﻿{"id":1618,"date":"2012-02-09T17:56:50","date_gmt":"2012-02-09T17:56:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/kaniwa\/\/?p=1618"},"modified":"2012-02-09T17:56:50","modified_gmt":"2012-02-09T17:56:50","slug":"por-que-es-importante-que-un-politico-lea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/kaniwa\/2012\/02\/09\/por-que-es-importante-que-un-politico-lea\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 es importante que un pol\u00edtico lea"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Manuel Ruiz Regil<\/p>\n<p style=\"text-align:right\"><em>\u201cConceptos, hijo, conceptos.\u201d<\/em><br \/>\n<em> Mi padre.<\/em><\/p>\n<p>Soy un lector tard\u00edo. Lo confieso. Pero he tratado de salvar ese escollo en mi formaci\u00f3n porque estoy convencido de los enormes beneficios que reporta la lectura, no s\u00f3lo como ejercicio de cultivo del criterio y de la imaginaci\u00f3n, sino como est\u00edmulo neuronal y end\u00f3crino.<\/p>\n<p>\u201cLa escritura y la lectura son los mayores inventos de la humanidad. Esta afirmaci\u00f3n puede sorprender a algunas personas encandiladas por el esplendor y utilidad de determinados productos tecnol\u00f3gicos. Ninguno de estos productos hubiera sido alumbrado sin esos garabatos que representan conceptos. Hablar de lectura y escritura es contar la historia del pensamiento de la humanidad, 6.000 a\u00f1os de palabra escrita. El poder de la lectura es inagotable. Permite introducirnos en el mundo secreto de las personas. Los psic\u00f3logos han consumido muchos a\u00f1os en la b\u00fasqueda de un m\u00e9todo para indagar el mundo interior de las personas. La escritura y la lectura son los veh\u00edculos m\u00e1s expeditos, las ventanas m\u00e1s abiertas. Pero la lectura no s\u00f3lo sirve como artefacto para acceder a la mente, tambi\u00e9n sirve a otros prop\u00f3sitos. Diderot cre\u00eda en los poderes terap\u00e9uticos de las novelas \u201cpicantes\u201d, las damas de la corte japonesa del siglo XI escrib\u00edan los textos que ellas quer\u00edan leer; Colette le\u00eda en la cama para protegerse del bullicio social; Borges ped\u00eda que le leyeran para sentirse vivo; y Stevenson no quer\u00eda aprender a leer para no privarse del placer que le produc\u00edan las lecturas de su ni\u00f1era\u2026\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa lectura tiene un poder extraordinario y subversivo. Los grandes cambios de la historia se inspiran en los libros y la mente de los ni\u00f1os cambia de una manera dram\u00e1tica desde el momento que aprenden a leer. Alinson Lurie, una profesora de la Universidad de Cornell (Nueva York), en su libro <em>No se lo cuentes a los mayores<\/em>, analiza el poder subversivo de ciertas obras cl\u00e1sicas de la literatura infantil, como <em>Alicia en el pa\u00eds de las maravillas<\/em>, <em>Peter Pan<\/em>, o <em>Winnie el osito<\/em>. Las mejores obras son aquellas que perduran a lo largo de la historia y adem\u00e1s sirven para todos los ni\u00f1os, m\u00e1s all\u00e1 de los valores particulares que transmite cada cultura. \u00bfPor qu\u00e9 perduran estas obras? Porque tienen un trasfondo universal y subversivo: ponen del rev\u00e9s al mundo de los adultos, satirizan sus valores convencionales y se dirigen a la imaginaci\u00f3n de los j\u00f3venes lectores en su propio lenguaje\u2026\u201d.