2.2 Salud comunitaria y su relevancia para la sustentabilidad

Aunque hay una enorme diferencia entre la “enfermedad” que el organismo vivo necesita para poder crear defensas y la enfermedad que es ocasionada por un “contexto adverso” en el cual se ve envuelto el organismo vivo. En el caso del hombre, el contexto en el que se desenvuelve es un contexto económico, natural, social, político y cultural.

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El problema del desarrollo económico al que nos enfrentamos actualmente es muy complejo, ya que el subsistema económico está alcanzando los límites respecto a los recursos y a la capacidad que tiene el ecosistema global para recibir residuos. Esta situación tiene muchas consecuencias sobre la actividad económica, política y social del hombre, particularmente sobre sus condiciones de vida.

Los modelos de desarrollo económico que no integraron las dimensionas sociales y naturales del ambiente, implementados en el siglo pasado, han tenido consecuencias adversas no sólo en el ámbito económico, sino también en las dimensiones ecológica y social. Por ejemplo, en la dimensión social encontramos la pobreza y desigualdad; en la dimensión ecológica, el agotamiento de los recursos naturales y la capacidad del Ecosistema Global para ser sumidero de deshechos.

El deterioro del recurso natural no tiene precedentes históricos: el calentamiento global, el hoyo en la capa de ozono, etc. En la dimensión social, la salud o enfermedad está ligada al estilo de vida representativo del tipo o modelo de desarrollo que se implemente, por ejemplo, el estilo de vida del consumismo que se practicaba en el siglo pasado es reflejo de una visión que se tenía de la naturaleza, o bien es producto de la forma del modelo de desarrollo que se impulsa. En los países que presentan mayores índices de concentración del ingreso y pobreza, los problemas relacionados a esto se potencializan y hacen más complejos, haciendo más difícil encontrar solución.

El problema del desarrollo económico al que nos enfrentamos actualmente es muy complejo, ya que el subsistema económico está alcanzando los límites respecto a los recursos y a la capacidad que tiene el ecosistema global para recibir residuos. Esta situación tiene muchas consecuencias sobre la actividad económica, política y social del hombre, particularmente sobre sus condiciones de vida.

Los modelos de desarrollo económico que no integraron las dimensionas sociales y naturales del ambiente, implementados en el siglo pasado, han tenido consecuencias adversas no sólo en el ámbito económico, sino también en las dimensiones ecológica y social. Por ejemplo, en la dimensión social encontramos la pobreza y desigualdad; en la dimensión ecológica, el agotamiento de los recursos naturales y la capacidad del Ecosistema Global para ser sumidero de deshechos.

El deterioro del recurso natural no tiene precedentes históricos: el calentamiento global, el hoyo en la capa de ozono, etc. En la dimensión social, la salud o enfermedad está ligada al estilo de vida representativo del tipo o modelo de desarrollo que se implemente, por ejemplo, el estilo de vida del consumismo que se practicaba en el siglo pasado es reflejo de una visión que se tenía de la naturaleza, o bien es producto de la forma del modelo de desarrollo que se impulsa. En los países que presentan mayores índices de concentración del ingreso y pobreza, los problemas relacionados a esto se potencializan y hacen más complejos, haciendo más difícil encontrar solución.

Fuente: Osorio, H., Amador, S. & Tanka, B. (2007).

Desarrollo sontenible

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Concepto de desarrollo sostenible

Los modelos de desarrollo económico que no integraron las dimensionas sociales y naturales del ambiente, implementados en el siglo pasado, han tenido consecuencias adversas no sólo en el ámbito económico, sino también en las dimensiones ecológica y social. Por ejemplo, en la dimensión social encontramos la pobreza y desigualdad; en la dimensión ecológica, el agotamiento de los recursos naturales y la capacidad del Ecosistema Global para ser sumidero de deshechos.

Necesidades y satisfactores

El deterioro del recurso natural no tiene precedentes históricos: el calentamiento global, el hoyo en la capa de ozono, etc. En la dimensión social, la salud o enfermedad está ligada al estilo de vida representativo del tipo o modelo de desarrollo que se implemente, por ejemplo, el estilo de vida del consumismo que se practicaba en el siglo pasado es reflejo de una visión que se tenía de la naturaleza, o bien es producto de la forma del modelo de desarrollo que se impulsa. En los países que presentan mayores índices de concentración del ingreso y pobreza, los problemas relacionados a esto se potencializan y hacen más complejos, haciendo más difícil encontrar solución.

Fuente: Sosa, M. (2014, 7 de septiembre).

