﻿{"id":175,"date":"2008-10-14T12:46:48","date_gmt":"2008-10-14T18:46:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=175"},"modified":"2012-12-05T16:23:41","modified_gmt":"2012-12-05T22:23:41","slug":"y-el-libro-se-hizo-movil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2008\/10\/14\/y-el-libro-se-hizo-movil\/","title":{"rendered":"Y el libro se hizo m\u00f3vil"},"content":{"rendered":"<p><em>Las novelas descargadas en el tel\u00e9fono saltan al papel en Jap\u00f3n &#8211; 25 millones han le\u00eddo en pantalla &#8216;Koizora&#8217;, el \u00faltimo &#8216;boom&#8217; &#8211; el fen\u00f3meno es lento en Europa, pero \u00bfestamos en puertas de una revoluci\u00f3n?<\/em><\/p>\n<p><em>Por Mar\u00eda Ovelar<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/www.elpais.com\/recorte\/20081007elpepisoc_1\/LCO340\/Ies\/Fotogramas_pelicula_Koizora_escrita_movil.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"250\" \/>La novela ha encontrado una forma nueva de vida en la era tecnol\u00f3gica. En Tokio, en la l\u00ednea Ginza de metro, una mujer pulsa entusiasmada las teclas de su m\u00f3vil. La pantalla del dispositivo es enorme -sobre todo si se compara con una europea-, y en el vag\u00f3n reina un silencio total. No est\u00e1 escribiendo un SMS especialmente largo. Est\u00e1 redactando una novela. En Jap\u00f3n, m\u00e1s de 25 millones de personas han devorado el libro electr\u00f3nico titulado Koizora (literalmente, Cielo de amor) en las pantallas de sus m\u00f3viles. Koizora es una historia rom\u00e1ntica escrita por una joven nipona cuyo nombre real se mantiene en el anonimato y que ha elegido llamarse igual que la protagonista del libro celular: Mika.<\/p>\n<p>En Jap\u00f3n no se trata de un fen\u00f3meno nuevo. Los nipones suelen enloquecer con relatos que se descargan y se leen en terminales m\u00f3viles desde el a\u00f1o 2000, cuando naci\u00f3 Mahou no iRando, una web con una idea que en un principio a muchos pudo parecer peregrina: crear un software para colgar en la Red novelas en construcci\u00f3n a trav\u00e9s del tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>Una estrategia nada casual si se tiene en cuenta que en Jap\u00f3n el 75% de los usuarios de m\u00f3viles emplea su dispositivo para navegar por Internet, seg\u00fan un estudio del Wireless Watch Japan. La web Mahou no iRando, que permite a todos los cibernautas comentar las obras de otros usuarios, atrajo la atenci\u00f3n de una sociedad que utiliza el m\u00f3vil para todo: \u00abLos japoneses lo usan para atender llamadas, para navegar por la Red, escuchar m\u00fasica, hacer fotos, grabar v\u00eddeos, jugar a videojuegos, aprender ingl\u00e9s, como monedero electr\u00f3nico&#8230; Hasta reciben alertas en caso de terremoto\u00bb, cuenta Ana M. Goy Yamamoto, doctora en Econom\u00eda y Gesti\u00f3n Empresarial de Jap\u00f3n de la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid. El h\u00e1bito de lectura en el suburbano responde tambi\u00e9n a una prohibici\u00f3n: en Jap\u00f3n no est\u00e1 permitido hablar por el m\u00f3vil en el metro, as\u00ed que el silencio invita a sumergirse en las historias que se narran en la pantalla.