<\/p>\n<p>\u201cCasi nadie de los que rigen los destinos del planeta desconoce que la lectura es un motor con muchos caballos de potencia. No es de extra\u00f1ar que hace muy pocos a\u00f1os, Bill y Hillary Clinton mostraran un inter\u00e9s por el tema, en una d\u00e9cada que fue definida como la \u201cd\u00e9cada del cerebro\u201d. Algunos psic\u00f3logos, neur\u00f3logos y educadores se encargaron de convencerles de una relaci\u00f3n que casi nadie discute: la lectura mejora el funcionamiento del cerebro; o sea la lectura hace que los cerebros est\u00e9n mejor amueblados conceptualmente\u2026\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl cerebro humano pesa aproximadamente 1400 gramos y posee millones de neuronas. Cada neurona cortical establece unas 20.000 conexiones con otras c\u00e9lulas nerviosas (Levi, 2000). El cerebro humano, como producto de la evoluci\u00f3n, es la estructura m\u00e1s compleja que se conoce. Dentro del cerebro, en una estructura denominada corteza cerebral, se localiza las funciones superiores del habla, el pensamiento y la imaginaci\u00f3n. Esta estructura es la m\u00e1s humana del sistema nervioso y la que nos distingue del resto de los mam\u00edferos. Fue el hist\u00f3logo Santiago Ram\u00f3n y Caj\u00e1l, quien describi\u00f3 hace m\u00e1s de 100 a\u00f1os, la organizaci\u00f3n de la corteza cerebral humana. Hablaba, entonces de lo que \u00e9l denomin\u00f3 \u201cgimnasia mental\u201d. Consideraba que el ejercicio mental multiplicaba las conexiones nerviosas, lo que implicaba integrar una mayor cantidad de informaci\u00f3n: \u201c&#8230;por tanto, cuantas m\u00e1s conexiones nerviosas tengamos m\u00e1s informaci\u00f3n seremos capaces de procesar\u201d. (Congreso mundial de lecto-escritura. Valencia 2000.)<\/p>\n<p>Creo que no hace falta resaltar el valor de la lectura en la formaci\u00f3n educativa de cualquier individuo. Pero por si as\u00ed fuera, me permito elegir, de manera muy caprichosa \u2013como suelo hacer las cosas- algunos beneficios de la lectura, recogidos del blog de la Direcci\u00f3n General de Bibliotecas de la Universidad Veracruzana, para tener algunos puntos de referencia y evitar caer en soberbias declaraciones catastr\u00f3ficas que fomentan la idea de que la lectura y el arte son actividades dedicadas al ocio improductivo y al entretenimiento comercial, o que son bienes de consumo que generan <em>status<\/em> o est\u00e1n de moda, y que no son necesarias a la hora de gobernar (Adela Micha <em>dixit<\/em>).<\/p>\n<p>Desafortunadamente, nos hemos quedado en la superficie al criticar la poca recordaci\u00f3n o el nulo conocimiento en nuestras autoridades de t\u00edtulos y autores. Pero perdemos de vista de que, en \u00faltimo caso, no es la poca familiaridad con la industria editorial de estos l\u00edderes lo que afecta a la sociedad, sino su lejan\u00eda con las ideas; su flaco acervo de conceptos; su nula reflexi\u00f3n acerca del Estado, la libertad, la justicia, la pol\u00edtica, la equidad, el bien com\u00fan, el servicio, el desarrollo, la salud, el contrato, la riqueza, y tantos otros temas cotidianos en la agenda de un funcionario p\u00fablico, sobre todo.<\/p>\n<p>El <em><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/kaniwa\/\" target=\"_blank\">blog Kaniw\u00e1<\/a><\/em> propone cien ideas. Yo rescatar\u00e9 veinte puntos, como pretexto para ejercitar la memoria libresca, a partir de mis propias limitaciones. Ofrezco una disculpa a los lectores, por lo parcialmente literario de mis referencias, y dejo el link para los que quieran completar su experiencia en l\u00ednea.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/kaniwa\/\/20\" target=\"_blank\">https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/kaniwa\/\/20<\/a><\/p>\n<p><strong>1.- (1) La soberbia se alivia leyendo un gran libro.