﻿{"id":2007,"date":"2012-10-10T10:21:24","date_gmt":"2012-10-10T16:21:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=2007"},"modified":"2012-12-05T16:22:33","modified_gmt":"2012-12-05T22:22:33","slug":"usted-ya-no-lee-ni-escribe-como-antes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2012\/10\/10\/usted-ya-no-lee-ni-escribe-como-antes\/","title":{"rendered":"Usted ya no lee ni escribe como antes"},"content":{"rendered":"<p>Por Antonio Fraguas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/www.milibrodigital.com\/wp-content\/uploads\/2010\/07\/apple_ipad_book.jpg\" alt=\"\" width=\"325\" height=\"195\" \/>\u201cCuando le\u00eda sus ojos corr\u00edan por encima de las p\u00e1ginas, cuyo sentido era percibido por su esp\u00edritu; pero su voz y su lengua descansaban\u201d. San Agust\u00edn de Hipona qued\u00f3 estupefacto al ver a san Ambrosio de Mil\u00e1n leyendo en silencio en su celda monacal. Lo cuenta en las <em>Confesiones.<\/em> Corr\u00eda el siglo IV y hasta entonces quien sab\u00eda leer lo hac\u00eda en voz alta. Las cosas cambiaron: los soportes para la escritura (arcilla, huesos, papiro, pergamino\u2026); el tipo de lector (desde los sumos sacerdotes a esa se\u00f1ora del metro) y tambi\u00e9n los escritores\u2026 El cambio llev\u00f3 siglos, pero ahora, en el breve espacio de una vida humana, la de usted, todo vuelve a cambiar. La camada de humanos que hoy puebla el mundo rico naci\u00f3 leyendo y escribiendo de una manera y morir\u00e1 leyendo y escribiendo de otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><!--more-->Algunos s\u00edntomas del cambio en la manera de escribir son evidentes. Por ejemplo, el abandono del bol\u00edgrafo y de la caligraf\u00eda en aras del teclado y las pantallas t\u00e1ctiles. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la mec\u00e1nica de la escritura, la irrupci\u00f3n del mundo digital tambi\u00e9n est\u00e1 cambiando la forma en que los nuevos autores conciben su obra. El paradigma del escritor se encuentra en plena revisi\u00f3n. Desde que un individuo con ganas de contar una historia se enfrenta a un folio (pantalla) en blanco, hasta el instante en que un lector inicia la lectura de esa historia, toda la cadena de creaci\u00f3n, publicaci\u00f3n, distribuci\u00f3n y comercializaci\u00f3n de la obra est\u00e1 patas arriba. Un s\u00edntoma m\u00e1s es el estado de la industria editorial en Espa\u00f1a. En 2011, seg\u00fan datos del INE, <a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2012\/03\/27\/actualidad\/1332859194_721622.html\" target=\"_blank\">el n\u00famero de libros impresos se redujo un 24,4%<\/a> y volvi\u00f3 al nivel de hace una d\u00e9cada. Poco a poco el formato digital toma el relevo. M\u00e1s del 20% de las licencias de ISBN (el DNI de cada libro) que se emiten en Espa\u00f1a son ya para contenidos digitales. En 2011 se vendieron un 500% m\u00e1s de dispositivos de lectura electr\u00f3nica que en 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cNo teng\u00e1is miedo de la tecnolog\u00eda. Si la abraz\u00e1is encontrar\u00e9is muchas m\u00e1s oportunidades que si luch\u00e1is contra ella\u201d. Estas palabras de Kerry Wilkinson fueron recibidas con gesto grave por un selecto grupo de editores durante la pasada Feria del Libro de Londres. Wilkinson, periodista deportivo brit\u00e1nico de 31 a\u00f1os, ha sido durante meses el autor m\u00e1s vendido en las listas que los grandes almacenes virtuales Amazon elaboran para los t\u00edtulos disponibles en sus dispositivos de lectura Kindle. En seis meses, Wilkinson vendi\u00f3 250.000 ejemplares de su novela <em>Locked<\/em> <em>in.