Los pilares del desarrollo sostenible

El concepto de desarrollo sostenible define claramente tres pilares: social, ambiental y económico. La salud y la promoción de la salud con frecuencia se incorporan dentro de la dimensión social. Sin embargo, debido a que la salud influencia y es influenciada por las situaciones y los cambios en los factores sociales, económicos y ambientales, considerar a la salud solo en un contexto social plantea un desafío para la acción efectiva y es algo que debe ser reconsiderado.

Al analizar las dimensiones sociales en el contexto de los pilares del desarrollo sostenible, tres áreas principales se destacan: las necesidades individuales, básicas y sociales.

Las necesidades individuales se refieren a lo que las personas necesitan para vivir: la salud, el trabajo decente, la protección social y el empoderamiento.

Las necesidades básicas de las familias incluyen agua, alimentos, energía, vivienda, transporte y seguridad.

Las necesidades sociales que deben garantizarse en el ámbito de la comunidad incluyen la equidad y la inclusión social, los derechos humanos, la participación, la gobernanza, la cooperación, la solidaridad y la educación.

Estos pilares y dimensiones del desarrollo sostenible en conjunto ofrecen un plan de trabajo integrado para la acción de salud pública.

Fuente: Organización Panamericana de la Salud & Organización Mundial de la Salud. (2013).

Como el desarrollo no es una condición exclusivamente económica ni la sustentabilidad es una condición exclusivamente ambientalista, se podrían establecer dimensiones del desarrollo sustentable.

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Se articula alrededor de los siguientes ejes:

  • La sustentabilidad económica que demanda un desarrollo económicamente eficiente y equitativo dentro y entre las generaciones presentes y futuras. No puede basarse la viabilidad de un proyecto sin considerar el impacto social, humano y ambiental. En este esquema lo que cuenta, más allá del aumento sostenido de la producción, es la calidad del servicio o producto que se presenta, el cual, en la medida que satisfaga más de una necesidad y use tecnologías y recursos renovables, serán garantes de sustentabilidad en el presente y el futuro.
  • La sustentabilidad geográfica que requiere valorar la dimensión territorial de los distintos ambientes. La importancia de esta dimensión radica en que la explotación del suelo y del subsuelo en algunas regiones se hace en beneficio de poblaciones ubicadas en otras regiones del globo sin considerar el impacto que esto genera en la población que los habita.

Se articula con los siguientes ejes:

  • La sustentabilidad ecológica o ambiental que exige que el desarrollo sea compatible con el mantenimiento de los procesos ecológicos, la diversidad biológica y la base de los recursos naturales. No es posible concebir el desarrollo ni la vida humana sin el sustento de los recursos naturales. El hombre y las sociedades forman parte de los ecosistemas. Los modelos de desarrollo están inevitablemente vinculados al entorno y lo modifican, el punto radica en integrarse a los ciclos naturales al punto que el mismo pueda ser soportado, garantizando su reposición.
  • La preocupación por el mantenimiento del ecosistema debe ser una política pública y una concepción social.
  • La sustentabilidad social: Requiere que el desarrollo aspire a fortalecer la identidad de las comunidades y a lograr el equilibrio demográfico y la erradicación de la pobreza. El desarrollo sustentable se orienta hacia una mejor calidad de vida, satisfacer las necesidades básicas humanas, superar la pobreza y alcanzar la equidad de la distribución de los recursos en función de las necesidades.
  • La sustentabilidad cultural: La cultura son patrones explícitos e implícitos que definen conductas, prácticas, normas, reglas que regulan el comportamiento humano; como tales tiene un alto impacto en el desarrollo de una sociedad y la adopción de modelos. La idea de conservar dichos patrones permite construir satisfactores socialmente aceptables que conducen a solventar necesidades propias con recursos posibles.
  • Sustentabilidad institucional: Los sociedades se organizan adoptan sistemas de representación, definen normativas, leyes, políticas que determinan el desarrollo, por ende es fundamental que las mismas se encuentren alineadas al concepto de desarrollo sustentable.
  • Sustentabilidad tecnológica: Entendiendo como tecnología las mejores prácticas, en este ámbito es necesario la búsqueda de tecnologías y prácticas más eficientes y limpias que permitan la construcción o consecución de satisfactores para las necesidades encontradas y que satisfagan la demanda de una demografía en aumento. La sustentabilidad tecnológica se inicia por darle valor “científico” a los procesos y tecnologías que han desarrollado nuestras propias comunidades y que por la importación de otras tecnologías tienden a desaparecer.