<\/strong><br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es un gran libro? Aquel que nos ayuda a dimensionar el tiempo y el espacio en su justa medida, y nos ubica dentro de una realidad limitada y concreta, pero que al mismo tiempo nos catapulta hacia una dimensi\u00f3n desconocida donde aparece el lector con ese combustible listo para dar su propia versi\u00f3n de los hechos. Algunos autores que nos han legado obras de ese tama\u00f1o son: Dante Alighieri con la <em>Divina Comedia<\/em>, donde rescata los mitos fundacionales de nuestra cosmogon\u00eda y explora, a partir de una estructura metaf\u00edsica, el mundo individual y social de manera cr\u00edtica; Fiodor Dostoievsky con <em>Cr\u00edmen y castigo<\/em>, donde explora el conflicto entre \u00e9tica y moral. Honorato de Balzac con <em>La comedia humana<\/em>, en la que hace un retrato fidedigno de las pasiones y los motivadores esenciales del individuo, as\u00ed como de sus respuestas m\u00e1s inveros\u00edmiles, pero reales. O John Milton con <em>El Para\u00edso perdido<\/em>, o Marcel Proust con el detalle exhaustivo del instante de <em>En busca del tiempo perdido<\/em>.<\/p>\n<p><strong>2.- (2) La tristeza revela su inagotable riqueza a la luz de la lectura de un gran libro.<\/strong><br \/>\nLa tristeza de William Burroghs, el <em>Aullido<\/em> de Allen Ginsberg y los beatniks ha dado sentido a las generaciones de post-guerra, y nutrido un \u00e1nimo melanc\u00f3lico hasta nuestros d\u00edas, que justifica el deterioro progresivo de los valores como una est\u00e9tica posmoderna. <em>Una temporada en el infierno<\/em>, de Arthur Rimbaud, provee la m\u00e1s hermosa y aterradora descripci\u00f3n del castigo eterno; <em>Oliver Twist<\/em> de Charles Dickens, es una de las primeras novelas que reflexiona sobre el mal en la sociedad, y <em>Los cantos de Maldoror<\/em> de El Conde de Lautremont (Isidore Ducasse), donde se explora concientemente la b\u00fasqueda del mal esencial; ese mal de aurora que experimentaba el autor como una posesi\u00f3n ineludible, son lecturas que nos solidarizan con el dolor existencial y desarrollan la capacidad de empat\u00eda con el otro, a partir de la asunci\u00f3n del drama individual.<br \/>\nOtros ejemplos son <em>Un hombre<\/em>, de Oriana Fallacci, donde el registro del dolor se hace puntual y nos siembra la semilla de la indignaci\u00f3n para siempre. <em>Reportaje al pie de la horca<\/em>, de Julius Fucik; <em>Fuegos<\/em>, de Marguerite Yourcenar, sublime poes\u00eda amorosa a partir del m\u00e1s profundo desencanto o los <em>Aforismos<\/em> de E.M. Cior\u00e1n, que le dejan a uno en la lengua ese sabor amargo que no se puede dejar de paladear.<\/p>\n<p><strong>3.- (7) La lectura nos dota de las palabras para expresar nuestros sentimientos, emociones y creencias.<\/strong><br \/>\nLa poes\u00eda da lenguaje, nos ense\u00f1a a nombrar el mundo, a entender que las cosas, las emociones y los espacios suenan, y que nuestro pensamiento es musical. De esto nos han ense\u00f1ado mucho los rom\u00e1nticos, y los modernos, los vanguardistas y los postmodernos . Algunos autores son Apollinaire, Edgar Allan Poe, Rub\u00e9n Dar\u00edo, Enrique Gonz\u00e1lez Mart\u00ednez, Pablo Neruda, y m\u00e1s en nuestros d\u00edas Charles Bukovsky, Jaime Sabines, Octavio Paz, o Alberto Ruy S\u00e1nchez.<\/p>\n<p><strong>4.- (8) La lectura nos acerca cada vez m\u00e1s a la auto comprensi\u00f3n.<\/strong><br \/>\nHemos confundido la lectura de textos de autoayuda con la b\u00fasqueda de instructivos para la vida, con recetas infalibles para la felicidad o f\u00f3rmulas para alcanzar el \u00e9xito. Pero todo esto tiene su g\u00e9rmen en principios mucho m\u00e1s sencillos y bellos y menos comerciales o laicos. De ello ya hablaban Epicteto, Epicuro, Rabelais o Voltaire, siguiendo la premisa del Griego: \u201cCon\u00f3cete a ti mismo\u201d.<\/p>\n<p><strong>5.- (9) La lectura es constructora de sociedades y de sue\u00f1os.<\/strong><br \/>\nLa novela da estructura, el ensayo explora la posibilidad de una idea, el cuento es un fogonazo que le vuela la cabeza a la realidad, transformando entornos y valores; la poes\u00eda es revelaci\u00f3n espiritual. Estar en contacto con estos g\u00e9neros permite abordar los problemas desde dimensiones diferentes y con el lenguaje adecuado para cada una.