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n digital de las keitai shosetsu (literalmente, novelas celulares) es un proceso imparable. El boom medi\u00e1tico de comunidades virtuales como Mahou no iRando se produjo hace dos o tres a\u00f1os, y el pasado enero, la web dej\u00f3 caer la cifra: m\u00e1s de un mill\u00f3n de escritores en ciernes utilizaban su servicio. Las principales editoriales niponas -Tohan, Kodansha y Shogakukan&#8230;- han animado a los escritores cibern\u00e9ticos a adaptar sus \u00e9xitos al papel. El resultado ha sido que decenas de best sellers como Clearness, Deep love o If you ocupan las estanter\u00edas de las librer\u00edas tradicionales. Y aqu\u00ed est\u00e1 la paradoja: la literatura celular ha reanimado a la agonizante industria del papel. Las obras escritas a trav\u00e9s de un m\u00f3vil -en general por veintea\u00f1eras- han supuesto un bal\u00f3n de ox\u00edgeno para los editores.<\/p>\n<p>Entre los 10 libros m\u00e1s vendidos en Jap\u00f3n en 2007, cinco de ellos -incluidos los tres primeros de la lista- se basan en novelas celulares. Koizora, con dos millones de copias vendidas desde su publicaci\u00f3n en papel en 2006, figura en esta lista. La industria del entretenimiento aprovecha tambi\u00e9n el fil\u00f3n: Koizora ha saltado al papel, al cine y a la televisi\u00f3n en forma de serie.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las obras celulares son melodramas de amor, con un estilo trufado de frases cortas, salpicado de emoticonos -los s\u00edmbolos que expresan estados de \u00e1nimo- y con tramas y personajes que la cr\u00edtica tacha de \u00abpobres y planos\u00bb. \u00abLas leen mujeres de entre 14 y 25 a\u00f1os, aunque las hay para treinta\u00f1eros. Est\u00e1n llenas de neologismos, coloquialismos&#8230; Es como si el autor le contara una historia a un amigo. Algunas son improvisadas y las hay colectivas\u00bb, describe Yamamoto. Ante el \u00e9xito de lo coloquial, la revista nipona Bungakukai, especializada en literatura, se preguntaba el pasado enero en su portada: \u00ab\u00bfLos novelistas celulares matar\u00e1n al autor?\u00bb.<\/p>\n<p>Los seguidores de la novela celular alegan que se trata de un nuevo g\u00e9nero literario creado y devorado por una generaci\u00f3n adicta al manga y rodeada de tecnolog\u00eda. Sus detractores se echan las manos a la cabeza: temen que su triunfo suponga el fin de la literatura japonesa, que seg\u00fan los cr\u00edticos dio al mundo su primera novela (Genji Monogatari, escrita en el siglo XI).<\/p>\n<p>Dejando al margen el debate literario, las cifras hablan por s\u00ed solas: las editoriales online y las tradicionales no se hunden. Levantan el vuelo. Seg\u00fan datos de la Digital Content Association of Japan, la venta de libros celulares gener\u00f3 6.900 millones de yenes (44,5 millones de euros) en 2006, y 9.400 millones de yenes (60,7 millones euros) en 2007. Y seg\u00fan publicaba a principios de septiembre el diario franc\u00e9s Le Monde, desde abril de 2007 hasta marzo de 2008, la descarga de este tipo de obras ha supuesto 28.500 millones de yenes (184,2 millones de euros). Buenas cifras para un sector que hoy en Occidente y no hace mucho en Jap\u00f3n estaba de capa ca\u00edda.<\/p>\n<p>La extravagancia -obras escritas por veintea\u00f1eros en tel\u00e9fonos m\u00f3viles salvan a una industria en crisis- plantea varios interrogantes. Empecemos por la crisis: \u00bfcabe la posibilidad de que el libro celular acuda al rescate de los escritores, editores y librer\u00edas tradicionales en Espa\u00f1a?<\/p>\n<p>La omnipresencia de la telefon\u00eda m\u00f3vil en Espa\u00f1a indica que s\u00ed. Seg\u00fan la Comisi\u00f3n del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), en agosto de 2008, hab\u00eda 49,6 millones de l\u00edneas telef\u00f3nicas, lo que supone una proporci\u00f3n de 109,8 l\u00edneas por 100 habitantes, es decir, m\u00e1s de una l\u00ednea por habitante. Lo curioso es que en Jap\u00f3n la proporci\u00f3n es m\u00e1s baja: en abril de 2008, seg\u00fan un estudio del grupo TelecomPaper, el 80% de los nipones ten\u00edan l\u00ednea.