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Ciudades fortaleza y rutas de comercio en el Veracruz prehispánico

Manuel Torres Guzmán y Rogelio Ramírez Herrera1

En Mesoamérica, los pueblos de alta cultura alcanzaron un elevado grado de desarrollo comercial y político. Sin embargo, durante el siglo IX de nuestra era hubo una decadencia cultural que marcó el fin del Horizonte clásico. Destacan entonces importantes ciudades como Teotihuacán, en el Valle de México; Monte Albán, en Oaxaca;

El Tajín, en Veracruz, y Palenque y Kaminaljuyú, en la zona maya, entre otras. Después del colapso ocurrido alrededor del año 900, surge una nueva etapa conocida como Horizonte renacentista, la cual se le denomina también Posclásico temprano, cuando ocurre el advenimiento de dos grupos étnicos: los tolteca y los nonoalca-chichimecas. Los primeros fundaron Tula, ciudad a la que, un poco después, llegaron los nonoalca. Los primeros seguían el culto a Quetzalcóatl y los segundos a Tezcatlipoca. Juntos, en Tula, la cultura floreció de nuevo; por ello, decir “tolteca” es decir “artífice, hombre sabio”. En el territorio veracruzano, la isla de Chalchitlapasco —hoy conocida como isla de Sacrificios—, se convirtió en un santuario del culto a Quetzalcóatl.

Las exploraciones arqueológicas ahí realizadas por personal del ahora Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana, descubrieron material correspondiente a la Huasteca meridional, a los mayas y, desde luego, a los totonacas. Cercana a Sacrificios, en la isla de Tacpantlayacac, hoy conocida como San Juan de Ulúa, había un templo dedicado al culto a Tezcatlipoca.

El mayor aporte de los nonoalca fue haber traído el conocimiento de la metalurgia, que revolucionó la etapa Renacentista o Posclásico temprano (900- 1200). Su final se debió a la lucha de los tolteca-chichimeca con los nonoalcachichimeca por la hegemonía de sus dioses. Con el triunfo de los nonoalca-chichimeca en la famosa batalla de Tultitlán, la cual los Anales de Quautitlán ubican en el año 1116, culmina la etapa tolteca. La ciudad de Tula es abandonada entonces. Por el año 1200, los chichimecas llegan al altiplano. Comandados por su caudillo Xólotl, provienen de la sierra de Otontepec, en la Huasteca meridional. En el actual Estado de México fundan la ciudad de Tenayuca. Después de Tula, históricamente, en Tenayuca se inaugura el Segundo Imperio.

Los aztecas o mexicas llegan al Valle de México, y en el año de 1325 fundan la ciudad de Tenochtitlan. Sin embargo, fue la ciudad de Azcapotzalco la que, bajo el reinado de Tezozomoc El Viejo —quien según los Anales se entronizó en el año 13 Tecpatl, que corresponde a 1336, ejercía el dominio del valle. El tirano Tezozomoc murió en 1428. Es entonces cuando las ciudades de Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba se unieron para derrotar a Azcapotzalco, surgiendo así la famosa Triple Alianza; por esos mismos tiempos, durante el Horizonte histórico tardío o Posclásico tardío (1250-1519) ocurre la expansión militarista. Los ejércitos de la Triple Alianza inician la conquista de las principales ciudades de Mesoamérica con el fin de obtener el dominio de las rutas comerciales.

Como consecuencia de esa expansión, los pueblos del litoral del centro de Veracruz se ven obligados a construir ciudades- fortaleza. Por ejemplo, el grupo teochichimeca de Tlaxcala funda Ahuilizapan (Orizaba), Cotaxtla y Quauhtochco. Los totonacos, por su parte, fundan Centla, Comapa, Tizapatzinco, Quiahuiztlan y Xicochimalco. El término ciudad-fortaleza se refiere a sitios con una topografía especial, protegidas por profundas barrancas, de flancos abruptos reforzados por pretiles y murallas que dificultan el acceso y el ataque enemigo.

Centla es un buen ejemplo. Se localiza sobre una meseta circundada por barrancas de más de cien metros de profundidad. Xico Viejo, el antiguo Xicochimalco, presenta una diferencia de cuatrocientos metros con relación al nivel de la actual comunidad de Xico Viejo y se ubica a menos de medio kilómetro de distancia, sobre la meseta del cerro Yoticpac. Tizapatzinco, en el actual municipio de Alto Lucero, está cercano geográficamente a Quiahuiztlan.

