrapatas y otros parásitos.

Esta sustancia actúa contra los insectos porque lo ingieren o inhalan sus vapores. Estimula el sistema nervioso central provocando el temblor, hiperexcitación, pérdida de coordinación, parálisis y muerte.

En la agricultura, el lindano se aplica rociándolo en diversos cultivos y frutas; asimismo, se le usa para esterilizar el suelo, tratar semillas preemergentes y desparasitar externamente al ganado vacuno. Un ejemplo específico de tal uso se halla en la India, donde se aplica para controlar plagas del algodón, caña de azúcar, calabazas, col, cebolla, manzano, nogal, maíz, papa, tomate, coliflor, pepino y frijol. En Canadá, el lindano se destina a los cultivos de frutas y vegetales, plantaciones de tabaco e invernaderos. Este país comenzó en este año la eliminación gradual de todas las aplicaciones en los ámbitos agrícola y sanitario, pero t iene actualmente regist ros para el tratamiento preemergente de semillas en diecisiete cultivos, mientras que Estados Unidos lo utiliza en diecinueve cultivos y México en seis. En países africanos como Nigeria, el lindano se usa ampliamente para el control del gorgojo durante la producción de nuez de cola, y en Uganda se aplica para envenenar y capturar peces en algunos ríos y en el Lago Victoria.

En el área de salud pública, existen registros para el uso de este insecticida en varias formulaciones, la mayoría de las cuales son productos farmacéuticos, como lociones y champúes medicados para el control de piojos de la cabeza y la sarna en personas, así como para combatir las pulgas y garrapatas en los animales domésticos. También se aprovecha en el control de moscas, pulgas, cucarachas, zancudos, chinches y escarabajos en la India. En México su uso se limita al tratamiento de pediculosis y escabiasis en los seres humanos y al combate de alacranes.

Datos recientes indican que los piojos de la cabeza tienen resistencia a las terapias habituales con champúes que contienen lindano, según se observó en Gran Bretaña, República Checa, Francia, Canadá, Dinamarca y Estados Unidos. Los investigadores sugieren que los productos farmacéuticos a base de lindano se deben retirar del mercado a causa de su poca efectividad. Por esta razón, desde el año 2002 se prohibió en California la venta de productos basados en el lindano para el control de los piojos y de la sarna.

Recientemente, se propuso en la India usar esta sustancia para el control de la malaria. En este país la aplicación del lindano tiene un costo significativamente menor que otros plaguicidas (con excepción del DDT), lo cual constituiría un significativo ahorro para el gobierno.

En el período de 1990-1995 se produjeron 3,222 toneladas de lindano en todo el mundo, pero hoy sólo se le sintetiza en la India, China y Rumania. Otros países lo importan y lo incorporan a la formulación de sus productos; también se exportan los productos formulados o las semillas ya tratadas. La demanda mundial de lindano en 1997 fue de tres mil toneladas, de las cuales la mitad correspondió a Europa. Otros consumidores significativos fueron Estados Unidos y Canadá, con setecientas toneladas. El continente asiático mostró una demanda creciente que alcanzó seiscientas cincuenta toneladas en ese año.

El lindano, por ser una sustancia ajena al organismo vivo, tiene varios efectos agudos y crónicos en la salud. La exposición aguda afecta básicamente al sistema nervioso central, con síntomas que incluyen vómitos y diarrea, seguidos por convulsiones. En las intoxicaciones agudas hay inflamación del tracto digestivo, hemorragia y coma. Las personas expuestas laboralmente durante varios años al lindano desarrollaron cirrosis hepática y hepatitis crónica. La exposición a cantidades pequeñas a través de la piel o por ingestión tiene como consecuencia dolores de cabeza, náuseas, mareos, temblores y debilidad muscular. Los efectos de la exposición crónica incluyen alteraciones nerviosas y aumento en el peso del hígado. Los niños muestran mayor susceptibilidad a los efectos adversos de la exposición al lindano, y las agencias internacionales lo clasifican como posible carcinógeno y alterador endocrino capaz de imitar ciertas hormonas en los humanos debido a la alteración de las funciones fisiológicas controladas por ellas. Su uso en cantidades excesivas en el combate de los ectoparásitos del ganado vacuno se ha relacionado con una mayor incidencia del cáncer mamario.

La exposición humana a dicha sustancia ocurre principalmente al ingerir alimentos contaminados por este insecticida. El Codex Alimentarius de la FAO estableció en 1997 la ingesta diaria aceptable (IDA) para el lindano en 0.001 miligramos por cada kilo de peso corporal. De acuerdo con esta norma, la dosis diaria máxima para un adulto de setenta kilos no debería exceder los 0.07 miligramos. Los datos publicados por el Codex Alimentarius muestran que una persona que consume una dieta normal local en cualquier región del mundo excede entre 3.8 y 12 veces la IDA para el lindano.

Su consumo más elevado en forma de residuos en los alimentos se determinó en Europa. Los estudios realizados ahí determinaron 0.742 miligramos de lindano en una dieta típica, consumidos principalmente con los cereales, carnes rojas y tomates. Otra fuente importante de ingesta humana es el agua potable, en donde se ha detectado su presencia en la superficie de las aguas, en las emanaciones industriales, en las alcantarillas en Europa y Estados Unidos y en el agua de lluvia en Tokio. Una investigación reciente sobre el agua embotellada en la India reveló niveles elevados de lindano y otros plaguicidas.

Los humanos se exponen al lindano a través del aire inhalado y de los suelos. La Organización Mundial de la Salud (O M S) determinó su presencia en las muestras del aire de varios continentes. Se encontraron concentraciones mayores en el interior de las casas que habían sido tratadas con productos químicos. Este insecticida se encuentra también en el suelo a varios niveles de profundidad, incluso en los de origen agrícola tratados previamente con lindano, debido a la contaminación ambiental.