<br \/>\nThomas Hobbes, considerado el padre de la filosof\u00eda pol\u00edtica plantea los g\u00e9rmenes de la sociedad moderna en su <em>Leviat\u00e1n<\/em>. Charles Louis de Montesquieu, exalta el esp\u00edritu de las leyes, Immanuel Kant, y David Hume plantean las diferencias entre \u00e9tica y derecho. Aldous Huxley avizor\u00f3 el determinismo materialista en el que nos encontramos, con <em>Un Mundo feliz<\/em>; Lewis Carol critic\u00f3 a la sociedad victoriana con <em>Alicia en el pa\u00eds de las maravillas<\/em>, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez devela el tempo-vida latinoamericano; y <em>Rayuela<\/em>, de Julio Cort\u00e1zar nos abre las puertas a la combinaci\u00f3n. La realidad no es lineal.<\/p>\n<p><strong>6.- (13) La lectura brinda beneficios econ\u00f3micos: entender las cl\u00e1usulas de los contratos ahorra dolores de cabeza y juicios.<\/strong><br \/>\nJulio Cort\u00e1zar, Jorge Ibarguengoitia, Augusto Monterroso, Juan Jos\u00e9 Arreola, Diane Ackerman, Elena Garro nos dan c\u00e1tedra de letras chiquitas. Aprender a leer la realidad entre l\u00edneas es un seguro de vida. Y re\u00edrse o darle la vuelta a los usos y costumbres de un pa\u00eds Kafkiano por revelaci\u00f3n es un gran alivio.<\/p>\n<p><strong>7.- (15) La lectura nos da una voz.<\/strong><br \/>\nLos l\u00edderes de opini\u00f3n no pueden ser tan soberbios como para creer que aquello que piensan inaugura el conocimiento en la historia. Es necesario reconocer el linaje que los ha tra\u00eddo hasta el presente y honrarlo, a trav\u00e9s de la congruencia con las voces que se han alzado antes en pro de una idea o de una causa. De esta manera la voz del presente se engrandece con el corifeo de la historia, se confronta y se enriquece. \u201cAl destino le agradan las variantes, las repeticiones y las simetr\u00edas\u2026\u201d \u2013dice el poeta argentino Jorge Luis Borges en <em>La trama<\/em>, cuento breve donde refleja los actos de la muerte de C\u00e9sar, por Bruto y, diecinueve siglos despu\u00e9s, del Che, unidas pr\u00e1cticamente, por una misma frase: \u201c\u00a1T\u00fa tambi\u00e9n, hijo m\u00edo!\u201d, \u201c\u00a1Pero, Che!\u201d, consignadas en su momento por Shakespeare, Quevedo y el mismo gaucho.<br \/>\nAs\u00ed tambi\u00e9n en <em>Ajedrez<\/em>, cuando dice: \u201cEn el oriente se encendi\u00f3 esta guerra, cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra. Como el otro, este juego es infinito\u201d. Y m\u00e1s adelante acaba: \u201cDios mueve al jugador, y \u00e9ste la pieza. \u00bfQu\u00e9 dios detr\u00e1s de dios la trama empieza, de polvo y tiempo y sue\u00f1os y agon\u00edas?\u201d<\/p>\n<p><strong>8.- (16) La lectura es lo m\u00e1s cercano a la telepat\u00eda y a la mediumnidad.<\/strong><br \/>\nSe dice de los textos sagrados que han sido escritos por inspiraci\u00f3n divina, canalizados o revelados a ciertos individuos cuya disposici\u00f3n espiritual o electromagn\u00e9tica los perfila para recibir mensajes. De tal suerte que leerlos nos transporta a dimensiones celestiales. Las palabras son como naves espaciales que nos llevan a mundos con nuevos significados. A nuestro regreso podremos leer e interpretar la realidad con ojos m\u00e1s luminosos. <em>La Biblia<\/em>, el <em>Cor\u00e1n<\/em>, el <em>Zohar<\/em>, el<em> Libro tibetano de los muertos<\/em> y otros evangelios son testimonios de estas experiencias.<\/p>\n<p><strong>9.- (23) A veces, cuando leo, descubro lo que pienso.