<\/em> Nunca antes hab\u00eda escrito y se plante\u00f3 todo como un experimento. \u00c9l decidi\u00f3 el precio de su obra, tambi\u00e9n cu\u00e1l iba a ser la sinopsis y cu\u00e1l iba a ser el contenido del fragmento (un 10% de la obra) que los lectores iban a poder disfrutar gratuitamente. Se convirti\u00f3 en su propio editor y agente, pero, finalmente, firm\u00f3 por una editorial tradicional. Pan Macmillan publicar\u00e1 sus tres pr\u00f3ximas novelas y ha comprado los derechos tanto digitales como f\u00edsicos de sus tres anteriores trabajos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Espa\u00f1a est\u00e1 ocurriendo lo mismo. Ya no es el autor el que busca editor, sino a la inversa. Armando Rodera (Madrid, 1972) es uno de los cinco escritores que Ediciones B ha fichado directamente de Internet. Su novela <em>El enigma de los vencidos<\/em> forma parte de la colecci\u00f3n TopDigital. Se trata de libros en papel cuyo origen eran <em>e-books<\/em> autoeditados que hab\u00edan sido superventas en Amazon Espa\u00f1a. \u00bfCu\u00e1l es el secreto de esas novelas que, hasta ahora, hab\u00edan pasado inadvertidas para los editores tradicionales? \u201cSiempre me ha gustado leer en formato <em>thriller<\/em> y eso lo intento trasladar a mis obras: tramas fluidas que inviten a seguir leyendo, mucho di\u00e1logo y descripciones breves, personajes que llamen la atenci\u00f3n. El lector digital demanda novelas m\u00e1s cortas y con mucha acci\u00f3n, por lo que no he tenido que cambiar demasiado mi manera de escribir. Sin embargo, mi novela m\u00e1s exitosa en Amazon, <em>La rebeld\u00eda del<\/em> <em>alma,<\/em> alcanz\u00f3 el n\u00famero uno en Espa\u00f1a a primeros de junio siendo mi historia m\u00e1s reflexiva. Cuesti\u00f3n de gustos\u201d, responde Rodera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estos nuevos autores (y sus lectores) no ser\u00edan comprensibles sin el dispositivo de lectura. \u201cLos libros electr\u00f3nicos, en general, no sirven para decorar una habitaci\u00f3n\u201d. <a href=\"http:\/\/www.nytimes.com\/2012\/03\/18\/sunday-review\/the-way-we-read-now.html?pagewanted=all\" target=\"_blank\">Dwight Garner bromeaba en las p\u00e1ginas de<\/a> <em>The New York Times<\/em> en marzo en su art\u00edculo <em>La manera en que leemos<\/em> <em>ahora.<\/em> Con humor, repasaba las virtudes y defectos de todos los cacharros en los que ahora se puede leer. \u201cComo los libros electr\u00f3nicos no tienen cubiertas, puede que a los adolescentes les resulte m\u00e1s f\u00e1cil leer libros que algunos padres antes confiscaban\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cambiar\u00e1 el aspecto de nuestras salas de estar, cambian los lugares donde leemos y cambia la forma en que nos relacionamos con otros lectores (olv\u00eddese de encontrar a su media naranja en el autob\u00fas gui\u00e1ndose por la cubierta de la novela que va leyendo, busque, m\u00e1s bien, en las redes sociales y en los clubes de lectura virtuales). Garner, adem\u00e1s, relaciona un tipo de obras con un determinado soporte. Para su tel\u00e9fono inteligente elige los <em>Diarios<\/em> de John Cheever. Para su iPad, \u201cesa clase de grandes libros de no ficci\u00f3n (\u2026) como la biograf\u00eda de Steve Jobs escrita por Walter Isaacson\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Julieta Lionetti es la responsable de las noticias sobre el mercado del