<\/p>\n<p>Las novelas celulares tienen el terreno abonado. La ubicuidad del m\u00f3vil en Espa\u00f1a podr\u00eda facilitar su aterrizaje. Pero existen limitaciones antropol\u00f3gicas. Barreras que dificultan el salto del papel al p\u00edxel. \u00abSi a los occidentales les dices que ma\u00f1ana van a leer novelas en tel\u00e9fonos m\u00f3viles, la mayor\u00eda te mirar\u00e1 como si estuvieras loco. El negocio del e-book sigue siendo residual. Lo que deja pocas esperanzas para un posible libro celular\u00bb, plantea Enrique Dans, profesor del Instituto de Empresa y especialista en nuevas tecnolog\u00edas. En EE UU, el panorama es distinto. \u00abAll\u00ed el sector est\u00e1 m\u00e1s maduro. El Kindle de Amazon [un soporte digital, al que llaman iPod de los libros] ha dinamizado el mercado. Llevan 300.000 unidades vendidas\u00bb, informa Dans.<\/p>\n<p>La novela celular se enfrenta adem\u00e1s a un problema de h\u00e1bito: en Espa\u00f1a, el m\u00f3vil se emplea poco para navegar por Internet. Seg\u00fan un estudio de Vodafone, en 2007 la penetraci\u00f3n de Internet en m\u00f3viles en Espa\u00f1a rondaba el 8%, mientras que en Jap\u00f3n, ya en 2005, el 50% de los usuarios acced\u00eda a la Red desde el m\u00f3vil, por encima del 40%, que lo hac\u00eda a trav\u00e9s del ordenador, seg\u00fan datos del Ministerio de Informaci\u00f3n y Comunicaci\u00f3n de Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>Por no hablar del bache sociol\u00f3gico. \u00abLos soportes de lectura digital y las editoriales, en especial en Espa\u00f1a, tienden a reproducir la experiencia de lo anal\u00f3gico: todo gira en torno al libro. Los dispositivos de lectura digitales como Sony Reader [reader significa lector], Kindle y Readius [de to read, leer en ingl\u00e9s] funcionan con met\u00e1foras, con expresiones como \u00abpasar p\u00e1gina\u00bb y sus formatos son cuadrados, como el del libro. Las analog\u00edas aparecen cuando una tecnolog\u00eda est\u00e1 en fase embrionaria. Pas\u00f3 con el ordenador -Windows, met\u00e1fora de ventana-, y con los peri\u00f3dicos online que al principio eran r\u00e9plicas de los tradicionales\u00bb, afirma Fernando Garrido, subdirector del Observatorio de la Cibersociedad. Y pronostica: \u00abCuando la sociedad se apropie del fen\u00f3meno, el libro trascender\u00e1 el papel\u00bb. Una posibilidad que produce v\u00e9rtigo en los editores tradicionales. \u00abLas editoriales se niegan a perder su rol y experimentan con modelos de negocio que les permitan conservar su papel de mediador entre creador y consumidor. Pero no ser\u00e1 f\u00e1cil: como ha sucedido en la m\u00fasica, todo apunta a que la relaci\u00f3n se producir\u00e1 sin intermediarios\u00bb.<\/p>\n<p>La primera revoluci\u00f3n editorial se fragu\u00f3 con el paso de la cultura oral a la escrita y la segunda, con la llegada de la imprenta de Gutenberg en el siglo XV. Es la hora de la tercera. Superar el trauma cultural que conlleva no es sencillo.