<\/strong><br \/>\nEl poeta mexicano Jos\u00e9 Emilio Pacheco comparti\u00f3 en alguna ocasi\u00f3n que si quer\u00eda enterarse cu\u00e1nto sab\u00eda de algo, lo escrib\u00eda. El proceso de lectura y escritura es un acto de reconocimiento. A veces, a trav\u00e9s de la narraci\u00f3n, la descripci\u00f3n de un personaje, la atm\u00f3sfera emocional de una historia, los cambios en las \u00e9pocas vistos a trav\u00e9s de la \u00f3ptica de un autor determinado, nos revelan aspectos de nuestra propia historia (individual o colectiva) que ni so\u00f1\u00e1bamos pod\u00edamos tener. Es por eso que tras la gozada lectura de un buen texto regresamos vivificados, empoderados, enaltecidos en esp\u00edritu y raz\u00f3n. Tal es el caso de mi experiencia con los textos de George Bataille, <em>El erotismo<\/em>; Umberto Eco, <em>Opera aperta<\/em>; Nietzche, <em>As\u00ed hablaba Zaratustra<\/em>; J.J. Benitez, la saga de <em>El Caballo de Troya<\/em>; Jorge Ibarguengoitia, <em>Autopsias r\u00e1pidas<\/em>, <em>Instrucciones para vivir en M\u00e9xico<\/em>; Carlos Monsiv\u00e1is, <em>Los rituales del caos<\/em>, <em>Escenas de pudor y liviandad<\/em>, o Francisco Mart\u00edn Moreno por hablar de alguien muy actual. (<em>Arrebatos Carnales<\/em>). No citar\u00e9 a Enrique Krauze s\u00f3lo porque me suene el nombre o porque la publicaci\u00f3n electr\u00f3nica de este texto pueda traerme m\u00e1s lectores, a trav\u00e9s de esa etiqueta. (La verdad es que no he podido acabar uno solo de sus textos sin que se me resbale el codo de la mesa). Pero s\u00ed mencionar\u00e9 a un autor irreverente que me ha ayudado a saldar algunos fallos educativos en historia: Paco Ignacio Taibo II.<\/p>\n<p><strong>10.- (25) Los malos gobiernos temen a los buenos lectores.<\/strong><br \/>\nNada es m\u00e1s odioso que la cr\u00edtica fundamentada. Y en un pa\u00eds tan variopinto como M\u00e9xico es muy dif\u00edcil generar beneficios para una comunidad sin afectar los intereses de alguna otra. Pero tomar en cuenta los principios estrat\u00e9gicos que plantea Sung Tzu, en <em>El arte de la guerra<\/em>, o los preceptos que expresa Maquiavelo en <em>El pr\u00edncipe<\/em>; as\u00ed como comprender el funcionamiento de <em>El Capital<\/em> expuesto por Carl Marx, o ahondar en las estructuras del poder con la luz que da Max Weber sobre la sociedad, lo mismo que conocer el pensamiento de compatriotas insignes que nos precedieron como Justo Sierra, Vasconcelos o Torres Bodet, quienes impulsaron las pol\u00edticas culturales como nunca m\u00e1s se ha visto en la historia de M\u00e9xico, puede ayudarnos a dar una lectura m\u00e1s completa de la realidad y plantear un futuro m\u00e1s viable.<\/p>\n<p><strong>11.- (36) Leer es una escuela, un templo, un hospital: me educo, me elevo, me repongo.<\/strong><br \/>\nEntender la realidad, compararla con otras realidades, hacer acopio de herramientas para transformarla o trascenderla, y en el camino descubrir lo que uno es para reponerse e imponerse ante el destino, todo ello acompa\u00f1ado por la fuerza de la palabra. El fil\u00f3sofo Alem\u00e1n Wittgenstein declara que \u201cEl l\u00edmite de tu lenguaje es el l\u00edmite de tu mundo\u201d. \u00bfHasta d\u00f3nde llegan tus fronteras? All\u00e1, donde ya no es posible nombrar las cosas con el leguaje com\u00fan, est\u00e1 la poes\u00eda.<\/p>\n<p><strong>12.- (38) Leer cultiva la humildad.<\/strong><br \/>\nUna de las caracter\u00edsticas principales que subyace en la escritura es la capacidad de asombro de un autor. Para ello es necesario abismarse en la realidad con la inocencia de un ni\u00f1o, con la humildad de un santo, pero con los ojos llenos de sabidur\u00eda. Ese es el legado de Michel de Montaigne, quien sin mayor pretensi\u00f3n que la de expresar sus pensamientos sobre diversos temas, cre\u00f3 el g\u00e9nero que hoy nos permite comunicar las ideas m\u00e1s extravagantes y dialogar con la historia, a trav\u00e9s de los conceptos y las experiencias individuales: el ensayo.