Dimensión del crecimiento

Se articula alrededor de los siguientes ejes:

  • La sustentabilidad económica que demanda un desarrollo económicamente eficiente y equitativo dentro y entre las generaciones presentes y futuras. No puede basarse la viabilidad de un proyecto sin considerar el impacto social, humano y ambiental. En este esquema lo que cuenta, más allá del aumento sostenido de la producción, es la calidad del servicio o producto que se presenta, el cual, en la medida que satisfaga más de una necesidad y use tecnologías y recursos renovables, serán garantes de sustentabilidad en el presente y el futuro.
  • La sustentabilidad geográfica que requiere valorar la dimensión territorial de los distintos ambientes. La importancia de esta dimensión radica en que la explotación del suelo y del subsuelo en algunas regiones se hace en beneficio de poblaciones ubicadas en otras regiones del globo sin considerar el impacto que esto genera en la población que los habita.

Dimensión del ambiente

Se articula con los siguientes ejes:

  • La sustentabilidad ecológica o ambiental que exige que el desarrollo sea compatible con el mantenimiento de los procesos ecológicos, la diversidad biológica y la base de los recursos naturales. No es posible concebir el desarrollo ni la vida humana sin el sustento de los recursos naturales. El hombre y las sociedades forman parte de los ecosistemas. Los modelos de desarrollo están inevitablemente vinculados al entorno y lo modifican, el punto radica en integrarse a los ciclos naturales al punto que el mismo pueda ser soportado, garantizando su reposición.
  • La preocupación por el mantenimiento del ecosistema debe ser una política pública y una concepción social.

Dimensión social-cultural

  • La sustentabilidad social: Requiere que el desarrollo aspire a fortalecer la identidad de las comunidades y a lograr el equilibrio demográfico y la erradicación de la pobreza. El desarrollo sustentable se orienta hacia una mejor calidad de vida, satisfacer las necesidades básicas humanas, superar la pobreza y alcanzar la equidad de la distribución de los recursos en función de las necesidades.
  • La sustentabilidad cultural: La cultura son patrones explícitos e implícitos que definen conductas, prácticas, normas, reglas que regulan el comportamiento humano; como tales tiene un alto impacto en el desarrollo de una sociedad y la adopción de modelos. La idea de conservar dichos patrones permite construir satisfactores socialmente aceptables que conducen a solventar necesidades propias con recursos posibles.
  • Sustentabilidad institucional: Los sociedades se organizan adoptan sistemas de representación, definen normativas, leyes, políticas que determinan el desarrollo, por ende es fundamental que las mismas se encuentren alineadas al concepto de desarrollo sustentable.
  • Sustentabilidad tecnológica: Entendiendo como tecnología las mejores prácticas, en este ámbito es necesario la búsqueda de tecnologías y prácticas más eficientes y limpias que permitan la construcción o consecución de satisfactores para las necesidades encontradas y que satisfagan la demanda de una demografía en aumento. La sustentabilidad tecnológica se inicia por darle valor “científico” a los procesos y tecnologías que han desarrollado nuestras propias comunidades y que por la importación de otras tecnologías tienden a desaparecer.

Fuente: Sosa, M. (2014, 7 de septiembre).

Salud y desarrollo sostenible

A principios de este año, Brasil solicitó que este asunto se abordara en el marco de la discusión de la Reunión del Comité Ejecutivo de la OPS/OMS que se realizó en enero del 2012. Como resultado, se preparó un documento (OMS, 2012a) que destaca los siguientes puntos clave:

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La salud es un insumo importante para el desarrollo sostenible. Sin salud no hay desarrollo sostenible; las personas sanas son más capaces de aprender, trabajar y contribuir de manera positiva a sus economías y sociedades.

El desarrollo sostenible producirá más salud. El desarrollo más inteligente en sectores como el transporte, la vivienda, la energía y la agricultura, puede generar más beneficios colaterales a la salud y menos riesgos, en particular para las enfermedades no transmisibles (ENT). Por ejemplo, las estrategias que promueven la actividad física pueden conducir a una disminución de los factores de riesgo tales como la obesidad.

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Si bien existe la expectativa de que la salud se beneficiará de las iniciativas de desarrollo sostenible, esto podría no suceder automáticamente. Las oportunidades para “la salud en la economía verde” no han sido plenamente explotadas por los sectores de la salud y del desarrollo. Es importante que la “economía verde” dé prioridad a las intervenciones que promuevan la salud de la mayor cantidad posible de personas. Esto requiere que los riesgos y beneficios de las estrategias de desarrollo sean explícitos y que el sector económico también los tengan en cuenta.

