﻿{"id":151,"date":"2008-10-02T13:04:04","date_gmt":"2008-10-02T19:04:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/?p=151"},"modified":"2012-12-05T16:23:41","modified_gmt":"2012-12-05T22:23:41","slug":"cuota-de-piso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/lectores\/2008\/10\/02\/cuota-de-piso\/","title":{"rendered":"Cuota de piso"},"content":{"rendered":"<p><em>Por Diego Ruiz<\/em><\/p>\n<p>El d\u00eda en que tuve que pagarle mi cuota de piso a la Ciudad de la Furia fue un s\u00e1bado nublado en v\u00edsperas del A\u00f1o Nuevo jud\u00edo, me lo dijo mi vecino sefard\u00ed, que iba rumbo a la celebraci\u00f3n, en la sinagoga que est\u00e1 cruzando la calle. Empieza hoy lunes \u2013me desliz\u00f3 apurado\u2013, con la primera estrella de la noche, el a\u00f1o 5,796. Tanto tiempo de peregrinar y siguen esperando al profeta.<\/p>\n<p>Pero aquel d\u00eda era s\u00e1bado, y alrededor del mediod\u00eda me encontr\u00e9 en el and\u00e9n de Tacubaya, esperando la l\u00ednea que va a Pantitl\u00e1n. La rosa, no la caf\u00e9. Era la rosa. Despu\u00e9s de m\u00e1s de un mes de utilizar mis piernas y el metro como transportes principales, los adoquines de Polanco se volvieron un lugar com\u00fan y los vagones naranjas que hace Bombardier, un escenario habitual en mi transcurrir cotidiano. Si no fuera por el hecho de que es humanamente imposible, casi los considerar\u00eda c\u00f3modos. Por eso, en aquel momento no repar\u00e9 concienzudamente, en que me encontraba en uno de los campos de batalla m\u00e1s grandes del mundo, a veces discreto en sus tensiones, a veces escandaloso. Y como quien camina por una vereda conocida, avanc\u00e9 hacia el vag\u00f3n que frente a mi abr\u00eda sus puertas. No hab\u00eda tanta gente como en un viernes a las siete de la noche, por eso me extra\u00f1\u00f3 la marabunta que s\u00fabitamente me empuj\u00f3 en todos sentidos y desde todas direcciones. Antes de que ese tropel acudiera a mi desde alg\u00fan lugar invisible, mis pensamientos se hallaban lejos del Sistema de Transporte Colectivo, no s\u00e9 bien donde, acaso lejos tambi\u00e9n de estas calles, de esta ciudad. Por eso tard\u00e9 unos minutos en comprender qu\u00e9 suced\u00eda, y mientras tanto la confusi\u00f3n me gobern\u00f3. Algunos segundos despu\u00e9s de ser casi atropellado, esas personas que me rodearon por los flancos, y evidentemente, por mi punto ciego (\u00bfQu\u00e9 tal la paradoja?), desaparecieron permiti\u00e9ndome el paso franco al interior del vag\u00f3n. Mientras yo lidiaba con mi desconcierto, el vag\u00f3n cerr\u00f3 sus puertas y el tren avanz\u00f3. Acababa de ingresar al t\u00fanel y entonces lo comprend\u00ed todo; mi estrecho campo de visi\u00f3n sobre lo que suced\u00eda y los empujones me impidieron hacerlo antes. Llev\u00e9 mi mano a la bolsa trasera derecha de mi pantal\u00f3n y la encontr\u00e9 vac\u00eda. Con un arte depurado me dejaron sin cartera y as\u00ed, pagu\u00e9 mi cuota de provinciano.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Y bueno, ya sab\u00eda que aqu\u00ed las cosas son como en la Feria (de la Primavera y de la Paz, por supuesto), que las cosas importantes se traen en las bolsas de adelante cuando se penetra en la muchedumbre, pero ese d\u00eda lo olvid\u00e9. Me dio m\u00e1s coraje mi estupidez o mi descuido que lo que realmente perd\u00ed: una cartera vieja con el cierre roto y sus recuerdos, que m\u00e1s vale olvidar; ciento setenta pesos, una licencia de automovilista vencida y una de motociclista con un a\u00f1o de vigencia, mi credencial de elector, la de la universidad y tres boletos de metro de a dos pesos cada uno, a eso se reduc\u00edan mis bienes. Es lo bueno de no tener mucho, o como dec\u00eda un fil\u00f3sofo callejero: Lo conveniente de carecer de dinero, es que no se puede gastar en pendejadas: ni se consigue alcohol, ni drogas, ni mujeres.<\/p>\n<p>Afortunadamente no hubo violencia, ni me di cuenta a tiempo de quien era el ladr\u00f3n, porque instintivamente hubiera salido tras \u00e9l para cocerlo a patadas, sin reparar en que \u00e9l, por experiencia, ser\u00eda m\u00e1s h\u00e1bil que yo en el arte de la lucha, o que tendr\u00eda a siete machos acompa\u00f1\u00e1ndolo, con una pistola y dos navajas infectas de buen tama\u00f1o. Tampoco tra\u00eda ninguna tarjeta bancaria, he adquirido la buena costumbre de no cargarlas m\u00e1s que cuando son imprescindibles, y cuando eso sucede, llevan su lugar privilegiado, junto al \u00f3rgano que determina mi sexo. As\u00ed que, a pesar de mi coraje y del puta madre, hijos de la chingada de rigor, mi cuota de ranchero sali\u00f3 relativamente barata. A veces, en la escuela de la vida, hay tambi\u00e9n cuotas monetarias que pagar. Me di un buen zape por ingenuo y me promet\u00ed tener m\u00e1s cuidado siempre, sin extremos paranoicos, porque as\u00ed no se puede vivir. Me qued\u00e9 pensando que todav\u00eda nos falta mucho en este pobre y bello M\u00e9xico para alcanzar la civilidad.<\/p>\n<p>Esta noche cientos de velas quedar\u00e1n encendidas en las ventanas de los edificios vecinos para celebrar el Rosh Hashan\u00e1 (aprend\u00ed que as\u00ed es en hebreo), la comunidad jud\u00eda compartir\u00e1 la mesa, la meditaci\u00f3n y viajar\u00e1 introspectivamente. Para todos los dem\u00e1s ser\u00e1 una noche normal, acaso solo veremos m\u00e1s movimiento de sombreros y de barbas. Yo tratar\u00e9 de averiguar (m\u00e1s bien de recordar: supongo que ya lo deber\u00eda saber) qu\u00e9 es la bendita Teor\u00eda de la Paridad del Poder Adquisitivo para explicarla en mi tesis. Dormir\u00e9 bien y sin miedo (es muy temprano para amilanarse), porque lo dem\u00e1s, como dijo un buen dramaturgo xalape\u00f1o, lo dem\u00e1s es un decir.<\/p>\n<p><em>Septiembre 2008<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Diego Ruiz El d\u00eda en que tuve que pagarle mi cuota de piso a la Ciudad de la Furia fue un s\u00e1bado nublado en v\u00edsperas del A\u00f1o Nuevo jud\u00edo, me lo dijo mi vecino sefard\u00ed, que iba rumbo a la celebraci\u00f3n, en la sinagoga que est\u00e1 cruzando la calle. 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