<br \/>\nViajar, andar y ver, contar, volverse camino, decir la distancia, construir destino; conectar con la naturaleza de la roca, vivificar la neblina, abrazar el limo, dejarse modelar por la fuerza milenaria del fango, todas ellas experiencias reales a las que nos han llevado sensibilidades altas como la del poeta alem\u00e1n Friedrick H\u00f6lderlin, el norteamericano Walt Whitman, el brujo Carlos Castaneda, Efra\u00edn Bartolom\u00e9 y su poes\u00eda sagrada o el irreverente Osho, con su espiritualismo c\u00ednico. Todos ellos, a pesar de las po\u00e9ticas dis\u00edmiles y las anacron\u00edas, coinciden en la m\u00e1xima lecci\u00f3n de humildad que recoge la historia de las culturas: para vivir es necesario aprender a morir.<\/p>\n<p><strong>13.- (51) Leer evita costosas reparaciones y composturas.<\/strong><br \/>\nLos mexicanos tenemos fama de ser impulsivos e improvisadores; de ir construyendo sobre la marcha y de echarle mucho \u201cfeeling\u201d a las cosas. Pero para eso es necesario tener mucho callo, la experiencia suficiente y la osad\u00eda que no s\u00f3lo venga de la ignorancia, sino del conocimiento profundo de las cosas que se vuelve m\u00e9todo, por heterodoxo que sea. Pero mientras esto sucede nos exponemos a muchas fallas, errores, p\u00e9rdida de tiempo y desperdicio de recursos. Eso es lo que nos ha puesto en desventaja frente a otras culturas que tienden a estudiar los tiempos y movimientos para lograr el m\u00e1ximo rendimiento del esfuerzo y los materiales.<br \/>\nSentimos que algo nos quitan cuando no nos vamos por la libre, que si el trabajo no lleva nuestro sello personal no es lo mismo. Pero es importante aprender a leer en el sentido de decodificar los signos de la realidad, no s\u00f3lo las palabras; comprender lo que se tiene enfrente y dar la mejor respuesta. Podemos aprender de la experiencia de otros. Podemos ser humildes y aceptar que no solo a nuestro modo salen las cosas; o que no es s\u00f3lo nuestra comprensi\u00f3n de las cosas la \u00fanica v\u00eda para el entendimiento y la negociaci\u00f3n. Equivocarnos puede llevarnos a cometer errores costos y que incluso pueden afectar a las generaciones futuras. \u201cLeer con el diccionario no basta. No es el significado de las palabras lo que embaraza o propicia nuestras posibilidades de comprensi\u00f3n. Es la sociedad de las palabras lo que tiene sentido y lo que decide el significado de cada una de ellas. Leemos con toda nuestra historia, nuestra experiencia, nuestra informaci\u00f3n, nuestras lagunas, nuestra man\u00edas a cuestas; cargamos de sentido y de significado el texto -eso es comprender-; con los prejuicios, los deseos y el humor del d\u00eda. Sin comprensi\u00f3n no hay lectura (<em>Revista Algarab\u00eda<\/em> N\u00fam. 62<em> \u201cLeemos fuera del diccionario\u201d<\/em> Felipe Garrido P.p. 46).<br \/>\nHeredamos de los griegos el concepto de <em>Tekn\u00e9<\/em> (t\u00e9cnica), ampliamente expuesto por Arist\u00f3teles en el libro del mismo t\u00edtulo.<\/p>\n<p><strong>14.- (91) Leer nos da un sentido de anticipaci\u00f3n.<\/strong><br \/>\nNo soy experto en novela de detectives pero algo me dice que el h\u00e1bito de seguir la pista desarrolla la habilidad de descubrir al asesino. Y no s\u00f3lo de eso, de anticiparse a las situaciones. Una suerte de ajedrez macro en el que se desarrolla por h\u00e1bito la necesaria empat\u00eda como para adivinarle el pensamiento al contrincante, a la manera de un enroque de Sherlok Holmes y Moriarty, su n\u00e9mesis. \u00bfNo aportar\u00eda valor esta habilidad a un l\u00edder nacional? Un sinf\u00edn de historias, m\u00e9todos, procedimientos y conclusiones ya sea dentro de la ficci\u00f3n o en la vida real, contribuyen al bagaje de referencias que hacen, en un momento dado, la diferencia a la hora de tomar decisiones y hacer estrategias. A veces la ficci\u00f3n es m\u00e1s real que la vida misma, y tiene mucho que ense\u00f1ar.