Esta última ciudad se asienta en el flanco norte del cerro cuya cima alcanza los 150 metros sobre el nivel. Los edificios están en ese flanco, que es una pendiente de menor altura; algunos pasos en el lado occidental son reforzados por tramos de murallas. En la cima del lado sur, en plena roca, se conserva la traza del asiento donde el vigía, sentado cómodamente, podía observar todo el lado oriental.

Las ciudades de Cotaxtla y Quauhtochco, en la margen izquierda del río Cotaxtla o Atoyac, que corre hacia el norte, quedaban aisladas en la temporada de lluvias. Después de la Conquista, las rutas de las diligencias y arrierías fueron por la margen derecha. Por tal razón, esta última, alrededor del año de 1580, se cambió a la margen derecha en la comunidad actual de Santiago Huatusco. Hoy conserva su palacio municipal y su iglesia casi en ruinas. La ciudad se halla sobre una meseta larga y angosta; su lado oriental es una profunda barranca orientada de norte a sur por la que corre el río; el lado sur de la meseta es menos quebrado, y ahí construyeron grandes murallas conocidas como las del Paso Xihuitlán y las del Rincón del Guaje, cuyos muros cierran el estrecho paso entre el cantil cortado a tajo. Hacia el norte la meseta se estrecha, pero un enorme desnivel reforzado con murallas conocidas como

El Abillal hace muy difícil el acceso. Los ejércitos de la Triple Alianza conquistaron estas ciudades, al igual que a Quiahuiztlan y Cempoala. Ello permitió que tuvieran vía libre en las rutas de comercio por el litoral veracruzano —llanura aluvial surcada por ríos, lagunas, ciénegas y pantanos—, así como casi todo el sureste de Tabasco y Campeche. Los pochteca fueron un grupo de comerciantes de Tenochtitlan; sin embargo, su función fue la de ser verdaderos espías, pues conocían la topografía y la lengua de los lugares a conquistar.

Para obtener información, vestían de manera semejante a los nativos de los tianguis. Los pochteca salían de Tenochtitlan, en la ruta comercial más conocida, para llegar a la ciudad de Tochtepec, en la parte baja del actual estado de Oaxaca. Ahí, los grupos se dividían: unos se dirigían a la sierra de Chiapas, hasta la lejana provincia del Soconusco, en el Océano Pacífico; otros hacia las tierras bajas y pantanosas de la costa del Golfo. No obstante, no hay duda de que su comercio llegó hasta lo que hoy son las repúblicas de Honduras y Nicaragua.

En terreno enemigo, cuidadosos en su andar y por las noches, una serie de guarniciones los protegía en la ruta al Soconusco, no así a los que iban a Xicalango, en el Golfo, donde no había esas guarniciones. En cambio, los jefes de los puertos de intercambio les otorgaban salvoconductos para transitar con menos riesgos.

Es este un tema interesante que merece atención especial. Por ahora, estas líneas han intentado presentar una síntesis del comercio y sus rutas, así como de las ciudades prehispánicas del centro de Veracruz involucradas con esta actividad. Se trata, pues, de plantear la necesidad de abrir investigaciones que amplíen el conocimiento que hasta ahora se tiene de las ciudades-fortaleza y de las rutas de comercio en Veracruz durante la época prehispánica.

Es de observarse, empero, que, a diferencia de otras rutas comerciales —del Caribe, por ejemplo, donde el comercio lo ejercían los hombres procedentes del mar—, en la costa del Golfo era realizado por los que bajan al mar, al litoral, al trópico húmedo, ensortijado por ríos caudalosos, lagunas, ciénegas y pantanos.

Para el lector interesado

Anales de Quiahuiztlán (1945). México, UNAM. Arellanos M., Ramón (1997). La arquitectura monumental postclásica de Quiahuiztlán. Xalapa, Universidad Veracruzana. Chapman, Anne M. (1959). Puertos de intercambio en Mesoamérica prehispánica. México, INAH. Medellín Z., Alfonso (1952). Exploraciones en Quauhtochco. Xalapa, Gobierno del Estado de Veracruz. Ramírez H., Rogelio (1993). Xico viejo. Literal, 16, Xalapa, ISSSTE.

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