libro en espa\u00f1ol en la revista especializada <a href=\"http:\/\/publishingperspectives.com\/\" target=\"_blank\"><em>Publishing Perspectives<\/em><\/a>. A sus espaldas, una carrera de 20 a\u00f1os como editora: \u201cNo leemos solo con los ojos. Leemos con las manos, con el cuerpo todo, que adopta una u otra postura seg\u00fan el g\u00e9nero y la intenci\u00f3n. La revoluci\u00f3n digital ha roto el antiguo lazo entre los textos (las obras) y los objetos (los libros). Esto cambia la forma en que leemos. \u00bfC\u00f3mo? En la lectura digital jam\u00e1s nos encontramos ante la obra entera. No tenemos experiencia sensible de su totalidad. La lectura <em>a saltos y brincos<\/em> de la que hablaba Montaigne al referirse al libro c\u00f3dice no es equivalente a la fragmentaci\u00f3n que nos propone la pantalla luminosa o de tinta electr\u00f3nica. En el libro digital, avanzamos solo en el tiempo, nunca en el espacio exteriorizado de la materialidad\u201d.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">Por eso un tipo de g\u00e9neros, como defend\u00eda Rodera, son m\u00e1s demandados por los lectores de libro digital: \u201cLos m\u00e1s aceptados son aquellos en los que avanzamos a ciegas <em>para saber qu\u00e9<\/em> <em>pasar\u00e1:<\/em> novela en general, pero sobre todo la rom\u00e1ntica, la de suspense, la de ciencia ficci\u00f3n y fantas\u00eda, que no dejan de ser un subg\u00e9nero de la literatura de aventuras. Privados de la espacialidad del objeto, de la conciencia de su totalidad, leemos solo en el tiempo\u201d, se\u00f1ala Lionetti.<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/www.juangomezjurado.com\/home.html\" target=\"_blank\">El escritor Juan G\u00f3mez-Jurado<\/a>, que acaba de publicar su cuarta novela, <em>La leyenda del ladr\u00f3n<\/em> (Planeta), considera que con el cambio de siglo Espa\u00f1a ha empezado a entender el fen\u00f3meno de los libros <em>blockbuster.<\/em> \u201cCon <em>Harry Potter<\/em>, con <em>La sombra del<\/em> <em>viento,<\/em> con el <em>C\u00f3digo da<\/em> <em>Vinci\u2026<\/em> Es un fen\u00f3meno que en EE UU lleva tres d\u00e9cadas. Son novelas que lee hasta quien no ha le\u00eddo nunca. Son obras que crean lectores y, tambi\u00e9n, escritores\u201d, afirma. Y crean un tipo nuevo de escritores y de lectores que ya no responden necesariamente al clich\u00e9 del intelectual: \u201cAqu\u00ed nos hemos cre\u00eddo que lo bueno era determinado tipo de historias asociadas a la literatura intimista-costumbrista en la que el r\u00edo de pensamiento era lo m\u00e1s importante. Yo no creo que fuese capaz de escribir una novela de Javier Mar\u00edas, pero dudo bastante que Javier Mar\u00edas fuese capaz de escribir una novela m\u00eda, \u00bfpor qu\u00e9 una cosa va a ser mejor que la otra?\u201d, se pregunta G\u00f3mez-Jurado.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">Los nuevos autores saben bien lo dura que es la competencia en el mundo digital y, tambi\u00e9n, que esto es solo el comienzo. \u201cQuiz\u00e1 el soporte digital posibilite que se publiquen libros menos trabajados, pero tambi\u00e9n libros m\u00e1s entretenidos. Adem\u00e1s, a escribir se aprende y un autor novel mejorar\u00e1 con la pr\u00e1ctica\u201d, apunta G\u00f3mez-Jurado y advierte de las posibilidades comerciales de este nuevo ecosistema: \u201cLo que produce el mundo digital es una serie de nichos que antes no estaban cubiertos. Puede haber un lector fan\u00e1tico de novelas de investigadores privados en la Alemania nazi. Si de repente surge un autor que se especialice en ello, tendr\u00e1 un gran \u00e9xito en su g\u00e9nero. Se ha producido en Estados Unidos con Amanda Hawking. Sus novelas tienen 16.000 cr\u00edticas <em>online<\/em> y el 90% de ellas de cinco estrellas. Son libros que tienen una calidad literaria, entre comillas, inferior, pero satisfacen una necesidad\u201d. As\u00ed pues, el papel prescriptor del editor tradicional, y del cr\u00edtico literario, est\u00e1 desapareciendo. Lo que manda es el boca a boca virtual.