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El sector de la salud puede liderar este proceso. El sector de la salud puede generar evidencia sobre qué políticas son buenas para la salud mediante la medición de las iniciativas de desarrollo sostenible; también puede promover la adopción de las Evaluaciones del Impacto en Salud y ayudar a establecer objetivos, definir indicadores y monitorear cómo las políticas aplicadas por otros sectores contribuyen a la salud.

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El desarrollo sostenible produce más salud

La salud es un insumo importante para el desarrollo sostenible. Sin salud no hay desarrollo sostenible; las personas sanas son más capaces de aprender, trabajar y contribuir de manera positiva a sus economías y sociedades.

El desarrollo sostenible producirá más salud. El desarrollo más inteligente en sectores como el transporte, la vivienda, la energía y la agricultura, puede generar más beneficios colaterales a la salud y menos riesgos, en particular para las enfermedades no transmisibles (ENT). Por ejemplo, las estrategias que promueven la actividad física pueden conducir a una disminución de los factores de riesgo tales como la obesidad.

Salud como criterio clave

Si bien existe la expectativa de que la salud se beneficiará de las iniciativas de desarrollo sostenible, esto podría no suceder automáticamente. Las oportunidades para “la salud en la economía verde” no han sido plenamente explotadas por los sectores de la salud y del desarrollo. Es importante que la “economía verde” dé prioridad a las intervenciones que promuevan la salud de la mayor cantidad posible de personas. Esto requiere que los riesgos y beneficios de las estrategias de desarrollo sean explícitos y que el sector económico también los tengan en cuenta.

Sector salud como líder del proceso

El sector de la salud puede liderar este proceso. El sector de la salud puede generar evidencia sobre qué políticas son buenas para la salud mediante la medición de las iniciativas de desarrollo sostenible; también puede promover la adopción de las Evaluaciones del Impacto en Salud y ayudar a establecer objetivos, definir indicadores y monitorear cómo las políticas aplicadas por otros sectores contribuyen a la salud.

Fuente: Organización Panamericana de la Salud & Organización Mundial de la Salud. (2013).

El desarrollo sustentable es una alternativa de desarrollo que procura la satisfacción del las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras.

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Hablar de desarrollo es hablar de sustentabilidad ya que el desarrollo es en sí el bienestar de las personas, incluyendo su calidad de vida. Por tanto el acceso al empleo, a los servicios de salud, educación y vivienda, agua y drenaje, etc., son parte del desarrollo, pero también la calidad del ambiente natural es parte de la calidad de vida en el desarrollo. Entonces, es posible hablar de salud sustentable siempre y cuando efectivamente se construya una realidad de desarrollo sustentable, es decir, donde exista una concepción de vida y una lógica económica ambiental distinta.

Para que existan condiciones de vida saludable-sustentable en las presentes generaciones y en las futuras es necesario apoyarse en el paradigma del desarrollo sustentable. La salud sustentable puede ser definida como aquel estado en el que el desarrollo de la vida transcurre sin tener que lidiar con un ambiente externo adverso que la afecte constantemente y que atente sobre todo contra la existencia del ser vivo. Algunas enfermedades son necesarias para el desarrollo natural y la existencia de la vida, pero cuando hablamos de enfermedades producto del deterioro ambiental, del estilo de vida propio de un modelo de desarrollo específico que no contempla las demás dimensiones, entonces estamos hablando de la salud “insustentable”.

Las condiciones de vida de la gente que padece una salud insustentable en la actualidad se manifiestan de múltiples formas y en múltiples enfermedades producto del deterioro ambiental, del crecimiento económico (bajo un modelo de desarrollo que no contempla las demás dimensiones o que está basado en la concentración de la riqueza y el crecimiento de la pobreza) o del estilo de vida de las personas.

Fuente:

Pero atención, el desarrollo sustentable es una de las varias perspectivas de sustentabilidad. Las corrientes latinoamericanas, cuyos exponentes más representativos se encuentran Enrique Leff, Augusto Ángel Maya, Julio Carrizosa y Ana Patricia Noguera, reconocen en el concepto de sustentabilidad una posición ética, como una manera de posicionarse frente a la vida y a los distintos elementos del ambiente; es más un juego de armonización de éticas y racionalidades, con el componente de la cultura latinoamericana.

Así el desarrollo sustentable o sostenible difiere del planteamiento de sustentabilidad, el planteamiento de desarrollo sustentable trata de armonizar las peculiaridades del mercado con los intereses del Estado y del ciudadano común; por el contrario, la ética de lo sustentable implica la necesidad de conjugar una serie de principios básicos dentro de una ética del bien común, sin recurrir a la supuesta racionalidad económica e instrumental que se plantea como modelo que debe incorporar el ser humano moderno y que son tales principios, una antítesis del propósito de la sustentabilidad.