<\/p>\n<p><strong>15.- (58) Leer las palabras ayuda a leer los s\u00edntomas, los rasgos, el clima, los rostros, las estrellas.<\/strong><br \/>\nLeer entre l\u00edneas, bajo l\u00edneas, sobre l\u00edneas, alrededor de las l\u00edneas; aspirar las atm\u00f3sferas creadas con familias de palabras; habitar los espacios que dise\u00f1an las frases, sentarse en el mullido sill\u00f3n de la evidencia; reconocer los rostros de la verdad y la mentira y sus reflejos, y reconocerse parte de ellos; compartir la misma naturaleza de los objetos; aceptar que estamos hechos de lo mismo que est\u00e1n hechos los sue\u00f1os (Shakespeare). <em>Mogador<\/em> para Ruy-S\u00e1nchez, <em>Las ciudades invisibles<\/em> para Italo Calvino, <em>Itaca<\/em> para Ulises, <em>Shambala<\/em> o <em>Aval\u00f3n<\/em> para los m\u00edsticos.<\/p>\n<p><strong>16.- (62) Leer es el m\u00e1ximo placer casto.<\/strong><br \/>\nQuien ha experimentado el orgasmo intelectual sabr\u00e1 de lo que hablo. Pocos placeres con ropa son tan disfrutables como el momento en que se resuelve el acertijo; cuando, sin que realmente podamos explicarlo, sabemos que ya entendimos algo, que rompimos el himen de la ignorancia y traspasamos el umbral de la iniciaci\u00f3n cognoscitiva. A veces es tan solo un aroma, como cuando nos encontramos frente a un aforismo, una sentencia, un Koan o una greger\u00eda. A trav\u00e9s de los siglos nos sigue pegando en la cabeza como un badajo de campana el pensamiento sint\u00e9tico de Di\u00f3genes, S\u00f3crates, Juvenal, Pascal, Lao Ts\u00e9, Bertrand Russel, Walter Benjamin, Macedonio Fern\u00e1ndez o Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna. Y si, como en este \u00faltimo caso, agregamos humor a la revelaci\u00f3n, el placer es ext\u00e1tico.<\/p>\n<p><strong>17.- (63) Leer a otros es encarnar las palabras.<\/strong><br \/>\nLa ignorancia nos hace suponer \u2013o comportarnos como si supusi\u00e9ramos- que el mundo se invent\u00f3 cuando llegamos \u00e9l. La lectura nos entera de que no es as\u00ed; de que antes que nosotros hubo much\u00edsimas otras personas afines o adversos, y que es gracias a ellos que nosotros pudimos llegar. Por ello es importante reconocer e insertarse en el \u00e1rbol geneal\u00f3gico de la vocaci\u00f3n, del oficio o del pensamiento que nos nutre. Conectarse a \u00e9l como a una fuente de luz de donde mana el discurso de los siglos, ese que nuestro prop\u00f3sito ha de continuar. Michael de Montaigne, dec\u00eda en su infinita humildad: \u201cNo cito a otros sino para explicarme mejor a m\u00ed mismo\u201d. Es, exactamente, en la confrontaci\u00f3n del discurso, en el p\u00e9ndulo de la dial\u00e9ctica que se encuentra el camino. Pensar es un oficio, y hay que aprender a hacerlo, recomienda el fil\u00f3sofo mexicano Oscar de la Borbolla.<br \/>\nNo basta desbocar a la loca de la casa, hay que saberla dirigir. Y a\u00fan m\u00e1s, aspirar a lo que expres\u00f3 George Sand en su met\u00e1fora: \u201cEl pensamiento es el corcel; la raz\u00f3n es el jinete\u201d.<\/p>\n<p><strong>18.- (73) Un gobierno que no alienta lectores, alienta fracasos.<\/strong><br \/>\nUn gobierno que no est\u00e1 dispuesto a escuchar la r\u00e9plica de sus gobernados, se priva de la gran riqueza de saber si va por buen camino o si est\u00e1 fracasando en sus intentos. Su mayor reto es establecer las pol\u00edticas p\u00fablicas que permitan que los ciudadanos se desarrollen de la forma m\u00e1s idependiente para hacer crecer al Estado. Un ejercicio de poder en que se mutila a los ciudadanos de las herramientas para discernir y ejecutar con autonom\u00eda, es suicida a largo plazo.