<\/p>\n<p>\u00abEl contenido literario y el resultado cognitivo y emocional de la lectura de un texto son los mismos si se lee en ordenador, en un m\u00f3vil o en papel. La diferencia psicol\u00f3gica se produce con la relaci\u00f3n emotiva con el soporte. El libro convencional es un objeto f\u00edsico, ocupa espacio, se coloca en una estanter\u00eda, tiene presencia y puede suscitar emociones y recuerdos, incluso sin haberlo le\u00eddo\u00bb, explica Javier Garc\u00e9s, presidente de la Asociaci\u00f3n de Estudios Psicol\u00f3gicos y Sociales. La muerte del libro hiere sensibilidades. Aunque para algunos, como Igor S\u00e1bada, doctor en Sociolog\u00eda y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, hablar del fin del papel es exagerado: \u00abExiste una tendencia excesiva, puro marketing, a escribir el obituario apresurado del Libro, con may\u00fascula. Como en Jap\u00f3n, ambas dimensiones -la tradicional y la digital- coexistir\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las editoriales est\u00e1n esperando a ver qu\u00e9 pasa en EE UU. \u00abEstamos observando c\u00f3mo reacciona el mercado estadounidense a Kindle, que empez\u00f3 a comercializarse en 2007\u00bb, corrobora Gerardo Mar\u00edn, editor ejecutivo de Alfaguara. Otras, como Planeta, ya se arriesgaron. \u00abHace cinco a\u00f1os lanzamos la web Veintinueve.com con muchos t\u00edtulos para descargar. Fracas\u00f3. No exist\u00edan soportes de lectura adecuados&#8230; Veremos ahora\u00bb, apunta Santos Palazzi, director general del \u00e1rea de Mass Market de Planeta. Y anuncia: \u00abEn 2009 esperamos ofrecer e-books en nuestra web y otras asociadas\u00bb.<\/p>\n<p>Para algunos, la dimensi\u00f3n del mercado es tan peque\u00f1a que no compensa el esfuerzo. \u00abLa editorial est\u00e1 preparada, pertenecemos a un grupo internacional, y en EE UU, Reino Unido e Inglaterra vendemos e-books. Pero en Espa\u00f1a todav\u00eda no hay demanda. Los e-books llegar\u00e1n cuando la gente los pida\u00bb, afirma Nuria Cabuti, directora de comunicaci\u00f3n de Random House Mondadori. Stuart Applebaum, portavoz mundial del grupo, confirma: \u00abA finales de 2008 contaremos con 8.000 libros electr\u00f3nicos en EE UU, con 1.000 en el Reino Unido y con 1.000 m\u00e1s en Alemania. Es el formato con m\u00e1s crecimiento en Random House. En EE UU hemos vendido m\u00e1s e-books en los seis primeros meses de 2008 que en todo 2007\u00bb.<\/p>\n<p>La convivencia es inevitable, sobre todo con los libros de consulta y de texto. En Santillana algunos editores trabajan con e-books. \u00abSe pueden cargar muchos en el ordenador o en otro dispositivo y se ahorra papel\u00bb, reconoce Gerardo Mar\u00edn, del grupo Santillana (al que pertenece Alfaguara). \u00abSM y Santillana ofrecen libros de texto e infantiles en formato electr\u00f3nico, y Planeta y Oc\u00e9ano venden enciclopedias digitales. Todas est\u00e1n haciendo un gran esfuerzo\u00bb, informa Antonio Mar\u00eda \u00c1vila, director ejecutivo de la Federaci\u00f3n de Gremios de Espa\u00f1a (FGEE). \u00abY en derecho, cerca del 60% de los t\u00edtulos son e-books\u00bb. Pero existen problemas fiscales. \u00abLos libros electr\u00f3nicos o en CD-ROM no tributan igual que la obra tradicional. El IVA es del 16%, como en el caso de cualquier CD, y no del 4% que se aplica a los libros. La legislaci\u00f3n comunitaria considera al e-book prestaci\u00f3n de servicios\u00bb.<\/p>\n<p>Algo que no parece importar a las editoriales nacidas en Internet. Permiten a los autores editar y vender sus libros en formato digital y en papel. La pionera fue la estadounidense Lulu.com. Hay versiones espa\u00f1olas como Badosa.com, con 13 a\u00f1os de vida, o Bubok, nacida el pasado abril. Casi todas funcionan igual. \u00abSe imprime bajo demanda y el autor decide si la descarga es gratuita o de pago\u00bb, explica Luc\u00eda Llanos, de Bubok.