Fuente:

Hablar de desarrollo es hablar de sustentabilidad ya que el desarrollo es en sí el bienestar de las personas, incluyendo su calidad de vida. Por tanto el acceso al empleo, a los servicios de salud, educación y vivienda, agua y drenaje, etc., son parte del desarrollo, pero también la calidad del ambiente natural es parte de la calidad de vida en el desarrollo. Entonces, es posible hablar de salud sustentable siempre y cuando efectivamente se construya una realidad de desarrollo sustentable, es decir, donde exista una concepción de vida y una lógica económica ambiental distinta.

Para que existan condiciones de vida saludable-sustentable en las presentes generaciones y en las futuras es necesario apoyarse en el paradigma del desarrollo sustentable. La salud sustentable puede ser definida como aquel estado en el que el desarrollo de la vida transcurre sin tener que lidiar con un ambiente externo adverso que la afecte constantemente y que atente sobre todo contra la existencia del ser vivo. Algunas enfermedades son necesarias para el desarrollo natural y la existencia de la vida, pero cuando hablamos de enfermedades producto del deterioro ambiental, del estilo de vida propio de un modelo de desarrollo específico que no contempla las demás dimensiones, entonces estamos hablando de la salud “insustentable”.

Las condiciones de vida de la gente que padece una salud insustentable en la actualidad se manifiestan de múltiples formas y en múltiples enfermedades producto del deterioro ambiental, del crecimiento económico (bajo un modelo de desarrollo que no contempla las demás dimensiones o que está basado en la concentración de la riqueza y el crecimiento de la pobreza) o del estilo de vida de las personas.

Pero atención, el desarrollo sustentable es una de las varias perspectivas de sustentabilidad. Las corrientes latinoamericanas, cuyos exponentes más representativos se encuentran Enrique Leff, Augusto Ángel Maya, Julio Carrizosa y Ana Patricia Noguera, reconocen en el concepto de sustentabilidad una posición ética, como una manera de posicionarse frente a la vida y a los distintos elementos del ambiente; es más un juego de armonización de éticas y racionalidades, con el componente de la cultura latinoamericana.

Así el desarrollo sustentable o sostenible difiere del planteamiento de sustentabilidad, el planteamiento de desarrollo sustentable trata de armonizar las peculiaridades del mercado con los intereses del Estado y del ciudadano común; por el contrario, la ética de lo sustentable implica la necesidad de conjugar una serie de principios básicos dentro de una ética del bien común, sin recurrir a la supuesta racionalidad económica e instrumental que se plantea como modelo que debe incorporar el ser humano moderno y que son tales principios, una antítesis del propósito de la sustentabilidad.

El desarrollo basado en lo sostenible del crecimiento económico se ha fundamentado en paradigmas y conductas irreflexivas y en comportamientos insustentables que se basan en los principios del individualismo y de la competencia de la racionalidad económica.

Fuente: Sánchez, D. & Aguilera, M. (2014) y Sustentarse. (s.f.).

La visión de Ecosalud apunta a lograr cambios en interrelaciones sociales-ambientales de manera ética, positiva y duradera. Dichos cambios buscan ser ambientalmente sanos y socialmente sustentables (social y culturalmente apropiados y factibles). Hay aquí un reto fundamental, dada la gran inercia del paradigma de desarrollo vigente. Dilemas éticos surgen cuando no hay coherencia entre las necesidades y prioridades a corto plazo (de un sector de la población o de una sociedad), y un proceso más largo que busca mejorar la salud y sostenibilidad de los ecosistemas, tomando en cuenta las necesidades de generaciones presentes y futuras. La investigación de Ecosalud intenta hacer aportes significativos al atender preocupaciones locales, tratando de incidir a la vez en fuerzas sociales más amplias que, queriendo o no, favorecen ciclos de pobreza, degradación ambiental y salud precaria. Lograr cambios locales muchas veces contribuye a cambiar percepciones a otros niveles y motiva a enfrentar problemas más amplios. Pero esto requiere también contar con estrategias que vayan más allá de lo local hacia puntos de intervención en el sistema donde se pueda lograr una influencia más extensa y duradera. De aquí el énfasis en la incidencia en políticas públicas, aunado a acciones concretas en el terreno para transformar prácticas locales. La jornada hacia una salud sustentable empieza por acciones y políticas que reducen el malgasto y desperdicio de recursos, la contaminación ambiental y la destrucción de la biodiversidad. Esta es una responsabilidad compartida que incumbe a individuos, hogares, municipios, comercios, industrias y naciones.

Fuente: Sánchez, A. (2015).