<\/p>\n<p><strong>19.- (77). Leer debe reducir la pobreza, la marginaci\u00f3n, la exclusi\u00f3n y la injusticia.<\/strong><br \/>\nPodr\u00eda sonar bastante ut\u00f3pico si se considera el valor econ\u00f3mico que la lectura per se genera. Y un absurdo. Pero mucho han mitigado el saber y la fe el rigor de la miseria. Las religiones orientales (de las cuales el cristianismo malentendi\u00f3 el concepto de negaci\u00f3n) reducen perceptualmente en el individuo el concepto de pobreza a cambio de una plenitud filos\u00f3fica que sustenta su presente. Ese ser\u00eda un uso colateral de la ideolog\u00eda para compensar las carencias de la colectividad, si la intervenci\u00f3n del Benem\u00e9rito de las Am\u00e9ricas no hubiera puesto al clero en su lugar y al estado en su momento. Y aunque en la pr\u00e1ctica hay un deslinde operativo, la creencia popular todav\u00eda lo percibe junto.<br \/>\nAunque enriquece la experiencia \u2013y de hecho la convierte en otra cosa- no hace falta viajar, carecer, sufrir o vivir en la opulencia para suponer el medio ambiente en que se mueve un ind\u00edgena de la sierra gorda o un magnate que sube a un jet privado para ir a una junta de consejo. La lectura acerca algunos referentes, pero, sobretodo, genera sensaciones propias. Es m\u00e1s f\u00e1cil la discriminaci\u00f3n cuando se siente al otro ajeno. Beber de su realidad mitiga la marginaci\u00f3n. Autoras como Doris Lessing, Tony Morrison, Mario Benedetti o Viktor Frankl ser\u00edan cabos de hilo que podr\u00edamos enhebrar para hacer la madeja de la solidaridad.<\/p>\n<p><strong>20.- (95). Leer es arriesgarse, exponerse, aventurarse.<\/strong><br \/>\nInaugurar rutas de pensamiento, criticar, transgredir la costumbre, vencer el miedo al rid\u00edculo son algunos de los salvoconductos que algunas lecturas exigen. Quien logra cruzar las fronteras del pensamiento lineal, de la abominable repetici\u00f3n, de la institucionalidad y transita por el carril de la experimentaci\u00f3n, el hallazgo involuntario, el sinsentido y la improvisaci\u00f3n, es probable que cuente con m\u00e1s herramientas para la vida que, sumadas a las certezas de lo inevitable, har\u00e1n de su experiencia un viaje lleno de sorpresas y satisfacci\u00f3n. La lectura de textos como <em>El caballero inexistente<\/em>, de Italo Calvino, <em>Elogio de la locura<\/em> de Erasmo de Rotterdam, <em>Diario de un genio<\/em> de Salvador Dal\u00ed, <em>Varia invenci\u00f3n<\/em> de Juan Jos\u00e9 Arreola,<em> Historia de cronopios y de famas<\/em>, de Julio Cort\u00e1zar, <em>La historia interminable<\/em> de Michel Ende, <em>Centuria<\/em> de Giorgio Manganelli\u2026 la lista es tan larga como el directorio telef\u00f3nico, y la experiencia tan grande como la vida nos permita leer, discutir, pensar y escribir.<\/p>\n<p>Y en esa medida construir un proyecto personal que tenga resonancias comunitarias para influir como l\u00edder de opini\u00f3n en otros grupos donde se pueda derramar el deseo de saber, de ser y de existir como una sociedad que se enorgullece de sus integrantes y no hace del \u00e1rbol ca\u00eddo, le\u00f1a para su hogar.<br \/>\nEstoy seguro que a m\u00e1s de alguno se le ocurrir\u00e1n m\u00e1s t\u00edtulos y otro tanto de autores. He escrito con lo que tengo a la mano; con la intenci\u00f3n, no de lucir mis carencias o apantallarlos con el altar de mis favoritos, sino con la urgencia de no perder la oportunidad de se\u00f1alar que lo que importa son las ideas, de las que todos los dem\u00e1s somos meros obreros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Manuel Ruiz Regil \u201cConceptos, hijo, conceptos.\u201d Mi padre. Soy un lector tard\u00edo. Lo confieso. 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