<\/p>\n<p>El intermediario se desvanece: \u00abEl autor se lleva el 80% de los beneficios. En una editorial tradicional el autor cobra entre el 8% y el 15%\u00bb. Y a\u00f1ade: \u00abEstamos contentos: m\u00e1s de 70.000 visitas al mes y 12.300 e-books vendidos\u00bb. En el sector de los soportes tambi\u00e9n hay espa\u00f1oles. La empresa Grammata naci\u00f3 en 2004. En enero de 2008 comercializ\u00f3 Papyre, su lector de libros digitales. \u00abOfrecemos libros, wikipedias, peri\u00f3dicos, blogs, revistas&#8230; Hemos vendido m\u00e1s de 2.000. En 2010 esperamos haber colocado en el mercado 50.000\u00bb, conf\u00eda Juan Gonz\u00e1lez de la C\u00e1mara, director de la compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Las letras espa\u00f1olas coquetean con el lenguaje tecnol\u00f3gico. Las librer\u00edas han comercializado desde blognovelas -obras basadas en cuadernos de bit\u00e1cora- hasta textos de estilo cibern\u00e9tico, donde se mezclan cl\u00e1sicos con SMS. David Tr\u00edas, editor de Plaza &amp; Jan\u00e9s, sabe mucho de bloglibros. Tr\u00edas se fij\u00f3 en el argentino Hern\u00e1n Casciari y en su blog Diario de una mujer gorda en 2005. Adaptaron el blog al papel. M\u00e1s respeto, que soy tu madre -t\u00edtulo de la publicaci\u00f3n- fue un \u00e9xito. \u00abLa bit\u00e1cora de Hern\u00e1n era de las m\u00e1s visitadas, y hab\u00eda material\u00bb. Y da un consejo: \u00abEl lector tiene m\u00e1s peso hoy que hace 10 a\u00f1os. Para saber lo que interesa, el editor debe rastrear Internet. Yo consulto FaceBook y MySpace para saber por d\u00f3nde respiran las nuevas generaciones\u00bb.<\/p>\n<p>El escritor Peio H. Ria\u00f1o es experto en \u00abestilos tecnol\u00f3gicos\u00bb. En Todo lleva carne (Caballo de Troya) Ria\u00f1o introduce extensiones de archivos como JPG: \u00abNo podemos negarnos al lenguaje virtual. Un JPG [formatos de im\u00e1genes] es tan com\u00fan en nuestras vidas como un paisaje. Con esta extensi\u00f3n quise jugar con la idea de un fogonazo, de una imagen que se presenta en unos segundos y se queda ah\u00ed para siempre\u00bb. A la pregunta de si se considera parte de la llamada generaci\u00f3n digital, Ria\u00f1o responde: \u00abNo s\u00e9 si somos digitales, pero somos producto de lo que nos rodea. Y como nos hace, tambi\u00e9n nos deforma, nos transforma, nos vuelve del rev\u00e9s y nos ayuda a expresarnos con otros recursos\u00bb.<\/p>\n<p>La puerta est\u00e1 abierta. El iPhone podr\u00eda ser la panacea. Parece que en Espa\u00f1a cae bien el artilugio de Apple. Fernando Garrido, del Observatorio de la Cibersociedad, lo ve as\u00ed: \u00abTodos los estudios que hemos hecho sobre el iPhone apuntan a una alta potenciabilidad de navegaci\u00f3n por Internet y a lo f\u00e1cil que es leer en una pantalla grande. El iPhone podr\u00eda ser la soluci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><em>Tomado de <\/em><a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/global\/\" target=\"_blank\"><em>El Pa\u00eds<\/em><\/a><em> 07\/10\/2008<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las novelas descargadas en el tel\u00e9fono saltan al papel en Jap\u00f3n &#8211; 25 millones han le\u00eddo en pantalla &#8216;Koizora&#8217;, el \u00faltimo &#8216;boom&#8217; &#8211; el fen\u00f3meno es lento en Europa, pero \u00bfestamos en puertas de una revoluci\u00f3n? Por Mar\u00eda Ovelar La novela ha encontrado una forma nueva de vida en la era tecnol\u00f3gica. 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