La exposición ocupacional ocurre cuando se rocía el insecticida en los cultivos, durante el tratamiento de semillas antes de la siembra, en lugares donde se mezclan los plaguicidas para obtener la solución de trabajo o durante la manipulación o siembra de semillas tratadas. La manipulación de plaguicidas durante su manufactura, envasado, transporte y aplicación es motivo de preocupación en varios países por la falta de instructivos adecuados, por la ignorancia y por no cumplirse el reglamento sobre el uso y
manejo de los plaguicidas.

La población nativa que reside en las regiones frías está en mayor riesgo, porque en estas áreas se concentran los contaminantes orgánicos persistentes. Ello se debe a que las regiones más frías se vuelven menos volátiles y tienden a depositar su carga. Un compuesto persistente como el lindano, al llegar al Ártico, se sedimenta y concentra en la fase lipídica de los microorganismos, invertebrados, peces, aves y mamíferos. Este fenómeno coloca a la población indígena de las regiones árticas en un riesgo considerable por su mayor consumo de grasa animal.

Debido a su gran solubilidad en las grasas, el lindano tiende a bioacumularse a través de la cadena trófica. Se ha detectado la presencia de sus residuos en el tejido adiposo, los riñones y el hígado en una amplia variedad de animales y aves silvestres. Se considera a este insecticida como tóxico para los invertebrados acuáticos y para los peces, por lo que los ecologistas lo han enlistado como un compuesto que puede originar riesgo ecológico y efectos adversos en la fauna terrestre y acuática. Las truchas expuestas a niveles que se determinaron en aguas contaminadas mostraron inmunosupresión. La evaluación de riesgo realizada por la USEPA indicó una alta y aguda toxicidad en las abejas melíferas, y también se observó que altera el balance endocrino en las aves, los mamíferos y los peces y que tiene efectos negativos en su capacidad reproductiva.

Muchas de las plagas que se controlan con lindano pueden manejarse en forma efectiva con otras alternativas agrícolas. La pulga saltona en los cultivos de canela, por ejemplo, se combate con la rotación de cultivos, la siembra temprana, el uso de semillas más grandes, la reducción de la labranza y el aumento de la densidad de semillas. En el cultivo de arroz, la aplicación de l indano se puede sustituir por su adecuado manejo agrícola, como rotación de cultivos, arado de los suelos en invierno, mantenimiento de la limpieza del cultivo mediante el combate total de malezas en los potreros, siegas y quemas muy cercanas al suelo para reducir los rastrojos, transplante tardío en la siembra de arroz, instrumentación del control biológico y uso de pi retr ina. Un buen manejo forestal y la remoción de árboles dañados reduce las poblaciones de plagas y elimina la necesidad de los tratamientos con lindano.

Para controlar los parásitos de los animales —como la sarna, los piojos y las garrapatas—, la prevención se considera como el mejor método de combate. El mejoramiento de las condiciones de salud de los animales reduce significativamente la presencia de plagas. Los tratamientos alternativos incluyen la aplicación tópica de diatomita, así como una variedad de remedios
que se basan en los extractos de hierbas o la adición de ajo a la dieta. La presencia de piojos se puede combatir en forma manual peinando el cabello con un peine metálico fino, lavando toda la ropa de cama y las prendas de vestir, pasando la aspiradora y limpiando cuidadosamente los pisos, alfombras y muebles.

Debido a su persistencia y bioacumulación en la cadena trófica, su actividad tóxica y posibles riesgos a la salud humana, esta sustancia está prohibida en al menos diecisiete países y otros veinte han restringido su uso. Las autoridades de la Comunidad Europea prohibieron el uso del lindano en la agricultura y en los productos para el jardín. De acuerdo con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, los Estados Unidos, Canadá y México desarrollan un Plan Regional de Acción de América del Norte para el lindano. Hasta la fecha se han elaborado planes de acción regionales para el DDT, el clordano, el mercurio y los PCB. El lindano es el primer producto químico que tiene registro de su uso en los tres países de la región.

El Convenio de Rotterdam sobre el Procedimiento de Consentimiento Fundamentado Previo (PIC) incluye al lindano en su lista. Ello revela que fue prohibido o restringido por uno o más países en dos o más regiones del mundo. El convenio obliga a los países exportadores a que comuniquen al país importador si su producto está prohibido o restringido en otros países. El lindano se encuentra en la lista de productos restringidos del Protocolo Internacional sobre Contaminación Transfronteriza de Largo Alcance (Long-Range Transboundary Air Pollution, o LRTAP) .

En mayo del 2001, la comunidad mundial adoptó el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes. Este tratado exige la eliminación mundial de los compuestos orgánicos persistentes de una lista inicial de doce productos, como el PCB, el DDT, el hexaclorobenceno (HCB), las dioxinas y los furanos Toxafeno y Mirex. La comunidad internacional indica que, dada su persistencia en el ambiente, su distribución mundial con el viento y corr ientes de aire, su persistencia y acumulación en la fase lipídica de los organismos y su toxicidad para los humanos y la vida silvestre, se debe prohibir el uso de estos productos.

El Convenio de Estocolmo no incluye al lindano en su lista. Sin embargo, establece instrucciones específicas para incorporar nuevos productos químicos a la propuesta de eliminación, donde el lindano cumple con los criterios de inclusión en la lista de Contaminantes Orgánicos Persistentes.

* Instituto de Medicina Forense de la Universidad Veracruzana,
SS Juan Pablo II s/n, Boca del Río Ver.