<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Son los lectores a trav\u00e9s de las redes sociales los que recomiendan a otros lectores qu\u00e9 hay que leer. Tambi\u00e9n son los lectores los que dan pistas a los escritores sobre fallos en sus obras, o sugieren nuevas tramas. El escritor deja de ser un personaje al que uno solo puede pedirle un aut\u00f3grafo en una caseta de feria. G\u00f3mez-Jurado, <a href=\"https:\/\/twitter.com\/JuanGomezJurado\/\" target=\"_blank\">con m\u00e1s de 135.000 seguidores en la red social Twitter<\/a> y un di\u00e1logo constante con sus lectores, representa en buena medida el nuevo paradigma de escritor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El ling\u00fcista <a href=\"http:\/\/jamillan.com\/\" target=\"_blank\">Jos\u00e9 Antonio Mill\u00e1n<\/a> es autor, entre otras obras, de <em>La lectura y la sociedad del conocimiento<\/em> (2001). Mill\u00e1n enumera los beneficios que para el creador ofrecen los nuevos soportes: \u201cLa mayor ventaja de escribir para soporte digital es que la longitud no es una limitaci\u00f3n <em>a priori.<\/em> Quiero decir que uno puede dilatarse lo que pida el tema, lo que exija su desarrollo. Y luego la obra puede difundirse o comercializarse independientemente del tama\u00f1o (eso s\u00ed: si se vende hay una relaci\u00f3n bastante clara entre extensi\u00f3n y precio). De hecho, han surgido nuevos nichos de tama\u00f1o, como los Amazon Singles, que apelan a una <em>longitud natural<\/em> (m\u00e1s largos que un art\u00edculo, pero menores que una novela), que antes estaba vedada por el mercado&#8230;\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Singles,<\/em> s\u00ed, como en el mundo de la m\u00fasica. T. C. Boyle, uno de los maestros estadounidenses del relato corto, tambi\u00e9n ve la analog\u00eda: \u201cEn cuanto a los <em>e-books<\/em> y las descargas, veo que mi editor alem\u00e1n, Hanser Verlag, est\u00e1 ofreciendo descargas baratas de una colecci\u00f3n de 14 historias m\u00edas, historias que todav\u00eda no han sido traducidas y publicadas en papel. \u00bfQue c\u00f3mo me siento? Pues como un roquero que ofrece canciones sueltas en iTunes a 99 c\u00e9ntimos\u201d. Boyle, en cambio, niega cualquier condicionamiento del mundo digital sobre su forma de escribir: \u201cNo tengo absolutamente nada en cuenta, salvo la historia que me traiga entre manos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Articulo completo en: <a href=\"http:\/\/sociedad.elpais.com\/sociedad\/2012\/07\/16\/vidayartes\/1342469862_997252.html\">http:\/\/sociedad.elpais.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Antonio Fraguas \u201cCuando le\u00eda sus ojos corr\u00edan por encima de las p\u00e1ginas, cuyo sentido era percibido por su esp\u00edritu; pero su voz y su lengua descansaban\u201d. San Agust\u00edn de Hipona qued\u00f3 estupefacto al ver a san Ambrosio de Mil\u00e1n leyendo en silencio en su celda monacal. Lo cuenta en las Confesiones. 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